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Investigación 🔎

El caso Propofest: cómo un fallo en los controles del sistema de salud derivó en dos muertes

Dos muertes bajo circunstancias similares, anestésicos robados de una institución de referencia nacional y versiones extraoficiales sobre reuniones privadas con fármacos de quirófano. La investigación judicial avanza con dos imputados en libertad y una pregunta central todavía sin respuesta: ¿cuán profundo llega el entramado?

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★ Lo que empezó como un hallazgo policial en un departamento de Palermo el 20 de febrero pasado derivó en una de las causas más perturbadoras que sacuden al sistema de salud porteño en los últimos años. Con dos muertos, dos imputados en libertad, allanamientos con material incautado y versiones no confirmadas sobre un circuito clandestino de «viajes controlados» con anestésicos de uso quirúrgico, la Justicia intenta reconstruir una trama que podría ser mucho más amplia de lo que aparenta.

La primera muerte: el anestesista de Palermo

El 20 de febrero, efectivos de la Policía de la Ciudad acudieron a un departamento de la calle Juncal al 4600, en Palermo, tras una denuncia de los familiares de Alejandro Zalazar, un anestesiólogo de 29 años que cumplía funciones en la guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y que había realizado su residencia en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia. Al ingresar, lo encontraron sin vida.

No había indicios de violencia ni intervención de terceros. Lo que sí llamó la atención fue lo que rodeaba el cuerpo: elementos descartables para administración intravenosa y una vía conectada en uno de sus pies. La autopsia determinó que Zalazar murió por congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico, lesiones compatibles con sobredosis de propofol y remifentanilo, según confirmaron fuentes del Ministerio de Salud porteño.

La investigación cobró un nuevo rumbo cuando el análisis de trazabilidad del instrumental y los medicamentos hallados en el domicilio estableció que parte de los insumos pertenecía al Hospital Italiano de Buenos Aires, institución en la que Zalazar no trabajaba. El hospital presentó entonces una denuncia formal por el faltante de insumos quirúrgicos, detectado a partir de filmaciones de vigilancia interna, según confirmaron fuentes judiciales.

El Hospital Italiano bajo la lupa

A partir de ese hallazgo, la investigación se trasladó hacia el interior de la reconocida institución privada de Almagro. Dos profesionales del área de Anestesiología quedaron identificados como presuntos responsables del retiro y distribución de las sustancias: Hernán Boveri, médico anestesiólogo que ocupaba un cargo de jerarquía en esa área, y Delfina Lanusse, residente de tercer año.

Boveri renunció a su puesto tras conocerse la causa. Lanusse fue apartada con licencia forzosa. El Hospital Italiano abrió un sumario interno para determinar cómo salieron del establecimiento fármacos de uso controlado, aunque el área de prensa de la institución no respondió los pedidos de información periodística durante los primeros días del escándalo.

El 13 de marzo, la División Investigaciones de Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad ejecutó tres allanamientos ordenados por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°47, dos en la Ciudad de Buenos Aires y uno en el partido de Tigre, según confirmaron fuentes judiciales consultadas por este medio. En uno de los domicilios se secuestraron pendrives, tablets, celulares y notebooks. En otro se halló una caja con tubos de anestesia clínica, jeringas, agujas y ampollas con sedantes quirúrgicos, elementos que habrían pertenecido al Hospital Italiano.

También se realizó un allanamiento en la sede de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación, aunque los resultados de ese operativo no fueron informados públicamente.

Los imputados: declararon inocentes y no respondieron preguntas

Boveri y Lanusse fueron indagados por el fiscal Lucio Herrera, a cargo de la causa, bajo la figura de hurto calificado de medicamentos. Ambos se encuentran en libertad; solo se les prohibió salir del país.

En sus indagatorias, los dos manifestaron ser inocentes y se negaron a responder preguntas, anunciando que presentarían un escrito. Sin embargo, las declaraciones del jefe y subjefe del área de Anestesiología del Hospital Italiano complicaron su situación procesal: según esos testimonios, incorporados a la causa, Lanusse reconoció tener problemas de consumo desde hacía dos años. Boveri, por su parte, admitió haber administrado sustancias anestésicas a la residente en tres o cuatro oportunidades, siempre con su consentimiento, y señaló que había sido ella quien sustrajo los medicamentos.

La jueza a cargo es Javier Sánchez Sarmiento, quien intenta reconstruir el recorrido de los fármacos sustraídos para establecer las responsabilidades penales.

Las «Propo fest»: versiones extraoficiales de un circuito clandestino

En paralelo a la investigación formal, circularon audios de WhatsApp y mensajes en chats de profesionales de la salud que describían la existencia de reuniones privadas denominadas «Propo fest» o «Fiesta del propofol», según reveló Infobae. Se trataría, de acuerdo a esos testimonios no validados judicialmente, de encuentros donde se usaban propofol y fentanilo con fines recreativos, pagados en dólares.

Según esas versiones extraoficiales, en algunos de esos encuentros había personas encargadas de brindar asistencia respiratoria en caso de que algún participante sufriera apnea, una depresión respiratoria que, sin intervención inmediata, puede resultar fatal. También se mencionó el uso de bombas de infusión para regular las dosis, herramientas que solo están disponibles en entornos hospitalarios. Otra línea apunta a la oferta de «viajes controlados»: experiencias pagas bajo supervisión médica informal.

Que Zalazar habría participado en alguno de esos encuentros es una versión que circuló en el ambiente médico, pero no cuenta con validación judicial hasta el momento. Los investigadores no descartaron ninguna hipótesis, según indicaron fuentes de la causa consultadas por este medio.

La segunda muerte: el enfermero de Entre Ríos

En las últimas horas previas al cierre de esta nota, una segunda muerte sumó una nueva dimensión al caso. Eduardo Bentancourt, enfermero de 44 años oriundo de Gualeguaychú que había llegado recientemente a Buenos Aires en busca de trabajo, fue hallado sin vida dentro de su departamento en la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2428, también en Palermo, tras varios días sin contacto con su familia.

Al ingresar a la vivienda, los efectivos lo encontraron sentado en una silla del comedor, sin signos vitales. En el lugar se secuestraron más de 50 ampollas de medicamentos de uso hospitalario, entre ellos propofol, fentanilo, lidocaína, midazolam, diazepam, clonazepam, adrenalina y cloruro de potasio, además de jeringas, guantes de látex y teléfonos celulares. El cuerpo presentaba marcas de pinchazos en los brazos.

La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, a cargo del fiscal Carlos Alberto Vasser, bajo la figura de averiguación de muerte dudosa. Los investigadores buscan determinar si Bentancourt se encontraba solo al momento de su fallecimiento y si existe conexión con la causa del Hospital Italiano.

Propofol y fentanilo: qué son y por qué su uso indebido puede ser letal

El propofol es un inductor anestésico de acción rápida utilizado en procedimientos quirúrgicos y endoscópicos. Debe ser administrado exclusivamente por anestesiólogos o profesionales entrenados, ya que su potencia y sus riesgos respiratorios hacen que cualquier sobredosis pueda derivar en apnea y muerte.

El fentanilo es un opioide sintético de alta potencia empleado para inducir y mantener la sedación y la analgesia durante cirugías. Al igual que el propofol, su administración fuera del entorno hospitalario puede generar adicción y depresión respiratoria severa. Sin ventilación asistida inmediata, una sobredosis de cualquiera de estas dos sustancias resulta fatal.

La causa expone, más allá de las versiones sobre reuniones clandestinas, una falla estructural grave en los controles del sistema de salud: la salida de medicamentos controlados de alta complejidad desde un hospital de referencia nacional sin que los mecanismos internos lo detectaran a tiempo.

Puntos clave:

  • Alejandro Zalazar, anestesiólogo de 29 años del Hospital Gutiérrez, murió el 20 de febrero en Palermo por sobredosis de propofol y remifentanilo, con insumos del Hospital Italiano en su domicilio.
  • Hernán Boveri y Delfina Lanusse, profesionales del Hospital Italiano, fueron imputados por hurto calificado de anestésicos y permanecen en libertad con prohibición de salida del país.
  • El 13 de marzo se ejecutaron tres allanamientos con secuestro de material médico controlado, dispositivos electrónicos y ampollas con sedantes quirúrgicos.
  • Eduardo Bentancourt, enfermero de 44 años, fue hallado muerto en Palermo rodeado de más de 50 ampollas de propofol y fentanilo; la causa tramita como muerte dudosa.
  • Circulan versiones extraoficiales no confirmadas judicialmente sobre reuniones clandestinas con anestésicos de quirófano; los investigadores no descartan ninguna hipótesis.

Investigación 🔎

Secreto de sumario y nueva carta de Agostina: la Justicia avanza sobre posibles cómplices de Barrelier

La Fiscalía de Instrucción 13 de Córdoba decretó el secreto de sumario por 10 días, realizó nuevos allanamientos en la casa del acusado y en el lavadero donde se limpió el Ford Ka, e incorporó a la causa la denuncia de 2025 por privación ilegítima de la libertad contra Claudio Barrelier. La abuela de Agostina entregó una carta de la menor a la Justicia y reclamó más arrestos.

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El caso Agostina Vega: por qué Barrelier seguía libre y qué busca ahora la Justicia en su casa.

Femicidio Agostina Vega: secreto de sumario, nueva carta y la familia exige más detenidos

★ La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, entró este miércoles en una nueva y determinante etapa: la Fiscalía de Instrucción 13 (Distrito 3, Turno 7), a cargo del fiscal Raúl Garzón, decretó el secreto de sumario por 10 días a partir del 3 de junio de 2026, en virtud de nuevas medidas de investigación ordenadas y en ejecución dentro del proceso. Al mismo tiempo, efectivos de la Policía de Córdoba y peritos de la Policía Científica volvieron a allanar la vivienda del único detenido en la causa, ubicada en la calle Juan del Campillo, en el barrio Cofico, mientras la abuela materna de la víctima entregó a la Justicia una carta encontrada entre las pertenencias de su nieta.

El secreto de sumario: la Justicia cierra el expediente mientras avanza sobre pruebas clave

Según el comunicado oficial del Ministerio Público Fiscal de Córdoba, el secreto de sumario «se dispuso en virtud de las nuevas medidas de investigación ordenadas y en ejecución dentro del proceso». La medida implica que el expediente permanece vedado al acceso público por 10 días, período durante el cual la Fiscalía ejecutará diligencias que, por su naturaleza, requieren reserva para no comprometer su eficacia. La decisión fue adoptada de manera sorpresiva al concluir las tareas del día.

En simultáneo, el fiscal Garzón requirió la acumulación a este expediente de la causa iniciada en 2025 contra Claudio Barrelier por privación ilegítima de la libertad, delito por el que el acusado estuvo detenido durante 20 días el año pasado antes de recuperar la libertad bajo fianza. Aquella denuncia se originó cuando una mujer escapó semidesnuda y con las muñecas atadas de la misma vivienda del barrio Cofico donde ahora la Justicia sitúa las últimas horas de vida de Agostina. La acumulación de ambas causas busca establecer un patrón de conducta que consolide el cuadro probatorio contra el imputado.

Dos allanamientos simultáneos: ADN, planimetría y elementos del lavadero

El operativo en la vivienda de Barrelier, sobre calle Juan del Campillo, comenzó pasadas las 13 horas. Los peritos de la Policía Científica realizaron una planimetría forense para determinar las dimensiones y disposición de cada habitación, buscaron manchas hemáticas y secuestraron ropa perteneciente a los ocupantes de la vivienda, incluido un colchón. Fuentes vinculadas al caso indicaron que los investigadores intentan reconstruir la mecánica de la muerte a través de las proyecciones de sangre halladas en el lugar. La Justicia señala ese domicilio como el escenario del crimen.

En forma paralela, efectivos regresaron al lavadero de autos del barrio donde, según la investigación, el martes 26 de mayo el hijo de Soledad Andreani, expareja de Barrelier, llevó a limpiar el Ford Ka negro que el acusado habría utilizado para trasladar los restos de Agostina hasta el descampado del barrio Ampliación Ferreyra donde fueron hallados. En ese segundo operativo los agentes confiscaron dos esponjas y un trapo que serán sometidos a peritajes. El dueño del lavadero relató a medios nacionales que el vehículo «se veía limpio por adentro» al momento de recibirlo.

La Justicia también realizó un procedimiento en el local nocturno Wachitas Bar, donde trabajaba Soledad Andreani, señalada por la familia de la víctima como posible cómplice del crimen.

La carta de Agostina: «la última voluntad de mi nieta»

En uno de los momentos más estremecedores de la jornada, la abuela materna de la víctima, Elizabeth, reveló que encontró una carta manuscrita de Agostina escondida en un cajón de ropa interior de su habitación. «Aportamos la última voluntad de mi nieta en una cartita que ella tenía en un cajoncito de su ropa interior. La encontré esta mañana», declaró ante los medios, visiblemente quebrada. La carta fue entregada a la Fiscalía para su análisis. Según aclaró la abuela, el texto «decía todo lo que ella venía viviendo», aunque prefirió no revelar el contenido públicamente. Al ser consultada, Elizabeth precisó que la carta no menciona a Barrelier.

El fiscal Garzón también incorporó a la investigación a dos fiscales especializados en violencia de género para colaborar en la causa.

«Que caigan todos los que tengan que caer»: la familia exige más detenidos

Mientras se ejecutaban los allanamientos, la familia de Agostina encabezó la marcha por el Ni Una Menos en la ciudad de Córdoba, junto a cientos de personas que reclamaron justicia. Elizabeth apuntó con dureza contra Soledad Andreani, la dueña del Ford Ka que le prestó a Barrelier: «Falta más gente. Esa mujer tiene que estar detenida porque ella es cómplice. Queremos que escuchen a las mujeres; justicia por mi nieta». Y redobló la apuesta: «Que caigan todos los que tengan que caer. Ese tipo no lo puede haber hecho solo».

La madre de Agostina, Melisa Heredia, quien permanece internada en el Hospital San Roque, también se expresó a través de allegados. Heredia sostuvo que Barrelier intentó desviar la investigación desde el primer momento, señalando a un tal «Franco» para distraer la atención. «Cuando mi hija le preguntó si mi nieta no se había contactado con él, él le dijo: ‘Tu hija me preguntó si yo la podía llevar hasta la casa de este chico, a juntarse con este chico'», relató la madre, según medios cordobeses.

La abuela también volvió a cuestionar el accionar de la Comisaría 13, que no tomó la denuncia cuando Heredia se presentó de madrugada el sábado 23 de mayo: «Las personas que estaban en ese lugar no le dieron importancia. A mi hija no le dieron importancia cuando fue a denunciar la pérdida de su hija. Desde el sábado hasta el lunes nadie nos escuchaba».

Un acusado con antecedentes que siguió libre

La acumulación de la causa de 2025 vuelve a poner el foco sobre una pregunta que la familia y la sociedad no dejan de formular: ¿por qué Claudio Barrelier seguía en libertad con antecedentes por privación ilegítima de la libertad? El expediente anterior lo mantuvo detenido apenas 20 días antes de ser liberado por orden del fiscal Iván Javier Rodríguez, con la obligación de presentarse mensualmente ante la Fiscalía. La causa continuaba abierta cuando Agostina Vega cruzó el umbral de su casa el 23 de mayo de 2026.

Puntos clave:

  • La Fiscalía de Instrucción 13 decretó el secreto de sumario por 10 días desde el 3 de junio de 2026, en el marco de nuevas medidas de investigación.
  • Se realizaron allanamientos simultáneos en la vivienda de Barrelier en barrio Cofico y en el lavadero donde se limpió el Ford Ka negro usado para trasladar los restos de Agostina.
  • La Fiscalía requirió la acumulación de la causa de 2025 por privación ilegítima de la libertad contra el imputado, que le valió 20 días de detención antes de ser liberado.
  • La abuela Elizabeth entregó a la Justicia una carta manuscrita de Agostina encontrada en su habitación, descrita como su «última voluntad».
  • La familia exige la detención de Soledad Andreani, dueña del Ford Ka, y sostiene que Barrelier no actuó solo.
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