Deuda externa
Kirchner desafía a Milei con un proyecto para que el Congreso controle la deuda con el FMI
El diputado de Unión por la Patria presentó una iniciativa de 22 artículos para derogar la ley 27.612 y prohibir los DNU en materia de endeudamiento externo, al mismo tiempo que Kristalina Georgieva llegaba a Buenos Aires por primera vez en ocho años para reunirse con el Presidente.
El timing fue todo un mensaje político. Mientras Kristalina Georgieva anunciaba en sus redes sociales que aterrizaba en Buenos Aires, el diputado nacional Máximo Kirchner ingresaba al Palacio Legislativo un proyecto de ley para redefinir de raíz la relación de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La iniciativa, denominada Ley Marco de Defensa de la Posición Argentina frente a los organismos financieros internacionales y reforma del convenio constitutivo del FMI, está firmada por 16 diputados del bloque de Unión por la Patria y cuenta con 22 artículos.
La propuesta apunta directamente al corazón del modelo de endeudamiento libertario: deroga la Ley 27.612 de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública y la reemplaza con un régimen más estricto que impone la aprobación del Congreso para cualquier operación de crédito público con organismos financieros internacionales, con indicación obligatoria del tipo de deuda, el monto máximo autorizado, el plazo mínimo de amortización y el destino del financiamiento.
El DNU 179/2025, en el banquillo
El texto del proyecto coloca en el banquillo al Decreto de Necesidad y Urgencia 179/2025, con el que el gobierno de Javier Milei instrumentó el Programa de Facilidades Extendidas con el FMI por DEG 15.267 millones, equivalentes a aproximadamente 20.000 millones de dólares, sin pasar por el Congreso. La iniciativa opositora establece expresamente que queda prohibido el uso de DNU en estas materias y que los actos dictados en violación de esa prohibición quedarán sujetos a «nulidad absoluta e inoponibilidad internacional». Los funcionarios que intervengan en esas operaciones también quedarán expuestos a responsabilidades legales.
Además, el proyecto busca declarar «nulos de nulidad absoluta» los acuerdos que impongan condiciones sobre la regulación del movimiento de capitales en la Argentina, en una referencia directa a las restricciones que el FMI exigió y que el gobierno de Milei aceptó como parte del programa vigente.
La cuota y el «excedente político»: 30.000 millones en disputa
El núcleo de la propuesta gira en torno a una distinción que el kirchnerismo viene instalando en el debate público: la diferencia entre la cuota que el país está obligado a pagar y el «excedente político» que se originó en el préstamo otorgado durante el gobierno de Mauricio Macri en 2018. «Frente a la situación actual de endeudamiento que atraviesa la Argentina se hace necesario distinguir lo que se debe pagar siempre (la cuota) de aquello que fue una decisión política tomada por fuera de las reglas (el excedente)», explicaron desde el entorno del legislador.
La deuda con el organismo equivale actualmente a 13 veces la cuota argentina, por lo que el tramo en discusión alcanza entre 30.000 y 37.800 millones de dólares, según los impulsores de la iniciativa. El proyecto propone renegociar ese excedente mediante una extensión de los plazos de pago, la eliminación de sobrecargos y un esquema de pagos atado al crecimiento de la economía argentina, sin descargar el peso del ajuste sobre la distribución del ingreso.
El proyecto también establece un techo legal al endeudamiento externo: el stock de deuda pública no podrá superar el 200% del promedio de las exportaciones de bienes y servicios de los últimos tres años. Cualquier excepción requerirá mayorías especiales en ambas cámaras del Congreso.
Corresponsabilidad acreedor-deudor y reforma del convenio del FMI
El proyecto introduce también el concepto de «corresponsabilidad acreedor-deudor», basado en los propios informes de la Oficina de Evaluación Independiente del FMI y de la Auditoría General de la Nación, que documentaron cómo el Fondo incumplió sus procedimientos de gobernanza técnica al aprobar el crédito de 2018. «El caso argentino es un ejemplo paradigmático de falla institucional y su corrección beneficiará al conjunto del sistema», argumentaron los impulsores de la iniciativa.
Desde esa perspectiva, el proyecto instruye al Poder Ejecutivo a reclamar al FMI una revisión del artículo VI de su convenio constitutivo, con el fin de convertir la capacidad discrecional de controlar la fuga de capitales en una obligación explícita. La propuesta también plantea ampliar las facultades de la comisión bicameral de seguimiento de la deuda externa.
Georgieva aplaudió a Milei mientras la oposición legislaba
La visita de Georgieva al país, la primera en ocho años, tuvo como escenario principal el Palacio de Hacienda, donde compartió una conferencia con el ministro Luis Caputo. «La Argentina se encuentra en una posición mucho más sólida y esto es resultado del arduo trabajo del Gobierno», declaró la titular del organismo. Caputo, por su parte, celebró el vínculo con el Fondo y aseguró que «la relación con el FMI es excelente».
El contraste con el proyecto de Kirchner fue inmediato. Mientras el oficialismo exhibía los avances del programa de ajuste como un logro de gestión, el bloque opositor recordaba que ese mismo programa fue habilitado por un decreto, sin debate parlamentario, y que sus consecuencias sociales recaen sobre los sectores con menos capacidad de absorber el impacto. El proyecto kirchnerista suma las firmas de, entre otros, Germán Martínez, Cecilia Moreau, Pablo Yedlin, Carlos Castagneto, Itai Hagman, Agustín Rossi, Julia Strada y Sergio Palazzo.
Puntos clave
- Máximo Kirchner presentó un proyecto de 22 artículos para que todo nuevo acuerdo con el FMI requiera una ley especial del Congreso y prohíbe el uso de DNU en la materia.
- El texto apunta directamente al DNU 179/2025, con el que Milei firmó el acuerdo por USD 20.000 millones sin pasar por el Parlamento.
- Propone distinguir entre la cuota obligatoria y el «excedente político» del préstamo de 2018, y renegociar entre 30.000 y 37.800 millones de dólares con plazos atados al crecimiento.
- Establece un tope legal: el stock de deuda externa no podrá superar el 200% del promedio de las exportaciones de los últimos tres años.
- La iniciativa fue presentada mientras Georgieva recorría el Palacio de Hacienda junto a Caputo, quien celebró el vínculo con el FMI como un «éxito» de gestión.
Deuda externa
Georgieva en Buenos Aires: el FMI supervisa a Milei en persona y apuesta a los dólares de Vaca Muerta
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional llegó este lunes a la Argentina para reunirse con el presidente Javier Milei, el ministro Luis Caputo y el titular del Banco Central, Santiago Bausili. La visita, la primera de una máxima conducción del organismo en ocho años, es leída desde el oficialismo como un aval político al modelo de ajuste. La agenda incluye una disertación ante empresarios y una recorrida por Vaca Muerta, donde el FMI tiene puesta la mira en las divisas que pueden aportar los hidrocarburos no convencionales.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, desembarcó este lunes por la mañana en Buenos Aires a partir de una invitación formal del presidente Javier Milei. Su primera parada fue el Ministerio de Economía, donde fue recibida por el ministro Luis Caputo. Allí compartieron una conferencia de prensa ante medios nacionales e internacionales. Fue la primera visita de una máxima autoridad del organismo al país desde 2018, cuando la entonces directora gerente Christine Lagarde participó de la cumbre del G20 bajo la presidencia de Mauricio Macri, a semanas de la firma del acuerdo por 45.000 millones de dólares.
En su cuenta de X, Georgieva publicó un mensaje que funcionó como carta de presentación política de la visita: «Hola desde Buenos Aires. Con ganas de interactuar con personas de todo Argentina y aprender más sobre las oportunidades y ambiciones del país. Desde la innovación hasta la energía, Argentina tiene un potencial tremendo para impulsar el crecimiento, crear empleos y construir un futuro más próspero». El tono entusiasta contrasta con la realidad que atraviesa la mayoría de los argentinos, para quienes el ajuste exigido por el organismo se tradujo en una caída sostenida del poder adquisitivo y el desmantelamiento del gasto social.
Una visita política con agenda económica bajo la superficie
La agenda de Georgieva contempla, para este lunes, una exposición institucional en el Palacio Libertad ante representantes del sector privado, académicos y funcionarios, centrada en las perspectivas económicas globales y las proyecciones del FMI para América Latina. La vocera del organismo, Julie Kozack, señaló previamente desde Washington que el viaje busca mantener un diálogo con distintos actores del ámbito productivo para analizar la coyuntura argentina.
Sin embargo, detrás del formato de gira institucional, el viaje tiene una dimensión política evidente. La visita implica, en los hechos, un reconocimiento formal del FMI al rumbo económico del gobierno libertario y una señal hacia los mercados internacionales, que mantienen dudas sobre la capacidad del país de afrontar sus compromisos de deuda en el mediano plazo. Georgieva ya había declarado públicamente que «el caso más impresionante en la historia reciente es Argentina, donde los efectos han sido profundos, con la implantación de un sólido programa de estabilización y crecimiento». Esa caracterización, que el organismo viene sosteniendo como modelo exitoso, prescinde del impacto social de las medidas.
En materia fiscal, los datos son más complejos que el relato oficial. El superávit primario acumulado hasta mayo era del 0,7% del PBI y tras el resultado de junio bajó al 0,6%, lejos de la meta anual comprometida del 1,4% del PBI. Para alcanzar ese objetivo, el Gobierno deberá acumular un superávit cercano a 10 billones de pesos durante el segundo semestre, en un contexto de caída de la recaudación. En Washington evalúan dos escenarios: que Argentina cumpla la meta o que la administración Trump ordene conceder un nuevo waiver al gobierno de Milei.
Vaca Muerta: el destino donde el FMI ve las reservas del futuro
El martes 28 de julio, la delegación del FMI viajará a la provincia de Neuquén para visitar el yacimiento Loma Campana, en la formación de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta. Allí recibirá a Georgieva el presidente y director ejecutivo de YPF, Horacio Marín, junto a autoridades nacionales y provinciales. La incursión en el megaproyecto no es casual: el FMI tiene sus propias expectativas sobre la contribución de esos recursos al ingreso de divisas y a la acumulación de reservas internacionales, una de las metas que el programa vigente no logró cumplir en su totalidad.
Durante la segunda revisión del programa, en abril de 2026, el organismo habilitó un desembolso adicional de 1.000 millones de dólares a pesar de incumplimientos en la meta de reservas, y exigió a cambio acumular al menos 8.000 millones de dólares en reservas netas durante el año. La apuesta de Georgieva a Vaca Muerta se inscribe en esa lógica: los dólares del petróleo y el gas no convencionales son la prenda que el organismo ve como garantía de sustentabilidad del esquema.
La deuda que condiciona: el peso de 57.100 millones de dólares
El contexto en el que se desarrolla esta visita es el de una deuda total con el FMI que al cierre de 2025 ascendía a 57.100 millones de dólares, el mayor endeudamiento de un país con el organismo en la historia. El acuerdo vigente, un programa de Servicio Ampliado suscripto en abril de 2025 por 20.000 millones de dólares equivalentes al 479% de la cuota argentina, condicionó la política económica nacional a las exigencias del Fondo desde el primer momento. Los vencimientos de capital e intereses previstos entre 2026 y 2030 superan los 13.400 millones de dólares solo en concepto de intereses, hipotecando también las gestiones que sucedan a la actual.
En ese marco, la visita de Georgieva a Buenos Aires no puede leerse solo como un gesto de cortesía diplomática. Es también, como señalan analistas independientes, un ejercicio de supervisión en terreno: el FMI monitorea el cumplimiento de las metas pactadas, el ritmo de acumulación de reservas, la evolución del esquema cambiario y las proyecciones de financiamiento para 2027, año electoral en la Argentina. La pregunta que queda flotando, y que el oficialismo evita responder, es cuánto del ajuste ya ejecutado se tradujo en mejoras concretas para los sectores populares y cuánto fue a engrosar los pagos al organismo.
Milei recibe al FMI mientras los mercados dudan
El encuentro con Milei estaba agendado para las 14 horas del lunes en la Casa Rosada. La visita también incluye reuniones con el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y una cena con empresarios. El programa completo revela que el interlocutor principal del FMI no es el conjunto de la sociedad argentina, sino el sector financiero y el equipo económico del gobierno: los mismos actores que impulsaron el endeudamiento y que hoy administran su impacto sobre el resto.
Georgieva declaró ante periodistas que no le preocupa que la Argentina «tenga el dinero para pagar» y pidió que continúen comprando reservas, al tiempo que afirmó que la confianza del mercado «se ha recuperado» y que el riesgo país se redujo. La dirigente del FMI también respaldó la propuesta del ministro Caputo de recurrir al Banco Mundial y al BID para garantizar los vencimientos privados de julio. Ese detalle, que pasó casi inadvertido en la agenda de la visita, revela la fragilidad real del esquema: un gobierno que necesita garantías de otros organismos para pagar sus deudas no está, precisamente, en una posición de fortaleza.
Puntos clave
- Kristalina Georgieva llegó este lunes a Buenos Aires en su primera visita al país desde que asumió la conducción del FMI en 2019, la primera de una máxima autoridad del organismo en ocho años.
- Se reunió con el ministro Luis Caputo en el Ministerio de Economía y tiene previsto encontrarse con el presidente Milei en la Casa Rosada; también se reunirá con el titular del Banco Central, Santiago Bausili.
- El martes visitará Vaca Muerta, donde será recibida por el presidente de YPF, Horacio Marín; el FMI ve en ese yacimiento la fuente de divisas necesarias para cumplir la meta de reservas.
- La deuda total de Argentina con el FMI ascendía a 57.100 millones de dólares al cierre de 2025; el programa vigente compromete metas que el Gobierno aún no logró cumplir en su totalidad.
- Georgieva respaldó la propuesta de Caputo de usar garantías del Banco Mundial y el BID para pagar vencimientos privados de julio, dato que evidencia la fragilidad fiscal del modelo.
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