Libertad de prensa
Milei le declaró la guerra a la prensa: prohibió el ingreso a todos los periodistas a Casa Rosada
El Poder Ejecutivo revocó las huellas dactilares de los periodistas acreditados en Balcarce 50 como medida «preventiva» ante la denuncia penal contra dos cronistas de TN por presunto espionaje ilegal. La decisión escala una ofensiva sistemática contra la prensa crítica que ya lleva semanas.
El Gobierno prohibió el ingreso de toda la prensa acreditada a la Casa Rosada
★ El gobierno del presidente Javier Milei prohibió este jueves el ingreso de todos los periodistas acreditados a la Casa Rosada. La medida se comunicó a través de un mensaje de difusión escueto: «Se decidió quitar las huellas dactilares a los periodistas acreditados de manera preventiva por el espionaje ilegal». La decisión se tomó un día después de que la Casa Militar presentara una denuncia penal contra dos periodistas del canal Todo Noticias (TN) por presunto espionaje al grabar pasillos e interiores del palacio de gobierno.
La denuncia que desencadenó el veto masivo
La denuncia judicial fue firmada por el jefe de la Casa Militar, el general de Brigada Sebastián Ignacio Ibáñez, y apunta contra la conductora Luciana Geuna y el periodista acreditado Ignacio Salerno, del programa «¿Y mañana qué?», emitido el domingo 19 de abril. En ese programa se exhibió un informe con recorridos por pasillos y despachos del palacio de gobierno, presuntamente realizados con dispositivos ocultos, sin autorización oficial. La acusación señala posibles infracciones a los artículos 222 y 223 del Código Penal, que contemplan penas de uno a seis años de prisión por obtención o revelación de secretos políticos o militares. La presentación también incluyó a productores y directivos del canal. La causa quedó en manos del juez federal Ariel Lijo, del Juzgado Federal N°4 de Comodoro Py.
El Gobierno calificó el trabajo periodístico como una «intromisión ilegítima» y afirmó que la difusión del material en televisión y redes sociales representó una «amenaza para la seguridad de la Nación», según el texto de la denuncia.
Un patrón que se repite y se agrava
La medida de este jueves no es un hecho aislado: es el eslabón más reciente de una cadena de restricciones a la prensa que el gobierno de La Libertad Avanza viene ejecutando desde principios de abril. Como informó este medio en aquella oportunidad, el 6 de abril el Poder Ejecutivo revocó las acreditaciones de periodistas de siete medios de comunicación, entre ellos El Destape, A24, Ámbito Financiero, FM La Patriada y Tiempo Argentino, bajo el pretexto de su presunta vinculación con una supuesta campaña de espionaje ruso coordinada por el grupo «La Compañía». Esa medida también se extendió a la Cámara de Diputados, bajo la presidencia de Martín Menem, mientras que el Senado, a cargo de la vicepresidenta Victoria Villarruel, se negó a replicarla.
La diferencia con aquel episodio es que ahora el veto ya no se limita a medios seleccionados: abarca a todos los periodistas acreditados en Balcarce 50, sin distinción. La Casa Rosada condicionó la continuidad de los permisos al avance de la causa judicial contra los periodistas de TN.
Milei, en Israel, insultó a los periodistas en redes
El presidente Javier Milei, que se encontraba de viaje en Israel cuando se publicó el material de TN, se hizo eco del caso a través de sus redes sociales con un mensaje que calificó a los periodistas como «basuras repugnantes» y «delincuentes». La expresión presidencial, lejos de cualquier encuadre institucional, reflejó el tono con el que la administración libertaria gestiona su relación con la prensa crítica: no como un derecho a garantizar, sino como un problema a controlar.
El contexto político que rodea la medida
La escalada contra la prensa se produce en un momento de particular fragilidad para el Gobierno. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrenta una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. La causa $LIBRA salpica al presidente Milei, quien fue indagado. El Banco Nación otorgó créditos millonarios a legisladores, funcionarios y militantes de La Libertad Avanza, en una operatoria que concentra sospechas de irregularidades. En ese marco, la restricción al periodismo acreditado en la sede del poder ejecutivo adquiere una dimensión que excede la seguridad: opera como un mecanismo de control de la información en un momento en que la información resulta políticamente costosa para el oficialismo.
Puntos clave
- El Gobierno revocó las huellas dactilares de todos los periodistas acreditados en Casa Rosada como medida «preventiva».
- La decisión se tomó tras la denuncia penal de la Casa Militar contra periodistas de TN, Luciana Geuna e Ignacio Salerno, por presunto espionaje al grabar los pasillos del palacio de gobierno el 19 de abril.
- La causa judicial recayó en el juez federal Ariel Lijo y se encuadra en los artículos 222 y 223 del Código Penal, con penas de hasta seis años de prisión.
- El episodio se inscribe en una ofensiva sostenida contra la prensa crítica que en abril ya había vedado el acceso a cronistas de siete medios bajo el pretexto de la supuesta «trama rusa».
- El presidente Milei calificó desde Israel a los periodistas de TN como «basuras repugnantes» y «delincuentes» en sus redes sociales.
Chaco
Zdero y la mordaza prensa: un periodista preso siete horas por preguntar sobre la falta de agua
Fernando Ojeda, cronista de TV Local, fue detenido en Margarita Belén tras una consulta que incomodó al gobernador radical. La policía justificó el arresto con acusaciones de desorden, mientras el jefe de la fuerza y el juez de paz ensayaron versiones contradictorias.
Margarita Belén se convirtió en el escenario de un grave atropello a la libertad de expresión que sacudió a la provincia del Chaco. El periodista Fernando Ojeda, trabajador del medio TV Local, terminó detenido de forma arbitraria luego de intentar realizar una consulta al gobernador Leandro Zdero. El cronista permaneció privado de su libertad durante siete horas bajo una acusación de «promover desorden» que despertó el repudio inmediato de sus colegas y de organismos de prensa locales.
El incidente ocurrió durante una visita oficial del mandatario radical al Club San Martín. Según registros fílmicos que circularon con rapidez, Ojeda se acercó al gobernador para consultarle sobre las deficiencias en el suministro de agua potable en la zona. Ante la pregunta, Zdero evitó dar una respuesta técnica o política y optó por descalificar al trabajador al tildarlo de militante kirchnerista antes de continuar su camino. Minutos después, efectivos policiales procedieron a la aprehensión del joven.
Versiones cruzadas y abusos de poder
La Policía del Chaco emitió un comunicado donde intentó justificar el arresto con el argumento de que el ciudadano buscó «violar el perímetro de seguridad» y que intentó fugarse. Sin embargo, el jefe de la fuerza, Fernando Romero, brindó una explicación distinta en contacto con los medios. Romero negó que el arresto estuviera vinculado a la labor de prensa o a la seguridad de Zdero y afirmó que se debió a un supuesto «entredicho» e insultos hacia el personal de seguridad a cien metros del club.
El Juez de Paz de Margarita Belén, José Luis Pontón, reconoció ante el portal Litigio que no tomó contacto directo con el cronista ni constató su estado de salud antes de ratificar el procedimiento. Pontón admitió que su decisión se basó exclusivamente en la versión policial y afirmó que no tuvo constancia de que el episodio ocurrió durante una cobertura periodística, un dato que pone de manifiesto la precariedad legal del proceso.
El uso de figuras comodín contra la prensa
El caso generó una fuerte alerta en el arco periodístico regional debido al uso de figuras contravencionales que funcionan como herramientas de disciplinamiento. La creación de conceptos como la violación de perímetros para restringir el acceso de los trabajadores a los funcionarios públicos representa un antecedente peligroso para el ejercicio de la profesión en la provincia.
Finalmente, Pontón ordenó la libertad de Ojeda a la una de la madrugada al considerar que no existían motivos para mantener una prisión preventiva. La prensa local confirmó que el hecho despertó la solidaridad de diversos sectores que exigen garantías para que preguntar no sea motivo de detención en el Chaco de Zdero.
Puntos clave
- Un periodista de TV Local fue detenido siete horas en Margarita Belén.
- El gobernador Leandro Zdero lo calificó de «militante» ante una consulta sobre el agua.
- La policía y el juez de paz brindaron versiones contradictorias sobre el arresto.
- Denuncian el uso de figuras contravencionales para cercenar la libertad de prensa.
- El trabajador fue liberado durante la madrugada sin cargos claros.
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