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La foto que hizo explotar a la Casa Blanca: Luke Skywalker, Donald Trump y los límites de la disidencia

La publicación del actor de Star Wars en Bluesky encendió la polémica en Estados Unidos. Hamill borró el posteo y pidió disculpas, pero mantuvo su posición crítica frente al presidente estadounidense.

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Mark Hamill (Luke Skywalker) desafió al imperio con una foto de Trump en su tumba y la Casa Blanca respondió furia

★ Mark Hamill, el reconocido actor que encarnó a Luke Skywalker en la saga Star Wars, desató una tormenta política en Estados Unidos al publicar, este miércoles 7 de mayo, una imagen de Donald Trump muerto junto a una lápida con la inscripción «Donald Trump 1946-2024», según informó la Agencia NA.

La imagen, difundida en la red social Bluesky, fue acompañada por un texto en el que el artista expresó que deseaba que Trump «viviera lo suficiente para presenciar su inevitable y devastadora derrota en las elecciones de medio término, rendir cuentas por su corrupción sin precedentes, ser destituido, condenado y humillado por sus innumerables crímenes».

La reacción de la Casa Blanca

La respuesta del equipo de prensa de la Casa Blanca fue inmediata y contundente. A través de la red social X, sus voceros calificaron a Hamill de «enfermo mental» y aseguraron que «estos lunáticos de la izquierda radical no pueden controlarse». El comunicado oficial también señaló que «este tipo de retórica es exactamente lo que inspiró tres intentos de asesinato en dos años contra nuestro Presidente».

La escalada verbal desde la administración Trump sigue un patrón ya conocido: la descalificación personal y la asociación de cualquier crítica con la violencia política, en una operación discursiva que busca silenciar la disidencia y acorralar a los opositores.

La disculpa que no fue tal

Ante la oleada de críticas, Hamill decidió borrar el posteo y aclaró que «en realidad, le deseaba a Trump lo contrario a la muerte» y pidió disculpas «si (el posteo) pareció inapropiado». Sin embargo, no abandonó su posición crítica: reiteró que espera que el mandatario viva «lo suficiente para rendir cuentas por sus crímenes».

La disculpa parcial del actor pone en evidencia la tensión que atraviesa la sociedad estadounidense ante un gobierno que, según sus críticos, ha normalizado el autoritarismo y la persecución de las voces disidentes. La reacción desproporcionada de la Casa Blanca frente a una publicación en redes sociales ilustra, una vez más, la hipersensibilidad de una administración acostumbrada a atacar pero no a recibir críticas.

El contexto político

La polémica se produce en un clima de creciente polarización en Estados Unidos, donde las figuras del espectáculo y la cultura han tomado partido de manera cada vez más abierta frente a las políticas de la administración Trump. La saga Star Wars, que históricamente remite a la lucha de una rebelión popular contra un Imperio autoritario, adquiere en este contexto una resonancia simbólica que no pasa desapercibida.

Puntos clave:

  • Mark Hamill publicó en Bluesky una foto de Trump muerto junto a una lápida, el miércoles 7 de mayo de 2026.
  • El actor expresó el deseo de que Trump viviera para «rendir cuentas por sus crímenes».
  • La Casa Blanca calificó a Hamill de «enfermo mental» y vinculó su posteo con los intentos de asesinato al presidente.
  • Hamill borró el posteo y pidió disculpas parciales, aunque mantuvo sus críticas hacia Trump.
  • La polémica refleja la creciente polarización política en Estados Unidos.

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Movilizaciones históricas: Río de Janeiro salió a defender a Lula antes del balotaje

A dos semanas de la segunda vuelta, las calles de Copacabana se llenaron de simpatizantes del Partido de los Trabajadores en respaldo al presidente Lula da Silva, quien ya el domingo había encabezado una marcha de un millón de personas en San Pablo. La cuenta regresiva hacia el 25 de octubre arrancó con la marea popular en las calles.

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Las imágenes del domingo en la Avenida Paulista se repitieron este lunes en Copacabana. Decenas de miles de personas salieron a las calles de Río de Janeiro en apoyo al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca la reelección frente al candidato del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, en el balotaje del 25 de octubre. La movilización porteña fue la continuación de una jornada que el día anterior había reunido a más de un millón de personas en San Pablo, en uno de los estados donde Lula más votos perdió en la primera vuelta.

El Partido de los Trabajadores (PT) publicó en sus redes sociales videos de la movilización en Río, con el mensaje: «Todo el mundo en Río para apoyarlo: ¡Lula! Copacabana quedó así hoy. Ahora es sin descanso hasta la apertura de las urnas. ¡Vamos a darla vuelta!«. La convocatoria adquiere particular peso político por el peso simbólico del distrito: en la primera vuelta, Flávio Bolsonaro se impuso en Río de Janeiro con el 53,01% de los votos frente al 39,41% de Lula.

Un resultado que obliga a la remontada

Los resultados del 4 de octubre dejaron a Lula en una posición incómoda pero no imposible. El candidato del PT quedó 2.224.985 votos por debajo de Flávio Bolsonaro en el escrutinio final. San Pablo también fue un territorio adverso: Bolsonaro obtuvo el 51,93% contra el 38,20% de Lula. Ambos estados, que concentran una porción decisiva del padrón electoral brasileño, se transformaron así en el epicentro de la estrategia de remontada del oficialismo.

A eso se suma el dato de la abstención: el 21,08% del electorado no concurrió a las urnas el 4 de octubre, lo que equivale a 33.469.244 personas. Es en ese universo donde Lula pone sus fichas para revertir el resultado. «Tenemos que intentar convencer a esas personas», dijo el mandatario el lunes en una reunión de organización del PT, transmitida por YouTube. Y fue más preciso aún sobre el tono de esa campaña: «No peleen con el votante. No hablen mal porque el elector no votó por nosotros. Tenemos que tener humildad.»

Lula en San Pablo.

La democracia como bandera

En San Pablo, ante un millón de personas, Lula apeló a un argumento que trasciende la disputa partidaria y convoca a un electorado más amplio: «Este país no puede perder la democracia.» La frase no es retórica: el bolsonarismo de Flávio recoge el legado del expresidente Jair Bolsonaro, cuyo gobierno estuvo marcado por el cuestionamiento permanente a las instituciones y cuya derrota ante Lula en 2022 derivó en un intento de golpe el 8 de enero de 2023.

La lectura del PT es que el balotaje no es solo una disputa entre candidatos, sino entre dos proyectos de país. En ese marco, las movilizaciones masivas de los últimos días buscan instalar la sensación de que la marea se puede invertir; que la diferencia de primera vuelta no define el resultado final, y que la energía popular puede compensar lo que las encuestas aún no terminan de reflejar.

La mirada argentina sobre la elección brasileña

El resultado del balotaje brasileño tendrá impacto directo en la geopolítica regional. Lula representa una visión de integración latinoamericana, soberanía nacional y justicia social que se enfrenta al proyecto de Flávio Bolsonaro, alineado con la derecha internacional y, en particular, con el presidente Donald Trump, quien celebró el resultado de primera vuelta como «una gran victoria» y anticipó una segunda vuelta ajustada.

Javier Milei, en tanto, no ocultó sus preferencias durante la campaña y volvió a llamar «ladrón» a Lula públicamente, en una injerencia que generó rispidez diplomática y reforzó la percepción de que la elección brasileña tiene consecuencias directas sobre el vínculo entre los dos países más grandes de América del Sur. El 25 de octubre, cuando Brasil vote por segunda vez, también se jugará algo del mapa político argentino.

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