Conectate con El Argentino

Géneros 🟣

Multitudinaria marcha por Brenda, Morena y Lara: “Vamos a seguir pidiendo Justicia”

Con consignas de lucha y carteles por justicia, miles marcharon junto a los familiares de las víctimas del triple femicidio en Florencio Varela.

Publicado hace

#

Lo que tenés que saber

  • La marcha fue organizada por Ni Una Menos y partió desde Plaza de Mayo hacia el Congreso
  • Familiares de Brenda, Morena y Lara encabezaron la movilización y tomaron la palabra
  • “Vamos a seguir pidiendo Justicia así nos lleve la vida entera”, dijo el primo de las víctimas
  • El padre de Morena advirtió sobre otra desaparición reciente
  • Ya son cinco los detenidos por el crimen, y se difundió el rostro del presunto líder

Multitudinaria marcha por Brenda, Morena y Lara: “Vamos a seguir pidiendo Justicia”

Familiares encabezaron el reclamo y exigieron respuestas urgentes

Este sábado por la tarde, miles de personas acompañaron a los familiares de Brenda Del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez en una nueva marcha organizada por el colectivo Ni Una Menos, que partió desde Plaza de Mayo hacia el Congreso de la Nación, bajo una persistente lluvia. Fue la segunda movilización en la semana tras conocerse el crimen de las tres jóvenes asesinadas en Florencio Varela.

“Vamos a seguir pidiendo Justicia así nos lleve la vida entera”, expresó Federico Celedón, primo de dos de las víctimas, frente a los medios. “Se dejen de joder, se pongan las pilas y hagan lo que tienen que hacer”, agregó en un mensaje dirigido a quienes investigan el caso.

Durante la manifestación, se desplegó una gran bandera con la consigna “las pibas no se matan”, y cientos de personas portaron carteles con mensajes como “Ninguna vida es descartable”, “Vivas nos queremos” y “Por ellas y por todas, Ni Una Menos”.

El reclamo se extendió a todo el país

La movilización no fue exclusiva de la Ciudad de Buenos Aires. En Rosario, la Asamblea Lesbotransfeminista marchó desde la Facultad de Ciencias Médicas hasta la Plaza San Martín, bajo el lema “No hay víctimas buenas ni malas, ¡hay femicidios!”. En Córdoba, la marcha tuvo lugar a partir de las 17 en Colón y Cañada, mientras que en Mar del Plata también se realizaron convocatorias similares.

Desde Ni Una Menos publicaron en redes sociales los afiches que circularon durante la jornada: “Justicia por Brenda, Morena y Lara”, “Paren de matarnos”, “Acá están las feministas”, “Marcho para que no me tengas que avisar cuando llegás”, entre otros. Además, anunciaron que se sumarán a una acción en el marco del #28S, el Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro.

La palabra de los familiares: dolor, advertencias y pedidos de justicia

Leonel, padre de Brenda, afirmó: “No le pase nunca más a ninguna mujer. Que sean realmente buscados los culpables. Sino los vamos a salir a buscar nosotros. Nosotros mismos los vamos a ir a buscar”.

Antonio, abuelo de Brenda y Morena, dijo durante la marcha: “Hoy me tocó a mí tener dos criaturas asesinadas. Esta vez se llevaron tres vidas, mañana se van a llevar cuatro y se van a llevar cinco. Esto no puede seguir así”.

Por su parte, Damián, padre de Morena, advirtió sobre un nuevo caso: “Hay otra chica desaparecida ayer, que no pase lo de Morena, Brenda y Lara”.

Una mujer presente en la marcha expresó frente a cámaras: “Nos siguen matando. Tengo una hija de 4 años y un hijo de 9. Los dos tienen que saber criar varones para que respeten a las mujeres, y las nenas tienen que saber cuáles son sus derechos”.

Avanza la causa judicial: identificaron a “Pequeño J”

La investigación por el triple femicidio continúa con nuevos avances. En las últimas horas, se difundió la identidad y el rostro de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, un joven de 20 años de nacionalidad peruana. Se lo señala como el presunto líder de la banda que habría ordenado el crimen y transmitido la ejecución a través de una red social para un grupo cerrado de aproximadamente 45 personas.

“A partir de los seguimientos que estamos haciendo detectamos que el acusado se quiere escapar del país y por eso liberamos la imagen de la cara, su nombre y el pedido de captura internacional”, detallaron los investigadores.

La búsqueda se amplía al sindicado como el autor material de los disparos, Matías Agustín Ozorio, cuya imagen ya fue incluida en una circular roja de Interpol.

Análisis

La culpa es nuestra: cómo la ciencia y los medios siguen apuntando a las madres cuando se habla de autismo

Cómo se envidencia en la nota de análisis de Clarin, rara vez se pregunta «¿qué hizo el padre?».

Publicado hace

#

Machismo en la ciencia: el cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia

Un estudio publicado en el British Medical Journal sobre exposición laboral tóxica y autismo fue reencuadrado mediáticamente en clave de culpa materna. Una tradición que la ciencia superó, pero el machismo resiste.

Un estudio reciente de investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins y de la Universidad de Harvard, publicado en el British Medical Journal (The BMJ), analizó 1.702 casos de niños diagnosticados con trastorno del espectro autista (TEA) en Dinamarca entre 1973 y 2012.

Sus conclusiones son técnicas, acotadas y explícitas: las madres que trabajan en entornos con exposición frecuente a sustancias tóxicas (plomo, solventes, gases de escape, derivados de combustibles) o con niveles elevados de estrés laboral crónico tienen mayor probabilidad de tener hijos con TEA. Las profesiones identificadas incluyen transporte terrestre, defensa militar y administración pública.

Lo que el estudio dice, con precisión, es que ciertas condiciones laborales tóxicas afectan el neurodesarrollo fetal. Lo que ciertos medios transmitieron, en cambio, fue otra cosa: que el problema son las profesiones de las madres. Que el problema, una vez más, son ellas.

El regreso de la «madre culpable»: una historia que no termina

La narrativa que conecta al autismo con la conducta materna tiene una historia larga y vergonzosa. A mediados del siglo XX, el psiquiatra Bruno Bettelheim popularizó el concepto de la «madre nevera» (refrigerator mother), según el cual la frialdad emocional de las madres era la causa del autismo en sus hijos. La teoría fue desacreditada décadas después por la propia comunidad científica, pero el daño en miles de familias, y especialmente en miles de mujeres que cargaron durante años con una culpa que no les correspondía, fue irreparable.

Hoy, la ciencia acumulada es contundente en la dirección opuesta. Un estudio financiado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de los Estados Unidos (NICHD), que involucró a casi 2 millones de participantes, determinó que los factores genéticos hereditarios representan aproximadamente el 80,8% del riesgo de TEA, mientras que los llamados «efectos parentales maternos» representan entre el 0,4% y el 1,6% del riesgo, una cifra considerada estadísticamente insignificante por los propios autores. Ese mismo estudio advirtió, además, que no analizó los factores paternos, como la edad del padre, que la literatura científica también asocia con el riesgo de autismo.

La entidad Autismo España, en su portal institucional, señala que la investigación apunta a una «tasa aproximada de recurrencia del 20% en las familias» con un componente genético complejo y aún no completamente dilucidado. La organización también documenta que en los últimos años creció el diagnóstico de padres y madres después de que sus hijos fueran diagnosticados, lo que refuerza el peso de la herencia biológica compartida.

Lo que el estudio realmente dice (y lo que el titular omitió)

La investigación publicada en The BMJ no estudia si las madres trabajan o no. Estudia la exposición a agentes tóxicos y el estrés como factores de riesgo ambientales en el desarrollo fetal. La diferencia no es semántica: es política.

Afirmar que «las profesiones de las madres» tienen un «patrón común» en casos de autismo, sin contextualizar que lo que se mide es la exposición a plomo, solventes industriales, gases de escape y estrés crónico, es construir un titular que, deliberada o negligentemente, pone el foco en quién trabaja y no en qué condiciones laborales son toleradas por el Estado y los empleadores. Es trasladar la responsabilidad de una falla sistémica (la falta de regulación de ambientes laborales tóxicos) a las mujeres que los habitan.

Los propios investigadores del estudio son explícitos: el hallazgo requiere «investigar más en profundidad sobre las exposiciones laborales» y su relación con el neurodesarrollo, «usando metodologías que aborden estas exposiciones de manera específica y temporal». Es decir, la conclusión científica apunta a la regulación laboral y a la salud ocupacional, no a la maternidad como variable de riesgo en sí misma.

El doble estándar: padres invisibles, madres sospechosas

El sesgo de género en la investigación científica sobre autismo no es nuevo. La pregunta «¿qué hizo la madre?» estructura buena parte del campo desde sus orígenes, mientras que la pregunta «¿qué hizo el padre?» rara vez se formula con igual insistencia.

Sin embargo, la evidencia científica disponible indica que la edad paterna avanzada es también un factor de riesgo documentado para el TEA, asociado a mutaciones de novo en el esperma. Investigaciones publicadas en la revista Science, con datos de 2.600 familias, identificaron variantes genéticas raras heredadas paternamente como factores relevantes en el espectro autista.

El estudio de The BMJ, significativamente, no analizó las ocupaciones paternas. Esta asimetría metodológica no es neutral: refleja un sesgo histórico en la construcción de las preguntas científicas, que tiende a ver al cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia y al cuerpo paterno como un dato secundario.

Discapacidad en la Era Milei: un gobierno que recorta, criminaliza y señala

La circulación de este tipo de narrativas no ocurre en el vacío. En la Argentina de Javier Milei, el Estado retrocedió de manera sistemática sobre las políticas de discapacidad. La Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), creada para centralizar y garantizar derechos, fue disuelta en diciembre de 2025 mediante el Decreto 942/2025 y reconvertida en una Secretaría de menor rango bajo la órbita del Ministerio de Salud, movimiento que más de 400 organizaciones de personas con discapacidad y de derechos humanos calificaron como un «retroceso al modelo médico-rehabilitador» y un abandono del modelo social de la discapacidad.

El ajuste fue contundente: los $30 mil millones de presupuesto que tenía la ANDIS fueron redirigidos al Tesoro al momento de la disolución, según denunció la diputada peronista Roxana Monzón en la Cámara de Diputados de la Nación. La Justicia federal declaró inconstitucional parte de la reestructuración, pero el Gobierno apeló y, a mayo de 2026, solo reglamentó ocho artículos de la ley de emergencia en discapacidad, dejando diecisiete sin aplicar.

En ese marco, el gobierno impulsó además una nueva normativa presentada bajo el título «Contra el Fraude de Pensiones por Invalidez», que restringe los criterios de acceso a las pensiones y habilita suspensiones preventivas ante cualquier inconsistencia detectada.

Organizaciones como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) documentaron que el relato oficial sobre el crecimiento «injustificado» de las pensiones por discapacidad utilizó datos manipulados para justificar el recorte, según publicó la propia ACIJ en su portal institucional.

Es en este contexto donde adquiere una dimensión adicional la circulación de estudios presentados de forma sesgada: cuando el Estado abandona a las familias que conviven con el autismo y recorta los apoyos que necesitan, resulta funcional instalar la idea de que el problema tiene nombre de mujer y que la solución está en las decisiones individuales de las madres, no en las políticas públicas ausentes.

Machismo de guardapolvo blanco

Culpar a las mujeres que trabajan por la condición neurológica de sus hijos no es ciencia: es ideología con bata blanca. Es el mismo mecanismo que durante décadas señaló a las madres que trabajaban fuera del hogar como responsables de los problemas emocionales de sus hijos, que culpó a las mujeres que no amamantaron, que patologizó a las que estudian, a las que tienen proyectos propios, a las que no se «sacrifican» en silencio.

La ciencia del neurodesarrollo lleva décadas construyendo una imagen cada vez más compleja del autismo: multicausal, con fuerte base genética, mediada por factores ambientales que incluyen desde la edad paterna hasta la exposición a pesticidas, desde infecciones durante el embarazo hasta complicaciones perinatales. En ese cuadro multifactorial, la ocupación laboral de la madre es, según el propio consenso científico, un factor menor y circunscripto a condiciones de exposición tóxica específicas, no al hecho de trabajar.

Presentarlo de otro modo no es divulgación científica. Es misoginia con estadísticas.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo