Energía
Thiel apuesta USD 76 millones por Vista Energy y consolida su presencia en Argentina
El fondo Thiel Macro LLC adquirió casi 1,2 millones de acciones de la mayor exportadora de petróleo del país, según el formulario 13F presentado ante la SEC. La operación convierte a Vista Energy en la segunda posición de su cartera y la única empresa no estadounidense en su declaración regulatoria. El magnate, que ya tiene residencia en Buenos Aires y participó en reuniones con Milei, profundiza su apuesta por Vaca Muerta en un contexto de creciente subordinación de la política energética argentina a los intereses del capital financiero internacional.
El fondo Thiel Macro LLC, propiedad del empresario tecnológico y financiero Peter Thiel, adquirió una participación por USD 76 millones en Vista Energy, la mayor exportadora de petróleo de la Argentina, según surge del formulario 13F que el fondo presentó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) al cierre del segundo trimestre de 2026. El movimiento no es menor: Vista fue la única empresa no estadounidense incluida en la declaración regulatoria del fondo y su segunda posición en cartera, apenas detrás de Amazon.
La operación se produce en un momento de fuerte expansión de Vaca Muerta y consolida un patrón de conducta del magnate hacia la Argentina que excede largamente lo financiero. En los últimos meses, Thiel adquirió una residencia en Buenos Aires, inscribió a sus hijas en colegios de la Ciudad, participó en torneos de ajedrez en un club del barrio de Almagro y mantuvo, en abril pasado, una reunión con el presidente Javier Milei, con quien comparte afinidad ideológica libertaria. Según funcionarios presentes en ese encuentro, el empresario consultó por la sostenibilidad de las reformas económicas y por el impuesto a la riqueza, variables que considera centrales para evaluar inversiones de largo plazo.
Vista Energy: la apuesta de Galuccio que seduce al capital global
Vista Energy, fundada en 2017 por el ex presidente de YPF Miguel Galuccio, produce el equivalente a 160.000 barriles diarios de petróleo y gas, de los cuales el 70% se exporta. La compañía acaba de ampliar su portafolio con la adquisición de los bloques Bandurria Sur y Bajo del Toro, comprados a la noruega Equinor, operación que sumó 22.000 barriles diarios equivalentes. Según Galuccio, esa incorporación permitió a Vista «dar un salto significativo en producción, exportaciones y capacidad de desarrollo en Vaca Muerta».
Thiel también llega en el momento de avance del oleoducto y puerto VMOS, infraestructura clave para ampliar la capacidad exportadora de crudo y en la cual Vista participa activamente. El proyecto, previsto para entrar en operación el próximo año, es considerado por analistas como uno de los pilares del crecimiento sectorial. Que la única empresa no estadounidense en el portafolio de Thiel sea precisamente una firma de Vaca Muerta dice mucho sobre la lectura estratégica que el capital financiero global hace del recurso: no como un activo argentino sino como una pieza del tablero energético mundial.
La lógica Thiel: átomos, uranio y la Argentina como enclave
La apuesta por Vista se inscribe en una visión más amplia que el propio Thiel articuló públicamente. El empresario sostiene que Occidente dedicó demasiada atención a los «bits», es decir, la economía digital, y descuidó los «átomos», la infraestructura material que sostiene el desarrollo. Su nueva compañía, General Matter, busca producir HALEU, un tipo de uranio enriquecido para reactores nucleares de nueva generación, y ya recibió financiamiento del Departamento de Energía de Estados Unidos. En ese marco, el petróleo de Vaca Muerta representa para Thiel la base energética que alimentará industrias como la inteligencia artificial, cuya demanda eléctrica crece a escala global.
La convergencia de intereses entre Thiel y el gobierno de Milei tiene una dimensión ideológica que tampoco puede ignorarse. El magnate, cofundador de PayPal y uno de los primeros inversores en Facebook, es una figura central del movimiento tecnolibertario anglosajón y uno de los principales financistas de causas de la ultraderecha global. Su presencia en Argentina, su vínculo con Milei y su participación confirmada en el foro «Vientos de Cambio», organizado por la Fundación Libertad y Progreso para el 1 y 2 de septiembre próximo junto a los ministros Luis Caputo y Federico Sturzenegger, no son episodios aislados: son parte de un proyecto de legitimación internacional del experimento libertario argentino.
Soberanía energética bajo presión
La operación se produce en un contexto en el que la soberanía energética argentina aparece cada vez más erosionada. Mientras el gobierno de Milei profundiza la apertura del sector a capitales extranjeros y avanza en la desregulación del mercado energético, Vaca Muerta suma protagonistas internacionales que definen su lógica de extracción y exportación desde afuera de cualquier debate democrático interno. La formación ya supera el millón de barriles diarios y se convirtió en el principal argumento que el gobierno utiliza para sostener su esquema cambiario y atraer divisas.
Que el mayor activo estratégico de la Argentina en términos energéticos sea también la pieza que seduce a los fondos de la ultraderecha tecnológica global no es una paradoja menor. El recurso es argentino; quién lo controla y en beneficio de quién se exporta es la pregunta que la gestión libertaria prefiere no responder.
Puntos clave
- El fondo Thiel Macro LLC adquirió acciones de Vista Energy por USD 76 millones, según el formulario 13F presentado ante la SEC al cierre del segundo trimestre.
- Vista fue la única empresa no estadounidense en la declaración regulatoria del fondo y su segunda posición en cartera, detrás de Amazon.
- Peter Thiel reside en Buenos Aires, inscribió a sus hijas en colegios locales y se reunió con Milei en abril pasado; participará en el foro «Vientos de Cambio» el 1 y 2 de septiembre.
- Vista Energy produce 160.000 barriles diarios equivalentes, exporta el 70%, y acaba de incorporar los bloques de Equinor en Neuquén.
- La inversión se enmarca en la visión estratégica de Thiel sobre la energía como base material de la economía digital global, incluyendo su nueva empresa de uranio enriquecido.
Energía
El Senado debate el Súper RIGI con cambios: proveedores nacionales y energía para IA, los puntos en disputa
La jefa del bloque oficialista en el Senado aceptó modificaciones sobre proveedores nacionales y abastecimiento energético para megacentros de datos, en un giro que obliga a una nueva vuelta del proyecto a la Cámara baja. La sesión está prevista para el 10 de septiembre.
El proyecto del Súper RIGI, uno de los pilares de la estrategia de atracción de inversiones del gobierno de Javier Milei, ingresó este miércoles a un plenario de comisiones del Senado con dos cambios que el oficialismo se vio obligado a aceptar para destrabar su avance legislativo. La jefa del bloque de La Libertad Avanza en esa cámara, Patricia Bullrich, cedió ante reclamos de la UCR, el PRO y bloques provinciales en dos puntos que el Poder Ejecutivo había intentado sostener sin modificaciones: la protección a la industria nacional y el abastecimiento energético de los grandes centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.
La concesión tiene un costo político evidente. Al aceptar cambios sobre el texto aprobado por la Cámara de Diputados, el proyecto deberá regresar a ese cuerpo, una alternativa que el Gobierno había buscado esquivar con insistencia hasta último momento. La sesión en el Senado está prevista para el 10 de septiembre, fecha en la que también se incluirán otras iniciativas impulsadas por los bloques aliados.
El debate en comisiones y la presión de la UCR y los bloques provinciales
El plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía e Inversiones y Legislación General se reunió desde las 13 horas del miércoles, presididas por Agustín Monteverde (LLA), Martín Goerling Lara (PRO) y Nadia Márquez (LLA) respectivamente. Las negociaciones previas habían dejado en claro que sin modificaciones no habría dictamen favorable.
Uno de los ejes del debate fue el alcance de la obligación de contratar proveedores locales. El texto aprobado por Diputados establece que los planes de inversión deben contemplar un compromiso de contratación de proveedores nacionales equivalente al 20% del monto destinado a ese rubro, condicionado a que exista oferta local en términos de precio y calidad. Los bloques aliados exigieron que esa protección quede circunscripta exclusivamente a bienes producidos en el territorio argentino, cerrando la puerta a que el porcentaje sea cubierto por importaciones reexportadas o intermediadas.
En la reunión de comisión, Diego Leal, presidente del Departamento PyME y Desarrollo Regional de la UIA, fue explícito: «Hoy la industria es un sector transable que compite con el mundo y estamos a favor de una economía abierta, pero de forma inteligente». La frase sintetizó la posición de un sector industrial que ve con recelo un régimen de incentivos que, en su diseño original, podía beneficiar a grandes inversores sin generar encadenamientos productivos internos.
Energía para la IA: quién paga la infraestructura que necesita el capital
El segundo punto de fricción apunta al corazón del modelo de negocios que el Súper RIGI busca atraer: los megacentros de datos para inteligencia artificial. Los bloques provinciales plantearon que los inversores electrointensivos deberán contar con sistemas propios de generación eléctrica, de manera que el aumento de la demanda no recaiga sobre las redes existentes ni sobre el bolsillo de los usuarios residenciales.
La preocupación de los gobernadores no es abstracta. Un megacentro de datos para IA puede consumir en pocas horas la misma energía que miles de hogares durante un mes. Si esa demanda se incorpora a las redes provinciales sin infraestructura adicional, las consecuencias las pagan los vecinos a través de cortes, sobrecargas o tarifas más altas, en un contexto en que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), la canasta de servicios y transporte acumula una suba superior al 525% desde diciembre de 2023.
El Gobierno, en cambio, argumentó que imponer esa exigencia resta atractivo al régimen y puede desalentar precisamente las inversiones que el Súper RIGI pretende captar. Es la tensión de fondo de todo el debate: hasta dónde los beneficios extraordinarios que el Estado otorga al gran capital implican también la transferencia de costos al Estado y a la población.
Qué ofrece el régimen a los grandes inversores
El Súper RIGI es una extensión y profundización del RIGI original, orientada a proyectos de mayor escala en sectores como tecnología, inteligencia artificial y minerales críticos. El paquete de incentivos incluye una reducción del Impuesto a las Ganancias al 15%, con amortización acelerada del 60% durante el primer año y del 20% en los dos siguientes; certificados de crédito fiscal para cancelar IVA y contribuciones patronales con alícuota del 10%; deducción de quebrantos sin límite temporal; exención de derechos de importación y exportación; y disponibilidad progresiva de divisas hasta alcanzar el 100% a partir del tercer año.
A esos beneficios se suma una garantía de estabilidad regulatoria que blinda a los inversores frente a cambios en la legislación aplicable durante un período extendido. El régimen es, en síntesis, una cesión de soberanía fiscal y regulatoria en favor del capital extranjero de gran escala, con la promesa de que los derrames hacia la economía local compensarán lo cedido. Una promesa que, en el caso del RIGI original, ya mostró en sus primeros meses de vigencia una brecha considerable entre lo anunciado y lo efectivamente concretado.
El regreso a Diputados y el costo de los acuerdos
Con los cambios que el bloque oficialista aceptó en el Senado, el proyecto deberá retornar a la Cámara de Diputados, donde los legisladores tendrán que resolver si aceptan las modificaciones o insisten en el texto original. Esa vuelta al cuerpo de origen implica un trámite adicional que el Gobierno había intentado evitar y que dilata los plazos para la entrada en vigor del régimen.
El episodio ilustra la fragilidad de la coalición parlamentaria oficialista: LLA no tiene mayoría propia en ninguna de las dos cámaras y depende de alianzas que, como quedó demostrado esta semana, tienen un precio político en términos de concesiones sobre el contenido de las iniciativas. El Gobierno celebrará el avance del dictamen, pero el Súper RIGI que eventualmente se convierta en ley no será exactamente el que salió de la Casa Rosada.
Puntos clave
- LLA aceptó modificaciones al Súper RIGI para asegurar un dictamen en el Senado, pese al rechazo inicial del Ejecutivo a los cambios.
- Los bloques aliados exigieron que el 20% de contratación con proveedores locales se limite a bienes producidos en Argentina.
- Los bloques provinciales requieren que los megacentros de datos para IA cuenten con generación propia de energía, sin impacto sobre las redes existentes.
- Con las modificaciones aceptadas, el proyecto deberá regresar a la Cámara de Diputados para una nueva instancia de votación.
- La sesión en el Senado está prevista para el 10 de septiembre; el régimen ofrece, entre otros beneficios, una tasa de Ganancias del 15% y disponibilidad plena de divisas a partir del tercer año.
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