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Sociedad

Encontraron a Paola Lens: la joven argentina que era buscada en España apareció sana y salva

Estaba desaparecida desde el 14 de octubre. La Policía Nacional confirmó que se presentó voluntariamente en una comisaría de Mallorca y que se encuentra “en perfecto estado”. Su familia aún no logró hablar con ella.

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Paola Lens, la joven argentina de 26 años que había viajado a España tras recibir una oferta laboral y permanecía desaparecida desde el 14 de octubre, fue localizada este martes en la isla de Mallorca. Según confirmó la Policía Nacional española, la joven se presentó de manera voluntaria en una comisaría y “se encuentra en buen estado de salud”.

El hallazgo fue informado por el Grupo de Homicidios y Desaparecidos de la Policía Nacional, que llevaba adelante la investigación. De acuerdo con el comunicado oficial, Lens “dispone de su libertad deambulatoria como persona mayor de edad y está realizando su vida con normalidad”.

El caso había generado conmoción en Argentina y en las comunidades de migrantes en España, donde organizaciones feministas y colectivos de mujeres habían impulsado su búsqueda ante la posibilidad de que se tratara de una red de trata o explotación laboral.

“Está bien y bajo resguardo”: la confirmación oficial

La noticia fue difundida en primer lugar por el medio Diario de Mallorca, que citó fuentes policiales y aclaró que no se trató de una desaparición forzosa, sino de una “ausencia voluntaria”. La madre de la joven, Gabriela, confirmó a medios argentinos que fue notificada por una jefatura policial y que se encuentra viajando a España para encontrarse con su hija.

“Recibí un llamado desde una comisaría. Me dijeron que Paola está ahí, a resguardo. Todavía no pude hablar con ella, pero estoy viajando igual, como tenía planeado”, explicó la mujer.

La familia había denunciado su desaparición tras varios días sin contacto directo. Aunque en redes sociales se publicaban historias en su cuenta personal, sus padres habían asegurado que no era ella quien manejaba el perfil.

La sospecha inicial: una oferta laboral y el temor a la trata

Paola Lens había viajado a Mallorca a mediados de septiembre luego de aceptar un supuesto trabajo como niñera. Según su entorno, el 14 de octubre fue el último día en que respondió mensajes y llamadas. Desde entonces, no hubo comunicación directa.

Ante esa situación, familiares y amigos radicaron la denuncia y difundieron su foto en redes sociales, con el apoyo de colectivos feministas y organizaciones contra la trata.
El caso rápidamente adquirió visibilidad pública, sobre todo por el temor a que estuviera vinculada a una red de explotación, algo que la Policía española descartó por el momento.

Las redes y la angustia colectiva

El caso de Paola se convirtió en tendencia en redes sociales durante casi una semana.
Cientos de usuarios, en especial mujeres argentinas radicadas en Europa, compartieron alertas bajo el hashtag #BuscamosAPaola, visibilizando la vulnerabilidad que atraviesan muchas jóvenes que emigran en busca de trabajo.

Su desaparición coincidió con otros episodios de violencia y trata registrados en distintas ciudades españolas, lo que alimentó la preocupación pública y la rápida difusión de versiones no confirmadas.
Desde organismos especializados insistieron en la importancia de evitar la difusión de hipótesis no verificadas y de seguir los canales oficiales en casos de desaparición.

Una historia que aún necesita respuestas

Aunque la Policía descartó que se trate de un secuestro, aún resta conocer los motivos por los que Paola se mantuvo incomunicada durante más de una semana.
La joven se presentó ante las autoridades “debido a la repercusión del caso”, según explicaron fuentes policiales a medios locales.

Por estas horas, el consulado argentino en Palma de Mallorca acompaña a la familia y evalúa si es necesario brindar asistencia consular o psicológica.

“Lo importante es que está viva y fuera de peligro. Ahora hay que entender qué pasó y garantizar que reciba la contención que necesita”, señalaron desde una organización de mujeres argentinas residentes en España.

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

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Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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