Geopolítica 🌎
El eje que desafía al orden global: Xi y Putin sellan su alianza más ambiciosa
Los presidentes de China y Rusia firmaron una declaración conjunta y 20 acuerdos de cooperación en la 25ª visita de Putin a China. El encuentro refuerza la coordinación estratégica bilateral en un contexto de tensiones globales y disputa por el orden internacional.
Xi y Putin renuevan su alianza estratégica en Pekín con un mensaje al mundo multipolar
★ Los presidentes de China, Xi Jinping, y de Rusia, Vladimir Putin, se reunieron este miércoles en el Gran Salón del Pueblo de Pekín para renovar el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa entre ambas naciones, sellar una declaración conjunta y firmar 20 acuerdos de cooperación en áreas que abarcan economía, comercio, energía, educación y ciencia y tecnología, según informó la agencia Xinhua.
La visita, la número 25 de Putin a territorio chino, fue recibida con una ceremonia de bienvenida frente al Gran Salón del Pueblo que incluyó actuaciones de bandas militares, una salva de 21 cañonazos y un desfile de la guardia de honor, subrayando el peso protocolario y político del encuentro.
Una asociación que se eleva a «nivel sin precedentes»
Xi Jinping abrió las conversaciones con un diagnóstico categórico: las relaciones entre China y Rusia «entraron en una nueva etapa de mayores logros y un desarrollo más rápido». El mandatario chino describió el vínculo bilateral como una «asociación estratégica integral de coordinación para una nueva era», basada en «igualdad, respeto mutuo, buena fe y cooperación mutuamente beneficiosa».
Putin, por su parte, coincidió en que la relación bilateral «alcanzó un nivel sin precedentes» y resaltó que la cooperación entre ambos países «constituye un importante factor estabilizador en la volátil situación internacional». El presidente ruso también subrayó que «la cooperación bilateral no está dirigida contra ningún tercero ni se ve afectada por cambios geopolíticos», en una frase leída por los analistas como un mensaje directo a Washington.
La agenda: del comercio a la gobernanza global
Más allá de los protocolos, el encuentro tuvo una agenda de fondo que combina intereses económicos concretos con una visión compartida del orden mundial. Xi instó a profundizar la cooperación en comercio e inversión, energía y recursos, transporte e innovación científica, y a «explorar activamente la cooperación en áreas de vanguardia» para crear «nuevos motores de crecimiento».
Xi también convocó a ambas partes a alinear el XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) con la estrategia de desarrollo de Rusia hasta 2030, en una señal de coordinación de largo plazo que trasciende el ciclo político inmediato.
En el plano multilateral, los dos mandatarios acordaron fortalecer la coordinación en el marco de la ONU, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), los BRICS y la APEC, organismos que en los últimos años se convirtieron en plataformas de articulación del llamado Sur Global frente a la hegemonía occidental.
El mundo que imaginan Xi y Putin
La declaración conjunta emitida tras las conversaciones lleva el nombre de «Promoción de un mundo multipolar y un nuevo tipo de relaciones internacionales», un título que condensa la visión geopolítica compartida por ambos gobiernos: cuestionar el orden unipolar liderado por Estados Unidos y construir un sistema de gobernanza global que sea, según sus propias palabras, «más justo y razonable».
Xi subrayó que China y Rusia, como «miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y países importantes del mundo», deben trabajar para salvaguardar «el orden internacional de la posguerra y la autoridad del derecho internacional». La referencia al orden de posguerra, fundado en 1945, es también una defensa implícita del derecho de veto en el Consejo de Seguridad y de la arquitectura institucional que garantiza el peso de Moscú y Pekín en la escena global.
Los mandatarios también intercambiaron perspectivas sobre la situación en Oriente Medio, aunque no se difundieron posiciones detalladas al respecto.
El contexto que el comunicado no dice
La visita de Putin a Pekín ocurre en un momento en que Rusia sostiene su ofensiva militar en Ucrania y el aislamiento diplomático occidental sobre Moscú se mantiene, aunque con fisuras crecientes. Para China, la profundización del vínculo con Rusia es al mismo tiempo una carta de negociación con Occidente y una afirmación de su rol como potencia global con agenda propia.
El fortalecimiento de este eje, reforzado con acuerdos concretos y un tratado renovado, confirma que la reconfiguración del orden internacional no es solo retórica: es una construcción política, económica y diplomática que avanza con cada reunión de este tipo, independientemente de las turbulencias geopolíticas del momento.
Puntos clave:
- Xi Jinping y Vladimir Putin renovaron el Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa en Pekín el 20 de mayo de 2026.
- Firmaron una declaración conjunta sobre «promoción de un mundo multipolar» y 20 acuerdos de cooperación en diversas áreas.
- Putin realizó su 25.ª visita a China, señalada como evidencia del «alto nivel» de la relación bilateral.
- Ambos mandatarios reforzaron la coordinación en la ONU, OCS, BRICS y APEC para impulsar el Sur Global.
- La cooperación bilateral incluye la alineación de los planes de desarrollo estratégico de ambos países hasta 2030.
Geopolítica 🌎
Milei recibió a Landau con la ley Malvinas en revisión por reclamo de EEUU
El vicesecretario de Estado Christopher Landau fue recibido en Casa Rosada un día después de admitir que Washington sigue de cerca el impacto de la ley de Soberanía sobre sus empresas, mientras el oficialismo acepta limitar las sanciones y sumar controles al proyecto.
La ley que Milei presentó en cadena nacional como respuesta a un peligro para la causa Malvinas llegó a la reunión con su aliado estadounidense con las sanciones en revisión. El Gobierno recibió al funcionario de Washington que un día antes había admitido la preocupación de su país por las empresas que podría alcanzar el proyecto.
Javier Milei recibió este viernes en Casa Rosada al vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, número dos de Marco Rubio. Según el parte de la Oficina del Presidente en X, participaron el canciller Pablo Quirno y el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford; por la delegación estadounidense, el embajador Peter Lamelas, el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, y la asesora principal del área, Viviana Bovo. El encuentro estaba previsto para las 11. El Gobierno no informó qué se habló ni si hubo compromisos sobre la ley.
Las empresas, en el centro de la escena
El jueves, en conferencia de prensa en el Palacio San Martín junto a Quirno, Landau dijo que las leyes argentinas son un asunto del país, pero admitió que su gobierno observa «obviamente» los intereses de las empresas estadounidenses. Sostuvo que es natural que cualquier país se preocupe por eso y agregó que Estados Unidos respeta el proceso legislativo argentino. Según trascendió, el embajador Lamelas ya había transmitido a funcionarios argentinos la inquietud de Washington y de empresas norteamericanas por el alcance del Título I del proyecto.
Qué sanciona el proyecto y qué cambia
El proyecto 0010-PE-2026 modifica la Ley 26.659, sancionada en 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y apunta al proyecto petrolero Sea Lion, a cargo de las compañías Navitas Petroleum (israelí) y Rockhopper Exploration (británica). Milei lo anunció en cadena nacional el 3 de septiembre, junto con un decreto para agilizar los procedimientos sancionatorios, e incluye juicios en ausencia y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional. Quirno lo defendió y dijo que la ley vigente no da todas las herramientas necesarias para proteger los intereses nacionales en el Atlántico Sur.
La redacción original alcanzaba también a firmas asociadas a esas compañías en otros emprendimientos. Las penalidades podían llegar a filiales, accionistas, intermediarios financieros y proveedores. El proyecto se envió a Diputados a mediados de septiembre y todavía no tiene dictamen: el titular de la Cámara, Martín Menem, no logró reunir las voluntades para firmar uno unificado.
De acuerdo a versiones extraoficiales, tras las conversaciones con el PRO, el MID y la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), el oficialismo aceptó cambios. Las sanciones quedarían limitadas a operadoras directas, licenciatarias, proveedores y accionistas directos de proyectos ilegales, lo que dejaría afuera a los fondos de inversión indirectos. Se crearía una Comisión Bicameral que audite al Consejo de Seguridad Nacional, se acotaría la intervención de las Fuerzas Armadas en infraestructura crítica a casos de amenaza a la defensa y se reformularía el artículo 111, que penaliza la injerencia extranjera y la desinformación, con excepciones para el periodismo, la investigación académica y la diplomacia. El oficialismo apuntaría a un dictamen hacia fines de octubre (se mencionó el martes 27), sin fecha cerrada.
El C-24, en la agenda de reformas de Trump
Estados Unidos pidió el 15 de octubre, ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, terminar el mandato del Comité Especial de Descolonización (C-24) y calificó algunas de sus actividades de «despilfarro de recursos». Landau lo encuadró en una reforma general de los organismos multilaterales. Afirmó que existen numerosos comités que no hicieron casi nada y sostuvo que el C-24 tomó posiciones bastante radicales contra Estados Unidos, como en el caso de Puerto Rico. Pidió además no leer la iniciativa como un tema ligado a Malvinas.
Quirno calificó el reclamo argentino de «innegociable» y dijo que la eventual desaparición del comité no cambia la posición del país, aunque reconoció que es un foro de interés porque allí se presenta el reclamo cada año. Solo la Asamblea General puede poner fin al mandato del C-24 y hasta ahora no se presentó ni se votó una resolución para disolverlo. El mismo 15 de octubre, la Argentina se abstuvo en dos de los 23 proyectos sobre descolonización de la Cuarta Comisión: Quirno lo atribuyó a razones técnicas, mientras la oposición lo interpretó como un gesto hacia Washington y el excanciller Jorge Taiana advirtió que la abstención terminó favoreciendo la posición estadounidense.
En la Casa Rosada admitieron que la iniciativa estadounidense llegó en un momento incómodo para el debate de la ley. Funcionarios del Ejecutivo sostuvieron que la eliminación del comité no sería favorable porque permite sostener el reclamo jurídico argentino, aunque no esperan avances concretos en la disputa de soberanía.
Alineamiento total, soberanía con matices
Landau aseguró que no hay otro país en todo el mundo con el que Estados Unidos esté tan alineado y habló de una nueva era dorada para la Argentina. Quirno detalló que Washington aprobó US$13 millones para programas contra el narcotráfico (US$7,5 millones para proyectos en el país) y se anunció un aporte no reembolsable de US$15 millones para un centro de operaciones de ciberseguridad.
Consultado sobre si el respaldo estadounidense depende de una reelección de Milei en 2027, Quirno respondió que el único condicionamiento es mantener el rumbo económico. El martes, en Neuquén, Lamelas había dicho que Estados Unidos prevé movilizar hasta US$20.000 millones en inversiones y financiamiento antes del final de 2027: «Pusimos el número ese de 2027 porque esa es la elección». Agregó que el apoyo seguirá más allá de ese año si el país va «hacia la derecha», no hacia la izquierda.
El contraste es difícil de ignorar. Milei presentó la ley en cadena nacional como respuesta a un «peligro claro y urgente» para la causa y dijo que Trump revalúa la posición histórica de Estados Unidos sobre las islas. Trump, consultado sobre el tema, había respondido que «siempre reviso todas las posiciones» y que esa es apenas una entre muchas. Ahora el mismo aliado pide atención para sus empresas, propone cerrar el foro donde la Argentina deja asentado el reclamo cada año y, según esas versiones, el Gobierno acepta acotar el alcance de su propia ley.
Lo que tenés que saber:
- Milei recibió a Landau en Casa Rosada un día después de que el funcionario admitiera que Estados Unidos sigue de cerca el impacto de la ley de Soberanía sobre sus empresas.
- Según versiones extraoficiales, el oficialismo aceptó limitar las sanciones a operadoras y socios directos y crear una comisión bicameral de control.
- El proyecto 0010-PE-2026 apunta a Navitas y Rockhopper, a cargo del proyecto petrolero Sea Lion.
- Estados Unidos pidió el 15 de octubre disolver el C-24 y Quirno calificó el reclamo argentino de «innegociable».
- Lamelas dijo que Estados Unidos prevé movilizar hasta US$20.000 millones antes del final de 2027 y condicionó el apoyo posterior a que el país siga «hacia la derecha».
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