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Análisis

El secreto de sus ojos

Un retorno público a full. Con una multitud que repetía «Cristina Presidenta» como un mantra. Como Perón, envió mensajes crípticos que sólo el futuro develará.

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Por Daniel Olivera

El 17 de noviembre de 1972, cuando el General pisó suelo argentino después de 17 años de exilio forzado, persecución política y vejámenes personales inimaginables como el robo del cadáver de la mujer de su vida, Evita, Cristina tenía 19 años y aún no era Fernández de Kirchner.

Era la acabada personificación de la rebeldía juvenil de un tiempo irrepetible. Donde los jóvenes de todo Occidente tomaron por asalto los sueños, para que la utopía no fuera una simple y vulgar ucronía.

Había saltado de ser una chica burguesa del colegio Misericordia de La Plata a zambullirse en ese magma ardiente que era la Facultad de Derecho platense. Ahí aprendió a descifrar la diferencia entre la FAP, la JUP, las FAR y por sobre todo a codearse con las orgas «picantes» como Montoneros o las FAR (donde abrevaron peronistas revolucionarios y marxistas-leninistas), que con sus acciones más rutilantes como el secuestro y muerte de Aramburu o la toma de comisarías con la de Garín o La Calera en Córdoba, marcaban el camino revolucionario.

Cincuenta años después, el regreso de Perón volvió a repiquetear en sus oídos como la más maravillosa música. Por más que ella y Néstor Kirchner hayan sido críticos del último Perón, en especial del que delegó en poder de la vida y de la muerte en el “Brujo” López Rega.

En la histórica cita de ayer Cristina exhibió un «peronismo de Perón» inédito. Si sólo será un acercamiento táctico lo dirá el tiempo. O tal vez estemos frente a un trasvase estratégico. Lo cierto es que, así como en 2010-2011 construyó poder guardando en el cajón su carnet peronista, este tiempo la encuentra reeditando y reciclando la historia del anciano General que regresó a la Patria para dar hasta su último aliento.

¿Ella tampoco quiere volver a ser Presidenta? Si leemos entre líneas podemos interpretar que puede que sí tanto como que no. Sabe que para un/una líder de su calibre el tiempo tiene otro espesor. También sabe que sus rivales más peligrosos para 2023 no son ni Macri, ni Bullrich, ni Milei, ni siquiera Larreta.

Son la inflación que corroe a su base electoral y como bien lo puso en agenda, la inseguridad que todos los días se cobra una vida en el Conurbano.

Y más allá de cualquier especulación política, Cristina evalúa si vale la pena poner por delante la misión de «militar el país», o dedicar lo mejor de sí a su familia y de alguna manera a ella misma como persona.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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