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Política 📢

Milei usó el acto por San Martín para defender la libertad de mercado y pedir “orden” con más poder policial

El presidente encabezó la ceremonia por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del General San Martín en Plaza San Martín, en Retiro, y aprovechó el discurso oficial para trazar un paralelismo entre la gesta libertadora y su propio proyecto político, con guiños a las Fuerzas Armadas y un llamado a defender la libertad «contra la tendencia natural de todo poder a expandirse».

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De la espada al mercado: cómo Milei convirtió el acto por San Martín en un manifiesto de su propio gobierno.

Javier Milei volvió a la escena pública y eligió la fecha más cargada del calendario patriótico argentino para hacerlo. En la Plaza San Martín del barrio porteño de Retiro, el mandatario encabezó este lunes el acto oficial por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y rodeado de una nutrida representación del Poder Ejecutivo, las Fuerzas Armadas y la dirigencia oficialista.

A las 15 horas, momento en que el Libertador falleció en Boulogne-sur-Mer en 1850, los presentes guardaron un minuto de silencio. Luego se realizó la colocación de una ofrenda floral en el Monumento al General San Martín y a los Ejércitos de la Independencia.

La apropiación del prócer: libertad de mercado en boca del Libertador

El discurso de Milei fue, antes que una evocación histórica, una operación política. El presidente citó al prócer para legitimar su propio programa de gobierno: «La libertad es un legado de nuestros padres, pero también es una responsabilidad y una herencia que debemos, en la misma medida, dejarle intacta a nuestros hijos», sostuvo. Y remató con la frase atribuida al prócer como si fuera una consigna electoral: «Seamos libres, que lo demás no importa nada».

Lo que siguió fue un inventario de lo que Milei entiende por libertad perdida, formulado en serie: «Fuimos perdiendo nuestra libertad para comerciar, fuimos perdiendo nuestra libertad para emprender, fuimos perdiendo nuestra libertad para soñar con un futuro mejor, fuimos perdiendo nuestra libertad también para criticar a quienes suprimían nuestras libertades». El repertorio es coherente con la narrativa libertaria que el presidente repite desde 2021, pero resulta difícil no advertir la distancia entre ese listado y la historia concreta de San Martín, un militar que organizó un ejército estatal, recibió financiamiento del Estado y cruzó la cordillera con una logística que hoy sería calificada de «planificación pública».

Fuerzas Armadas, seguridad y orden: el otro mensaje del discurso

El presidente también desplegó el costado securitario del discurso, con una apelación directa a las instituciones castrenses y de seguridad. Sostuvo que la Argentina necesita «unas Fuerzas Armadas equipadas y bien formadas» y que los desafíos del país incluyen «retomar la protección de nuestras fronteras, elegir bien nuestras alianzas geopolíticas, luchar contra todas las formas de terrorismo y pararnos siempre del lado de la democracia».

En la misma línea, afirmó que «un pueblo libre requiere de fuerzas de seguridad capacitadas y provistas de las herramientas necesarias para proteger lo más preciado que tenemos» y que «defender la libertad de Argentina es oponerse con toda la fuerza pública a los criminales». La ecuación, presentada como extensión del legado sanmartiniano, mezcla retórica patriótica con agenda de seguridad interior, en un contexto en que el Gobierno impulsa la ampliación de las atribuciones de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad.

Hacia el final, el mandatario elevó la apuesta y vinculó explícitamente la gesta independentista con su propia gestión: «La gesta sanmartiniana es una fuente permanente de inspiración para todo mi Gobierno. Vamos a dar la batalla por la libertad allá donde sea necesario, sin importar el costo». Agregó que la Argentina «todavía no es el país más libre del mundo, pero sí puede serlo» y que «todo nuestro esfuerzo debe ir a preservar, en todos los frentes, el mayor legado del General San Martín: una patria libre y un pueblo creciente».

El elenco del acto

Del acto participaron el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri; el ministro de Defensa, Teniente General Carlos Presti; el jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, Cristian Castellanos; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la presidenta provisional del Senado, María Abdala; el jefe de Gabinete, Diego Santilli; ministros y secretarios del Poder Ejecutivo Nacional; autoridades de las Fuerzas Armadas y de Seguridad; legisladores nacionales; representantes del cuerpo diplomático y autoridades de la Ciudad de Buenos Aires.

La presencia de casi todo el gabinete y de la cúpula legislativa del oficialismo no fue casual: el acto funcionó también como puesta en escena de unidad interna, luego de días en que Milei permaneció recluido en Olivos y las especulaciones sobre el estado del Gobierno se multiplicaron en el ambiente político.

Puntos clave

  • Milei encabezó el acto por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del General San Martín en la Plaza San Martín de Retiro, su primera aparición pública tras nueve días en Olivos.
  • El discurso trazó un paralelismo entre la gesta independentista y el programa libertario, citando al prócer para defender la libertad de comercio y de empresa.
  • El presidente reclamó Fuerzas Armadas «equipadas y bien formadas» y asoció la defensa de la libertad con el uso de la fuerza pública contra «los criminales».
  • Del acto participaron Jorge Macri, Martín Menem, María Abdala, Diego Santilli y el grueso del gabinete nacional, en una demostración de unidad interna del oficialismo.
  • El presidente cerró afirmando que la gesta sanmartiniana es «una fuente permanente de inspiración» para su gobierno y que dará «la batalla por la libertad allá donde sea necesario».

América Latina

Massa apoyó a Lula con una remera de Malvinas: el peronismo mira a Brasil

Sergio Massa publicó en su cuenta de X imágenes con Lula da Silva en el día de las elecciones presidenciales de Brasil, con una foto que muestra al mandatario brasileño con una remera de «Las Malvinas son argentinas». El gesto llega mientras 158,7 millones de brasileños votan en unos comicios que definirán el rumbo político de la región.

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Con una bandera brasileña, una argentina y un corazón como únicos textos, Sergio Massa publicó en su cuenta de X imágenes junto a Luiz Inácio Lula da Silva, en las que se destaca una foto del mandatario brasileño luciendo una remera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas», la misma que los jugadores de la Selección argentina exhibieron tras la histórica victoria ante Inglaterra en el Mundial 2026. El gesto del exministro de Economía y excandidato presidencial sintetiza en una imagen lo que las palabras difícilmente alcanzan: la disputa ideológica que enmarca las elecciones en Brasil de este domingo 4 de octubre también tiene coordenadas argentinas.

Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, protagonizan la principal disputa en los comicios que este domingo convocan a 158,7 millones de brasileños habilitados para votar, con 12 candidatos en carrera. Las urnas abrieron a las 8 y cerraron a las 17 horas del horario de Brasilia, cuando comenzó la divulgación de los primeros resultados oficiales. Si ningún candidato supera la mitad de los votos válidos, la definición se trasladará a un balotaje previsto para el 25 de octubre.

Un gesto que cruza fronteras

El posteo de Massa en X no incluyó ninguna declaración escrita; solo las imágenes y los emojis. Pero el mensaje fue claro: el apoyo al presidente brasileño en una jornada electoral que se vive con la intensidad de una batalla ideológica de escala regional. La foto con la remera de Malvinas agrega una capa de sentido adicional: vincula la causa de la soberanía territorial argentina con el campo político en el que Lula se inscribe, y que Flávio Bolsonaro representa como su antagonista directo.

No es la primera vez que la política argentina mira con atención lo que ocurre en Brasil. Durante la presidencia de Jair Bolsonaro, el gobierno de Alberto Fernández mantuvo una relación fría con Brasilia, mientras que la llegada de Lula al poder en enero de 2023 fue celebrada con entusiasmo por el kirchnerismo y el peronismo en general. La eventual continuidad de Lula implicaría mantener un eje de integración regional que el gobierno de Javier Milei, en contraste, ha desdeñado sistemáticamente.

Una jornada con múltiples elecciones

Más allá de la presidencia, los brasileños concurrieron a las urnas este domingo para elegir gobernadores, dos senadores por cada estado y el Distrito Federal, diputados federales y diputados estaduales o distritales. En total, cada elector debió realizar seis elecciones en la urna electrónica, en una jornada que definirá el equilibrio de poder en el país por los próximos años.

La polarización entre Lula y Flávio Bolsonaro reproduce, con variaciones locales, la grieta que atraviesa buena parte de América del Sur: un campo de fuerzas que enfrenta a los sectores que apuestan por la integración regional, los derechos sociales y un rol activo del Estado, contra quienes impulsan la desregulación, el alineamiento con Washington y el retroceso de las conquistas populares. El resultado de este domingo tendrá impacto directo sobre ese mapa.

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