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¿El acuerdo con el FMI está atado a la aprobación de la ley ómnibus?

La revisión del Programa de Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional le permitirá a la Argentina tener acceso a un desembolso de US$4.700 millones. Sin embargo, los analistas creen que una de las pretenciones impuestas por el organismo es que se apruebe el proyecto.

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El-Argentino-Fondo Monetario Deuda Externa.

Los analistas Martín Burgos y Agustín Auzmendi evaluaron que el progreso del acuerdo alcanzado por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI) dependerá de la aprobación de la denominada ley ómnibus en el Congreso y que, aun de prosperar, puede que no se cumpla con las metas acordadas por los efectos recesivos del ajuste fiscal.

El acuerdo sobre la séptima revisión en el marco del acuerdo del Programa de Facilidades Extendidas (SAF) le permitirá al país tener acceso a un desembolso de US$4.700 millones.

El ministro de Economía, Luis Caputo, advirtió anoche en conferencia de prensa que, si la ley no es aprobada, “las medidas van a ser más duras” para poder cumplir con las metas.

“Se le propuso al FMI un plan de ajuste muy fuerte por el cual el Gobierno pretende llegar rápidamente. Esto implica la aprobación de la ley y del DNU porque allí hay una parte importante del paquete de ajuste, incluyendo las privatizaciones y el cambio con la movilidad jubilatoria”, indicó a Télam el economista y docente Martín Burgos.

No obstante, advirtió que, incluso con el ajuste aprobado, “es posible que no se llegue a las metas debido a que una fuerte recesión podría hacer caer la recaudación y, por lo tanto, retroalimentar el déficit».

Burgos recordó que se trata del mismo acuerdo formalizado en 2022, el cual el año pasado “se había complicado porque Argentina incumplió las metas debido a la sequía”.

“El FMI no convalidó (a la sequía como una causa de incumplimiento) y eso fue lo que generó tantas rispideces con (el exministro de Economía, Sergio) Massa”, agregó.

Agustín Auzmedi, analista económico del Centro de Economía Política (CEPA), enfatizó que el FMI “recibe obviamente de la mejor forma a gobiernos que están predispuestos a hacer ajuste” y que, por ende, “era de esperar que se pongan de acuerdo”.

“La gran pregunta que me haría es que el Gobierno está jugando todos los porotos y fichas a que el Congreso apruebe un programa que me parece que le entrega la suma del poder público al Poder Ejecutivo, abriéndole la puerta a que pueda disponer de todo el sistema normativo, político y económico sin ningún tipo de restricciones”, opinó.

Consideró que el FMI “está a la expectativa de lo que pase” con la ley ómnibus y si el presidente, Javier Milei, “logra los acuerdos políticos” para que tanto el DNU 70/2023 como dicha ley logren pasar el Congreso.

“El Fondo había planteado con el Gobierno anterior un acuerdo en el que el déficit era del 0,9% del PBI. El actual Gobierno viene a plantear un esquema de ajuste muy fuerte con un superávit fiscal de 2 puntos, lo cual el Fondo lo recibe de la mejor manera”, evaluó Auzmedi.

Más allá de este punto, señaló que “no hay grandes novedades” en el acuerdo y que el objetivo de acumulación de reservas de US$ 10.000 millones para este año “era similar al que estaba planteado”.

“La cuestión del desembolso tampoco es nada demasiado rupturista. No es que le consiguieron sacar US$ 4.700 millones al Fondo, sino que es lo que estaba planteado en el acuerdo original. Lo que hace el Fondo es adelantar desembolsos de acá a marzo para tener cubierto el pago de los vencimientos”, explicó.

Al igual que Burgos, el analista del CEPA consideró que la aplicación del ajuste posee “un problema estructural”, pues implicará ir hacia un “esquema de recesión” con “menos recaudación” y un “desplome en la actividad”.

Esto implicará –señaló Auzmedi- que “para poder sostener el objetivo de equilibrio y superávit fiscal será necesario ajustar cada vez más”.

Del mismo modo, expresó sus dudas sobre cómo funcionará la política cambiaria en el corto plazo.

“Se propone un ´crawling peg´ del 2%. Si se sigue en ese ritmo, el tipo de cambio, en términos de competitividad, estará muy parecido en atraso a como estaba en noviembre o diciembre. Entonces se deberá elegir entre dejar otra vez atrasado al tipo de cambio o hacer otra devaluación”, concluyó el analista.

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Milei se enojo y esquivó hablar de inflación: “No es el lugar, no es el momento”

El jefe de Estado reaccionó con visible incomodidad cuando un asistente lo interpelé sobre la suba de precios durante un encuentro académico en el Palacio Libertad. La escena, protagonizada ante economistas y dirigentes libertarios, reveló la tensión del Gobierno con uno de los temas más sensibles de la gestión.

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Milei se enojó cuando le preguntaron por la inflación: “No es el lugar, no es el momento”

Javier Milei protagonizó este martes un momento de tensión durante una actividad académica en el Palacio Libertad, cuando un asistente lo consultó por la inflación y el mandatario respondió con evidente enojo, rechazando la pregunta y negándose a responderla.

El encuentro y el panel

La jornada estaba centrada en el pensamiento y legado del economista John Maynard Keynes y reunió a economistas y dirigentes afines a las ideas libertarias. Milei compartió el panel con el diputado Adrián Ravier y el economista Juan Carlos de Pablo, en un debate que combinó teoría económica con críticas al intervencionismo estatal, terreno ideológico cómodo para el Presidente.

El marco era, en apariencia, el más favorable para Milei: un auditorio de simpatizantes, un debate teórico sobre el keynesianismo y un escenario institucional que él mismo inauguró como espacio cultural y de pensamiento.

La pregunta incómoda

Sin embargo, la calma académica se interrumpió cuando un joven identificado con el espacio libertario tomó la palabra y planteó su preocupación por la suba de la inflación. La consulta, lejos de provenir de un crítico externo, llegó desde el propio público afín al Gobierno.

La reacción de Milei fue inmediata. El mandatario interrumpió al asistente y rechazó la pregunta con una frase que se repetiría varias veces: «No es el lugar, no es el momento». Visiblemente molesto, intentó reconducir el debate hacia el eje teórico previsto, evitando toda referencia a la evolución reciente de los precios.

La inflación, el tema que el Gobierno evita

La actitud de Milei no es casual ni aislada. El índice de inflación sigue siendo uno de los flancos más débiles de la gestión libertaria. Si bien el Gobierno celebró la desaceleración de la inflación mensual respecto a los picos de principios de 2024, la acumulación de precios desde el inicio de la gestión representa una pérdida de poder adquisitivo histórica para los sectores trabajadores y medios. La inflación interanual continúa siendo una de las más altas de América Latina, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Que la pregunta haya provenido de un simpatizante libertario y no de un opositor refuerza la lectura de que el malestar con la evolución de los precios crece incluso entre quienes votaron o apoyan al presidente. El episodio desnuda una contradicción central del discurso oficial: un Gobierno que se presenta como experto en economía y que eligió un foro académico de teoría económica como escenario, pero que rehuye responder sobre el dato más concreto y cotidiano de esa misma economía.

El Palacio Libertad como escenario político

El Palacio Libertad, ex Centro Cultural Kirchner (CCK), rebautizado por la gestión de Milei, se ha convertido en un espacio recurrente de actos y jornadas del oficialismo. La elección del lugar para un debate sobre Keynes, el economista que el propio Milei ha calificado reiteradamente como uno de sus principales adversarios intelectuales, no estuvo exenta de simbolismo político.

Sin embargo, fue ese mismo escenario el que expuso al Presidente ante una pregunta que no supo o no quiso responder.

Puntos clave

  • Milei participó de una jornada académica sobre el legado de Keynes en el Palacio Libertad, junto al diputado Adrián Ravier y el economista Juan Carlos de Pablo.
  • Un asistente identificado con el espacio libertario le preguntó por la inflación y el Presidente reaccionó con enojo visible.
  • Milei repitió en varias oportunidades «No es el lugar, no es el momento» y rechazó responder la consulta.
  • El episodio expone la incomodidad del Gobierno con el tema inflación, incluso ante su propio electorado.
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