Salud 🩺
Preparan el traslado de Bastián Jerez hacia el Hospital Italiano de San Justo
La derivación sería desde Mar del Plata hacia San Justo, tras una evolución clínica favorable a tres semanas del accidente en Pinamar. El operativo depende de la estabilidad del paciente y de las condiciones meteorológicas.
★ La evolución de Bastián Jerez, el niño que sufrió un grave accidente en la zona de dunas de Pinamar, abrió la posibilidad concreta de su traslado al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) para continuar con un tratamiento de rehabilitación especializada. La información fue confirmada por el entorno familiar y por fuentes sanitarias vinculadas al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, donde permanece internado desde el hecho.
Según indicaron fuentes médicas consultadas, el traslado se realizaría en un vuelo sanitario de alta complejidad hacia el Hospital Italiano de San Justo, centro donde está previsto iniciar un proceso de rehabilitación postraumática. La derivación se encontraba en preparación este domingo y podría concretarse el lunes, siempre que el estado clínico del paciente se mantenga estable.
Evolución clínica y señales alentadoras
El martes pasado se produjo un punto de inflexión en la evolución del niño, cuando salió del estado de coma. De acuerdo al testimonio de su madre, Bastián logró reconocer a sus padres y familiares directos. “Nos regaló sonrisas”, expresó, en una declaración difundida por el entorno familiar, que fue tomada como una señal alentadora en el marco de un cuadro inicial de extrema gravedad.
Desde el hospital marplatense evitaron brindar precisiones médicas detalladas, aunque remarcaron que la evolución permitió evaluar la derivación a un centro con mayor capacidad para la rehabilitación neurológica intensiva, una etapa clave en este tipo de lesiones.
La derivación y el rol de la obra social
La familia solicitó en reiteradas oportunidades acelerar el traslado para no demorar la estimulación neurológica temprana, considerada determinante en este tipo de cuadros. Finalmente, tras la autorización de IOMA, la provincia de Buenos Aires avanzó con la organización de la logística aérea.
De acuerdo a lo que trascendió este domingo, el vuelo estaba previsto para la primera hora del lunes, aunque quedó sujeto a dos variables centrales, la estabilidad clínica del paciente y las condiciones meteorológicas al momento del traslado. Desde los organismos involucrados aclararon que se trata de un procedimiento delicado y que cualquier cambio en esos factores podría modificar el cronograma.
Rehabilitación, un proceso largo y complejo
En el Hospital Italiano de San Justo, un equipo interdisciplinario esperaba al niño para iniciar la rehabilitación neurológica postraumática. Profesionales de la salud consultados por este medio señalaron que se trata de un proceso prolongado, con avances graduales, y que su efectividad depende en gran medida del inicio temprano y de la continuidad del tratamiento.
El caso generó una amplia repercusión pública desde que se conoció el accidente en Pinamar y volvió a poner en foco las condiciones de seguridad en las zonas de dunas y el acceso oportuno a sistemas de derivación sanitaria de alta complejidad.
Puntos clave
- Bastián Jerez permanecía internado en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata.
- El niño salió del estado de coma y reconoció a sus familiares directos.
- Se preparaba un traslado sanitario aéreo hacia el Hospital Italiano de San Justo.
- La derivación contaba con autorización de IOMA.
- El operativo dependía de la evolución clínica y del clima. ★
Investigación 🔎
El caso Propofest: cómo un fallo en los controles del sistema de salud derivó en dos muertes
Dos muertes bajo circunstancias similares, anestésicos robados de una institución de referencia nacional y versiones extraoficiales sobre reuniones privadas con fármacos de quirófano. La investigación judicial avanza con dos imputados en libertad y una pregunta central todavía sin respuesta: ¿cuán profundo llega el entramado?
★ Lo que empezó como un hallazgo policial en un departamento de Palermo el 20 de febrero pasado derivó en una de las causas más perturbadoras que sacuden al sistema de salud porteño en los últimos años. Con dos muertos, dos imputados en libertad, allanamientos con material incautado y versiones no confirmadas sobre un circuito clandestino de «viajes controlados» con anestésicos de uso quirúrgico, la Justicia intenta reconstruir una trama que podría ser mucho más amplia de lo que aparenta.
La primera muerte: el anestesista de Palermo
El 20 de febrero, efectivos de la Policía de la Ciudad acudieron a un departamento de la calle Juncal al 4600, en Palermo, tras una denuncia de los familiares de Alejandro Zalazar, un anestesiólogo de 29 años que cumplía funciones en la guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y que había realizado su residencia en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia. Al ingresar, lo encontraron sin vida.
No había indicios de violencia ni intervención de terceros. Lo que sí llamó la atención fue lo que rodeaba el cuerpo: elementos descartables para administración intravenosa y una vía conectada en uno de sus pies. La autopsia determinó que Zalazar murió por congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico, lesiones compatibles con sobredosis de propofol y remifentanilo, según confirmaron fuentes del Ministerio de Salud porteño.
La investigación cobró un nuevo rumbo cuando el análisis de trazabilidad del instrumental y los medicamentos hallados en el domicilio estableció que parte de los insumos pertenecía al Hospital Italiano de Buenos Aires, institución en la que Zalazar no trabajaba. El hospital presentó entonces una denuncia formal por el faltante de insumos quirúrgicos, detectado a partir de filmaciones de vigilancia interna, según confirmaron fuentes judiciales.
El Hospital Italiano bajo la lupa
A partir de ese hallazgo, la investigación se trasladó hacia el interior de la reconocida institución privada de Almagro. Dos profesionales del área de Anestesiología quedaron identificados como presuntos responsables del retiro y distribución de las sustancias: Hernán Boveri, médico anestesiólogo que ocupaba un cargo de jerarquía en esa área, y Delfina Lanusse, residente de tercer año.
Boveri renunció a su puesto tras conocerse la causa. Lanusse fue apartada con licencia forzosa. El Hospital Italiano abrió un sumario interno para determinar cómo salieron del establecimiento fármacos de uso controlado, aunque el área de prensa de la institución no respondió los pedidos de información periodística durante los primeros días del escándalo.
El 13 de marzo, la División Investigaciones de Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad ejecutó tres allanamientos ordenados por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°47, dos en la Ciudad de Buenos Aires y uno en el partido de Tigre, según confirmaron fuentes judiciales consultadas por este medio. En uno de los domicilios se secuestraron pendrives, tablets, celulares y notebooks. En otro se halló una caja con tubos de anestesia clínica, jeringas, agujas y ampollas con sedantes quirúrgicos, elementos que habrían pertenecido al Hospital Italiano.
También se realizó un allanamiento en la sede de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación, aunque los resultados de ese operativo no fueron informados públicamente.
Los imputados: declararon inocentes y no respondieron preguntas
Boveri y Lanusse fueron indagados por el fiscal Lucio Herrera, a cargo de la causa, bajo la figura de hurto calificado de medicamentos. Ambos se encuentran en libertad; solo se les prohibió salir del país.
En sus indagatorias, los dos manifestaron ser inocentes y se negaron a responder preguntas, anunciando que presentarían un escrito. Sin embargo, las declaraciones del jefe y subjefe del área de Anestesiología del Hospital Italiano complicaron su situación procesal: según esos testimonios, incorporados a la causa, Lanusse reconoció tener problemas de consumo desde hacía dos años. Boveri, por su parte, admitió haber administrado sustancias anestésicas a la residente en tres o cuatro oportunidades, siempre con su consentimiento, y señaló que había sido ella quien sustrajo los medicamentos.
La jueza a cargo es Javier Sánchez Sarmiento, quien intenta reconstruir el recorrido de los fármacos sustraídos para establecer las responsabilidades penales.
Las «Propo fest»: versiones extraoficiales de un circuito clandestino
En paralelo a la investigación formal, circularon audios de WhatsApp y mensajes en chats de profesionales de la salud que describían la existencia de reuniones privadas denominadas «Propo fest» o «Fiesta del propofol», según reveló Infobae. Se trataría, de acuerdo a esos testimonios no validados judicialmente, de encuentros donde se usaban propofol y fentanilo con fines recreativos, pagados en dólares.
Según esas versiones extraoficiales, en algunos de esos encuentros había personas encargadas de brindar asistencia respiratoria en caso de que algún participante sufriera apnea, una depresión respiratoria que, sin intervención inmediata, puede resultar fatal. También se mencionó el uso de bombas de infusión para regular las dosis, herramientas que solo están disponibles en entornos hospitalarios. Otra línea apunta a la oferta de «viajes controlados»: experiencias pagas bajo supervisión médica informal.
Que Zalazar habría participado en alguno de esos encuentros es una versión que circuló en el ambiente médico, pero no cuenta con validación judicial hasta el momento. Los investigadores no descartaron ninguna hipótesis, según indicaron fuentes de la causa consultadas por este medio.
La segunda muerte: el enfermero de Entre Ríos
En las últimas horas previas al cierre de esta nota, una segunda muerte sumó una nueva dimensión al caso. Eduardo Bentancourt, enfermero de 44 años oriundo de Gualeguaychú que había llegado recientemente a Buenos Aires en busca de trabajo, fue hallado sin vida dentro de su departamento en la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2428, también en Palermo, tras varios días sin contacto con su familia.
Al ingresar a la vivienda, los efectivos lo encontraron sentado en una silla del comedor, sin signos vitales. En el lugar se secuestraron más de 50 ampollas de medicamentos de uso hospitalario, entre ellos propofol, fentanilo, lidocaína, midazolam, diazepam, clonazepam, adrenalina y cloruro de potasio, además de jeringas, guantes de látex y teléfonos celulares. El cuerpo presentaba marcas de pinchazos en los brazos.
La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, a cargo del fiscal Carlos Alberto Vasser, bajo la figura de averiguación de muerte dudosa. Los investigadores buscan determinar si Bentancourt se encontraba solo al momento de su fallecimiento y si existe conexión con la causa del Hospital Italiano.
Propofol y fentanilo: qué son y por qué su uso indebido puede ser letal
El propofol es un inductor anestésico de acción rápida utilizado en procedimientos quirúrgicos y endoscópicos. Debe ser administrado exclusivamente por anestesiólogos o profesionales entrenados, ya que su potencia y sus riesgos respiratorios hacen que cualquier sobredosis pueda derivar en apnea y muerte.
El fentanilo es un opioide sintético de alta potencia empleado para inducir y mantener la sedación y la analgesia durante cirugías. Al igual que el propofol, su administración fuera del entorno hospitalario puede generar adicción y depresión respiratoria severa. Sin ventilación asistida inmediata, una sobredosis de cualquiera de estas dos sustancias resulta fatal.
La causa expone, más allá de las versiones sobre reuniones clandestinas, una falla estructural grave en los controles del sistema de salud: la salida de medicamentos controlados de alta complejidad desde un hospital de referencia nacional sin que los mecanismos internos lo detectaran a tiempo.
Puntos clave:
- Alejandro Zalazar, anestesiólogo de 29 años del Hospital Gutiérrez, murió el 20 de febrero en Palermo por sobredosis de propofol y remifentanilo, con insumos del Hospital Italiano en su domicilio.
- Hernán Boveri y Delfina Lanusse, profesionales del Hospital Italiano, fueron imputados por hurto calificado de anestésicos y permanecen en libertad con prohibición de salida del país.
- El 13 de marzo se ejecutaron tres allanamientos con secuestro de material médico controlado, dispositivos electrónicos y ampollas con sedantes quirúrgicos.
- Eduardo Bentancourt, enfermero de 44 años, fue hallado muerto en Palermo rodeado de más de 50 ampollas de propofol y fentanilo; la causa tramita como muerte dudosa.
- Circulan versiones extraoficiales no confirmadas judicialmente sobre reuniones clandestinas con anestésicos de quirófano; los investigadores no descartan ninguna hipótesis.
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