Economía 💲
El experimento de los vouchers sociales: el plan de Pettovello para reconvertir los planes en 2026
El Gobierno inicia en enero una prueba piloto para reemplazar transferencias directas por capacitación laboral. Entre el control digital de beneficiarios y la incertidumbre de un mercado de trabajo en crisis.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ El Gobierno de Javier Milei prepara para 2026 una transformación profunda del sistema de asistencia social argentino. El Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, pondrá en marcha el 6 de enero un programa piloto que marca el inicio de esta reconversión: el reemplazo de transferencias monetarias directas por un esquema de vouchers educativos destinados a capacitación laboral.
La iniciativa apunta centralmente al programa Volver al Trabajo (VAT), que alcanza a más de 900.000 personas que actualmente reciben $78.000 mensuales. El objetivo oficial es que, en lugar de percibir dinero de manera permanente, los beneficiarios accedan a formación profesional que mejore su «empleabilidad» mediante títulos avalados por el sector productivo.
El plan piloto: pintura de obra para 20 beneficiarios
El primer ensayo del nuevo modelo será acotado pero simbólico. Según informó el Ministerio de Capital Humano, 20 beneficiarios del VAT participarán de un curso de pintura de obra que se extenderá durante dos meses, con dos módulos de ocho clases cada uno. Los participantes cursarán en el Centro de Formación Capital Humano del Predio Garrigós, en La Paternal, y recibirán materiales de estudio y trabajo provistos por Sinteplast, una de las primeras empresas privadas en sumarse al proyecto.
En esta etapa inicial, los beneficiarios no dejarán de percibir su haber mensual. Sin embargo, la lógica del programa apunta claramente hacia una sustitución: capacitación en lugar de asistencia monetaria. Para obtener la certificación, deberán cumplir con al menos el 70% de asistencia, según especificó la cartera que conduce Pettovello.
La pregunta que sobrevuela el diseño de la política es qué sucederá cuando el esquema se amplíe. ¿Los beneficiarios que accedan a la formación mantendrán sus ingresos o deberán elegir entre capacitarse y cobrar? La respuesta determinará si se trata de una política complementaria o de un recorte encubierto.
El trasfondo: unificar asignaciones y centralizar datos
Más allá del programa piloto, el Gobierno evalúa una reorganización integral de las asignaciones sociales. Entre las alternativas en estudio figura la unificación de la Asignación Universal por Hijo (AUH), la asignación por embarazo, el Plan Mil Días y la Tarjeta Alimentar en una denominada «AUH Familiar». El argumento oficial apunta a simplificar el sistema y mejorar el control del gasto social, aunque organizaciones sociales advierten que podría tratarse de una estrategia para reducir la cantidad de transferencias.
En paralelo, el Ministerio avanza en el desarrollo del Sistema Integrado de Información Social (SIIS), que permitirá centralizar indicadores del área social y conocer cuántas asignaciones recibe cada hogar. La Secretaría de Innovación trabaja en una nube segura para alojar datos sensibles que se cruzarán con información de ANSES, Renaper, ARCA, el Ministerio de Salud y la Secretaría de Energía.
Los subproductos más relevantes de este nuevo esquema son el Registro Único de Beneficiarios (RUB) y el Registro Social de Hogares (RSH), herramientas que el Gobierno presenta como mecanismos para «mejorar la focalización» de la asistencia, pero que también habilitan un control exhaustivo sobre quiénes acceden a qué programas y bajo qué condiciones.
El antecedente: la reconversión del Potenciar Trabajo
Durante 2024, el Gobierno ya ejecutó una primera fase de esta transformación al reconvertir el programa Potenciar Trabajo, que concentraba cerca de 1.300.000 beneficiarios. El esquema fue dividido en Volver al Trabajo y el Programa de Acompañamiento Social, y se eliminó la contraprestación laboral obligatoria.
La medida fue presentada como una iniciativa para reducir «la intermediación de los movimientos sociales» y avanzar hacia un sistema de asistencia directa. Sin embargo, organizaciones territoriales denunciaron que la eliminación de la contraprestación implicó también el desmantelamiento de espacios comunitarios y cooperativas que funcionaban en barrios populares, donde los beneficiarios realizaban tareas de mantenimiento, limpieza, cuidado y asistencia.
Las preguntas sin respuesta
El nuevo modelo plantea interrogantes que el Gobierno aún no ha respondido con claridad. ¿Qué sucederá con quienes no puedan acceder a la capacitación por limitaciones geográficas, de cuidado o de salud? ¿Existe realmente demanda laboral para absorber a casi un millón de personas capacitadas en un mercado de trabajo precarizado y con tasas de desempleo en aumento? ¿Qué pasará con los beneficiarios que completen la formación pero no consigan empleo formal?
Además, la ausencia de convenios con sindicatos o cámaras empresariales que garanticen la inserción laboral efectiva de los capacitados genera dudas sobre si el programa apunta genuinamente a mejorar la empleabilidad o si constituye una estrategia para justificar la reducción progresiva de las transferencias monetarias.
Desde el Ministerio de Capital Humano confían en que la experiencia piloto sirva como modelo para extender la iniciativa a municipios y provincias durante 2026. Sin embargo, organizaciones sociales advierten que, en un contexto de ajuste y recesión, la reconversión de los planes sociales podría profundizar la vulnerabilidad de los sectores más postergados.
Puntos clave:
• El Gobierno pondrá en marcha el 6 de enero un programa piloto para reconvertir planes sociales en vouchers de capacitación laboral
• El programa Volver al Trabajo, que alcanza a más de 900.000 beneficiarios, será el principal foco de la transformación prevista para 2026
• Se evalúa unificar AUH, asignación por embarazo, Plan Mil Días y Tarjeta Alimentar en una «AUH Familiar»
• El Ministerio de Capital Humano avanza en la creación de un Sistema Integrado de Información Social para centralizar datos de beneficiarios
• Organizaciones sociales cuestionan la viabilidad del modelo ante la falta de garantías de inserción laboral efectiva
CABA
Inflación porteña: 2,5% en abril, con transporte y alquileres como motores del alza
La Ciudad de Buenos Aires registró en abril de 2026 una inflación del 2,5%, por debajo del 3% de marzo, según el IDECBA. La desaceleración mensual no alcanza para disimular una variación interanual del 32,4% y una canasta básica que sigue castigando a los sectores más vulnerables.
La inflación porteña fue de 2,5% en abril y acumula 11,6% en cuatro meses
★ La inflación en la Ciudad de Buenos Aires se desaceleró en abril de 2026 al registrar un alza del 2,5%, frente al 3% de marzo, según el informe mensual del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (IDECBA). Sin embargo, la aparente mejora no logra ocultar una realidad económica que sigue golpeando con fuerza: en apenas cuatro meses, el nivel de precios acumuló un 11,6% de suba, y la variación interanual trepó al 32,4%, con una aceleración de 0,3 puntos porcentuales respecto de marzo.
Transporte, vivienda y alimentos: el tridente del ajuste cotidiano
Tres divisiones concentraron el grueso del movimiento de precios en el período. Según el IDECBA, Transporte, Vivienda y Alimentos, junto con Restaurantes y Salud, «en conjunto explicaron el 70,2% del alza del Nivel General». Una combinación que no es casual: representa exactamente los gastos que más pesan en el presupuesto de los hogares de ingresos medios y bajos.
El rubro Transporte lideró los incrementos con una variación del 5,4%, atribuida según el informe oficial a «las actualizaciones en los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos de uso del hogar y, en menor medida, por las alzas en los valores de los pasajes aéreos y en el boleto de colectivo urbano». El dato no es menor: desde el inicio de la gestión de Javier Milei en diciembre de 2023, el transporte acumula aumentos que rozan el 900% en términos agregados, de acuerdo a informes del IIEP (UBA-CONICET).
Alquileres al alza, tarifas de gas a la baja
La división Vivienda, agua, electricidad y gas registró un aumento del 2,2% en abril. El principal impulso provino de los alquileres y los gastos comunes, aunque el propio informe del IDECBA señaló que la caída en las tarifas de gas natural por red contribuyó a «quitarle presión a esta división». Una excepción en un sendero de aumentos de servicios que, desde diciembre de 2023, acumula más del 525%, según datos relevados por el IIEP (UBA-CONICET).
Alimentos: lácteos, pan y la paradoja de las frutas
En el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas, la suba fue del 1,4%. El informe del IDECBA señaló que «el principal impulso provino de Leche, productos lácteos y huevos (2,5%) y Pan y cereales (2,0%)». Ambos componentes integran la base alimentaria de los hogares más vulnerables, lo que implica que el alivio estadístico no se traduce en alivio real para quienes destinan la mayor parte de su ingreso a la canasta básica. La baja del 4,3% en los precios de las frutas amortiguó parcialmente la suba del rubro, aunque no alcanzó para revertir la tendencia.
Para ponerlo en perspectiva: según datos del INDEC de marzo de 2026, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, cifras que mantienen a amplios sectores de la población en situación de pobreza e indigencia.
Inflación núcleo y precios regulados
Los precios regulados subieron un 3,3% en abril, impulsados por los combustibles y las cuotas de medicina prepaga, dos variables que el Gobierno nacional maneja con margen discrecional y que, sistemáticamente, se actualizan por encima del nivel general de precios.
La agrupación Resto IPCBA, utilizada como referencia de la inflación núcleo (aquella que excluye los componentes más volátiles y los precios regulados), registró una variación del 2,3%. Tanto los bienes como los servicios anotaron una variación del 2,5% en el período.
Un respiro estadístico que no alcanza
La desaceleración de abril aporta un alivio en la serie mensual, pero no modifica la tendencia estructural: una economía con una inflación interanual superior al 32%, servicios que acumulan aumentos de tres dígitos desde 2023 y una canasta básica que sigue erosionando el poder adquisitivo de los sectores con menores recursos. La pregunta que persiste es si la baja del índice mensual responde a una corrección genuina de precios o simplemente al efecto de la retracción del consumo como freno de la demanda.
Puntos clave:
- La inflación en CABA en abril de 2026 fue del 2,5%, frente al 3% de marzo, según el IDECBA.
- La variación interanual alcanzó el 32,4%, con una aceleración de 0,3 puntos porcentuales respecto al mes anterior.
- El transporte lideró los aumentos con una suba del 5,4%, traccionado por combustibles y tarifas de transporte público.
- Los alimentos subieron 1,4%, con el mayor impacto en lácteos, huevos y panificados.
- Los precios regulados avanzaron 3,3%, impulsados por combustibles y medicina prepaga.
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