Espectáculos 🎭
Bad Bunny convirtió el Super Bowl en un manifiesto latino frente al odio de Trump
El puertorriqueño protagonizó un show histórico con Lady Gaga y Ricky Martin que reivindicó la identidad latinoamericana ante más de 100 millones de espectadores. El presidente estadounidense lo calificó de «repugnante».
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ El domingo se disputó el Super Bowl en el Levi’s Stadium de San Francisco, California, donde los New England Patriots enfrentaron a los Seattle Seahawks. Pero más allá del resultado deportivo, el espectáculo de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny quedará registrado como uno de los momentos culturales más significativos del año: una celebración masiva de la identidad latina en el corazón del evento más visto de Estados Unidos, en pleno clima de hostilidad hacia la comunidad migrante impulsado por la administración de Donald Trump.
El cantante puertorriqueño, recientemente galardonado con el Grammy al Álbum del Año por «DeBí TiRAR MáS FOTos», primer disco íntegramente en español en obtener ese reconocimiento, transformó el estadio en una vecindad caribeña completa con barbería, licorería y la icónica casita que caracteriza sus presentaciones en Puerto Rico. El mensaje fue claro desde el inicio: lo latino no vendría como invitado, sino como protagonista absoluto.
Un escenario político que convirtió el show en declaración
El contexto amplificó cada gesto del espectáculo. Con el gobierno de Trump profundizando las redadas migratorias y el discurso antiinmigrante, la presencia de Bad Bunny en el Super Bowl adquirió dimensión política incluso antes de comenzar. Sectores conservadores cuestionaron su participación en redes sociales durante los días previos, anticipando la incomodidad que generaría su mensaje.
La puesta incluyó una réplica de un campo de cañas de azúcar, con decenas de bailarines caracterizados como trabajadores rurales. Lejos de ser decorado vacío, la imagen funcionó como reivindicación de las raíces caribeñas y la memoria familiar puertorriqueña. Las plantaciones de plátanos, presentes también en la portada de su último álbum, simbolizan la resistencia de las comunidades antillanas y la herencia cultural de los patios donde se construye identidad.
Bad Bunny abrió con un recorrido por sus hits: «Tití Me Preguntó», «Yo Perreo Sola», «Eoo», «Voy a Llevarte Pa PR» y «Mónaco», todos interpretados íntegramente en español ante una audiencia superior a los 100 millones de espectadores en todo el mundo, según las mediciones preliminares del evento.
Lady Gaga, Ricky Martin y el mensaje del amor frente al odio
El primer momento de impacto llegó con Lady Gaga, quien apareció en medio de una boda escenificada sobre el campo. La artista interpretó una versión salsa de «Die With a Smile», su éxito de 2024 junto a Bruno Mars, mientras una pareja sellaba su unión ante millones de espectadores. Posteriormente bailó con Bad Bunny al ritmo de «Baile Inolvidable», antes de la euforia colectiva de «NUEVAYoL».
El cierre de este segmento trajo a Ricky Martin, referente histórico del pop latino. Juntos interpretaron «Lo que le pasó a Hawái», tema incluido en el álbum Debí tirar más fotos. El guiño fue explícito: Puerto Rico no solo estuvo presente como estética, sino como sujeto cultural y político.
Entre los asistentes captados por las cámaras bailando al borde del escenario estuvieron Karol G, Cardi B, Young Miko, Jessica Alba y Pedro Pascal, sumando celebrities a una celebración que desbordó el campo de juego hacia una pista de baile gigante repleta de bailarines.
El gesto silencioso: un niño, un Grammy y la memoria de Liam Ramos
Muchos esperaban una consigna explícita contra las políticas migratorias de Trump. Lo que llegó fue más reflexivo y, probablemente, más efectivo. En uno de los momentos más sensibles del show, se proyectó en un pequeño televisor la imagen de Bad Bunny recibiendo su Grammy. En escena apareció un niño al que varios medios identificaron con un parecido a Liam Ramos, el niño de cinco años arrestado por el ICE en Minneapolis semanas atrás, caso que generó indignación nacional.
Bad Bunny tomó su premio Grammy y se lo ofreció al niño en escena, en un gesto silencioso pero cargado de significado: la infancia vulnerable, pero también los sueños y las metas cumplidas de la comunidad latina.
«God bless America»: todo el continente, no solo un país
El cierre ordenó definitivamente el sentido del espectáculo. «God bless America», dijo Bad Bunny, frase que en Estados Unidos suele interpretarse como referencia exclusiva al país. Pero inmediatamente comenzó a nombrar uno por uno a los países de América del Norte, Central y del Sur, incluidos Estados Unidos y Canadá, mientras una frase se encendía en letras gigantes sobre el estadio: «Lo único más poderoso que el odio es el amor».
Ese cierre funcionó como respuesta directa a quienes habían cuestionado su presencia. Un recordatorio tan simple como incómodo: América no es un país, es un continente, con 35 Estados soberanos, lenguas, historias y pueblos distintos. Si hay algo que bendecir, pareció decir Bad Bunny, es esa América entera: la que migra, trabaja, crea cultura y también baila.
La reacción furiosa de Trump: «Repugnante»
La respuesta del presidente Donald Trump no se hizo esperar. Desde sus redes sociales, calificó el show como «uno de los peores de la historia» y lo describió como «repugnante». La reacción confirmó que el mensaje había llegado exactamente adonde debía: el espectáculo no fue solo entretenimiento, sino declaración política en uno de los escenarios mediáticos más poderosos del planeta.
El show de Bad Bunny quedará registrado no solo como celebración de la música latina, sino como acto de resistencia cultural en tiempos de hostilidad institucional. Más de cien millones de personas en todo el mundo vieron a un artista puertorriqueño reivindicar su identidad, su lengua y su comunidad en el corazón del espectáculo estadounidense, recordando que la cultura latina no pide permiso: se impone, baila y conquista.
Puntos clave:
• Bad Bunny protagonizó el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 ante más de 100 millones de espectadores, con un espectáculo íntegramente en español que reivindicó la identidad latina.
• El escenario incluyó una vecindad puertorriqueña completa y un campo de cañas de azúcar con bailarines caracterizados como trabajadores rurales, simbolizando las raíces caribeñas.
• Lady Gaga y Ricky Martin se sumaron al show, que cerró con un mensaje de unidad continental: «God bless America», nombrando a todos los países del continente.
• En un gesto silencioso, Bad Bunny ofreció su Grammy a un niño en escena, evocando la imagen de Liam Ramos, el niño de cinco años arrestado por el ICE.
• Donald Trump calificó el espectáculo como «repugnante» y «uno de los peores de la historia» desde sus redes sociales. ★
Boxeo
El Roña Castro, personaje mediático: del ring a Gran Hermano y MasterChef
Pasó por GH, bailó lesionado en Showmatch, cocinó un guiso en MasterChef y en sus últimas entrevistas, con Pergolini y en TVR, apuntó contra el ajuste. En cada pantalla habló de lo mismo: los comedores y el hambre.
Un mes antes de morir, el Roña Castro se sentó frente a Mario Pergolini y le contó que tenía quince hijos, catorce nietos y siete matrimonios. Bromeó con que tenía que «poblar la Argentina». La televisión lo adoraba porque nunca dejó de ser él mismo frente a una cámara.
Jorge Fernando Castro, excampeón mundial mediano, murió en la madrugada de este miércoles 14 de octubre tras descompensarse en el Bingo de Morón, a los 59 años. Además del ring, recorrió durante casi dos décadas los programas más vistos de la televisión argentina, del encierro de Gran Hermano a la pista de Showmatch y la cocina de MasterChef, y en sus últimas apariciones usó la pantalla para denunciar el ajuste.
Gran Hermano, 58 días adentro
En 2007, el mismo año en que hizo su última pelea, Castro entró a la casa de Gran Hermano Famosos. Permaneció 58 días y fue el octavo eliminado del ciclo. Fue su primera gran exposición fuera del boxeo y la confirmación de algo que ya se intuía en las conferencias de prensa: el Roña era un personaje que se vendía solo, con su humor, su desparpajo y su lengua sin filtro.
Bailando lesionado
En 2011 llegó al Bailando de Showmatch, el programa de Marcelo Tinelli en eltrece. Una lesión inesperada lo sorprendió en el último ensayo antes del debut, pero salió igual a la pista, infiltrado, con la misma lógica que había aplicado arriba del ring. El 14 de junio de ese año quedó eliminado tras perder el duelo telefónico con Virginia Gallardo, que obtuvo el 52,51 % de los votos.
MasterChef y el guiso de la escuela
En octubre de 2025 fue el primer eliminado de MasterChef Celebrity, en Telefe, después de que el jurado eligiera salvar a su amigo Luis Ventura. Para la consigna que lo llevó a la gala de eliminación, un plato que le recordara la comida del colegio, preparó un guiso. Su explicación fue puro Roña: «A mí me daban guiso de fideos o de arroz y yo me mandé un guiso. Pero, viste, otros hicieron milanesa, hamburguesa. Digo, estos iban a colegio de ricos».
Se fue sin enojo: «No estoy decepcionado porque esto es un reality, un juego, pero, para mí, yo cocino bien». Y aprovechó la exposición para lo que de verdad le importaba: contó que estaba armando un comedor para 500 personas en Morón. Germán Martitegui se comprometió al aire a cocinar con el jurado en uno de sus comedores.
Con Pergolini: quince hijos y 6.400 platos
El miércoles 16 de septiembre de 2026 pasó por Otro día perdido, el programa de Mario Pergolini en eltrece. Habló de su familia numerosa, aseguró que hoy sus hijos eran sus amigos y describió la red solidaria que sostenía: 14 comedores y nueve merenderos que asistían a unas 6.400 personas, con mercadería de la provincia de Buenos Aires, fábricas y empresas lácteas.
También discutió de frente el discurso oficial sobre la baja de la pobreza: cuando escuchaba que habían sacado a millones de personas de esa condición, respondía que a él cada vez se le llenaban más los comedores. Al día siguiente, el 17 de septiembre, confirmó que se preparaba una serie de ocho capítulos sobre su vida, con Luciano Castro entre los candidatos para interpretarlo. Quería, incluso, actuar en alguna escena. No llegó a verla.
En TVR: los comedores desbordados
Unas tres semanas antes de su muerte, el Roña dio en TVR, que se emite por C5N, una de las entrevistas más contundentes de sus últimos años. Repasó cómo había empezado todo: «Con el gimnasio comencé en la pandemia con la olla popular. Hicimos una olla, después pusimos dos y terminamos haciendo seis. Hicimos el primer comedor y hoy tenemos 14 comedores y nueve merenderos: cuatro comedores son nuestros y a otros diez los abastecemos».
Y puso números a la crisis: «Teníamos 2.100 personas hace dos años y medio atrás; ahora tenemos 6.400. Se triplicó la cantidad». Advirtió que la cifra ya había quedado vieja: «Hoy hay mucho más porque hay caras nuevas. Ahora estamos anotando de nuevo a todos los que van a comer, y va mucha gente grande».
Describió la rutina de los barrios con su propio lenguaje: «Los chicos salen del colegio y van a tomar su merienda, porque nosotros damos almuerzo, no damos cena. A mí no me gusta decirle ‘villa’, estamos en lugares humildes donde la gente puede andar muy bien de día, pero de noche ya es medio peligroso». Y la escena de los viernes en su gimnasio: «Cuando reparto mercadería los viernes, vas a mi gimnasio y hay 1.000 personas. Y son toda gente grande, no son pendejos; va toda gente grande a buscar morfi. Yo les doy siete productos y la gente se va contenta y te agradece».
Hasta la organización tenía su método: repartía números los miércoles para que el viernes cada uno retirara su mercadería. «En la cola a veces se pelean por entrar, entonces salgo y les digo: ‘Vos viniste recién, andá al fondo y hacé la cola'», contó. También compraba sillas de ruedas, muletas y remedios para quienes se los pedían: «El argentino siempre fue solidario con nosotros».
Contra la motosierra y contra Bullrich
En esa misma entrevista apuntó directo contra el Gobierno de Javier Milei: «Sé que la estamos pasando mal en este Gobierno. Ojalá que venga otro gobierno, porque este puso esa motosierra y los está serruchando a todos: a los jubilados, a los discapacitados». Y agregó: «Es durísimo ver lo que estamos pasando en nuestra Argentina. Tenemos una Argentina tan rica y estamos pasando por esto».
Contó que había ido a ver con sus propios ojos las marchas de los miércoles frente al Congreso: «A mí me da bronca porque yo fui un miércoles a ver a los jubilados, para ver cómo los reprimían. Esta gente manda a reprimir a todos los pobres; gente grande que va a defender lo suyo». Sobre los haberes, fue lapidario: «Trabajaron tanto para jubilarse, para tener un buen pasar, y tienen un pasar de mierda. Un jubilado cobra 380.000 pesos y todos los meses y todos los días te aumentan las cosas».
Para Patricia Bullrich reservó una de sus frases más duras: «Entre políticos se entienden, pero Bullrich no puede estar para presidenta. Siempre con problemas: viene de gobiernos de antes donde estaba en Seguridad, en este también, y ahora como senadora». Y cerró con una metáfora sobre el oficialismo que solo podía salir de su boca: «Es duro que sigan manejando el país quienes lo están manejando hoy. Se compraron un campo y lo están chocando».
Fue una de sus últimas apariciones en televisión. Hasta el final, el Roña usó la pantalla para hablar de los que no tienen voz.
Lo que tenés que saber:
- En 2007 participó de Gran Hermano Famosos, donde estuvo 58 días, y en 2011 bailó lesionado en Showmatch.
- En octubre de 2025 fue el primer eliminado de MasterChef Celebrity, en Telefe.
- El 16 de septiembre de 2026 habló con Mario Pergolini en Otro día perdido sobre su familia y sus 14 comedores.
- Unas tres semanas antes de morir, en TVR, contó que la asistencia en sus comedores se triplicó, de 2.100 a 6.400 personas.
- En esa entrevista criticó la motosierra de Milei, la represión a jubilados y a Patricia Bullrich.
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