Conectate con El Argentino

Economía 💲

El superávit que se construye sobre menos producción y menos consumo

Argentina acumuló USD 2.977 millones de superávit comercial en el primer bimestre de 2026, pero los números desagregados cuentan otra historia: las exportaciones industriales caen, las importaciones de bienes de capital se derrumban un 17,6% y la reducción de compras al exterior responde a menor actividad económica, no a mayor competitividad. El oro, el trigo y el litio explican casi dos tercios de la mejora.

Publicado hace

#

★ Argentina registró en febrero de 2026 un superávit comercial de USD 788 millones, cifra que el Gobierno celebró como prueba de la solidez de su modelo económico pero que quedó por debajo de las expectativas del mercado, que proyectaba un saldo positivo de USD 984 millones, según el informe de la consultora Abeceb. En el acumulado del primer bimestre, el saldo comercial totalizó USD 2.977 millones, una mejora sustancial respecto a los USD 438 millones del mismo período de 2025.

El número suena bien hasta que se desagrega. El superávit no se construyó sobre mayor producción ni mayor competitividad exportadora. Se construyó sobre una caída simultánea de exportaciones e importaciones, con las importaciones cayendo más que las exportaciones. En febrero, los valores exportados bajaron un 2,9% interanual y los importados se redujeron un 11,8%. La consultora Abeceb es explícita en su diagnóstico: «el languidecimiento de las importaciones se daría en un contexto de actividad económica menos dinámica de lo esperado

El superávit del que nadie debería alegrarse

La mecánica es simple y preocupante al mismo tiempo. Cuando una economía crece, importa más: máquinas, insumos, bienes intermedios para la producción. Cuando se contrae, importa menos. El desplome del 14,9% en las cantidades importadas en febrero de 2026 no es una señal de eficiencia sino de retracción. Y los números por rubro lo confirman sin margen de duda.

Los bienes de capital, es decir las máquinas e instalaciones que las empresas usan para producir, cayeron un 17,6% anual en valores y un 22,9% en cantidades, según el informe de Abeceb. Las piezas y accesorios para bienes de capital retrocedieron un 24,9% en valores y un 29,4% en cantidades. Los bienes intermedios bajaron un 4,1%. Ningún rubro de importaciones mostró un aumento interanual.

Esa caída en la inversión en maquinaria e insumos productivos es el espejo estadístico de lo que este medio documentó en las últimas semanas en términos concretos: el cierre de Fate con 920 despidos, la quiebra de ARSA con 400 trabajadores en la calle, el derrumbe de La Suipachense con 140 despidos, el cierre de FAPA (única fabricante nacional de aisladores eléctricos) y los 65.000 empleos industriales perdidos en dos años que documentó la Unión Industrial Argentina (UIA) con corte a noviembre de 2025. Las empresas que cierran no compran máquinas. Las fábricas que achican producción no importan insumos. El superávit comercial de febrero es, en parte, la contabilidad de esa destrucción.

Los tres productos que sostienen el número

El buen resultado del primer bimestre descansa de manera desproporcionada sobre tres sectores extractivos. El trigo creció un 60,8% en valor exportado y fue el producto más exportado de febrero, con el 10% del total. El oro creció un 80% en valor, impulsado por la suba de precios internacionales. El litio creció un 125,3%. Estos tres productos, junto a la plata, aportaron USD 327 millones adicionales respecto a 2025, lo que representa casi el 64% del aumento total del superávit (USD 513 millones), según Abeceb.

El patrón que emerge es el que el gobernador bonaerense Axel Kicillof describió el 2 de marzo en la Asamblea Legislativa provincial como «un modelo de primarización productiva«: la Argentina exporta cada vez más materias primas y recursos naturales y cada vez menos manufactura industrial. Las Manufacturas de Origen Agropecuario cayeron un 10,1% en valor exportado, arrastradas por el complejo sojero (baja del 30,4%), afectado además por un paro nacional del sector aceitero vinculado al debate de la Ley de Modernización Laboral y por la reducción a 15 días hábiles efectivos en febrero. Las Manufacturas de Origen Industrial crecieron un 8,6%, pero únicamente por una suba de precios del 27,3% que compensó una caída en las cantidades exportadas del 14,5%. Es decir: se exportó menos volumen industrial pero a mayor precio.

Los autos chinos que reemplazaron a los que ya no se fabrican

Un dato del informe de Abeceb merece atención particular. Los Vehículos Automotores de Pasajeros importados cayeron un 5,7% interanual en valores, pero las cantidades aumentaron un 1,5%, lo que implica que se importaron más autos pero más baratos. La consultora lo explica sin rodeos: «esto se dio en un contexto de mayor importación de autos de origen chino con un valor menor a los importados por otros destinos en el pasado.»

El dato conecta directamente con el proceso de apertura importadora que este medio documentó en la cobertura de Fate: la misma lógica que inundó el mercado de neumáticos chinos hasta hacer inviable la producción nacional se replica ahora en el sector automotriz, donde los vehículos de origen chino ganan participación de mercado a precios que los productores regionales no pueden competir.

Las perspectivas que el Gobierno no menciona

La consultora Abeceb proyecta un superávit comercial de USD 11.000 millones para todo 2026, similar al de 2025 (USD 11.286 millones). Pero la proyección viene acompañada de una advertencia que el discurso oficial omite: ese resultado podría alcanzarse en parte porque «una actividad económica menos dinámica podría implicar una ralentización de importaciones.» En otras palabras, el superávit podría sostenerse porque la economía no crece lo suficiente como para demandar más importaciones, no porque la Argentina exporte más y mejor.

El otro factor que la consultora incorpora en sus proyecciones es el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, cuya extensión podría ampliar el superávit energético argentino por la suba del precio del petróleo. Que una proyección de superávit comercial descanse en parte sobre la expectativa de una guerra es, en sí mismo, un dato sobre la fragilidad del modelo.

El informe QMonitor de la consultora QSocial, publicado el 17 de marzo, documentó que el 40% de los argentinos tiene una percepción negativa de la situación del país, que el 74% recortó gastos en el último año y que el 32% no cubre necesidades básicas. El superávit comercial de febrero existe y es real. Lo que también existe, y es igualmente real, es la economía que lo produce: menos fábricas, menos empleos industriales, menos consumo interno y más dependencia de los precios internacionales de las materias primas que el suelo argentino produce casi sin intervención humana.

Puntos clave

  • Argentina registró en febrero de 2026 un superávit comercial de USD 788 millones, menor al proyectado por el mercado (USD 984 millones); en el primer bimestre el saldo acumuló USD 2.977 millones, según la consultora Abeceb.
  • Las importaciones cayeron un 11,8% interanual en valores y un 14,9% en cantidades; los bienes de capital retrocedieron un 22,9% en cantidades y las piezas para bienes de capital un 29,4%, señal de contracción de la inversión productiva, según Abeceb.
  • El trigo (+60,8%), el oro (+80%) y el litio (+125,3%) aportaron junto a la plata USD 327 millones adicionales, equivalentes al 64% del aumento total del superávit, según Abeceb, consolidando un patrón de primarización exportadora.
  • Las Manufacturas de Origen Industrial crecieron un 8,6% en valor pero las cantidades exportadas cayeron un 14,5%; el crecimiento fue exclusivamente por suba de precios, no por mayor volumen productivo, según Abeceb.
  • Abeceb proyecta un superávit de USD 11.000 millones para 2026, con la advertencia de que una «actividad económica menos dinámica» podría sostener el resultado por menor demanda de importaciones, no por mayor competitividad exportadora. ★

Economía 💲

La inflación interanual sin tregua: 33% golpea el costo de vida

El INDEC confirmó este jueves una inflación del 2,1% en mayo, con una acumulación del 14,7% en lo que va de 2026 y una variación interanual del 33,2%. El gobierno libertario festeja la desaceleración mensual, pero la fotografía completa revela que una familia tipo necesita casi un millón y medio de pesos para no ser pobre, mientras Comunicación, Salud y Alimentos encabezan las subas.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-góndola-supermercado-inflación-consumo.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó este jueves el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a mayo de 2026. El dato oficial confirmó una suba mensual del 2,1%, levemente por debajo del 2,6% registrado en abril. Con este resultado, la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año trepó al 14,7%, mientras que la variación interanual cerró en 33,2%, mostrando un leve incremento respecto al 32,4% de abril, dado que un año atrás los precios habían subido menos.

El número mensual fue recibido con alivio en los despachos oficiales, donde el ministro de Economía Luis Caputo viene prometiendo un anclaje inflacionario como eje central de la gestión libertaria. Sin embargo, la lectura crítica de los datos obliga a mirar más allá del índice mensual: una desaceleración que se apoya sobre una base ya devastada por el ajuste tarifario, los recortes al gasto social y el peso de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), no equivale a recuperación del poder adquisitivo de los sectores populares.

Los rubros que más presionaron en mayo

Según los datos oficiales del INDEC, la división de Comunicación lideró los aumentos del mes con un 3,4%, impulsada principalmente por subas en telefonía e internet. La siguió Educación con un 2,9% de incremento, traccionada por los ajustes en cuotas de colegios privados. El rubro Salud también se ubicó por encima del promedio general, con un 2,6%, empujado por la aceleración de los medicamentos y las cuotas de las prepagas.

Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una suba del 2,5%, por encima del índice general. El principal motor alcista dentro del rubro fue el precio de las verduras, con un salto del 27% de fuerte carácter estacional. Los productos panificados avanzaron alrededor del 2,5% y los lácteos un 3%, según la consultora privada C&T Asesores Económicos. En sentido contrario, la carne actúo como amortiguador, con un incremento de apenas el 1%, sosteniendo levemente el bolsillo de los sectores que más la consumen.

En el otro extremo de la tabla, los rubros de menor suba fueron Bebidas alcohólicas y tabaco (0,8%) y Prendas de vestir y Calzado (0,3%), este último influido por las campañas de descuentos del Hot Sale de fin de mes. Transporte registró un 2%, también por debajo del promedio general, tras los fuertes aumentos de combustibles de meses previos.

La brecha regional: el Noreste paga más, la Patagonia menos

El dato nacional oculta una distribución desigual del impacto inflacionario según la región del país. El Noreste fue la zona con la mayor variación del mes (2,6%), traccionada por subas en el gas en garrafa y los alquileres, dos rubros que golpean con especial dureza a los sectores más vulnerables de esas provincias. En el extremo opuesto, la Patagonia registró el menor incremento mensual, con un 1,7%.

La canasta que el dato mensual no puede tapar

El mismo jueves que el INDEC publicó el IPC, también actualizó los valores de las canastas básicas. Según los datos oficiales, en mayo una familia tipo de cuatro integrantes (dos adultos y dos menores) necesitó $1.500.000 aproximadamente para no caer bajo la línea de pobreza, de acuerdo con el informe de la Canasta Básica Total (CBT). Para no caer en la indigencia, ese mismo hogar requirió cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA), cuyo valor para el mes se situó en torno a los $665.000.

Estos números ponen en evidencia la brecha estructural que la narrativa oficial sobre la «desinflación» no puede cerrar: los aumentos mensuales de entre 2% y 3% se acumulan sobre una base de precios que, desde diciembre de 2023, ya destruyó décadas de conquistas en materia de poder adquisitivo. Según informes del IIEP (UBA-CONICET), los servicios públicos acumulan una suba superior al 525% desde el inicio de la gestión libertaria, con el transporte bordeando el 900%.

El relato oficial versus la persistencia del 33% interanual

El gobierno de Javier Milei construyó buena parte de su capital político sobre la idea del control inflacionario como prueba de gestión. El dato de mayo, levemente mejor que el de abril, alimentará ese argumento en los próximos días. Pero la variación interanual del 33,2% expone la trampa del relato: una inflación que se desacelera mes a mes pero que acumula, en doce meses, el equivalente a un tercio de los ingresos de cualquier familia trabajadora que llegó a diciembre de 2025 con el bolsillo intacto, es decir, ninguna.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta que la inflación interanual cerrará 2026 en torno al 30,5%. Esa cifra, de cumplirse, seguirá siendo una de las más altas de América Latina y muy superior a los compromisos asumidos con el FMI en el marco del acuerdo de Servicio Ampliado suscripto en abril de 2025, que estipuló metas de desinflación mucho más agresivas a cambio de un desembolso de USD 20.000 millones.

En ese contexto, el dato mensual más bajo en meses no es una victoria: es el piso mínimo que el ajuste permanente debe ofrecer para mantener la ficción de que el modelo funciona, mientras millones de argentinas y argentinos siguen sin poder cubrir la canasta básica de alimentos.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo