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América Latina

Milei, penúltimo: el ranking de presidentes que lo deja en el fondo de América Latina

Con solo el 36,1% de imagen positiva, el presidente argentino se ubica en el puesto 14 de 18 mandatarios latinoamericanos, según la encuesta de octubre de la consultora CB Global Data. Claudia Sheinbaum lidera con el 69,3% y Nayib Bukele es segundo con el 68,3%. Milei apenas supera a los presidentes de Nicaragua, Uruguay, Venezuela y Guatemala.

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El Argentino Diario-Javier Milei.
El modelo que nadie quiere: Milei, penúltimo en imagen regional mientras predica ser un ejemplo para el mundo.

Con el 36,1% de imagen positiva, Javier Milei ocupa el puesto 14 sobre 18 presidentes latinoamericanos en el relevamiento de octubre realizado por la consultora CB Global Data entre el 5 y el 8 de este mes. El resultado lo ubica en el grupo de los seis mandatarios con peor valoración de la región, por debajo de líderes de Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile, Colombia y Perú, y apenas por encima de los presidentes de Nicaragua, Uruguay, Venezuela y Guatemala.

La consultora CB Global Data publica mensualmente este índice de imagen pública de mandatarios latinoamericanos. El estudio de octubre incluyó encuestas individuales en 18 países, con muestras de entre 1.959 y 3.911 personas mayores de 18 años por país, y márgenes de error que oscilan entre 1,6 y 2,2 puntos porcentuales. En el caso argentino, el relevamiento comprendió 3.089 entrevistas, con un margen de error de 1,8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. La metodología utilizada fue recolección digital bajo el sistema CB CAWI Research, con muestras estratificadas por distritos nacionales y cuotas de género, nivel socioeconómico, edad y ubicación geográfica.

Sheinbaum arriba, Milei en el fondo

El podio del ranking de octubre no registró cambios respecto de septiembre. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, volvió a encabezar la tabla con un 69,3% de imagen positiva. Nayib Bukele, de El Salvador, se mantuvo segundo con el 68,3%, y Luis Abinader, de República Dominicana, resultó tercero con el 51,9%.

En el extremo opuesto, el fondo de la tabla quedó conformado por Daniel Ortega, de Nicaragua (35,7%); Yamandú Orsi, de Uruguay (35,2%); Delcy Rodríguez, de Venezuela (32,3%), y Bernardo Arévalo, de Guatemala (31%). Milei, con su 36,1%, se ubica justo por encima de ese grupo, en el puesto 14. La diferencia entre el presidente argentino y la mandataria mejor posicionada de la región es de 33 puntos porcentuales; con el último del ranking, apenas cinco.

Por debajo de Lula, Kast y otros mandatarios de la región

El cuadro regional ubica a Milei por detrás de varios presidentes sudamericanos con realidades políticas diversas. Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Santiago Peña, de Paraguay; Rodrigo Paz, de Bolivia; José Antonio Kast, de Chile; Adelardo de la Espriella, de Colombia, y Keiko Fujimori, de Perú, registran todos una imagen positiva superior a la del mandatario argentino. También aparece por encima del argentino el panameño José Raúl Mulino, quien además registró el mayor crecimiento mensual de toda la tabla, con un incremento de 4,4 puntos porcentuales respecto de septiembre.

En sentido contrario, la mayor caída mensual correspondió a Keiko Fujimori, de Perú, con una baja de 6,1 puntos porcentuales en relación al mes anterior.

Una imagen que no despega

La variación de Milei entre septiembre y octubre fue marginal: pasó del 35,5% al 36,1%, una mejora de apenas 0,6 puntos dentro del margen de error declarado por la propia consultora. El dato consolida un patrón de estancamiento en la valoración del presidente argentino a nivel regional, en un momento en que el gobierno libertario atraviesa cuestionamientos judiciales de sus principales funcionarios y la economía doméstica acumula más de dos años de ajuste sobre los ingresos populares. El posicionamiento de Milei en el último cuartil del ranking latinoamericano contrasta con el relato oficial de un gobierno que presenta su gestión como un modelo de referencia para la región.

Lo que tenés que saber:

  • Milei ocupa el puesto 14 de 18 presidentes latinoamericanos en el ranking de imagen positiva de octubre de CB Global Data, con el 36,1%.
  • Claudia Sheinbaum lidera el ranking con el 69,3%; la diferencia con Milei es de 33 puntos.
  • El presidente argentino mejoró apenas 0,6 puntos respecto de septiembre, dentro del margen de error del estudio.
  • Milei queda por debajo de Lula, Kast, Paz y otros mandatarios sudamericanos de distinto signo político.
  • El relevamiento incluyó 3.089 entrevistas en Argentina, con margen de error de 1,8 puntos y 95% de confianza.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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