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Pobreza

La UCA alertó que la pobreza infantil llegó al 53% y que la tendencia es de deterioro sostenido

El informe del ODSA-UCA cierra 2025 con el 53,6% de chicos en situación de pobreza y advierte que la mejora es coyuntural, no estructural. La indigencia afecta al 10,7% de los menores y el 30% no come con regularidad.

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El Argentino Diario-Personas en situación de calle.

Según la UCA, el 53,6% de los chicos argentinos son pobres y el 30% no come con regularidad

★ Más de la mitad de los niños y adolescentes argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza. Así lo confirmó este miércoles el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), al presentar los resultados del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia correspondientes al período 2010-2025. El índice cerró 2025 en 53,6%, con una tasa de indigencia del 10,7%. Y aunque el dato implica una baja respecto del pico registrado al inicio de la gestión de Javier Milei (62,9% en 2023), los propios investigadores advirtieron que «no debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural».

Una baja que no alcanza para festejar

La serie histórica que presentó la UCA desnuda la magnitud del retroceso acumulado. En 2011, la pobreza infantil había llegado a su piso más bajo en toda la serie: 35,7%. Desde entonces, el deterioro fue casi ininterrumpido. En 2018 trepó al 51,7%; desde 2020 se sostuvo sistemáticamente por encima del 60%; y en 2023 tocó su techo con 62,9%, el valor más alto desde la crisis de 2001-2002.

La baja registrada en 2024 (59,7%) y en 2025 (53,6%) se explica, según el ODSA, por tres factores: la desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria y la recomposición de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Pero la investigadora Ianina Tuñón fue clara al contextualizar esa mejora: «Estas políticas no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal. Por eso, es clave mejorar las condiciones laborales de los adultos».

El cuadro se vuelve aún más crudo cuando se incorporan otras dimensiones del bienestar infantil. El 30% de los chicos pobres experimentó inseguridad alimentaria durante 2025; de ese total, el 13,2% lo vivió en su forma más grave. Además, el 42% reside en viviendas con saneamiento deficiente, sin cloacas ni tratamiento adecuado de residuos.

Sin cobertura médica, sin cultura, sin conectividad

La acumulación de carencias que describe el informe del ODSA-UCA retrata una infancia estructuralmente excluida. El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica de ningún tipo, ya sea obra social, mutual o prepaga. Y el acceso a la atención sanitaria se deterioró: el 19,8% dejó de ir al médico o al odontólogo por problemas económicos durante 2025, siendo la atención odontológica la más postergada.

El 82% no realiza ninguna actividad cultural extracurricular. Apenas la mitad tiene una computadora en el hogar y solo el 16% cuenta con acceso a internet. En materia educativa, apenas el 6,3% de los chicos escolarizados recibe algún tipo de ayuda económica para estudiar.

La dimensión emocional también preocupa. El 18% de los chicos presentó síntomas de tristeza o ansiedad según sus adultos de referencia; el porcentaje sube al 21,2% en la adolescencia y trepa al 24,7% entre las mujeres adolescentes. El informe advierte, además, que la tristeza o ansiedad aumenta en un 46% la probabilidad de no aprender en la escuela.

Las desigualdades sociales profundizan el cuadro: los chicos del estrato socioeconómico muy bajo tienen el doble de probabilidades de experimentar malestar emocional respecto de los del estrato medio alto (20,7% frente a 10,6%).

La advertencia que el Gobierno prefiere ignorar

El informe del ODSA-UCA también relativizó las cifras oficiales del INDEC sobre la reducción de la pobreza general. El organismo académico advirtió que aproximadamente tres cuartas partes de la caída registrada por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) podrían explicarse por efectos estadísticos y no por una mejora real en los ingresos de los hogares. Según el ODSA, si se corrige ese efecto, la pobreza real es al menos cinco puntos más alta que lo que informa el Gobierno.

En ese contexto, la baja de la pobreza infantil aparece como un fenómeno más frágil de lo que el oficialismo presenta. La tendencia de largo plazo es inequívoca: en 2010, la pobreza afectaba al 45,2% de los chicos; en 2025 cerró en 53,6%. El resultado neto de quince años es un deterioro sostenido, con picos en los momentos de crisis y bajas insuficientes en los períodos de recuperación.

A eso se suma un dato demográfico que preocupa a los investigadores: la cantidad de hogares con niños y adolescentes cae de manera sistemática. En 1991, el 56% de los hogares tenía menores de 18 años; en 2022 ese valor bajó al 44%. Para 2025, se proyectó que todas las jurisdicciones del país estarán por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer. La Argentina no solo tiene más pobres entre sus chicos; tiene, proporcionalmente, menos chicos.

Puntos clave:

  • El 53,6% de los chicos argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza al cierre de 2025, según el ODSA-UCA; la indigencia afecta al 10,7%.
  • El pico fue del 62,9% en 2023, al inicio de la gestión Milei; la baja se atribuye a la desaceleración inflacionaria y la recomposición de la AUH, pero los investigadores advierten que es una mejora coyuntural.
  • El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica y el 82% no accede a actividades culturales extracurriculares.
  • El 30% de los menores experimentó inseguridad alimentaria en 2025; el 13,2% en su forma más grave.
  • El ODSA advirtió que tres cuartas partes de la reducción oficial de la pobreza general podrían explicarse por efectos estadísticos, no por una mejora real en los ingresos.

Pobreza

​La trampa estadística de la Fundación Libertad: la pobreza infantil ante el relato libertario

Una fundación liberal difundió una baja en la pobreza de menores, pero el dato choca con las advertencias de la UCA sobre la metodología del INDEC y el endeudamiento familiar.

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El relato de la baja de pobreza infantil: entre la deuda y el maquillaje del INDEC

​★ La Fundación Libertad y Progreso, de orientación liberal, difundió un informe basado en datos de la EPH del INDEC donde aseguró que la pobreza infantil en Argentina descendió al 41,3% en diciembre de 2025. El reporte, que intenta instalar una mejora estructural frente al 66,1% registrado en junio de 2024, omite mencionar el retraso metodológico del organismo oficial que, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, oculta la realidad de millones de hogares que subsisten bajo un esquema de canastas básicas desactualizadas.

​El espejismo de los ingresos y la ayuda social

Aunque la fundación ponderó que la pobreza en menores de 5 años bajó al 19,4%, los datos de este medio y de consultoras como Zentrix revelaron que la caída estadística se explica por la inclusión de ingresos no laborales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar, en la medición del INDEC. Estos parches asistenciales, que alcanzan a 4,1 millones de niños y adolescentes, logran perforar el umbral de indigencia pero no resuelven la pobreza estructural.

​De hecho, la propia fundación admitió en su gacetilla que esta asistencia económica «no alcanza por sí sola para quebrar las dinámicas estructurales», reconociendo implícitamente que el bienestar de la primera infancia depende hoy de transferencias del Estado antes que de una recuperación genuina del empleo o del salario real, el cual, según el 83,9% de los argentinos, continúa perdiendo contra la inflación.

​La brecha entre la estadística y la realidad académica

​La lectura optimista de la fundación liberal colisiona con las proyecciones de la Universidad Católica Argentina (UCA), que advirtió que la baja de la pobreza informada por el Gobierno estaría «sobrerrepresentada». El motivo central es la utilización de una Canasta Básica Total (CBT) basada en patrones de consumo de 2004, lo que ignora el encarecimiento de servicios públicos y conectividad.

Si se aplicaran parámetros de universidades como la UTDT o la UBA, que consideran canastas más cercanas a los 2 millones de pesos para una familia tipo, el porcentaje de niños bajo la línea de pobreza sería significativamente superior al 41,3% publicitado. Además, estudios del IDECBA confirmaron que en el último año las canastas básicas crecieron sistemáticamente por encima de la inflación general, golpeando con mayor dureza a los hogares con menores a cargo.

​Puntos clave:

  • La Fundación Libertad y Progreso reportó una pobreza infantil del 41,3%, basándose en la metodología del INDEC.
  • Más de 4,1 millones de niños dependen de la AUH para no caer bajo la línea de indigencia.
  • La UCA denunció que los datos oficiales están «sobrerrepresentados» por el uso de canastas básicas desactualizadas.
  • El 56,4% de los hogares argentinos se endeuda para pagar alimentos y servicios, afectando la calidad de vida de los menores.
  • Instituciones académicas estiman que la pobreza real es al menos 10 puntos superior si se actualiza el umbral de consumo.
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