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Ravier dijo que el buque inglés en Ushuaia no viola la Ley Gaucho Rivero y culpó a la provincia por autorizarlo

El vocero presidencial salió a defender la presencia del petrolero VS Promise en Ushuaia y le devolvió la responsabilidad al gobernador de Tierra del Fuego: el barco de bandera británica ingresó porque la propia provincia lo autorizó. Para la Nación, no hay violación de la Ley Gaucho Rivero; para Melella, el argumento encubre una contradicción inaceptable en la administración de un puerto que ya no controla.

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Soberanía de vitrina: el Gobierno defiende la escala de un buque británico en el puerto que le sacó a Tierra del Fuego.

El Gobierno nacional tomó la iniciativa de contestar públicamente la denuncia del gobernador de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Gustavo Melella, sobre la operación del buque petrolero VS Promise en el puerto de Ushuaia. Lo hizo a través del vocero presidencial Adrián Ravier, quien en su habitual conferencia de prensa en la Casa Rosada rechazó de plano que el episodio represente un riesgo para la soberanía argentina y apuntó directamente contra la gestión provincial.

La jugada del oficialismo fue doble: por un lado, intentó neutralizar técnicamente la acusación de Melella; por el otro, le atribuyó al propio gobierno fueguino la responsabilidad de haber habilitado el ingreso de la embarcación británica, generando así una contradicción que, según la versión oficial, invalidaría toda queja posterior.

La cronología que usó el Gobierno para deslindar responsabilidades

Ravier explicó ante la prensa que el VS Promise, un buque dedicado al transporte de crudo, cargó petróleo en el puerto de Cullen, en la zona norte de Tierra del Fuego, y que desde allí se desplazó hasta Ushuaia únicamente para aprovisionarse antes de continuar su ruta. El punto central de la defensa oficial fue que, al zarpar desde un puerto de la propia provincia, la autorización de ingreso correspondió a las autoridades provinciales y no a la administración federal del Puerto de Ushuaia.

La ironía política fue explícita: el mismo gobernador que denunció la presencia del buque, argumentó el vocero, habilitó su operatoria en aguas fueguinas antes de que la embarcación llegara a la terminal portuaria intervenida. El oficialismo presentó esa secuencia como una contradicción interna del discurso de Melella, quien primero autorizó y luego reclamó.

La Ley Gaucho Rivero y la interpretación que conviene al Gobierno

El núcleo jurídico del enfrentamiento gira alrededor de la Ley Gaucho Rivero, la norma provincial que prohíbe el amarre de buques vinculados al Reino Unido que operen en relación directa con la ocupación de las Islas Malvinas. Para Melella y su gobierno, la presencia del VS Promise en aguas fueguinas choca de frente con ese marco legal y con la posición histórica argentina sobre el Atlántico Sur.

La Nación no lo ve así. Ravier sostuvo que la norma aplica exclusivamente a embarcaciones que realicen actividades de exploración o explotación en la cuenca Malvinas, y que el VS Promise no encuadra en esa definición porque su paso por Ushuaia tuvo un propósito logístico, de aprovisionamiento, sin vinculación directa con operaciones en la zona disputada. Con esa lectura restrictiva, el Gobierno habilitó la escala del buque y, simultáneamente, trasladó al texto de la ley la justificación de su conducta.

La interpretación es, cuanto menos, opinable. La Ley Gaucho Rivero fue sancionada precisamente para evitar que el territorio fueguino funcione como plataforma de operaciones de embarcaciones británicas en el contexto del conflicto de soberanía. Reducir su alcance a los casos de exploración directa deja fuera del radar situaciones como la que el propio gobernador Melella calificó como «inadmisible».

El puerto intervenido como escenario del conflicto

El contexto que rodea esta disputa no es menor. El Puerto de Ushuaia se encuentra bajo intervención federal desde que la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) asumió su administración, desplazando a las autoridades provinciales que lo gestionaban históricamente. Esa intervención fue resistida por Melella desde el primer momento, con recursos judiciales y denuncias públicas en las que el gobernador señaló que la medida respondía a intereses estratégicos y económicos ajenos a Tierra del Fuego.

La paradoja que emerge del episodio VS Promise es de una contundencia difícil de ignorar: el Gobierno nacional, que tomó el control del puerto invocando razones de gestión estratégica y soberana, es el mismo que ahora defiende la legalidad de la escala de un buque de bandera británica en esa terminal bajo su propia administración. Melella no tardó en señalar esa contradicción: si la intervención federal se justificó en parte por la incapacidad provincial de gestionar un enclave de tal importancia geopolítica, ¿cómo se explica que la primera controversia relevante bajo la gestión nacional involucre a una embarcación del país que ocupa ilegítimamente las Islas Malvinas?

Soberanía de palabra, pragmatismo de hecho

La gestión de Javier Milei ha sostenido públicamente el reclamo argentino sobre las Malvinas como un principio irrenunciable. Sin embargo, la lectura que hace del caso VS Promise revela una tensión entre el discurso soberanista y las decisiones operativas concretas. Autorizar o convalidar, aunque sea por vía técnica e interpretativa, la escala de un buque británico en el principal puerto de la provincia más austral del país no es un gesto neutral en términos simbólicos ni geopolíticos.

El episodio se suma a una serie de roces entre la Nación y la provincia de Tierra del Fuego que exceden la cuestión portuaria y que configuran un patrón de centralización que contrasta con la retórica descentralizadora del gobierno libertario. Mientras el oficialismo habla de eficiencia y soberanía, la provincia que tiene las Malvinas en su escudo recibe como respuesta que el buque inglés entró porque ella misma lo dejó pasar.

Puntos clave

  • El vocero Adrián Ravier negó que el VS Promise represente un riesgo soberano y atribuyó su ingreso a una autorización inicial de la propia provincia de Tierra del Fuego.
  • El Gobierno argumentó que la Ley Gaucho Rivero no aplica al caso porque el buque realizó una escala de aprovisionamiento, no actividades de exploración en la cuenca Malvinas.
  • El Puerto de Ushuaia se encuentra bajo intervención federal de la ANPyN desde principios de 2026, en disputa abierta con el gobernador Gustavo Melella.
  • Melella había calificado públicamente la presencia del buque británico como un acto «inadmisible» que vulnera los reclamos históricos sobre las Malvinas.
  • La postura oficial pone en evidencia una tensión entre el discurso soberanista del gobierno de Milei y sus decisiones operativas concretas en el Atlántico Sur.

América Latina

Milei igualó socialismo y fascismo ante Sánchez tras un saludo helado

Faltó a la foto de familia y a la cena de gala de los Reyes, recibió en su hotel a Santiago Abascal, líder de Vox, y ante Pedro Sánchez dijo que socialismo y fascismo comparten el odio por el libre mercado, a 24 días de las elecciones españolas.

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El Argentino Diario-Javier Milei-Pedro Sánchez.

“El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía”. Con esa frase, Javier Milei usó el plenario de la Cumbre Iberoamericana de Madrid para cargar contra el socialismo frente a Pedro Sánchez, apenas horas después de recibir en su hotel al líder de la ultraderecha española.

El presidente argentino habló este jueves en la sesión plenaria de jefes de Estado y de Gobierno de la XXX Cumbre Iberoamericana, realizada en la Galería de las Colecciones Reales, un museo aledaño al Palacio Real, bajo la presidencia del rey Felipe VI y con el presidente del Gobierno español y líder del PSOE, Pedro Sánchez, entre los presentes. Milei atribuyó la frase al pensador español Salvador de Madariaga, aunque la prensa española señaló que Madariaga se refería al comunismo y no al fascismo.

Sostuvo que ambas doctrinas “concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales” y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política. Según el mandatario, comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía y controlan los medios de comunicación. Cerró ese tramo con una referencia a las agendas “que se denominan progresistas y que ganan terreno en Europa”, sin una mención directa a Sánchez.

Milei también habló de regímenes que invocan los derechos humanos mientras encarcelan disidentes y silencian a la prensa, sin mencionar países. Y calificó los resultados electorales recientes en Chile, Colombia y Perú como una “rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso del poder”. Había comenzado su intervención con condolencias por las 69 víctimas del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, ocurrido el 28 de octubre, entre ellas dos argentinos.

Un saludo frío y una respuesta de La Moncloa

El canciller español, José Manuel Albares, recibió a Milei en la entrada de la Galería de las Colecciones Reales. Luego, el rey Felipe VI, Sánchez y el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand, saludaron a los jefes de delegación. Con el Rey, Milei intercambió sonrisas y un apretón de manos cálido; con Sánchez, se limitó a un saludo breve y distante, sin detener la marcha. Fue el primer cara a cara entre ambos tras los insultos del libertario.

En su viaje anterior a Madrid, del 19 al 21 de octubre, Milei había llamado “impresentable dictador” a Sánchez. El lunes, en un foro en Barcelona, el español respondió sin nombrarlo: “España se gobierna desde España, no desde Washington, no desde Tel Aviv, por supuesto no desde Moscú o Buenos Aires”. Este jueves, Sánchez llamó al diálogo y la cooperación frente a la división, mientras que fuentes de La Moncloa respondieron que las palabras de Milei “se califican por sí solas”.

En la foto del plenario, Milei se ubicó en la primera fila, cerca del monarca, entre Allamand y el presidente de Chile, José Antonio Kast. Esa imagen contrasta con la ausencia del día anterior.

El faltazo del miércoles y la reunión con Abascal

Milei aterrizó el miércoles a las 16.28 en Torrejón de Ardoz, a bordo del ARG 01, y se trasladó a su hotel. No asistió a la ceremonia inaugural en el Teatro Real, a la foto de familia con los Reyes ni a la cena de gala en el Palacio Real, a las que sí fueron el resto de los jefes de Estado que viajaron a la cumbre. Los organizadores esperaban su presencia. El canciller Pablo Quirno participó de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores.

Pasadas las 22.30, Milei recibió en su hotel a Santiago Abascal, líder de Vox, el partido de ultraderecha que compite con Sánchez en las elecciones generales del 29 de noviembre. El Gobierno argentino se limitó a difundir una foto del encuentro y un breve comunicado. En su visita anterior, Milei no había podido concretar esa reunión.

Según trascendió, la embajada argentina había solicitado una audiencia con Felipe VI, que la Casa del Rey rechazó. Desde el Gobierno argentino negaron haber hecho esa gestión. Aun así, ante el plenario, Milei agradeció la perseverancia del Rey para que la cumbre sea un espacio de trabajo conjunto entre los países iberoamericanos.

El mapa político que Milei no mencionó

Milei saludó el avance de gobiernos de derecha en la región y sostuvo que “el espíritu liberal sigue vivo”. En las últimas dos semanas, sin embargo, Lula da Silva ganó el balotaje en Brasil y logró un cuarto mandato, y los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes de Estados Unidos, un revés para Donald Trump, aliado del libertario. El balotaje brasileño fue el 25 de octubre y las elecciones estadounidenses, el 3 de noviembre; según las proyecciones, los demócratas también quedarían al frente del Senado.

Lula, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y la venezolana Delcy Rodríguez no asistieron a la cumbre. Sí llegaron el chileno José Antonio Kast, la costarricense Laura Fernández, el guatemalteco Bernardo Arévalo y el hondureño Nasry Asfura. De las 22 delegaciones, 10 estuvieron encabezadas por presidentes.

Malvinas y el reclamo a Londres

En el mismo discurso, Milei agradeció el comunicado especial sobre Malvinas que los cancilleres iberoamericanos aprobaron por unanimidad el miércoles y que insta a la Argentina y al Reino Unido a retomar las negociaciones “a la mayor brevedad posible”. Reiteró la disposición argentina a negociar según las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas.

Cuestionó además el proyecto Sea Lion, de explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, con licencias otorgadas a las firmas Rockhopper y Navitas que el Gobierno argentino considera ilegítimas. Las petroleras respondieron que operan con licencias válidas y con respaldo del Reino Unido, y planean extraer 55.000 barriles diarios a partir de 2028, con una inversión cercana a los 2.000 millones de dólares. El gobierno bonaerense de Axel Kicillof había cuestionado a Milei por demorar 267 días en actuar contra el proyecto, desde que las empresas anunciaron la decisión final de inversión.

Un discurso en plena campaña española

El discurso llegó a 24 días de las elecciones generales anticipadas que Sánchez convocó el 5 de octubre, tras el rechazo del Congreso a dos decretos de su Gobierno sobre la crisis de vivienda. Milei llevó a Madrid la disputa ideológica con el Gobierno español en plena campaña, después de reunirse con el líder de la ultraderecha local y de evitar la foto de apertura con los Reyes. Para el resto de la jornada, según estaba previsto, tenía un encuentro con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, antes de volver a Buenos Aires para la llegada del papa León XIV.

Leé también: Sánchez apuntó contra Milei antes de la Cumbre Iberoamericana: “España se gobierna desde España”

Lo que tenés que saber:

  • Milei equiparó socialismo y fascismo en el plenario de la XXX Cumbre Iberoamericana, ante Pedro Sánchez, y atribuyó la frase a Salvador de Madariaga.
  • Faltó el miércoles a la inauguración, a la foto de familia y a la cena de gala de los Reyes; esa noche recibió a Santiago Abascal, líder de Vox.
  • El saludo con Sánchez fue breve y distante; fuentes de La Moncloa dijeron que las palabras de Milei “se califican por sí solas”.
  • Los cancilleres iberoamericanos aprobaron por unanimidad un comunicado sobre Malvinas, que Milei agradeció.
  • España vota el 29 de noviembre, en elecciones anticipadas.
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