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La doble vara del Gobierno, pide cárcel para Milagro Sala mientras reclama por presos políticos en Venezuela

La Subsecretaría de Derechos Humanos reiteró ante la CIDH que la dirigenta social jujeña debe cumplir su condena «tras las rejas». El pedido lo firmó Joaquín Mogaburu, defensor de la «memoria completa» y militante antiaborto, junto a su jefe de gabinete Bryan Mayer, quien calificó de «pro-terrorista» a la película Argentina, 1985.

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El-Argentino-Milagro Sala.

— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación volvió a solicitar ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que Milagro Sala abandone el régimen de prisión domiciliaria y cumpla su condena en una cárcel. El pedido se conoció este miércoles 5 de febrero, en momentos en que el gobierno de Javier Milei mantiene una activa campaña internacional exigiendo la liberación de presos políticos en Venezuela.

Desde 2017, Sala cumple prisión domiciliaria tras ser condenada por asociación ilícita, fraude a la administración pública, extorsión y amenazas, cuando lideraba la agrupación Tupac Amaru en Jujuy. La dirigenta social fue trasladada a La Plata en 2023 por razones de salud y actualmente se encuentra internada en el Hospital de Gonnet con deterioro físico y emocional.

Quiénes firman el pedido

El pedido ante la CIDH fue firmado por la Subsecretaría de Derechos Humanos que actualmente encabeza Joaquín Ignacio Mogaburu, designado el 10 de diciembre de 2025 en reemplazo de Alberto Baños, quien había renunciado meses antes tras una gestión marcada por despidos masivos y declaraciones polémicas ante la ONU.

Mogaburu es profesor de historia y abogado egresado de la Universidad Católica Argentina (UCA), con un máster en Derechos Humanos por la Universidad de Navarra. Trabajó más de 15 años en Tribunales Orales Federales del Poder Judicial y hasta su designación como subsecretario fue Director Nacional de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa durante la gestión de Luis Petri.

El funcionario es defensor de la «memoria completa», término usado por el gobierno de Milei para contrarrestar el reclamo de los organismos de derechos humanos por memoria, verdad y justicia. En su paso por Defensa, encabezó seminarios de «memoria completa» junto a Silvia Ibarzábal (cercana a Cecilia Pando y vicepresidenta de AFAVITA) y Arturo Larraburu (cercano a Victoria Villarruel), ambos asesores en Derechos Humanos del Ministerio de Defensa e hijos de militares. Además, encabezó charlas contra el aborto legal y es militante activo contra el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.

Su jefe de gabinete es Bryan José Mayer, designado en enero de 2026. Mayer es oriundo de Rafaela, Santa Fe, fue asesor directo Luis Petri cuando estaba al frente de Defensa y actualmente es Director de Desarrollo de Capacidades Institucionales del CIPDH-UNESCO. En 2023 fue candidato a convencional constituyente por La Libertad Avanza en Santa Fe.

Mayer calificó de «pro-terrorista» a la película Argentina, 1985 en octubre de 2023 y publicó el texto «El desafío de revalorizar los derechos humanos», donde propone «asimilar los derechos humanos con la defensa de la vida desde la concepción». Organizaciones de derechos humanos lo señalan como vocero de las Fuerzas Armadas.

El argumento oficial: «violación de las condiciones»

A través de un comunicado oficial, el Gobierno argumentó que «Sala violó las condiciones de prisión domiciliaria al cambiar de ubicación sin autorización del juez. Eso activó el sistema de monitoreo y motivó medidas de control».

El documento sostiene que Sala habría calificado las acciones de la Justicia como «hostigamiento» y que con ello «busca revertir invertir la carga de los hechos y fabricar un relato para sostener un privilegio».

La Subsecretaría de Derechos Humanos afirmó que «la República Argentina cumple con sus obligaciones internacionales» y calificó a la medida de la CIDH como «un claro beneficio que mantiene en la comodidad de su hogar a un criminal que robó a los pobres».

El texto agregó que «los derechos humanos están para proteger a las personas, no para blindar a condenados y garantizar su impunidad, mucho menos cuando se enriquecieron a costa de los ciudadanos de bien».

La contradicción en política internacional

La posición del gobierno nacional respecto al caso de Milagro Sala contrasta con su discurso sobre Venezuela. Desde que asumió en diciembre de 2023, la administración de Milei ha denunciado sistemáticamente la situación de presos políticos en ese país y ha exigido su inmediata liberación en diversos foros internacionales.

La gestión libertaria pide la extradición a la Argentina de Nicolás Maduro para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad, por persecución política, violación de garantías procesales y detenciones arbitrarias, argumentos similares a los que organismos internacionales de derechos humanos utilizan para reclamar por la libertad de Sala.

En el caso de la dirigenta jujeña, Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Organización de los Estados Americanos (OEA) pidieron su inmediata liberación desde 2016, al considerar que su detención tiene características de persecución política.

El traslado a La Plata y las razones de salud

El traslado de Sala a La Plata en 2023 se decidió por razones médicas. La dirigenta padece trombosis profunda en el miembro inferior izquierdo y síndrome de May-Thurner, un cuadro vascular complejo que requiere control médico especializado constante.

Su médico personal, Jorge Rachid, confirmó en enero pasado que Sala atraviesa «un proceso de angustia muy fuerte que le provocó una desestabilización emocional profunda» y que permanece internada en el Hospital de Gonnet desde hace más de dos semanas.

El cambio de ubicación mencionado por el Gobierno en su comunicado se refiere precisamente a este traslado por cuestiones de salud, autorizado por la justicia jujeña y avalado por informes médicos que un equipo del Hospital Italiano de La Plata envía periódicamente a los tribunales.

El contexto de la condena

Milagro Sala cumple 10 años detenida desde el 16 de enero de 2016, cuando fue arrestada en un acampe frente a la Casa de Gobierno de Jujuy, durante la gobernación de Gerardo Morales (UCR). Desde entonces, enfrenta 15 causas judiciales y atravesó seis debates orales y públicos.

En septiembre de 2024, la Corte Suprema de Justicia confirmó una condena de 15 años de prisión efectiva por las causas «Pibes Villeros» (acusada de extorsión, fraude y asociación ilícita en relación con la construcción de viviendas) y otra por amenazas telefónicas a una comisaría del Barrio Alto Comedero en 2014. Su defensa denunció recusaciones e irregularidades en ambos procesos.

Durante la detención de Sala, varios integrantes de la Tupac Amaru fueron detenidos con acusaciones similares. La dirigenta social es la única que continúa presa.

El antecedente de Alberto Baños

El actual subsecretario Mogaburu asumió en reemplazo de Alberto Julio Baños, quien había sido designado en mayo de 2025 y renunció en diciembre del mismo año. Baños, ex juez del fuero penal y amigo personal del ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, tuvo una gestión breve pero polémica.

Durante su paso por la Subsecretaría, degradó la Secretaría de Derechos Humanos a Subsecretaría con un recorte del 40% de la estructura y del 30% del personal, despidió a 405 empleados (el 44% del personal recibido), cerró el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y prohibió actividades en sitios de memoria.

En septiembre de 2024, ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, Baños afirmó que los crímenes de la dictadura fueron «excesos aislados» y no delitos de lesa humanidad sistemáticos, declaración que generó repudio nacional e internacional. También puso en duda la cifra de «30.000 desaparecidos» ante el Comité contra la Tortura de la ONU.

La posición oficial sobre derechos humanos

La Subsecretaría de Derechos Humanos reafirmó la posición del gobierno del presidente Javier Milei sobre «el fin de privilegios para condenados con sentencias firmes».

Esta postura contrasta con la doctrina internacional de derechos humanos, que establece que las medidas cautelares como la prisión domiciliaria no constituyen privilegios sino garantías procesales para proteger la salud, la vida y la dignidad de las personas detenidas, especialmente cuando existen condiciones médicas graves que así lo justifican.

El caso de Milagro Sala pone en evidencia la doble vara del gobierno argentino en materia de derechos humanos: mientras exige estándares internacionales para presos políticos en Venezuela, rechaza la aplicación de esos mismos estándares cuando organismos internacionales cuestionan casos de persecución judicial en Argentina.

Puntos clave

  • La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación es un chiste de mal gusto en su conformación: el pedido fue firmado por Joaquín Mogaburu, defensor de la «memoria completa» y militante antiaborto, junto a su jefe de gabinete Bryan Mayer, quien llamó «pro-terrorista» a Argentina, 1985
  • El Gobierno argentino solicitó a la CIDH que Milagro Sala cumpla su condena en una cárcel, mientras exige libertad para presos políticos en Venezuela
  • Sala está internada en el Hospital de Gonnet con graves problemas de salud y fue trasladada a La Plata en 2023 por razones médicas
  • La ONU, la CIDH y la OEA pidieron la liberación de Sala desde 2016, al considerar su detención como persecución política
  • Mogaburu reemplazó a Alberto Baños, quien renunció tras afirmar ante la ONU que los crímenes de la dictadura fueron «excesos aislados» ★

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Palantir, el gran hermano de Trump: la empresa que rastrea migrantes enfrenta una rebelión interna

Empleados de la compañía tecnológica cuestionaron públicamente, en canales internos, los contratos con el ICE y el rol de la firma en operaciones militares. La dirección respondió borrando mensajes y exigiendo acuerdos de confidencialidad.

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Palantir: la empresa de vigilancia masiva que enfrenta una rebelión ética interna

★ La empresa de análisis de datos e inteligencia artificial Palantir Technologies atraviesa una profunda crisis interna. Empleados actuales y exfuncionarios cuestionaron el rumbo ético de la compañía tras conocerse su participación activa en la política migratoria de la administración Donald Trump y su posible involucramiento en operaciones militares con víctimas civiles, según informó la revista especializada Wired.

Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Palantir se convirtió en una pieza clave del aparato represivo del gobierno estadounidense. La empresa firmó contratos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y su tecnología, en particular la aplicación denominada ELITE, se usa para identificar, rastrear y deportar a inmigrantes en situación irregular, según reveló en febrero el portal especializado Hipertextual en base a material interno del ICE.

La chispa que encendió el debate

Las tensiones escalaron en enero de 2026, tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero abatido por agentes federales durante una protesta contra el ICE en Minneapolis, según reportó DiarioBitcoin en base a fuentes internas de la empresa. A partir de ese hecho, trabajadores de distintos equipos empezaron a exigir explicaciones a la dirección sobre el alcance real del vínculo de Palantir con esa agencia.

En un canal interno de Slack, un empleado escribió que la relación con el ICE había sido ocultada durante la era de «Trump2» y reclamó transparencia sobre el uso del software en tareas de identificación y apoyo a deportaciones. Otro trabajador fue más directo: «En mi opinión, ICE son los malos. No me enorgullece que la empresa para la que tanto disfruto trabajando forme parte de esto», declaró según reprodujo Wired.

La respuesta de la empresa fue reveladora: Palantir eliminó los mensajes varios días después, bajo el argumento de evitar filtraciones. Luego organizó sesiones de preguntas y respuestas, pero condicionó el acceso a información sensible a la firma de contratos de confidencialidad. Según los propios empleados consultados por Wired, la medida fue percibida como un intento de silenciar las críticas, no de afrontarlas.

De socialista a ideólogo del autoritarismo

El giro de la empresa es inseparable del giro ideológico de su CEO. Alex Karp, cofundador de Palantir, se definía hasta hace pocos años como socialista y apoyó candidatos demócratas como Joe Biden. Sin embargo, desde 2024 se convirtió en un aliado estratégico de Trump y comenzó a defender públicamente políticas de corte autoritario y militarista.

En los últimos días, Karp publicó un manifiesto de 22 puntos en X (ex Twitter) desde la cuenta oficial de la empresa, con un fuerte contenido nacionalista y militarizado, que volvió a generar malestar interno. Varios empleados expresaron vergüenza en canales de Slack y relataron que conocidos les preguntaban al respecto, según Wired.

Un historial que no engaña

La crítica interna llegó tarde, aunque no deja de ser significativa. Palantir fue fundada en 2003, en el contexto posterior a los atentados del 11 de septiembre, bajo la narrativa del antiterrorismo. Desde entonces acumuló denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Ya en 2020, Amnistía Internacional alertó sobre las prácticas de la empresa. La consultora MSCI le otorgó una puntuación de 2 sobre 10 en libertades civiles. Y su fundador, Peter Thiel, declaró abiertamente que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles», según reportó El País.

La tecnología de Palantir también fue señalada como parte de operaciones militares en las que murieron civiles. La firma tuvo participación en acciones bélicas con víctimas mortales, entre ellas niños.

La pregunta que no debería sorprender

Que los empleados de Palantir se pregunten hoy si son «los malos de la película» revela, antes que una crisis de conciencia colectiva, la profundidad del autoengaño que sostiene a ciertas corporaciones tecnológicas. La empresa eligió su nombre, palantir, de las piedras videntes que en El Señor de los Anillos usa el villano Saruman para comunicarse con Sauron. Esa elección, lejos de ser inocente, fue siempre una declaración de intenciones.

La pregunta relevante no es si son los malos. La pregunta es cuánto tiempo más podrán seguir haciéndose esa pregunta sin responderla con hechos.

Puntos clave

  • Palantir firmó contratos con el ICE y su tecnología se usa activamente para rastrear y deportar migrantes en Estados Unidos.
  • Empleados cuestionaron internamente la relación de la empresa con el ICE; la dirección eliminó los mensajes y exigió acuerdos de confidencialidad.
  • El CEO Alex Karp publicó un manifiesto de 22 puntos con contenido nacionalista y militarista desde la cuenta oficial de Palantir.
  • Amnistía Internacional ya alertó en 2020 sobre las prácticas de la empresa; la consultora MSCI le dio 2 sobre 10 en libertades civiles.
  • El fundador Peter Thiel declaró que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles».

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