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Milei se sumó a la coalición antiaborto de Trump y Bolsonaro con la adhesión de Argentina al Consenso de Ginebra

El Gobierno suscribió la adhesión al documento internacional que niega la existencia de un derecho al aborto y exalta «la protección de la vida humana». El acto contó con la presencia del embajador de Estados Unidos y una funcionaria del Departamento de Salud de Washington. La ley de IVE, vigente en Argentina desde 2021, no está en riesgo jurídico inmediato, pero la señal política es de ruptura con el consenso de derechos humanos.

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El Argentino Diario-Karina Milei y Javier Milei.
El gobierno que eliminó el Ministerio de las Mujeres ahora firma el pacto internacional contra el aborto.

El gobierno de Javier Milei formalizó este jueves la adhesión de Argentina al Consenso de Ginebra sobre la Promoción de la Salud de la Mujer y el Fortalecimiento de la Familia, una coalición internacional de carácter conservador que sostiene que no existe un derecho internacional al aborto y reivindica la soberanía de cada Estado para fijar sus propias políticas de salud reproductiva. La firma, comunicada por la Cancillería argentina, convierte al país en uno de los más de 40 que integran esta alianza, lanzada en octubre de 2020 bajo el impulso de los entonces mandatarios Donald Trump y Jair Bolsonaro.

Según informó la Cancillería, el documento «reafirma la protección de la vida humana y a la familia como elemento natural y fundamental de la sociedad». El canciller Pablo Quirno celebró el paso en su cuenta de la red social X: «Nos incorporamos a esta coalición para aportar liderazgo, capacidad diplomática y proyección regional a una agenda fundada en la dignidad humana y la soberanía de las naciones».

La firma, con escolta diplomática de Washington

El acto de adhesión no fue un trámite burocrático discreto. Estuvieron presentes el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Peter Lamelas, y Bethany Kozma, directora de la Oficina de Asuntos Globales del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, lo que le otorgó al evento una dimensión política deliberada y un respaldo explícito de la administración Trump. Lamelas describió el encuentro como un diálogo con «embajadores de la región sobre la promoción de la salud y el bienestar de mujeres y niñas y el fortalecimiento de la familia», y convocó a otras naciones del hemisferio a sumarse.

La presencia del representante estadounidense refuerza la lectura de que esta adhesión no es un gesto simbólico aislado, sino parte de una estrategia coordinada con Washington para reconstruir una plataforma multilateral conservadora en materia de derechos reproductivos, que en los foros internacionales compite directamente con el sistema de derechos humanos de Naciones Unidas.

Qué es el Consenso de Ginebra y qué implica su firma

El Consenso de Ginebra fue lanzado el 22 de octubre de 2020 durante la primera gestión de Trump, en un acto en el que participaron más de 30 países. Su premisa central es que no existe ningún derecho al aborto en los tratados internacionales de derechos humanos y que, por lo tanto, cada Estado soberano puede prohibirlo, restringirlo o regularlo a voluntad, sin que ello constituya una violación de sus obligaciones internacionales. El documento también exalta el papel de «la familia» como unidad social fundamental, en sintonía con posiciones que suelen acompañar el rechazo a la educación sexual integral y a las políticas de diversidad.

La adhesión no modifica por sí misma el marco legal argentino. La ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo, sancionada en diciembre de 2020 y vigente desde enero de 2021, garantiza el acceso al aborto de forma libre y gratuita hasta la semana 14 de gestación en todo el sistema de salud. Pero el gesto tiene un peso político innegable: Argentina se posiciona en el bloque internacional que disputa el reconocimiento del aborto como derecho, en contradicción directa con la propia legislación interna sancionada por el Congreso.

La posición de Milei: coherencia ideológica, tensión institucional

Javier Milei manifestó en reiteradas oportunidades su oposición personal al aborto. Durante su campaña y ya en ejercicio del gobierno, el presidente no promovió formalmente una derogación de la ley 27.610, pero tampoco disimulb su alineamiento con sectores que la cuestionan. La adhesión al Consenso de Ginebra es la primera acción de política exterior concreta que lo inscribe institucionalmente en esa posición.

El movimiento no sorprende a quienes monitorean la política de género de la gestión libertaria. Desde diciembre de 2023, el gobierno eliminó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, redujo drásticamente el presupuesto de políticas de género y alineó su voto en organismos internacionales con posiciones que cuestionan los derechos reproductivos. En 2024, Argentina fue el único país del mundo en votar en contra de una resolución de la ONU destinada a eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas, según registraron organizaciones de derechos humanos que siguieron esas votaciones.

Una señal hacia adentro y hacia afuera

La adhesión al Consenso de Ginebra opera en dos planos simultáneos. Hacia el exterior, consolida el posicionamiento de Argentina en el eje conservador liderado por Estados Unidos, Brasil bajo Bolsonaro y un conjunto de países con fuertes restricciones al aborto. Hacia el interior, envía una señal a los sectores antiabortistas del espectro político y social que acompañan a Milei, en particular a las franjas más conservadoras del electorado evangelista y católico.

Organizaciones feministas y de derechos reproductivos advirtieron que, aunque la ley de IVE no puede ser derogada por un acto del Ejecutivo, la adhesión a este tipo de coaliciones internacionales genera presión sobre el sistema de salud, habilita discursos de objeción de conciencia institucional y sienta precedentes para futuras disputas jurídicas en torno al acceso efectivo al aborto legal. La diferencia entre una ley en el papel y una ley que se aplica en la práctica, señalan, se juega en decisiones como esta.

Puntos clave

  • Argentina firmó la adhesión al Consenso de Ginebra, coalición antiaborto impulsada originalmente por Trump y Bolsonaro en 2020.
  • El canciller Pablo Quirno suscribió el documento; el embajador de EE.UU. y una funcionaria del Departamento de Salud de Washington estuvieron presentes en el acto.
  • El Consenso sostiene que no existe un derecho internacional al aborto y reivindica la soberanía estatal para regularlo.
  • La ley 27.610 de IVE, vigente desde enero de 2021, no se ve afectada legalmente de forma inmediata por esta adhesión.
  • Argentina había sido en 2024 el único país del mundo en votar contra una resolución de la ONU contra la violencia hacia mujeres y niñas.

CABA

Macri prohibió la Marcha del Orgullo por el Papa y luego dio marcha atrás

El Gobierno de la Ciudad prohibió eventos públicos en Buenos Aires entre el 6 y el 13 de noviembre por la visita del papa León XIV, lo que dejó en suspenso la 35.ª Marcha del Orgullo prevista para el 7 de noviembre. Ante el rechazo del colectivo LGBT+ y la polémica generada, Jorge Macri dio marcha atrás y anticipó un acuerdo para postergar la movilización, aunque las negociaciones siguen abiertas.

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El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohibió por Decreto la realización de eventos en el espacio público porteno entre el 6 y el 13 de noviembre, en el marco de los preparativos para la visita del papa León XIV.

La medida cayó directamente sobre la 35.ª Marcha del Orgullo, que estaba convocada para el sábado 7 de noviembre, un día antes de la llegada del Sumo Pontífice al país. Frente al rechazo del colectivo LGBTIQ+ y el escandalo público que despertó, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, dio marcha atrás y este martes anticipó un acuerdo con los organizadores para posponer la movilización.

“Esta es una Ciudad de diversidad y todos podemos hacer un poco de esfuerzo”, declaró Macri, aunque aclaró que las negociaciones aún continúan. La postura representó un giro notable: apenas 24 horas antes, la cuenta oficial del Gobierno porteno había descartado públicamente cualquier tipo de postergación.

La prohibición, el rechazo y el giro de Macri

La resolución del Gobierno porteno que veda los eventos públicos entre el 6 y el 13 de noviembre fue la chispa del conflicto. Los organizadores de la Marcha del Orgullo respondieron con dureza: “Comprendemos la relevancia institucional de la visita de un jefe de Estado y máximo representante de la Iglesia Católica. Lo que no comprendemos es que esa circunstancia sea presentada como una razón suficiente para plantear la suspensión de uno de los acontecimientos públicos más importantes, históricos y multitudinarios de la ciudad, aún más teniendo en cuenta que el papa llega a nuestro país recién al día siguiente”, sostuvieron en un comunicado. Los organizadores ratificaron la marcha para el 7 de noviembre y advirtieron que no aceptarían una cancelación unilateral.

La presión dio resultado. Macri, que días atrás había celebrado la visita papal con declaraciones efusivas, giró hacia un discurso de “convivencia” y anunció que existía un entendimiento en camino para acordar una nueva fecha con los organizadores, aunque el acuerdo definitivo todavía no está cerrado.

La visita papal y el operativo que condiciona la ciudad

El papa León XIV llegará a Argentina el 8 de noviembre, en el marco de su primera gira sudamericana, que también incluye Uruguay y Perú, y se extenderá hasta el 11 de noviembre. Será la primera visita de un pontífice al país en 39 años, desde que Juan Pablo II recorrió la Argentina en abril de 1987. Su agenda contempla actos multitudinarios en Buenos Aires, Córdoba y Luján.

El Gobierno nacional calificó la llegada del Papa de “visita histórica para todos los argentinos” y anunció “el operativo de seguridad más grande de la historia” para garantizarla. Ese contexto de excepcionalidad fue el argumento esgrimido por la alcaldía portena para justificar la prohibición de eventos públicos en la semana de la visita, una decisión que el colectivo LGBT+ entendió como una discriminación encubierta bajo el manto del protocolo.

Un derecho que no se negocia por decreto

La Marcha del Orgullo de Buenos Aires es uno de los eventos masivos más convocantes de América Latina, con una historia de más de tres décadas de movilización por los derechos de la comunidad LGBT+. Que una resolución administrative pueda suspenderla, aunque sea bajo el argumento de la logística papal, instala un precedente peligroso sobre el ejercicio del derecho a manifestarse en el espacio público. El giro de Macri no fue un reconocimiento de ese derecho, sino una reacción a la presión: primero prohibió, luego negó que hubiera marcha atrás, y finalmente anunció un acuerdo que aún no es tal.

La situación deja en evidencia la tensión entre la institucionalidad religiosa y los derechos de diversidad conquistados en décadas de lucha, una tensión que ningún discurso de “convivencia” puede resolver con una postergación de fecha.

Lo que tenés que saber

  • El Gobierno de la Ciudad prohibió eventos públicos en Buenos Aires entre el 6 y el 13 de noviembre por la visita del papa León XIV, afectando directamente la 35.ª Marcha del Orgullo convocada para el 7 de noviembre.
  • Los organizadores de la Marcha rechazaron la suspensión y advirtieron que el Papa llega al país recién el 8 de noviembre, un día después de la movilización.
  • El jefe de Gobierno Jorge Macri anunció este martes que existe un acuerdo en camino para posponer la Marcha, aunque las negociaciones aún continúan.
  • Apenas 24 horas antes, la cuenta oficial del Gobierno porteno había descartado cualquier postergación.
  • León XIV llegará a Argentina el 8 de noviembre, en su primera visita papal al país en 39 años, con una agenda que incluye Buenos Aires, Córdoba y Luján.
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