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Análisis

Milei, un fascista del Abasto

Luchas hay, falta un frente político antifascista.

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Por Sergio Ortíz

Lo sucedido el 12 y 13 de junio, así como días sucesivos, confirmó lo que muchos veníamos diciendo: Javier Milei es un fascista seudo libertario. Y sus primeros seis meses de gestión ratificaron esa horrible condición política, ideológica y práctica. Lo ocurrido adentro y afuera del Senado disiparon dudas que pudiera guardar algún despistado o analfabeto político.

Adentro de la Cámara Alta se consumó la maniobra de aprobar la “ley Bases” y la reforma antiobrera. Hubo combinación de la propaganda mentirosa de que esos proyectos mejorarían la economía y la vida de la gente, junto con la coacción a senadores de provincias sometidas al ajuste y corte de la obra pública, más sobornos y corruptelas de prometer rotondas, rutas o embajadas a cambio del voto. Y todo ello acompañado de maccartismo y acusaciones de corruptos, kirchneristas, comunistas, ratas y otras lindezas a la oposición que había adelantado su voto contrario a los dos engendros.

Y fuera de recinto, se ordenó una brutal represión con la PFA, la Prefectura y Gendarmería, más el acompañamiento activo de la Policía de CABA, macrista. Ni siquiera algunos diputados opositores se salvaron del gas pimienta arrojado por los uniformados. El blanco principal de esos criminales fueron los manifestantes, a los que hirieron, gasearon y golpearon. Detuvieron con violencia a 33 personas, incluso algunas que sólo transitaban por la zona sin ser parte de la protesta. El presidente, el vocero presidencial y la ministra de InSeguridad calificaron a esos manifestantes como “terroristas” y partícipes de un “golpe de Estado”. Típico del fascismo.

Otro apéndice del fascismo, el fiscal Carlos Stornelli, un reo impune, imputó a los detenidos gravísimos delitos contra el orden público, que los hubieran llevado a prisión por muchos años. Incluso pidió que los primeros 17 liberados volvieran a la cárcel, donde todos habían sufrido tormentos del Servicio Penitenciario. La protesta popular – como siempre el mejor abogado defensor-, hizo que “sólo” 5 presos se mantengan detenidos. Las organizaciones sociales, de DDHH y la izquierda van a seguir los reclamos hasta liberarlos.

La “ley Bases” es una reforma anticonstitucional con facultades delegadas a una suerte de monarca. Eso y los procedimientos espurios para aprobarla, más la represión en las calles y la demonización como “infiltrados” y “terroristas” a los manifestantes, demuestran que Milei es un fascista. En una oportunidad discutí con un amigo y gran sociólogo de izquierda que decía no se podía calificar así al recién asumido Jair Bolsonaro en Brasil, porque el marxismo reservaba ese rótulo para quienes representaban al capital financiero internacional de países imperiales y ese no era el caso de Brasil. La vida mostró que Bolsonaro era fascista, de principio a fin, cuando sus bandas armadas asaltaron edificios públicos por un supuesto fraude. Y hace poco fui criticado fraternalmente por un amigo y gran periodista: me objetó que Milei no sería fascista porque eso era Mussolini, que daba aumentos de salarios a los obreros para sumarlos a su base social. Mis amigos estaban equivocados. Hay que dejar de lado las consideraciones academicistas y librescas y concentrarse en lo concreto: Milei es el fascista del Abasto, el facho porteño, con perdón de los porteños. Es el enemigo a enfrentar y derrotar con un frente antiimperialista y antifascista. Bukele es el fascista del Salvador, que recibió como heroína a la fascista Patricia Bullrich, corresponsable de la represión en el Congreso.

CON LA AYUDA DE AMIGOS

Señalar que este gobierno es el gran enemigo no significa salvar de responsabilidad a sus cómplices, que le facilitaron la aprobación de la “ley Bases” el 30 de abril en Diputados y el 12 y 13 de junio en el Senado. Habrá que ver quienes insisten en la Cámara Baja en la versión más draconiana de aquel engendro. Serán unos cuantos, aunque no se sabe si llegarán a los 142 diputados de la primera vez. Los Pichetto, Randazzo, De Loredo, Ritondo, Gutiérrez, Lospennato y muchos otros de la “oposición amigable” están dispuestos a votar lo mismo, pese a que el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, tuvo que hacer algunas concesiones menores en el Senado. Pese a los reclamos de los “senadores amigables” que piden se respete esa cosmética, el Ejecutivo volvería a la carga por la versión maximalista.

En el Senado se aumentó dos puntos las regalías mineras a las provincias, no se repuso el impuesto a las ganancias de la cuarta categoría, se mantuvo el piso del impuesto a las ganancias, no se derogó la ley de moratoria jubilatoria y se pidió que los grandes inversores en el RIGI contrataran 20 por ciento de servicios locales. Sin embargo Francos ha desmentido que esos retoques hubieran significado un pacto y adelantó que en Diputados quieren volver a la letra original.

En ambas cámaras los facho seudo libertarios y sus socios macristas contaron con aliados, algunos sobornados y otros sin necesidad de pago porque son así de traidores a la Patria. Ese espectro es parte del elenco estable al servicio de los grandes capitalistas y multinacionales. Los dueños de la manada son los dueños y CEOs de monopolios, banqueros, exportadores y mineras que apoyan este proyecto semicolonial porque son sus beneficiarios.

A la banda más conocida de los Rocca, Magnetto, Braun Pereda, Galperín, Pérez Companc (falleció Gregorio pero sigue el clan dueño de Molinos), Bulgheroni, Midlin, Eurnekian, Elsztain, Costantini, etc, se le sumó a propósito de la “ley Bases” la Asociación Americana de Comercio (AmCham) ligada a la embajada de Estados Unidos y a esa potencia decadente, pero predominante acá por sus inversiones e influencia política.

El titular de AmCham, del JP Morgan.

El miércoles 19, la AmCham emitió un comunicado reclamando a los diputados que volvieran a la letra original. Puntualmente criticaron algunos límites al RIGI: “el listado acotado de las industrias alcanzadas (forestoindustria, infraestructura, minería, tecnología, turismo, siderurgia, petróleo y gas) es limitativo e innecesario”. También querían que la lista de empresas a privatizar fuera mucho más amplia: “la versión final del proyecto restringe significativamente la capacidad del Ejecutivo para llevar a cabo una revisión exhaustiva de las empresas públicas. Muchas de estas empresas han sido señaladas por su carácter deficitario, su gestión ineficiente o por perseguir objetivos que resultan inadecuados o injustificables”. El capítulo laboral les pareció insuficiente: “la redacción final aún no genera las condiciones mínimas necesarias para un aumento sustancial de la empleabilidad, ni para la reducción significativa de la informalidad”. O sea, la culpa del trabajo en negro sería de las conquistas laborales que aún se mantienen. Esas 722 grandes empresas, que dicen representar el 24 por ciento del PBI y predominan en 40 rubros, no tendrían nada que ver, aunque mostraron la hilacha pues dijeron acordar con “la eliminación de multas o infracciones para quienes (patrones) no hayan regularizado debidamente a sus empleados”.

El documento lleva la firma del titular de la AmCham, Fernando Gómez Minujin, presidente del banco JP Morgan. O sea que Milei, el facho de Abasto, porteño, tiene atrás, adelante y a los costados a estas expresiones locales del capital financiero internacional. Obvio, también mantiene el respaldo del FMI, que aprobó la octava revisión del miserable acuerdo firmado por el gobierno del Frente de Todos en marzo de 2022 y desembolsó 800 millones de dólares; en rigor Luis Caputo los devolvió de inmediato a Washington en pago de aquella renegociación. Y el Pelucón en un aparte de la reunión de G-7 en Italia se volvió a sacar una foto con Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo. Muy sonrientes los dos, con el país sumido en alta pobreza y recesión.

¿POR CASA CÓMO ANDAMOS?

Un último comentario de política nacional e internacional. Milei, fue invitado al G-7 en los pagos de la fascista Georgia Meloni. Las potencias europeas, a pedido de Yanquilandia, decidieron congelar los activos rusos de 300.000 millones de dólares y con esa garantía dar un crédito al gobierno ucronazi de Volodimir Zelenski. Inmediatamente, el facho viajó a Suiza a una seudo “Conferencia por la paz en Ucrania” excluyendo a Rusia y China. El ministro de Defensa, Luis Petri, que tiempo atrás había presentado el pedido formal de ingreso a la OTAN, el 13/6 informó que Argentina había entrado al Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania (Grupo Ramstein). Poner a nuestro país en un grupo armado contra Moscú motivó la crítica del embajador de Rusia en Argentina y un pronunciamiento de la Asociación de Amistad Argentina con Rusia (LA ARENA, 20/6). Hechos que se suman a la hora de calificar a Milei como fascista…

Entretanto sigue su marcha el plan motosierra de ajuste, recesión y entrega del país, que presume de un superávit fiscal mentiroso, pues se basa en el freno de la obra pública y la postergación de pagos, así como de achique de los salarios y sobre todo jubilaciones: de 100 pesos de menor “gasto público” 40 pesos salieron del bolsillo de los jubilados. Su otra supuesta hazaña, de bajar la inflación, también es falsa, pues el 4,2 por ciento de mayo se suma a los de los meses anteriores y llega al 71,9 en lo que va del año. Ese registro volverá a empinarse en junio y meses siguientes por los aumentos autorizados en las tarifas de luz, gas y energía, y del transporte público a nivel nacional y las provincias. En Córdoba la luz aumentará entre el 65 y 85 por ciento, informaron EPEC y las cooperativas.

Aún concediendo una pequeña baja inflacionaria, eso se compensa para mal con la recesión económica. Incluso los garantes del gobierno, como el FMI, han diagnosticado que el PBI argento caerá este año 3,5 por ciento. Otros aliados, como los popes de la Unión Industrial “Argentina”, informaron que la industria tuvo un retroceso en abril del 14,2 y en la rama metalúrgica del 17,6 interanual en mayo, con 15.000 empleos registrados perdidos. La estadística oficial habla de 70.000 empleos privados menos y de otros 21.000 empleos públicos; el presidente presumió de haber despedido a 25.000 estatales y que hará lo propio con otros 50.000 más. La recuperación económica en forma de V es otra gran mentira del seudo libertario porque a lo sumo podría haber una leve mejoría en 2025. Estas consecuencias buscadas por Luis Caputo, el “mejor ministro de Economía de la historia”, hicieron que la pobreza saltara al 55,5 por ciento y la indigencia al 17,6, los peores índices desde la crisis de 2002. Millones de compatriotas no llegan a los 851.351 pesos para cubrir la canasta de pobreza de una familia tipo, ni a los 386.978 pesos para no ser indigentes.

Quiere decir que están dadas las condiciones objetivas para un estallido social y una crisis político como la que detonó al Argentinazo en 2001. Faltan factores políticos para que eso sea posible. Muchos burócratas sindicales de la CGT se borran a Ginebra cuando acá se discute la reforma antilaboral. Muchos dirigentes políticos, empezando por Cristina de Kirchner, se limitan a un tibio posteo en X cada 20 días, mientras Sergio Massa sigue trabajando para el fondo Greylock. Lo positivo es la izquierda, los movimientos piqueteros y una media docena de gremios combativos, más organismos de derechos humanos, pueblos originarios, jubilados y juveniles que no se rinden. Esta es la base para un frente antiimperialista y antifascista, pero con esos valiosos luchadores no alcanza: hay que sumar a sectores nacionales y populares que deben pasar por encima el freno conciliador de sus cúpulas. Creo que la izquierda tampoco está exenta de defectos. Uno de ellos es el sectarismo. En las marchas se canta “unidad de los trabajadores, al que no le gusta, se jode, se jode”, pero en la práctica subsiste cierto sectarismo y nos jodemos todos, inclusive los que somos de izquierda.

Luchas hay, falta un frente político antifascista.

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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