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El Gobierno logró un acuerdo de precios para las fiestas, de alimentos, bebidas y productos TÍPICOS

La Secretaría de Comercio Interior cerró acuerdos en las últimas semanas para garantizar precios accesibles en productos como el pan dulce, bebidas y cortes de carne, mientras que otros productos registran subas de entre 30 y 70%.

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La Secretaría de Comercio Interior cerró acuerdos en las últimas semanas para garantizar precios accesibles en productos como el pan dulce, bebidas y cortes de carne, mientras que otros productos registran subas de entre 30 y 70%.

Por Natalia González

El Gobierno cerró acuerdos en las últimas semanas para garantizar precios accesibles en las fiestas de Navidad y Fin de Año en productos típicos como el pan dulce, bebidas y cortes de carne, al tiempo que otros productos registran subas de entre 30 y 70%.

En el marco de los acuerdos oficiales, la Secretaría de Comercio Interior logró acordar con supermercadistas y cámaras empresarias una canasta navideña a $250 que incluye cinco productos -sidra, pan dulce, budín, garrapiñada y turrón- y que se ofrece en grandes cadenas, en cadenas regionales en las provincias y en mayoristas. También, se ofrece un combo más chico, en mayoristas y en supermercados, que incluye sidra y pan dulce a $165.

En tanto, este fin de semana se empezaron a comercializar, hasta el lunes, tres cortes de carne a valor promocional para las Fiestas, en unas 1.600 bocas de expendio de todo el país, que incluyen supermercados y carnicerías de frigoríficos nucleados en el Consorcio ABC.

«A partir del 19 y hasta el 21 se podrán encontrar en las más de 1.600 bocas, con representación federal, los tres cortes de carne parrilleros del acuerdo para llegar a tener la mejor navidad en familia, con protocolo y cuidado», afirmó la secretaria de Comercio Interior, Paula Español.

El acuerdo alcanzado la semana pasada prevé ofrecer el asado a $349, vacío a $459 y matambre a $479, cortes que van a encontrarse previo a la fiesta navideña en carnicerías, cadenas de supermercados y algunas cadenas de supermercados regionales y el Mercado Central.

El Gobierno acordó con los frigoríficos la comercialización de los tres cortes de carne de consumo masivo a precios que representan una rebaja de hasta 30%, sobre los valores de mercado actuales.

Según el acuerdo alcanzado por la Secretaría de Comercio, los frigoríficos se comprometieron a proveer 1.300 toneladas de carne vacuna de exportación para el consumo en los hogares argentinos. En paralelo, el Gobierno comenzó a trabajar con los actores del sector para alcanzar un acuerdo integral y estructural respecto del precio de la carne para 2021.

De acuerdo con distintos informes, los productos tradicionales de la mesa navideña registran este año una variación de precios que va de 30% a 70% interanual. En ese marco, un estudio de Focus Market en 670 puntos de todo el país, el precio ponderado de garrapiñadas se ubica este año en $40,4 con una suba de 49% interanual; budines $63,7 (33,3%); maní con chocolate $69,7 (61%); pionono $88,6 (36%); vinos frizzantes $95,6 (26%); pan dulce $131,7 (32%); sidras $140,4 (56%) y champagne $324,2 (37%).

De este modo, una canasta de estos ocho productos mencionados tendrá este año un precio medio de $954,3 frente a $682,1 el año pasado.

En tanto, el Instituto de Estudio de Consumo Masivo (Indecom) realizó un relevamiento sobre un portfolio de productos básicos como panificados, pan dulce, confituras, sidras y variedad de fizz, y encontró variaciones de precios que van entre 52 y 71% interanual.

Indecom relevó una canasta de cinco productos de calidad media que incluyen ananá fizz a $230, pan dulce con frutas de 400 gramos $280, turrón de maní de 80 gramos $107, budín de vainilla 180 gramos $189 y garrapiñada de maní de 80 gramos $70, con un valor total de $876 frente a $507 en 2019, con una suba de 72%.

Por otra parte, la industria nacional de juguetes registró en los últimos meses una recuperación en el nivel de actividad, en un contexto en el que los precios de los productos tuvieron un incremento promedio de 40% a lo largo del corriente año.

Según un informe elaborado por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), las ventas del sector en la Argentina se activan en tres fechas claves que concentran alrededor del 95% del total del año: Día del Niño, Navidad y Reyes.

«Tras los desempeños de las temporadas pasadas de Reyes (+2% en unidades) y Día del Niño (+1%), las expectativas están puestas en esta Navidad», dijo el presidente de la CAIJ, Emmanuel Poletto.

Las estadísticas de la CAIJ indican que el 70% de las transacciones en jugueterías se realizan actualmente con tarjeta de crédito, en especial las cuotas del Programa Ahora 12.

Según Focus Market, 6 de cada 10 compras navideñas se financiarán con los programas Ahora 12 y Ahora 18, y la mayoría optará por indumentaria y juguetes con un gasto de hasta 3 mil pesos.

En este contexto, más del 80 por ciento de los comerciantes estima que sus ventas serán menores a las del año pasado en las fiestas navideñas, de acuerdo con un relevamiento de la Federación de Comercios de la Ciudad (Fecoba).

El 80,6% de los comerciantes prevé que sus ventas de fin de año estarán por debajo de las registradas el año último, y sólo 13,9% estima que logrará superar las de 2019, según la encuesta de la que participaron 60 centros comerciales porteños, a pocos días de la Navidad.

Trabajo

Cabot cierra su planta en Campana y deja a 150 familias a la deriva

**El ajuste económico suma otra víctima: la multinacional química anunció el cierre definitivo de su planta bonaerense, donde producía negro de humo para la industria del neumático. Los trabajadores marcharon este lunes para exigir garantías sobre sus indemnizaciones.**

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150 trabajadores sin empleo: Cabot cierra y el modelo Milei destruye otro eslabón industrial

La empresa multinacional Cabot Corporation resolvió el cierre definitivo de su planta ubicada en la localidad bonaerense de Campana, dejando sin trabajo a 150 personas entre empleados directos y tercerizados. La firma, especializada en la producción de negro de humo y materiales químicos de alto rendimiento, comunicó la decisión el martes pasado a través de directivos llegados desde Brasil, quienes reunieron al personal en el comedor de la planta para anunciar el cese total de las operaciones en Argentina.

La noticia que nadie esperaba

La modalidad del anuncio encendió las alarmas entre los trabajadores: sin previo aviso colectivo, sin instancias de negociación previas y con la sola mención de que «un estudio jurídico se encargaría del tema». La incertidumbre sobre el cobro de las indemnizaciones se instaló de inmediato. Agustín, operario de la planta y padre de dos hijos, describió la situación con crudeza en declaraciones televisivas : «Vino uno de los gerentes de Brasil, juntó a todos los trabajadores en el comedor y anunció que la firma iba a cerrar su operación en Argentina y que un estudio jurídico se iba a encargar del tema. No sabemos si nos van a pagar o no. Están queriendo meter el preventivo de crisis para pagarnos un 50% menos. A nosotros no nos han pagado, no nos han echado, estamos a la deriva.»

El recurso del preventivo de crisis, un mecanismo legal que habilita a las empresas a reducir las indemnizaciones a la mitad, fue señalado por los propios trabajadores como la estrategia que la compañía planea utilizar para minimizar sus obligaciones laborales. Si se aplica, implicaría una pérdida económica directa y significativa para cada uno de los afectados.

Una lucha con décadas de historia en juego

Este lunes, los trabajadores de Cabot se movilizaron desde la planta hasta la plaza principal de Campana para presentar un petitorio ante el municipio y exigir garantías concretas. La imagen de obreros con años y décadas de trabajo al hombro reclamando en la calle resume, en términos humanos, lo que los índices macroeconómicos no siempre logran mostrar.

Mario Di Paolo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Negro de Humo, ratificó los hechos y marcó la dimensión del golpe: «El martes vinieron dos directivos de Brasil, juntaron a toda la gente en el comedor y notificaron el cese total de las tareas y el cierre definitivo de Cabot Argentina. Yo hace 15 años que estoy en Cabot y estamos con la lucha con los compañeros.» Di Paolo advirtió además sobre la situación concreta que enfrentan los operarios en el mercado laboral actual: «Con este modelo económico está muy difícil conseguir trabajo. Los compañeros son todos mayores de 40 años, se les va a complicar mucho empezar a trabajar de vuelta.»

El drama individual de cada trabajador ilumina la magnitud del daño. Gustavo, de 52 años y con 16 años de antigüedad en la planta, expresó: «Es una sorpresa grande para todos. Ya no voy a conseguir laburo en ningún lado. Hay que remarla. Sin trabajo no hay dignidad y no hay nada. Es una vergüenza lo que hicieron.» Agustín, por su parte, señaló el impacto sobre sus compañeros de mayor trayectoria: «Tenemos compañeros con más de 30 años en la fábrica que saben que no consiguen más trabajo, porque uno con esa edad para el sistema ya queda obsoleto.»

Una decisión «netamente comercial» en un contexto de desguace

Uno de los testimonios más contundentes fue el de un trabajador con 26 años de antigüedad en la empresa, quien rechazó los argumentos de la firma: «Siempre pusimos el pecho en todas las crisis, pasamos por muchas, por eso es inentendible la situación que nos plantean hoy. No es un problema de productividad, es una decisión netamente comercial. Es una pena que tomen esta decisión y dejen a 150 familias sin trabajo.»

En el sector señalan que la crisis en la industria del neumático, agravada por las dificultades atravesadas por FATE, uno de los principales clientes históricos de la producción de negro de humo de la planta, contribuyó a deteriorar la ecuación comercial de Cabot en Argentina. Sin embargo, los propios trabajadores insisten en que la decisión responde a una estrategia corporativa global, no a un problema de desempeño local.

El costo humano del modelo

El cierre de Cabot no es un episodio aislado. Se inscribe en un proceso de desindustrialización acelerada que distintos relevamientos privados y sindicales estiman en más de 320.000 puestos de trabajo perdidos y alrededor de 15.000 industrias cerradas en todo el país desde diciembre de 2023. Ese proceso tiene coordenadas precisas: apertura importadora, contracción del mercado interno, retracción del consumo y deterioro sostenido del poder adquisitivo, factores que la gestión de Javier Milei asume como costos necesarios del «saneamiento macroeconómico.»

El propio contexto inflacionario agrava la situación de quienes pierden el empleo. Según datos del INDEC de marzo de 2026, la Canasta Básica Total (CBT) registró una variación interanual del 30,4%, lo que significa que los trabajadores desplazados enfrentan simultáneamente la pérdida de ingresos y un costo de vida que se mantiene en niveles críticos. A eso se suma que el gasto primario del Estado cayó un 5,1% interanual adicional en el primer trimestre de 2026, según datos del Foro Economía y Trabajo, reduciendo aún más la red de contención disponible para quienes quedan fuera del mercado laboral.

En ese marco, la promesa oficial de que el ajuste tiene un horizonte de alivio choca con la realidad cotidiana de trabajadores que, a los 40, 50 o 52 años, saben que el sistema productivo argentino actual no tiene lugar para ellos.

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