DDHH
Indignante: a casi 50 años del golpe, un defensor de represores llega a la Subsecretaría de DDHH
En el año que se cumplen 50 años del golpe cívico-militar, Bryan José Mayer asume como jefe de gabinete de la Subsecretaría de Derechos Humanos. En 2023 calificó de «pro terrorista» a la película Argentina, 1985. La gestión de Joaquín Mogaburu profundiza el giro negacionista del área.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación vive una transformación alarmante. Bryan José Mayer, quien en 2023 calificó de «pro terrorista» a la película Argentina, 1985 sobre el Juicio a las Juntas, se presenta como futuro jefe de gabinete del organismo. La designación llega en un contexto especialmente delicado: en marzo se cumplen 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
De atacar el Juicio a las Juntas a la función pública
Mayer ganó notoriedad en 2023 cuando descalificó públicamente a Argentina, 1985, el filme que retrata el trabajo de la fiscalía en el histórico juicio que condenó a las juntas militares. Sus declaraciones lo posicionaron como vocero oficioso de sectores de las Fuerzas Armadas que reivindican la última dictadura.
El perfil de Mayer encaja con la línea impuesta por Joaquín Mogaburu, quien llegó a la titularidad de la Subsecretaría de Derechos Humanos con posiciones cuestionadas por organismos de memoria. Bajo su conducción, el área parece virarse hacia posiciones más cercanas al Ministerio de Defensa que a las políticas de memoria, verdad y justicia.
El avance militar en la gestión libertaria
La incorporación de Mayer forma parte de un proceso más amplio de militarización del gabinete nacional. El caso más resonante fue la designación del teniente general Carlos Alberto Presti como ministro de Defensa, en lo que representa un quiebre con la tradición democrática de conducción civil de las Fuerzas Armadas.
Este avance de posiciones militares en áreas clave del Estado se profundiza en la segunda fase del gobierno de Javier Milei, cuando el área de Derechos Humanos queda en manos de funcionarios con posiciones abiertamente confrontativas con las políticas de memoria desarrolladas desde la recuperación de la democracia en 1983.
Un mensaje a 50 años del golpe
La designación de Mayer cobra particular relevancia en el marco de la conmemoración del medio siglo del golpe de Estado que inauguró la dictadura más sangrienta de la historia argentina. La fecha convoca a una reflexión sobre las políticas de memoria que el Estado viene implementando desde hace cuatro décadas.
La Subsecretaría de Derechos Humanos, creada para garantizar políticas públicas en memoria de las víctimas del terrorismo de Estado, ahora queda en manos de funcionarios que cuestionan públicamente el relato histórico construido por organismos de derechos humanos, la Justicia y la sociedad civil.
Puntos clave:
• Bryan José Mayer será jefe de gabinete de la Subsecretaría de Derechos Humanos tras calificar de «pro terrorista» a la película Argentina, 1985
• La designación se produce a semanas del 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976
• Mayer actuó como vocero oficioso de sectores militares que reivindican la última dictadura
• El nombramiento refuerza el giro de la Subsecretaría bajo Joaquín Mogaburu
• El gobierno libertario profundiza la presencia militar en áreas clave, como muestra la designación del teniente general Presti en Defensa
DDHH
Palantir, el gran hermano de Trump: la empresa que rastrea migrantes enfrenta una rebelión interna
Empleados de la compañía tecnológica cuestionaron públicamente, en canales internos, los contratos con el ICE y el rol de la firma en operaciones militares. La dirección respondió borrando mensajes y exigiendo acuerdos de confidencialidad.
Palantir: la empresa de vigilancia masiva que enfrenta una rebelión ética interna
★ La empresa de análisis de datos e inteligencia artificial Palantir Technologies atraviesa una profunda crisis interna. Empleados actuales y exfuncionarios cuestionaron el rumbo ético de la compañía tras conocerse su participación activa en la política migratoria de la administración Donald Trump y su posible involucramiento en operaciones militares con víctimas civiles, según informó la revista especializada Wired.
Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Palantir se convirtió en una pieza clave del aparato represivo del gobierno estadounidense. La empresa firmó contratos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y su tecnología, en particular la aplicación denominada ELITE, se usa para identificar, rastrear y deportar a inmigrantes en situación irregular, según reveló en febrero el portal especializado Hipertextual en base a material interno del ICE.
La chispa que encendió el debate
Las tensiones escalaron en enero de 2026, tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero abatido por agentes federales durante una protesta contra el ICE en Minneapolis, según reportó DiarioBitcoin en base a fuentes internas de la empresa. A partir de ese hecho, trabajadores de distintos equipos empezaron a exigir explicaciones a la dirección sobre el alcance real del vínculo de Palantir con esa agencia.
En un canal interno de Slack, un empleado escribió que la relación con el ICE había sido ocultada durante la era de «Trump2» y reclamó transparencia sobre el uso del software en tareas de identificación y apoyo a deportaciones. Otro trabajador fue más directo: «En mi opinión, ICE son los malos. No me enorgullece que la empresa para la que tanto disfruto trabajando forme parte de esto», declaró según reprodujo Wired.
La respuesta de la empresa fue reveladora: Palantir eliminó los mensajes varios días después, bajo el argumento de evitar filtraciones. Luego organizó sesiones de preguntas y respuestas, pero condicionó el acceso a información sensible a la firma de contratos de confidencialidad. Según los propios empleados consultados por Wired, la medida fue percibida como un intento de silenciar las críticas, no de afrontarlas.
De socialista a ideólogo del autoritarismo
El giro de la empresa es inseparable del giro ideológico de su CEO. Alex Karp, cofundador de Palantir, se definía hasta hace pocos años como socialista y apoyó candidatos demócratas como Joe Biden. Sin embargo, desde 2024 se convirtió en un aliado estratégico de Trump y comenzó a defender públicamente políticas de corte autoritario y militarista.
En los últimos días, Karp publicó un manifiesto de 22 puntos en X (ex Twitter) desde la cuenta oficial de la empresa, con un fuerte contenido nacionalista y militarizado, que volvió a generar malestar interno. Varios empleados expresaron vergüenza en canales de Slack y relataron que conocidos les preguntaban al respecto, según Wired.
Un historial que no engaña
La crítica interna llegó tarde, aunque no deja de ser significativa. Palantir fue fundada en 2003, en el contexto posterior a los atentados del 11 de septiembre, bajo la narrativa del antiterrorismo. Desde entonces acumuló denuncias por violaciones a los derechos humanos.
Ya en 2020, Amnistía Internacional alertó sobre las prácticas de la empresa. La consultora MSCI le otorgó una puntuación de 2 sobre 10 en libertades civiles. Y su fundador, Peter Thiel, declaró abiertamente que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles», según reportó El País.
La tecnología de Palantir también fue señalada como parte de operaciones militares en las que murieron civiles. La firma tuvo participación en acciones bélicas con víctimas mortales, entre ellas niños.
La pregunta que no debería sorprender
Que los empleados de Palantir se pregunten hoy si son «los malos de la película» revela, antes que una crisis de conciencia colectiva, la profundidad del autoengaño que sostiene a ciertas corporaciones tecnológicas. La empresa eligió su nombre, palantir, de las piedras videntes que en El Señor de los Anillos usa el villano Saruman para comunicarse con Sauron. Esa elección, lejos de ser inocente, fue siempre una declaración de intenciones.
La pregunta relevante no es si son los malos. La pregunta es cuánto tiempo más podrán seguir haciéndose esa pregunta sin responderla con hechos.
Puntos clave
- Palantir firmó contratos con el ICE y su tecnología se usa activamente para rastrear y deportar migrantes en Estados Unidos.
- Empleados cuestionaron internamente la relación de la empresa con el ICE; la dirección eliminó los mensajes y exigió acuerdos de confidencialidad.
- El CEO Alex Karp publicó un manifiesto de 22 puntos con contenido nacionalista y militarista desde la cuenta oficial de Palantir.
- Amnistía Internacional ya alertó en 2020 sobre las prácticas de la empresa; la consultora MSCI le dio 2 sobre 10 en libertades civiles.
- El fundador Peter Thiel declaró que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles».
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