Geopolítica 🌎
Lamelas le bajó el pulgar a Milei: EEUU mantendrá firme su “neutralidad” sobre las Islas Malvinas
El embajador estadounidense Peter Lamelas fue tajante en una entrevista televisiva: Washington no modificó ni está en revisión su postura histórica sobre la soberanía de las islas. El golpe llega después de meses en que el Gobierno libertario intentó instalar que un giro de Trump era posible.
El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, cerró la puerta a uno de los relatos más queridos del gobierno de Javier Milei: la idea de que la amistad con Donald Trump podría traducirse en un respaldo de Washington al reclamo argentino sobre las Islas Malvinas. En una entrevista con TN, el diplomático fue categórico: «Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado», respondió ante la consulta sobre versiones que señalaban un eventual giro de la administración republicana.
El relato oficial frente a la realidad diplomática
La declaración de Lamelas contradice directamente la narrativa que el oficialismo argentino construyó con paciencia durante meses. Milei y funcionarios de su gobierno dejaron trascender en reiteradas oportunidades que la relación privilegiada con Trump podría derivar en un apoyo explícito de Washington al reclamo de soberanía sobre el archipiélago. El entusiasmo gubernamental nunca tuvo respaldo diplomático concreto, y la confirmación de Lamelas lo expone con una crudeza difícil de disimular.
En abril, versiones circuladas por agencias internacionales atribuyeron a un correo interno del Pentágono la existencia de una eventual revisión de la postura estadounidense. El propio Lamelas se encargó de desinflar ese globo: «Yo no sé eso específicamente, pero sí sé que había un correo electrónico, solamente un email. Hasta ahora, la posición sobre las islas no ha cambiado. Tenemos una posición de neutralidad», insistió, casi en un tono de lección diplomática para quien quisiera escuchar.
La postura histórica de Estados Unidos es conocida y no varía desde hace décadas: Washington no reconoce formalmente la soberanía de ninguno de los dos países sobre las islas, aunque en la práctica admite el control británico sobre el archipiélago. Ninguna administración, ni demócrata ni republicana, modificó esa posición. La Casa Blanca jamás reconoció formal ni diplomáticamente que las Malvinas sean argentinas ni que pertenezcan al Reino Unido, pero la arquitectura de sus alianzas lo dice todo.
La injerencia que Milei habilitó
La declaración de Lamelas sobre Malvinas no fue la única señal que dejó la entrevista. El diplomático, cuestionado en los últimos tiempos por la profundidad de su intervención en asuntos de política interna argentina, dejó en claro el marco ideológico en el que opera: funciona como correa de transmisión de la estrategia latinoamericana de Marco Rubio y Donald Trump, con el aval explícito del presidente Milei y de todo su gabinete.
Ese nivel de injerencia tiene luz verde desde la Casa Rosada, que en su afán de consolidar la alianza con Washington dejó la política exterior argentina en una posición de subordinación que hasta los propios aliados del Gobierno reconocen en voz baja. La paradoja es tan evidente como incómoda: el mismo gobierno que se jactó de lograr «avances diplomáticos sobre Malvinas como nunca antes en la historia argentina» recibe de boca del embajador estadounidense la confirmación de que nada cambió, nada está cambiando y nada parece que vaya a cambiar.
Cooperación militar: lo que sí avanza
Donde sí hay movimiento concreto es en el plano de la cooperación militar, área en la que Lamelas fue explícito. Descartó la participación estadounidense en la construcción de una base naval integral en Ushuaia, aclarando que ese tema «no está en las conversaciones con el gobierno argentino». Sin embargo, remarcó el nivel de cooperación en otros frentes: la participación del portaaviones USS Nimitz en ejercicios conjuntos con la Armada argentina, la asistencia para la incorporación de aviones F-16 y P-3 Orion y el interés de la Argentina en helicópteros Black Hawk, que según Lamelas Washington analiza de qué manera puede concretar.
«Tenemos mucha cooperación con Argentina en temas militares. Ayudamos a conseguir los F-16», señaló el embajador, trazando así la línea de lo que la alianza bilateral produce en la práctica: no respaldo soberano sobre el Atlántico Sur, sino integración castrense y subordinación estratégica.
La promesa del Visa Waiver
Sobre el flanco del Programa de Exención de Visado (Visa Waiver), que el gobierno argentino busca concretar con urgencia, Lamelas realizó una promesa que suena más a gesto político que a garantía técnica: «Antes de que yo me vaya como embajador, vamos a tener visa waiver», aseguró. Sin embargo, el propio diplomático aclaró que el proceso «no se resolverá en el corto plazo», dado que exige cumplir alrededor de 15 criterios técnicos y de seguridad. Según indicó, trabaja junto al canciller Pablo Quirno y al embajador argentino en Washington, Alex Oxenford, para avanzar en ese camino.
La combinación de promesas imprecisas, cooperación militar creciente y neutralidad inamovible sobre Malvinas describe con precisión la naturaleza real de la relación bilateral: Argentina resignó márgenes de autonomía y soberanía a cambio de una fotografía con Trump que, en el terreno concreto de sus reclamos históricos, no produce ningún resultado.
Puntos clave
- El embajador Peter Lamelas confirmó en TN que la posición de Washington sobre Malvinas es de «neutralidad» y que eso «no ha cambiado».
- Descartó que el supuesto correo del Pentágono implique una revisión de la política exterior estadounidense sobre el archipiélago.
- El Gobierno de Milei había instalado la expectativa de un apoyo explícito de EE.UU. al reclamo argentino de soberanía, expectativa que Lamelas desinfló.
- La cooperación militar bilateral avanza: ejercicios conjuntos, F-16, P-3 Orion y posibles Black Hawk, pero sin compromiso soberano sobre el Atlántico Sur.
- El Visa Waiver fue prometido por Lamelas «antes de irse», aunque aclaró que no habrá resolución en el corto plazo.
Energía
Thiel apuesta USD 76 millones por Vista Energy y consolida su presencia en Argentina
El fondo Thiel Macro LLC adquirió casi 1,2 millones de acciones de la mayor exportadora de petróleo del país, según el formulario 13F presentado ante la SEC. La operación convierte a Vista Energy en la segunda posición de su cartera y la única empresa no estadounidense en su declaración regulatoria. El magnate, que ya tiene residencia en Buenos Aires y participó en reuniones con Milei, profundiza su apuesta por Vaca Muerta en un contexto de creciente subordinación de la política energética argentina a los intereses del capital financiero internacional.
El fondo Thiel Macro LLC, propiedad del empresario tecnológico y financiero Peter Thiel, adquirió una participación por USD 76 millones en Vista Energy, la mayor exportadora de petróleo de la Argentina, según surge del formulario 13F que el fondo presentó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) al cierre del segundo trimestre de 2026. El movimiento no es menor: Vista fue la única empresa no estadounidense incluida en la declaración regulatoria del fondo y su segunda posición en cartera, apenas detrás de Amazon.
La operación se produce en un momento de fuerte expansión de Vaca Muerta y consolida un patrón de conducta del magnate hacia la Argentina que excede largamente lo financiero. En los últimos meses, Thiel adquirió una residencia en Buenos Aires, inscribió a sus hijas en colegios de la Ciudad, participó en torneos de ajedrez en un club del barrio de Almagro y mantuvo, en abril pasado, una reunión con el presidente Javier Milei, con quien comparte afinidad ideológica libertaria. Según funcionarios presentes en ese encuentro, el empresario consultó por la sostenibilidad de las reformas económicas y por el impuesto a la riqueza, variables que considera centrales para evaluar inversiones de largo plazo.
Vista Energy: la apuesta de Galuccio que seduce al capital global
Vista Energy, fundada en 2017 por el ex presidente de YPF Miguel Galuccio, produce el equivalente a 160.000 barriles diarios de petróleo y gas, de los cuales el 70% se exporta. La compañía acaba de ampliar su portafolio con la adquisición de los bloques Bandurria Sur y Bajo del Toro, comprados a la noruega Equinor, operación que sumó 22.000 barriles diarios equivalentes. Según Galuccio, esa incorporación permitió a Vista «dar un salto significativo en producción, exportaciones y capacidad de desarrollo en Vaca Muerta».
Thiel también llega en el momento de avance del oleoducto y puerto VMOS, infraestructura clave para ampliar la capacidad exportadora de crudo y en la cual Vista participa activamente. El proyecto, previsto para entrar en operación el próximo año, es considerado por analistas como uno de los pilares del crecimiento sectorial. Que la única empresa no estadounidense en el portafolio de Thiel sea precisamente una firma de Vaca Muerta dice mucho sobre la lectura estratégica que el capital financiero global hace del recurso: no como un activo argentino sino como una pieza del tablero energético mundial.
La lógica Thiel: átomos, uranio y la Argentina como enclave
La apuesta por Vista se inscribe en una visión más amplia que el propio Thiel articuló públicamente. El empresario sostiene que Occidente dedicó demasiada atención a los «bits», es decir, la economía digital, y descuidó los «átomos», la infraestructura material que sostiene el desarrollo. Su nueva compañía, General Matter, busca producir HALEU, un tipo de uranio enriquecido para reactores nucleares de nueva generación, y ya recibió financiamiento del Departamento de Energía de Estados Unidos. En ese marco, el petróleo de Vaca Muerta representa para Thiel la base energética que alimentará industrias como la inteligencia artificial, cuya demanda eléctrica crece a escala global.
La convergencia de intereses entre Thiel y el gobierno de Milei tiene una dimensión ideológica que tampoco puede ignorarse. El magnate, cofundador de PayPal y uno de los primeros inversores en Facebook, es una figura central del movimiento tecnolibertario anglosajón y uno de los principales financistas de causas de la ultraderecha global. Su presencia en Argentina, su vínculo con Milei y su participación confirmada en el foro «Vientos de Cambio», organizado por la Fundación Libertad y Progreso para el 1 y 2 de septiembre próximo junto a los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger, no son episodios aislados: son parte de un proyecto de legitimación internacional del experimento libertario argentino.
Soberanía energética bajo presión
La operación se produce en un contexto en el que la soberanía energética argentina aparece cada vez más erosionada. Mientras el gobierno de Milei profundiza la apertura del sector a capitales extranjeros y avanza en la desregulación del mercado energético, Vaca Muerta suma protagonistas internacionales que definen su lógica de extracción y exportación desde afuera de cualquier debate democrático interno. La formación ya supera el millón de barriles diarios y se convirtió en el principal argumento que el gobierno utiliza para sostener su esquema cambiario y atraer divisas.
Que el mayor activo estratégico de la Argentina en términos energéticos sea también la pieza que seduce a los fondos de la ultraderecha tecnológica global no es una paradoja menor. El recurso es argentino; quién lo controla y en beneficio de quién se exporta es la pregunta que la gestión libertaria prefiere no responder.
Puntos clave
- El fondo Thiel Macro LLC adquirió acciones de Vista Energy por USD 76 millones, según el formulario 13F presentado ante la SEC al cierre del segundo trimestre.
- Vista fue la única empresa no estadounidense en la declaración regulatoria del fondo y su segunda posición en cartera, detrás de Amazon.
- Peter Thiel reside en Buenos Aires, inscribió a sus hijas en colegios locales y se reunió con Milei en abril pasado; participará en el foro «Vientos de Cambio» el 1 y 2 de septiembre.
- Vista Energy produce 160.000 barriles diarios equivalentes, exporta el 70%, y acaba de incorporar los bloques de Equinor en Neuquén.
- La inversión se enmarca en la visión estratégica de Thiel sobre la energía como base material de la economía digital global, incluyendo su nueva empresa de uranio enriquecido.
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