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“Pasión por asesinar niños en el vientre”: papelón de Milei que culpa al feminismo por la baja natalidad

El Presidente calificó la legalización del aborto como «la locura de los pañuelitos verdes» y la responsabilizó por el declive demográfico del país durante su exposición ante el Council of the Americas 2026. El discurso, cargado de retórica antifeminista y cifras sin respaldo oficial, reaviva el uso político del cuerpo de las mujeres como variable de ajuste ideológico.

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El Argentino Diario-Javier Milei.

El presidente Javier Milei eligió el escenario del Council of the Americas, el foro de empresarios y dirigentes del sector privado más influyente del continente, para lanzar una andanada antifeminista que sintetiza con crudeza el núcleo ideológico de su proyecto: el movimiento de mujeres que conquistó el aborto legal en la Argentina es, según el mandatario, el culpable de que el país no tenga los hijos que necesita para sostener su sistema previsional.

«Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes«, sentenció Milei este jueves 20 de agosto ante los presentes. La frase condensa años de construcción discursiva de la derecha libertaria contra la marea verde que, en 2020, logró que el Congreso sancionara la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo, una conquista de décadas de lucha feminista. Para el Presidente, esa victoria política no es un avance en derechos: es una catástrofe demográfica.

Aborto, natalidad y el sistema previsional: la mentira de Milei

En un tramo de su exposición dedicado al mercado laboral y lo que denominó «la conformación del capital humano», Milei sostuvo que la Argentina no alcanza las tasas de natalidad necesarias para garantizar el reemplazo generacional. La causa, según él: el aborto legal. «Esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre nos está costando caro en términos de crecimiento y ni les cuento en términos de sistema previsional«, afirmó el mandatario.

El argumento es políticamente revelador por lo que omite. La baja de la natalidad es un fenómeno global que los demógrafos vinculan con el acceso a la educación, la incorporación de las mujeres al mercado laboral, la precariedad económica y la urbanización, entre otras variables.

Ningún organismo internacional serio ha establecido una relación causal entre la legalización del aborto y la caída de la natalidad. Milei, en cambio, construye esa cadena causal sin respaldo científico y ante un auditorio de empresarios, convirtiendo el cuerpo de las mujeres en una variable macroeconómica al servicio de su relato.

El lenguaje del odio como política de Estado

No es la primera vez que el primer mandatario recurre a este tipo de retórica. Desde el inicio de su gestión, Milei y su entorno han atacado sistemáticamente la Educación Sexual Integral (ESI), el movimiento de mujeres y la agenda de derechos conquistados durante los últimos veinte años. La expresión «pañuelitos verdes», utilizada en diminutivo y con el término «locura», no es casual: forma parte de un arsenal discursivo que busca ridiculizar y deslegitimar a las mujeres que salieron a las calles durante años para exigir el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos.

Calificar el aborto como «asesinar niños» mientras se habla ante empresarios y se presenta como un resultado de política económica no es solo una afirmación ideológica: es la institucionalización del discurso antiderechos desde el más alto nivel del Estado. En ese marco, la violencia simbólica sobre el cuerpo de las mujeres se convierte en política pública.

El balance de gestión que Milei eligió para el Council

Más allá de su cruzada antifeminista, el Presidente repasó ante el Council las métricas de su programa de gobierno. Aseguró haber sacado a más de 14 millones de personas de la pobreza, reducido la indigencia del 20% al 6% y bajado la pobreza infantil del 70% al 42%. Afirmó también que la relación deuda-producto cayó desde el 100% del PIB a menos del 40% y que el riesgo país descendió desde cerca de 3.000 puntos básicos hasta una franja de entre 450 y 500 puntos. Estas cifras son las del propio Gobierno y no han sido verificadas de manera independiente por organismos como el INDEC o la CEPAL al cierre de esta nota.

Reconoció, sin embargo, que «la foto sigue siendo horrible», aunque insistió en que «la película sigue siendo la mejor película de la historia argentina«. El cierre fue de campaña abierta: «Sigo depositando mi confianza en los argentinos que no van a querer volver al pasado y no quieren convertirse en Cuba», cerró el mandatario, en una retórica que apela al miedo para sostener su capital político de cara a las elecciones legislativas de octubre.

El feminismo como chivo expiatorio del fracaso demográfico

Lo que Milei hizo este jueves no fue un desliz ni una exageración retórica: fue una operación política deliberada. En un contexto de ajuste estructural que golpea desproporcionadamente a las mujeres, a quienes recortes en salud, educación y programas sociales afectan con mayor intensidad, el Presidente opta por señalar al feminismo como el enemigo demográfico. Es una estrategia clásica: desplazar la responsabilidad del deterioro de las condiciones de vida hacia el movimiento que más activamente lo cuestiona.

La legalización del aborto fue una conquista sanitaria además de política. Antes de la Ley 27.610, las complicaciones de abortos clandestinos eran la primera causa de muerte materna en la Argentina. El «pañuelo verde» que Milei llama «locura» salvó vidas.

Eso, para el Presidente, tiene un costo: el de las mujeres que decidieron sobre sus cuerpos en lugar de tener los hijos que el sistema previsional libertario necesita para cuadrar sus cuentas e infancias que luego abandonan a la pobreza.

El aborto es legal

Para la realización de toda interrupción de un embarazo (ILE o IVE) la persona que la solicita tiene que brindar su consentimiento informado.

En caso de dudas o dificultades para acceder a la información o las prestaciones adecuadas comunicarse con saludreproductiva@buenosaires.gob.ar o al teléfono 4339 7817 de lunes a viernes de 9:00 a 13:00 hs. O a la Línea Salud Sexual del Ministerio de Salud de la Nación 0800 222 3444.

Reclamos en obras sociales:
Se realizan ante la Superintendencia de Servicios de Salud del Ministerio de Nación, mediante el formulario de reclamos para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Click aquì

Reclamos en Prepagas:
Se realizan ante Defensa de las y los consumidores del Ministerio de Desarrollo Productivo, mediante el formulario de reclamos para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Click aquì

DDHH

20 años de ESI: Milei desfinancia la Ley que salva vidas

La Ley 26.150 de Educación Sexual Integral fue sancionada el 4 de octubre de 2006 y llega a sus 20 años con un presupuesto de apenas 30 millones de pesos, el 2% de lo ejecutado en 2023.

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Entre 2017 y 2023, se registraron 15.699 casos de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual en la Argentina, y en 8 de cada 10 casos el agresor pertenecía al círculo familiar o de confianza de la víctima.

Ese dato, relevado por Amnistía Internacional, no es una estadística abstracta: es el argumento más contundente para sostener que la Educación Sexual Integral no es una política optativa, sino una herramienta de protección concreta.

El 4 de octubre de 2026 se cumplen 20 años de la sanción de la Ley 26.150 de ESI, y la fecha llega con una paradoja que define la agenda del gobierno libertario: la ley existe, la demanda social crece, los números prueban su eficacia, y el Estado la desfinancia.

La ley fue sancionada el 4 de octubre de 2006 durante la presidencia de Néstor Kirchner. Dos décadas después, según datos de ELA y ACIJ, el Presupuesto 2026 asigna a la ESI apenas 30 millones de pesos, el 2% de lo ejecutado en 2023, en el marco de una caída del 89% en las principales políticas de género desde que asumió Javier Milei.

La ESI salva vidas: los números que el gobierno ignora

Una encuesta de Amnistía Internacional de 2025 señala que el 71% de los jóvenes de entre 16 y 30 años se manifiesta de acuerdo con la ESI. Según la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 85% de los estudiantes de nivel secundario reconoce la ESI como necesaria e importante. Los estudios sobre el impacto de la ley muestran que la ESI contribuyó a reducir en un 49% la tasa de fecundidad en niñas y adolescentes de 10 a 19 años, y que el 80% de los niños, niñas y adolescentes que denunciaron abusos lo hicieron luego de tener una clase de ESI en la escuela.

A eso se suman los datos sobre violencia digital: según UNICEF (2025), más de 107.900 casos de explotación infantil fueron impulsados por inteligencia artificial, y más del 37% de los jóvenes reporta exposición a imágenes obscenas o pornográficas, mientras que un 24% señaló haber accedido a contenido de violencia extrema. Los territorios digitales son ya espacios donde niñeces y adolescencias se vinculan, exploran y también padecen violencias que la ESI todavía no ha terminado de incorporar.

La Guía Ema: cuando una adolescente nos puso de cara a la violencia digital

En ese contexto nació la Guía Ema. La herramienta lleva el nombre de Ema Bondaruk, una adolescente de 15 años que se suicidó luego de que un compañero viralizara imágenes íntimas sin su consentimiento, un caso que sacudió a la comunidad educativa y que impulsó a su familia y a organizaciones sociales a construir una respuesta colectiva. La Guía, elaborada junto a la diputada Mónica Macha, impulsora histórica de la ESI, aporta herramientas para abordar las violencias digitales de género en el ámbito educativo, promoviendo información, consentimiento y vínculos cuidados.

Macha lo sintetizó: «Se cumplen 20 años de la Ley de Educación Sexual Integral. Una ley que vino a transformar y reparar.» Y sumó: «La Guía Ema viene a sumar herramientas a la ESI porque nos permite pensar el consentimiento en los entornos digitales, territorios que también habitan las niñeces y adolescencias. Hoy, y siempre, más escucha y más protección. Y, sobre todo, más ESI para crear otros mundos.»

La herramienta parte de un principio rector: «Una imagen o un video puede haber sido creado con consentimiento, pero su difusión o viralización sin autorización es una forma de violencia.« En ese punto, la Guía Ema articula la Ley Olimpia, que incorporó la violencia digital como modalidad de violencia de género, con la pedagogía de la ESI.

El gobierno que desfinancia y deroga

El contraste entre la demanda social y la decisión política del gobierno de Milei no admite matices. El Presupuesto 2026 no proyecta capacitar a ningún docente en ESI ni brindar asistencia técnica en ninguna provincia. Las metas directamente desaparecieron del texto presupuestario.

En 2025, el gobierno también derogó por decreto el artículo 3° de la Ley 27.234, que establecía la obligatoriedad de realizar al menos una jornada anual de prevención de la violencia de género en los establecimientos educativos. La Línea 144, principal canal de atención a víctimas de violencia, redujo un 45% su planta de trabajadoras luego de perder dos tercios de su presupuesto en 2024.

El propio Milei había anticipado su postura en 2023, cuando definió la ESI como parte de la ideología de género. Sus aliados en el Congreso fueron más lejos: hubo legisladores de La Libertad Avanza que propusieron reemplazarla por pornografía. El resultado político de esa agenda se tradujo en números: las principales políticas destinadas a prevenir y atender la violencia de género cayeron un 89% desde 2023, según el análisis de ELA y ACIJ sobre el Presupuesto 2026.

La ESI es revolucionaria: habilita voces y pone nombre a violencias

Frente al vaciamiento, la demanda crece y la sociedad responde. Los datos de Amnistía (2025) que muestran que el 71% de los jóvenes apoyan la ESI son también una lectura política: el discurso anti-ESI del gobierno no encontró anclaje en quienes más la necesitan. Las organizaciones de derechos humanos, los movimientos feministas y las comunidades educativas celebraron el 20° aniversario con la misma consigna que atraviesa dos décadas de lucha: más ESI, no menos. La ESI es revolucionaria porque habilita voces y pone nombre a violencias invisibilizadas y naturalizadas. Eso, exactamente, es lo que el gobierno de Milei decidió desfinanciar en el año en que la ley cumple su mayoría de edad.

Lo que tenés que saber de la sanción de la ESI

  • La Ley 26.150 de ESI cumple 20 años. El Presupuesto 2026 le asigna apenas 30 millones de pesos, el 2% de lo ejecutado en 2023.
  • Entre 2017 y 2023 se registraron 15.699 casos de niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual; en 8 de cada 10, el agresor era del entorno familiar o de confianza.
  • La diputada Mónica Macha presentó la Guía Ema, herramienta educativa para abordar la violencia digital de género, en memoria de Ema Bondaruk.
  • El gobierno de Milei derogó la obligatoriedad de jornadas de prevención de violencia de género en escuelas y las políticas de género cayeron un 89% en el Presupuesto 2026.
  • El 85% de los estudiantes secundarios reconoce la ESI como necesaria e importante, y el 80% de quienes denunciaron abusos lo hicieron tras tener una clase de ESI.

Foto: Redes @LLUVIADIBUJA

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