Soberanía 🇦🇷
El legado del Libertador a 176 años de su muerte: San Martín creía en la soberanía económica y el Estado productor
A 176 años de la muerte de José de San Martín, su legado trasciende las batallas y los Andes: el Libertador fue también un promotor de la industria nacional y del rol activo del Estado en la economía, una visión radicalmente opuesta al proyecto libertario que hoy desmantela el aparato productivo argentino.
Este 17 de agosto se cumplen 176 años del paso a la inmortalidad del general José Francisco de San Martín, nacido el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, en el entonces Virreinato del Río de la Plata. Conocido como el «Padre de la Patria» en Argentina y como el «Libertador» en Chile y Perú, San Martín no fue solo el estratega que cruzó los Andes y selló la independencia de tres naciones sudamericanas: fue también un hombre que comprendió que la emancipación política no tenía sentido sin soberanía económica. En el año en que la Argentina transita el desguace más profundo de su Estado desde la última dictadura, la figura de San Martín adquiere una vigencia incómoda para el poder.
Un militar formado en Europa con mirada de estadista
San Martín provenía de una familia de funcionarios coloniales y se formó militarmente en España desde los once años. Combatió en el norte de África, en Aragón y en la guerra peninsular contra Napoleón, adquiriendo una experiencia táctica y una visión geopolítica que lo distinguirían de sus contemporáneos. Sin embargo, lo que marcó su retorno a América no fue solo el impulso independentista: fue la comprensión de que la región debía construir las condiciones materiales de su propia autonomía.
Durante su tiempo en Europa, San Martín observó de cerca el proceso de industrialización en curso en el continente y entendió la relación directa entre desarrollo productivo, capacidad estatal y soberanía real. A su regreso al Río de la Plata, no solo organizó ejércitos: promovió la fabricación local de armas, uniformes y pertrechos, apostando por la producción nacional como condición de posibilidad de la independencia. La soberanía, para San Martín, no era solo política: era también económica y productiva.
El Cruce de los Andes: audacia estratégica y logística popular
El episodio más emblemático de su trayectoria militar ocurrió en enero de 1817, cuando el Ejército de los Andes, comandado por San Martín, cruzó la cordillera por varios pasos simultáneos en una operación de coordinación sin precedentes en la historia sudamericana. El ejército que atravesó las montañas no era un cuerpo de élite abastecido por potencias extranjeras: fue construido pacientemente en Mendoza con recursos locales, donaciones populares y el trabajo de artesanos, herreros y mujeres que cosieron uniformes para las tropas.
La victoria en Chacabuco y luego en Maipú (1818) consolidó la independencia de Chile. Pero San Martín no se detuvo ahí: organizó la campaña libertadora del Perú, desembarcó en la costa peruana con una flota de 23 navíos y proclamó la independencia de ese país el 28 de julio de 1821. Tres naciones liberadas, miles de kilómetros recorridos, un proyecto continental de autodeterminación: eso fue San Martín.
El industrialista que el relato liberal prefiere omitir
El aspecto menos celebrado, y más perturbador para el pensamiento liberal, es la dimensión económica del pensamiento sanmartiniano. El Libertador fue un convencido defensor del desarrollo industrial nacional y del papel activo del Estado en la construcción de capacidades productivas propias. Su concepción de la independencia era integral: no podía existir autonomía política sin la capacidad de producir localmente lo que la nación necesitaba para sostenerse y defenderse.
En ese sentido, San Martín representa una tradición histórica argentina que apostó por el Estado como motor del desarrollo, por la industria nacional como garante de la soberanía y por la integración latinoamericana como horizonte estratégico. Una tradición que el proyecto libertario de Javier Milei no solo ignora, sino que desmantela activamente: con recortes del gasto de capital del 86%, con apertura de importaciones que destruye el tejido industrial, con privatizaciones de empresas estratégicas y con un Estado que se retira de la economía mientras la deuda externa condiciona cada decisión de política pública.
Retiro y principios: la anti-política del Libertador
Después de proclamar la independencia del Perú y ante el inicio de disputas políticas que amenazaban con desembocar en conflictos fratricidas, San Martín tomó una decisión que lo distingue radicalmente de la mayoría de los hombres de su tiempo: renunció a todos sus cargos, rechazó honores y poder, y se retiró voluntariamente. En la célebre entrevista de Guayaquil (julio de 1822) con Simón Bolívar, cuyas circunstancias exactas aún genera debate entre los historiadores, San Martín optó por ceder el protagonismo antes que disputarlo.
Se exilió en Europa, primero en Bruselas y luego en Boulogne-sur-Mer, Francia, donde murió el 17 de agosto de 1850. Sus restos fueron repatriados en 1880 y descansan en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Nunca buscó el poder por el poder; construyó condiciones para la libertad y se hizo a un lado. Una lección de republicanismo que el presente argentino parece muy lejos de aprender.
Su legado frente al espejo del presente
A 176 años de su muerte, la figura de San Martín incomoda a quienes administran hoy el Estado argentino. Su defensa de la soberanía económica, su apuesta por la industria nacional, su rechazo al libremercadismo sin planificación y su concepción de que la emancipación de los pueblos requiere condiciones materiales concretas contradicen punto por punto el proyecto libertario de Milei, que se define como «un topo dentro del Estado» destinado a destruirlo desde adentro.
San Martín no fue kirchnerista ni peronista: fue un hijo de su tiempo que entendió algo que el pensamiento neoliberal sistemáticamente niega, que no hay soberanía política sin soberanía económica, y no hay soberanía económica sin capacidad productiva propia. En ese sentido, cada cierre de fábrica, cada importación que desplaza producción nacional, cada recorte al presupuesto universitario o científico es, en algún sentido profundo, una pequeña traición al legado del Libertador.
La Argentina que San Martín ayudó a fundar no era la Argentina del libre mercado irrestricto ni del Estado ausente. Era la Argentina de la construcción colectiva, del esfuerzo mancomunado, de la producción propia como condición de la dignidad nacional. Esa es la vigencia que vale la pena recordar este 17 de agosto.
Puntos clave
- José de San Martín murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia, a los 72 años.
- Libertó tres naciones: Argentina, Chile y Perú, organizando ejércitos con recursos y producción local.
- Fue un promotor del industrialismo y del rol activo del Estado en la economía, una visión contraria al modelo libertario actual.
- En Mendoza construyó el Ejército de los Andes con donaciones populares y fabricación local de pertrechos militares.
- Renunció voluntariamente al poder para evitar la guerra civil, retirándose a Europa sin reclamar honores.
Política 📢
La soberanía según Villarruel y la visión de Quirno: dos discursos, un Gobierno y el 65% de los argentinos en el medio
La vicepresidenta publicó un homenaje al Libertador y citó su legado de soberanía nacional, pero una encuesta de Zuban-Córdoba revela que el 65,7% de los argentinos considera que esos valores están ausentes en las decisiones del Gobierno de Milei. La contradicción se profundiza por las propias declaraciones del canciller Pablo Quirno, quien definió a la soberanía como «un discurso anticuado».
A 176 años del fallecimiento del general José de San Martín, ocurrido el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia, la vicepresidenta Victoria Villarruel publicó este lunes un extenso mensaje en sus redes sociales reivindicando la figura del Libertador. Lo definió como «un militar de raza» y sostuvo que dejó como enseñanza que «la libertad no se negocia, se conquista con disciplina y valor». El cierre del mensaje fue elocuente: «Su ejemplo es el norte de los argentinos que no se arrodillan y que defienden la soberanía nacional todos los días», escribió, antes de concluir con un «¡Gloria y honor al Gran Capitán!»
El homenaje llegó apenas días después de que Villarruel recorriera Venado Tuerto, donde participó de una exposición rural y reclamó públicamente al presidente Javier Milei que se eliminen las retenciones al campo y a la industria, marcando una nueva diferencia visible dentro del espacio oficialista.
El canciller y la soberanía «anticuada»
El homenaje de Villarruel al Libertador contrasta de manera incómoda con la posición pública del canciller Pablo Quirno, quien días atrás generó una encendida polémica al declarar, durante una entrevista, que «la soberanía es un discurso que para nosotros es anticuado». La frase fue pronunciada en el marco de la discusión sobre el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una iniciativa del Gobierno que incluía cláusulas sobre extranjerización de tierras y que finalmente debió retirar esa parte del texto por falta de consensos en el Senado.
La declaración del canciller encendió alertas en sectores de la oposición y también entre actores del propio espacio oficialista, que durante años construyeron su identidad política alrededor de la defensa de la libertad y de lo nacional. Que la soberanía sea «un concepto anticuado» para el titular de Cancillería no es un dato menor: implica una orientación geopolítica precisa, alineada con una lógica de apertura irrestricta que los propios datos electorales y de opinión pública desmienten como mayoritaria.
La encuesta que desmiente el relato
Una encuesta nacional realizada por la consultora Zuban-Córdoba entre el 8 y el 10 de agosto, sobre un universo de 1.200 casos en todo el país, con un margen de error de +/- 2,83% y un nivel de confianza del 95%, aporta el dato más contundente del debate: el 65,7% de los argentinos considera que la soberanía nacional y la defensa de la patria están menos presentes en las posturas y decisiones del Gobierno nacional. Solo el 21% cree que el Ejecutivo les da mayor lugar, el 11,3% opina que la situación se mantiene igual y el 2% no supo o no quiso responder.
El relevamiento también consultó sobre la percepción ciudadana de esos valores en la sociedad en general, donde los números son distintos: el 54,1% de los argentinos considera que la idea de soberanía nacional está más presente en la sociedad que antes; el 25,8% cree que se mantiene igual; el 17,3% opina que perdió terreno. Adicionalmente, el 66,7% se expresó en desacuerdo con la frase del canciller Quirno sobre la soberanía como discurso «anticuado».
Los cruces demográficos del sondeo revelan que la valoración de la soberanía como concepto vigente aumenta con la edad: entre los mayores de 60 años, el 59% percibe que esos valores están más presentes en la sociedad, contra el 48,7% entre los jóvenes de 16 a 30 años. La brecha de género también es significativa: las mujeres encabezan la percepción positiva con un 59,8%, frente al 47,3% entre los hombres.
El Padre de la Patria como campo de batalla simbólico
En su publicación, Villarruel repasó los hitos militares de San Martín con detalle: la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, el bautismo de fuego en el combate de San Lorenzo, la organización del Ejército de los Andes desde Mendoza, el Cruce de la Cordillera en 1817 y las victorias de Chacabuco y Maipú, que abrieron el camino hacia la independencia de Chile y el avance sobre Perú. Sostuvo que esas victorias «no fueron producto del azar, sino de la estrategia militar y del compromiso de los soldados» que protagonizaron las campañas.
Lo que el mensaje omite, sin embargo, es la brecha profunda entre el legado que Villarruel evoca y las políticas concretas del gobierno del que forma parte. San Martín cruzó los Andes para liberar naciones; el canciller del mismo gobierno considera «anticuado» el concepto que motivó ese cruce. La contradicción no es retórica: es política y tiene consecuencias sobre cómo Argentina se posiciona ante el mundo, negocia su deuda, cede o defiende sus recursos estratégicos.
La postal del 17 de agosto de 2026 es, en ese sentido, reveladora: una vicepresidenta que homenajea a San Martín con citas sobre soberanía, y un Gobierno cuyo propio canciller acaba de declarar que ese valor pertenece al pasado. Entre esos dos polos, el 65,7% de los argentinos eligió dónde pararse.
Puntos clave
- Victoria Villarruel publicó un homenaje a San Martín destacando su legado de soberanía nacional a 176 años de su muerte.
- El canciller Pablo Quirno declaró días antes que «la soberanía es un discurso anticuado», en el marco del debate por el proyecto de extranjerización de tierras.
- Una encuesta de Zuban-Córdoba (1.200 casos, 8-10 de agosto) reveló que el 65,7% de los argentinos cree que la soberanía y la defensa de la patria están menos presentes en las decisiones del Gobierno.
- El 66,7% de los encuestados rechazó la frase de Quirno sobre la soberanía como concepto «anticuado».
- El 54,1% considera que la soberanía nacional está más presente en la sociedad, pero solo el 21% cree que el Gobierno la prioriza.
-
Geopolítica 🌎6 díasEl robo del fin del mundo: por qué Milei se apoderó del Puerto de Ushuaia
-
Región7 díasTerremoto en Colombia: al menos 111 muertos, 87 heridos, 61 edificios colapsados y 1.575 viviendas dañadas
-
Cambio climático6 díasEl SMN advierte sobre un posible “Súper El Niño”: qué provincias estarán en riesgo esta primavera
-
América Latina7 días«La revolución es el arte de sumar»: el libro que une a Fidel, Silvio y un siglo de historia latinoamericana
-
CABA5 díasExplosión en el garaje de un edificio de Recoleta: 11 personas fueron asistidas por el SAME
-
Espionaje7 díasNuevo Plan Cóndor: Milei construye un “enemigo interno” con la SIDE, el FBI y los mismos métodos de la dictadura
-
Denuncia7 díasGauna, el comisario de civil que disparó frente al Congreso: denuncia penal y pedido de indagatoria
-
Goles! ⚽7 díasLa FIFA se fractura: tres confederaciones le retiran la confianza a Infantino y exigen una auditoría externa
