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Análisis

Matemos a los pobres

Por Eduardo Silveyra.

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Por Eduardo Silveyra

Un descabellado plan de exterminio parece expandirse ante nuestra mirada. Alimentos almacenados y escondidos en galpones y que no se distribuyen. Manifestaciones reprimidas y manifestantes encarcelados. Jóvenes libertarios que se divierten baleando pobres. Postales siniestras de la era Milei. Escribe: Eduardo Silveyra

Origen

Podemos decir sin dudar, que el gobierno de Milei tiene un plan de exterminio poblacional que abarca todo el territorio del país. Sus medidas económicas y de gobierno van en esa dirección. 

El ocultamiento en galpones,durante meses, de comida que debía ser repartida en los comedores y merenderos de barrios populares de todo el territorio es una muestra clara de esa política destructiva que se expande ante la vista de todos.

Y rubricada por las declaraciones del mismo presidente al decir: “Algo harán antes de morirse de hambre”. Como si a ese acorralamiento inhumano, llevado adelante por la ministra Sandra Petovello, le llegara a suceder un acontecer luminoso, producido por las“fuerzas del cielo”, cuando en realidad es una tácita condena a muerte, que solo conduce a la violencia del sálvese quien pueda o una rebelión que aún, no tiene visos de tornarse real.

La ola de despidos tanto en la administración pública, como en el ámbito privado, van también en la misma dirección. 

Con el amparo del protocolo anti-piquetes dispuesto por Patricia Bullrich, que a pesar del mismo, muchas veces no pudo ponerlo en práctica, desbordada por la masividad de las convocatorias, otras protestas fueron reprimidas de modo salvaje, tal como ocurrió en la última movilización contra la Ley de Bases del 12 de junio pasado, donde es por todos conocida, la cacería de manifestante llevada adelante por las fuerzas represivas, después que provocadores incendiaran automóviles, con el fin de acrecentar la represión.

La prisión de treinta y tres personas que participaban de manera pacífica de la marcha, acusados con fuertes cargos penales, como terrorismo y sedición, son parte de la operación de infundir miedo y desalentar las protestas, a lo cual se debe sumar el maltrato a los mismos en las dependencias carcelarias, donde fueron mantenidos desnudos durante horas y rociados con gas pimienta.

En esto también hay otras complicidades, la de los medios hegemónicos, que siempre operan con la misma recurrencia, demonizar con información sesgada, porque ya no es la propagandapartidaria o ideológica la que otorga el poder o el dominio, sino la información. 

Cuando Patricia Bullrich, le envía a las centrales de trabajadores facturas por 40 millones de pesos, para que paguen un operativo policial con represión incluida, no hace más que generar una información cargada de demagogia impracticable, que le llegara a la masa cautiva de las redes a través de los medios cómplices del exterminio. 

Ningún medio hegemónico, como tampoco los funcionarios, hablan de cuántas cosas se podría comprar para paliar la crisis con ese dinero. 

Un simple cálculo nos dice que, con 40 millones de pesos, se puede adquirir unos 40 mil kilos de fideos, 22 mil kilos de pan o 40 mil litros de leche de una segunda marca, para subsanar en parte, el hambre que originan las maldecidas protestas de aquellos que fueron vulnerados en su humanidad, por la barbarie liberal. Tampoco hacen referencia a que un tubo de gas pimienta MK-9 Magnun Stream, tiene el mismo costo de una jubilación mínima, es decir: $200 mil.

¡BANG! El exterminio tiene sus blancos elegidos, trabajadores precarizados e informales, campesinos y campesinas desalojados de sus parcelas y jóvenes de barriadas populares, para estos últimos el gatillo fácil es la metodología más antigua y más práctica, usada por las fuerzas policiales. Con la carta blanca otorgada por el Ministerio de Seguridad a los efectivos policiales. 

Sin datos aun sistematizados, las cifras muestran de qué va el asunto, María del Carmen Verdú, referente de la CORREPI nos dice: 

“A esta altura del año aún no hemos hecho una búsqueda sistemática, solo lo que nos llega por contacto directo o través de los medios, haciendo esa salvedad, tenemos 76 muertes a manos de las fuerzas policiales, desglosadas en 32 casos de gatillo fácil, 30 muertes de personas bajo custodia, 10 intra fuerza, que incluyen femicidios y 4 en otras circunstancia, como es el caso de Yonathan Domínguez.”

El caso de Domínguez es una muestra clara de los nuevos procederes policíacos. Se trata de un trabajador de una empresa tercerizada del GCBA, que había consumido cocaína y al bajar del tren en la estación Querandíes (Ciudad Evita) sufrió un ataque de pánico y sobre él se abalanzaron once policías, repartidos entre efectivos de la Federal y otros de la Bonaerense, que lo retuvieron 50 minutos ocasionándole la muerte. 

Con un accionar semejante al de las jaurías, en este gobierno los agentes de la seguridad abandonan su rol de protección ciudadana y se convierten en una gavilla de cazadores humanos, en un coto de caza expandido por todo el territorio y cuya presa es el negro, el trava, la lesbiana, los zurdos, quienes viven en la calle y todo aquel digno de ser exterminado por razones económicas, políticas y sociales. 

El extermino de pobres es la meta para que cierren los números de la economía y la orden es política. En estos días, también fue liberado, sobreseído y ascendido, un oficial de la Policía de la Ciudad, que mató a un hombre en un bodegón de Congreso, en un hecho con ribetes de ejecución.

La violencia policial, está ligada también a la situación económica, en una entrevista publicada por el medio estadounidense The Free Press, la periodista le preguntó a Milei, qué sentía ante la imposibilidad de comprar alimentos por parte de la gente, ante el descontrolado aumento de los precios, la repuesta psicopática fue: “Yo no tengo que lidiar con las emociones.

Yo hablo de números y de realidad, no de emociones”. Obrar de manera deshumanizada, es la premisa impuesta desde arriba hacia abajo y explica en parte este eje del exterminio. Rubricado esto con otra declaración cínica: «Va a llegar un momento donde la gente se va a morir de hambre. De alguna manera va a decidir algo para no morirse. No necesito intervenir. Alguien lo va a resolver».

Salud

El recorte en salud pública trae aparejada otras consecuencias nefastas de la mano del ajuste a los salarios. En estos tiempos ha aumentado el consumo de harinas en un 54 % lo cual no es buen índice. Esto habla de dietas poco saludables y de mala alimentación sobre todo en los jóvenes de bajos recursos que suelen saltear una comida al día, algo que no solo afecta a quienes se ven obligados a hacerlo, sino a todos los argentinos. 

Los despidos a mansalva en el sector público y privado, nos muestra a personas que pierden sus trabajos y por ende la atención en los sistemas de salud de las obras sociales. En una nota publicada por La Nación, la ministra de Hábitat y Desarrollo Urbano de la provincia de Buenos Aires, Silvina Batakis, opinó que “la tasa de mortalidad de este año y del año que viene va a crecer mucho respecto de 2023 y 2022″ debido a las políticas económicas del gobierno de Javier Milei. Algo no muy difícil de pronosticar, si tenemos en cuenta que con la perdida de las prestaciones médicas, mucho pacientes dejan de tomar sus medicaciones y otros, con cierta fortuna, las toman día por medio.

A lo cual hay que agregarle, la no entrega de remedios a los pacientes oncológicos, como también la quita de subsidio a las tarifas de pacientes electro dependientes. Cuántos morirán en este genocidio silencioso, es un interrogante que sobrevuela en el pensamiento, de quienes ven el modo sistemático con el cual se lleva adelante y se muestra como un triunfo recubierto de un superávit fiscal inexistente.

Habilitación

El discurso de exterminio y de odio se expande también de arriba hacia abajo, es común encontrarse con libertarios envalentonados, agredir desde las redes o en la vía pública a todo aquello que se le oponga. Allí también el enemigo es el pobre, el negro, la lesbiana, el peronista, el zurdo.

El blanco elegido se ataca desde un lugar de superioridad de clase o etnica, es un discurso supremacista que habilita a la acción violenta a quienes creen tener una supremacia sobre aquellos que quedan marginados o que deben serlo. No es casual el derivado: a fines del mes de abril –aunque la noticia se conoció pasado más de un mes— cuatro jóvenes de entre 19 y 21 años, fueron detenidos en el barrio de Belgrano, después de disparar balines a un indigente, con un fusil de asalto de aire comprimido. 

Como en un déjà vu, la patota se desplazaba en un Fiat Cronos sin patente, a la media noche. Al momento de ser detenidos, uno de ellos alegó que eran jóvenes libertarios, judíos y tener contactos en la DAIA, cosa que también era cierta. 

Qué habilita para que la xenofobia, el racismo y el odio a los pobres, sea tomado como un valor positivo, cuando es todo lo contrario. La habilitación surge en la génesis de las acciones y en el mismo discursosupremacista de Milei, que se auto percibe como un judío mesiánico, que entre otras cosas, para exhibir la idea devastadora, no asiste a una conmemoración en un centro islámico, porque en la misma está presente el embajador de Palestina, nación que hoy sufre un plan de exterminio llevado adelante por el Estado de Israel. La propuesta de Milei tiene una semejanza con el poema en prosa de Charles Baudelaire ¡Matemos a los pobres! Donde un señor burgués discurre filosóficamente acerca de la miseria y la igualdad, mientras sacia su apetito. En medio de esas cavilaciones, se levanta de la mesa bien servida y aporrea a un mendigo, hasta dejarlo casi muerto. Pero de pronto, con las pocas fuerzas que aún le quedan, el aporreado se hiergue y comienza a devolver los golpes con ferocidad, porque como expresa el burgués apaleado por el pobre: «Solo es el igual de otro quien lo demuestra, y solo es digno de la libertad el que sabe conquistarla».

 

 

Análisis

Guerra, inflación y ajuste sin fin

El ajuste libertario analizado por el Foro de Economía y Trabajo.

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Por Foro de Economía y Trabajo

La “guerra económica” abierta cuyas consecuencias sufre toda la humanidad, se agravó al perpetrarse la barbarie bélica de EEUU e Israelcontra Irán, agresión que el presidente Milei respalda y tiene como uno de sus objetivos – como también se verifica desde la intervención del presidente estadounidense en Venezuela –  el control de la producción y comercialización de los hidrocarburos. 

La repercusión en los precios internacionales del gas y el petróleo fue inmediata. Como la energía atraviesa transversalmente toda la economía, involucra también al precio de los alimentos, golpeando las condiciones de vida de cientos de millones de personas.

Llamativamente el gobierno de Javier Milei y sus economistas vienen afirmando que Argentina en esta situación tendría condiciones «ganadoras» y aumento de las exportaciones.

Al mismo tiempo, asignan el mismo motivo – el salto de los precios mundiales – al actual empuje inflacionario para justificar el empeoramiento inflacionario económico y social, a pesar de que Argentina cuenta con capacidad superlativa para la producción – tanto de energía como de alimentos – para satisfacer la demanda interna con la producción propia y permitir excedentes crecientes de exportación,  con costos muy menores a los precios internacionales.

Con esa excusa del «aumento de los precios internacionales » se oculta quién se apropia de la renta diferencial y extraordinaria que, en razón de esas ventajas de nuestro país, y  a costa de las condiciones de vida de la población cuando se imponen esos precios en el mercado interno.

Con guerra o sin guerra, con la política de “hagan plata, evadan y fuguen divisas cuanto quieran” de Luis Caputo y Javier Milei, la población paga sin justificación a precio internacional los consumos e insumos que produce y consume en pesos, empeorando las condiciones de trabajo, de pérdida de empleo, de calidad de vida y competitivas para producir con trabajo argentino agregado. 

Es la repetida experiencia de planes económicos en favor de pocos muy ricos, que perjudican al conjunto de la sociedad y el país. Como ya ha sucedido, se suma la apertura importadora; y la respuesta que dan un alto número de empresas es profundizar una reconversión de sus estrategias de negocios: desplazan producción local, avanzan en la importación de bienes finales, recortan empleo y sostienen elevados márgenes de rentabilidad en la comercialización.

Así, se agrava el actual desorden macroeconómico con resultados regresivos, reflejados en mayor inflación, el deterioro de los ingresos, una creciente precarización de las condiciones laborales, expansión del pluriempleo, aumento de la marginalidad, endeudamiento para alimentos y servicios básicos con tasas usureras,  empeoramiento de la calidad de vida de los hogares.  Significa más inflación, recesión y desempleo que no se reflejan en las estadísticas oficiales. 

LAS ESTADISTICAS OFICIALES

Una deliberada falta de eficacia estadística – funcional a la estrategia comunicacional del Gobierno- se manifiesta en particular en la medición oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que continúa utilizando ponderadores correspondientes a una estructura de consumo muy anterior (Encuesta Nacional de los Hogares-ENGHo 2004/05), por lo que su nivel general no refleja plenamente la evolución real del costo de vida que enfrentan los hogares.

Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 el IPC Nacional, principal indicador para monitorear la inflación, acumuló una variación en torno al 293% y volvió a acelerarse desde mayo de 2025, con aumentos particularmente regresivos en rubros esenciales como Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (540%) y Transporte (347%), que junto con Alimentos y bebidas no alcohólicas (273%) concentran alrededor del 50% del gasto de consumo de los hogares, de acuerdo al patrón de consumo de la última Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares  (ENGHo 2017/18) cuya aplicación se suspendió. 

La no actualización de la estructura de ponderadores del IPC implica, para el período noviembre de 2023 – febrero de 2026, una brecha acumulada de alrededor de 19 puntos porcentuales, 280% vs. 299%, al comparar el IPC INDEC con el IPC CABA IDECBA (Instituto de Estadística y Censos la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) este último con una estructura de consumo más actualizada.

En este contexto, las subas nominales de los ingresos laborales no logran compensar la inflación, lo que se traduce en pérdidas de poder adquisitivo, más acentuadas aún al considerar mediciones alternativas como el IPC CABA. Se verifica así una caída generalizada de ingresos hogareños en términos reales, con pérdidas de alrededor del 6,7% en los salarios del sector privado registrado, y superiores al 20% en promedio para el sector público (-38,4% en la Administración Pública Nacional; -13,7% en provincias, y -35,4% en Universidades a diciembre de 2025).

A febrero de 2026, la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE) se ubicaba apenas por encima de la línea de pobreza para un hogar tipo de 4 personas: $1.734.357 vs. $1.397.672. Mientras que, a marzo de 2026, el Salario Mínimo, Vital y Móvil – $352.400 – y el Haber mínimo jubilatorio -$369.601- aún permanecen por debajo de la línea de pobreza por adulto equivalente: $464.228, canasta básica total, y cabe preguntarse: ¿quién puede vivir con esta suma?

Es de destacar que, considerando los datos oficiales, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) a marzo de 2026, tiene un poder de compra reducido al 25% de la CBT correspondiente a una familia tipo de cuatro personas: $352.400 vs. $1.434.464.

Este ajuste permanente es la política básica con que el gobierno exhibe con engaño un superávit fiscal artificial, dado que capitaliza intereses de la deuda que no paga, incluso debe tomar la resolución de reducir el gasto público en un 20% con respeto al presupuesto, para poder pagar la deuda. Las consecuencias están a la vista: caída del consumo, de la demanda, la producción, el empleo y la recaudación fiscal.

El deterioro persistente de las condiciones del mercado de trabajo, se evidencia en la caída de la tasa de empleo y de la asalarización, el aumento de la tasa de desocupación —7,5% al 4T25, +1,8 puntos porcentuales respecto de igual período de 2023— y la persistencia de elevados niveles de no registro.

La supuesta reducción de la pobreza por ingresos desde principios de 2024 aparece explicada, también con engaño por el mayor peso de ingresos no laborales (transferencias) y por factores metodológicos asociados tanto a la captación de ingresos laborales y no laborales(cambios en los instrumentos de relevamiento y mejoras en la recordación, que podrían estar vinculadas en parte al uso de billeteras virtuales, entre otros) como a la falta de actualización de la canasta básica total con la que se mide la línea de pobreza, con base en la ENGHo 2017/18. La evolución observada no necesariamente refleja una mejora sostenida de los ingresos laborales.

Lejos de observarse “la clara mejora distributiva” que clama el gobierno, tenemos una tendencia regresiva en la distribución del ingreso, con pérdida de participación de los ingresos laborales tanto en los deciles más bajos como en los sectores medios, y una mayor dependencia de ingresos no laborales en los hogares de menores ingresos.

INFLACION: PROBLEMA CENTRAL

La inflación se agravó desde la mega devaluación del 12 de diciembre de 2023, potenciada por la liberalización de los precios y la injusticia tributaria, el deterioro social y económico. 

Los salarios, el gasto público social o el “exceso de demanda interna” popular no son las causas del alza del índice de precios. Tampoco lo es la emisión monetaria, siendo que el gobierno oculta con «contabilidad creativa» el crecimiento gigantesco de endeudamiento público para sostener la ola de especulación financiera y fuga de capitales, que sí es la causa principal de la inflación.

La inflación es un problema central para nuestra economía nacional, con múltiples causas: comenzando por una deliberada desregulación y la internacionalización de los precios. Esta resulta favorable a comportamientos  especulativos de posición dominante de grupos monopólicos/ oligopólicos que prevalecen en sectores claves de oferta de productos y servicios. En ella incide la fuga de divisas por diversas vías, las condiciones de los fraudulentos acuerdos con el Fondo Monetario, las altas tasas de interés anti-productivas, la regresividad del sistema tributario donde el 70% de la recaudación se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a los precios de los bienes y servicios.

ACUERDO PARA UNA SALIDA ORDENADA

No hay una salida ordenada del desorden económico generado por este gobierno sin comenzar a construir, desde ahora, un acuerdo sobre un plan común que aborde un cambio de rumbo drástico, que contemple metas, compromisos y estímulos regionales y sectoriales de mediano y largo plazo, con eje en el trabajo y la producción. 

En ese sentido, la superación de la actual emergencia económica tiene como requisito un acuerdo sobre conformación y análisis transparente de precios con abastecimiento garantizado. Abordando en primer lugar alimentos y energía asequibles tanto para la emergencia como para el crecimiento económico, siendo que el país cuenta con capacidad superlativa para satisfacer la demanda interna con costos muy menores a los internacionales.  

En su definición, ejecución y supervisión son imprescindibles la participación de los trabajadores, los empresarios, y de los consumidores en general. En este sentido es que coincidimos que puede resultar muy positiva la anunciada constitución de un observatorio anunciado por la CGT para la elaboración de indicadores propios.

Esta participación no será posible sin establecer un adecuado sistema de información pública, que a su vez es requisito para la eficacia y eficiencia de una política de orientación de los precios virtuosa:

● con índices de precios creíbles, basado en una encuesta nacional de hogares que se actualice de manera regular para captar los cambios en los gastos y consumos de los mismos;

● con un seguimiento de carácter público y publicitado, transparente, de la estructura de costos de producción y comercialización de los distintos consumos para vivir y los insumos para producir. 

Esto es imprescindible para inducir márgenes de ganancia razonablesy transparentar las cadenas de valor haciendo pública su integración a la par que se ponen en evidencia sus carencias o “huecos” que redundan negativamente en costos y precios, a fin de planificar su superación.

MEDIDAS A CONSIDERAR EN LA EMERGENCIA

Argentina, país productivo y exportador, puede:

1. garantizar la afirmación de soberanía – en primer lugar, la seguridad alimentaria y energética – para sostener condiciones dignas de vida, con menores costos tanto industriales como de los servicios. Comenzando por desacoplar los precios locales de los mundiales. Con estos últimos en alza y costos locales relativamente más bajos, el interrogante abierto es quién se queda con la renta diferencial y cómo se reparte;

2. por lo tanto, basar el análisis y negociación de tarifas de servicios públicos únicamente en base a costos reales en el país, no por ajustes automáticos por tipo de cambio o indexación por precios internacionales. Determinar tarifas sociales para la energía eléctrica, el gas, el agua, y los combustibles en función de garantizar los derechos humanos y la vida de todas las familias; la producción industrial y de servicios de las Pymes y los emprendimientos sociales. En particular, la energía debe estar al servicio de un modelo económico que priorice la generación de empleo.

3. Controlar el tipo de cambio y regular los valores de las tasas de interés, decretando la emergencia cambiaria y regulatoria para que el BCRA preserve las reservas internacionales y se transparente su utilización a prioridades sociales, productivas y financieras claramente establecidas. Y a su vez que el crédito a los hogares y la producción sea accesible y razonable. 

4. Fijar Cupos de Exportación en los sectores que corresponda, como medida de protección para limitar las exportaciones de mercancías en valor o en cantidad que realiza el país durante el período de crisis energética o alzas inusuales de precios o escasez de determinados productos, como alimentos, combustibles, medicamentos, etc., a fin de abastecer en primer lugar las necesidades internas del país.

5. Aumentar los derechos de exportación, que no sólo significa mayor ingreso para el fisco, sino que abarata en el porcentaje de la retención el precio del producto en el mercado interno al desacoplar los precios locales de los internacionales.

6. Establecer un control más estricto de las importaciones, para favorecer el ingreso de bienes y servicios necesarios para el consumo básico y de insumos para la producción, y eliminar o al menos reducir el ingreso de mercancías superfluas y productos a precios de dumping. Restablecer los valores de referencia y el canal rojo aduanero.

7. Fijar provisoriamente los precios – acordes con los costos reales de producción- por un plazo determinado de los productos de la Canasta Básica Total, y de los insumos centrales en la cadena de valor de los sectores productivos. Para garantizar su vigencia resulta importante la participación de sindicatos, organizaciones sociales, y asociaciones de consumidores.

8. Corregir, con los organismos de defensa de la competencia, las ventajas monopólicas u oligopólicas en relación con productos y servicios claves.

9. Coartar las ventajas de “posición dominante” que ejercen las empresas productoras de las materias primas básicas e insumos difundidos, que imponen subas de precios indiscriminadas en cada cadena de valor;

10. Identificar empresas y sociedades, con el fin de diferenciar su tratamiento y los correspondientes requerimientos informativos públicos para lograr una acción positiva y efectiva de la sociedad y el Estado en relación con los desafíos de la producción, la distribución, la fiscalización de la evasión/elusión tributaria la fuga de capitales, el comercio exterior y la inflación. Un paso imprescindible es avanzar en la regulación de la figura jurídica del “grupo económico” en la Ley de Sociedades.

11. Como decimos la regresividad tributaria tiene indudable incidencia en la formación de precios, habida cuenta de que el 70% de la recaudación fiscal se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a precios; ello sin olvidar que los impuestos “directos” suelen transformarse en “indirectos” cuando son pagados por empresas con posición dominante en los mercados. Urge abordar una reforma progresiva, y en un próximo documento actualizaremos nuestra propuesta para superar las inequidades que hacen que soporten más carga tributaria quienes menos tienen.

Por último, señalamos que, para una adecuada administración de los precios, se necesita aplicar normas existentes como ser las Leyes de Defensa del Consumidor 24240, de Defensa de la Competencia 27742, y poner en vigencia efectiva  – con intervención del Congreso de la Nación- las Leyes 20.680 de Abastecimiento, Ley 26.991 Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo.”, 27.545 de Góndolas (con derogación inconstitucional por el DNU 70/23, rechazada por el Senado de la Nación).

Cabe revisarlas estableciendo las condiciones para su aplicación, pero sin resignarlas, habida cuenta la conducta histórica de los formadores de precios y su gravísima responsabilidad en las sucesivas crisis socioeconómicas que todas las familias trabajadoras y nuestro país han sufrido. Este análisis debe comenzarse con urgencia dado el previsible desenlace de la política económica, teniendo presente que esta legislación, necesitamos hacer la salvedad, nunca ha sido estricta ni armoniosamente aplicada en el pasado. Ha faltado estructura y capacidad de acción territorial suficiente para hacerlo, así como un uso eficiente de los avances tecnológicos disponibles, carencia del Estado que necesita superarse. 

Por las razones que se exponen, una de las reformas que cabría realizar y creemos relevante es impulsar que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia(CNDC) pasen a jurisdicción del Congreso de la Nación, para tener autonomía en relación al Poder Ejecutivo de turno.

FORO ECONOMIA Y TRABAJO

Ricardo Aronskind, Gabriel Barceló, Noemí Brenta, Eduardo Codianni, Juan Pablo Costa, Norberto Crovetto,                 Raúl “Rulo” Dellatorre,  Marcelo Di Ciano, Marisa Duarte, Eduardo Dvorkin, Roberto Feletti,  Néstor Forero,                 José M.Fumagalli, Américo García, Carlos Gutiérrez, Ricardo Koss, Nicolás Malinovsky, Jorge Marchini,                   Antonio Mezmezian, Felisa Miceli, Andrés Repar, Alejandro Rofman,Horacio Rovelli, José “Pepe” Sbatella,                      Nahuel Silva,Juan Carlos Teso, Rodolfo P. Treber, Eduardo Berrozpe (coordinador)

* FORO ECONOMÍA Y TRABAJO. Está integrado por economistas y otros especialistas a propuesta de organizaciones sindicales de nuestro país, abierto a todas las instituciones que integran el Movimiento Sindical Argentino, así como a los aportes de organizaciones que agremian a las Pyme, cooperativas y a la economía popular. Sus documentos y definiciones corresponden a sus autores, que participan en la articulación de un programa económico con eje en el trabajo, la producción, la justicia social, la defensa de los recursos y la soberanía nacionales. foroeyt@gmail.com

 

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