DDHH
Pese al rechazo de la ONU, Milei planea designar en DDHH a funcionario negacionista
Cinco relatores especiales de Naciones Unidas cuestionaron al funcionario por falta de idoneidad y por relativizar los crímenes de la dictadura. Ahora el Gobierno lo quiere como jefe de gabinete de la Subsecretaría de Derechos Humanos.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.★
Javier Milei tiene previsto designar a Bryan José Mayer como jefe de gabinete de la Subsecretaría de Derechos Humanos (SDH), pese a que cinco relatores especiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) objetaron recientemente su nombramiento como funcionario del área por falta de idoneidad y por publicaciones en redes sociales donde relativiza los crímenes de la última dictadura.
Desde agosto pasado, Mayer ocupa el cargo de director de Capacidades Institucionales del Centro Internacional para la Promoción de Derechos Humanos (CIPDH), organismo del que dependen el Archivo Nacional de la Memoria (ANM) y el Museo Sitio ESMA. En ese rol, funciona como mano derecha de la directora del CIPDH, Ana Mármora, abogada conocida por su activismo contra el matrimonio igualitario y la interrupción voluntaria del embarazo.
Un historial que inquietó a la ONU
Mayer es egresado de un liceo militar y se presenta como periodista y vocero oficioso de las Fuerzas Armadas. Incursionó en política durante el macrismo como secretario del bloque de Cambiemos en el Concejo Deliberante de Rafaela, provincia de Santa Fe. La experiencia fue breve: organismos de derechos humanos locales advirtieron que había publicado un posteo celebrando el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. «¿Por qué vivimos en democracia hoy? Porque hace 41 años las Fuerzas Armadas se encargaron de asegurar tal condición contra quienes desde hacía años intentaron implementar el comunismo y la izquierda sangrienta en nuestro país. ¡Viva la Patria!», escribió.
Su momento de mayor visibilidad llegó en octubre de 2023, cuando tuiteó indignado contra la exhibición de Argentina, 1985 en el Colegio Militar de la Nación y calificó a la película como «pro terrorista». Victoria Villarruel ayudó a viralizar su mensaje.
La carta de los relatores
Estos antecedentes motivaron que cinco relatores de la ONU enviaran el 6 de noviembre pasado una nota al Gobierno nacional expresando su preocupación. La comunicación llevó las firmas de Bernard Duhaime (Promoción de la Verdad, la Justicia, la Reparación y las Garantías de No Repetición), Alexandra Xanthaki (Derechos Culturales), Gabriella Citroni (Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias) y Morris Tidball-Binz (Ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias).
«Según la información existente, el Sr. Mayer no tiene formación en materia de derechos humanos. La designación del Sr. Mayer ha suscitado gran preocupación en vistas de su falta de capacitación y experiencia en derechos humanos, así como por sus declaraciones públicas que minimizan las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante la última dictadura y la responsabilidad de los perpetradores por dichos crímenes», señaló la comunicación.
Para los relatores, que Mayer haya calificado como «pro terrorista» a la película que retrata la labor de la fiscalía en el Juicio a las Juntas constituye una forma de desacreditar «públicamente el proceso de rendición de cuentas por los crímenes de lesa humanidad». Según estadísticas de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad (PCCH), en Argentina hay 1.208 condenados por estos delitos.
Los cuestionamientos alcanzaron tanto a Mayer como a Mármora. «Expresamos preocupación por la designación de autoridades del CIPDH que no contarían con la imparcialidad y legitimidad requeridas para desempeñar funciones en una institución promotora de los derechos humanos, la democracia y los pilares de la justicia transicional, por cuanto han minimizado la labor de promoción de los derechos humanos y de memoria de las graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura militar», remarcaron.
Los relatores también recordaron a la Casa Rosada que se trataba de la sexta comunicación cursada en 17 meses por retrocesos en materia de justicia transicional.
La respuesta libertaria
El 23 de diciembre pasado, el gobierno de Milei envió su respuesta formal. En lo sustancial, las autoridades libertarias justificaron los dichos de Mayer y Mármora en el ejercicio de la libertad de expresión. «Se señala enfáticamente que cualquier manifestación que puedan realizar los funcionarios públicos se encuentra amparada por la amplitud del referido derecho», argumentaron.
En su respuesta, sostuvieron además que habían decidido colocar al ANM y al Museo Sitio ESMA bajo la órbita del CIPDH —un organismo creado mediante un acuerdo con la UNESCO— porque ello «brinda una mayor independencia de la administración central que la que tenían cuando ambos funcionaban como órganos desconcentrados» de la SDH. «Están particularmente protegidos de los vaivenes de la disputa político-partidaria», afirmaron.
Los funcionarios argentinos omitieron mencionar que Mármora y Mayer están enrolados en Las Fuerzas del Cielo, el espacio que se referencia en el asesor presidencial Santiago Caputo, y que suelen participar de los actos de campaña del Presidente.
Si bien aún no fue oficializado, Mayer hace días que se presenta como el jefe de gabinete de Joaquín Mogaburu, el recientemente designado titular de la SDH, y hasta agradece felicitaciones en redes sociales.
Puntos clave:
• Cinco relatores de la ONU cuestionaron a Bryan Mayer por falta de formación en derechos humanos y por relativizar crímenes de la dictadura
• Mayer publicó mensajes celebrando el golpe de 1976 y calificó de «pro terrorista» a la película Argentina, 1985
• El Gobierno respondió a la ONU justificando los dichos de Mayer en la «libertad de expresión»
• Se trata de la sexta comunicación de relatores de la ONU en 17 meses por retrocesos en justicia transicional
• Mayer y Mármora están enrolados en Las Fuerzas del Cielo, el espacio de Santiago Caputo
DDHH
Palantir, el gran hermano de Trump: la empresa que rastrea migrantes enfrenta una rebelión interna
Empleados de la compañía tecnológica cuestionaron públicamente, en canales internos, los contratos con el ICE y el rol de la firma en operaciones militares. La dirección respondió borrando mensajes y exigiendo acuerdos de confidencialidad.
Palantir: la empresa de vigilancia masiva que enfrenta una rebelión ética interna
★ La empresa de análisis de datos e inteligencia artificial Palantir Technologies atraviesa una profunda crisis interna. Empleados actuales y exfuncionarios cuestionaron el rumbo ético de la compañía tras conocerse su participación activa en la política migratoria de la administración Donald Trump y su posible involucramiento en operaciones militares con víctimas civiles, según informó la revista especializada Wired.
Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Palantir se convirtió en una pieza clave del aparato represivo del gobierno estadounidense. La empresa firmó contratos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y su tecnología, en particular la aplicación denominada ELITE, se usa para identificar, rastrear y deportar a inmigrantes en situación irregular, según reveló en febrero el portal especializado Hipertextual en base a material interno del ICE.
La chispa que encendió el debate
Las tensiones escalaron en enero de 2026, tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero abatido por agentes federales durante una protesta contra el ICE en Minneapolis, según reportó DiarioBitcoin en base a fuentes internas de la empresa. A partir de ese hecho, trabajadores de distintos equipos empezaron a exigir explicaciones a la dirección sobre el alcance real del vínculo de Palantir con esa agencia.
En un canal interno de Slack, un empleado escribió que la relación con el ICE había sido ocultada durante la era de «Trump2» y reclamó transparencia sobre el uso del software en tareas de identificación y apoyo a deportaciones. Otro trabajador fue más directo: «En mi opinión, ICE son los malos. No me enorgullece que la empresa para la que tanto disfruto trabajando forme parte de esto», declaró según reprodujo Wired.
La respuesta de la empresa fue reveladora: Palantir eliminó los mensajes varios días después, bajo el argumento de evitar filtraciones. Luego organizó sesiones de preguntas y respuestas, pero condicionó el acceso a información sensible a la firma de contratos de confidencialidad. Según los propios empleados consultados por Wired, la medida fue percibida como un intento de silenciar las críticas, no de afrontarlas.
De socialista a ideólogo del autoritarismo
El giro de la empresa es inseparable del giro ideológico de su CEO. Alex Karp, cofundador de Palantir, se definía hasta hace pocos años como socialista y apoyó candidatos demócratas como Joe Biden. Sin embargo, desde 2024 se convirtió en un aliado estratégico de Trump y comenzó a defender públicamente políticas de corte autoritario y militarista.
En los últimos días, Karp publicó un manifiesto de 22 puntos en X (ex Twitter) desde la cuenta oficial de la empresa, con un fuerte contenido nacionalista y militarizado, que volvió a generar malestar interno. Varios empleados expresaron vergüenza en canales de Slack y relataron que conocidos les preguntaban al respecto, según Wired.
Un historial que no engaña
La crítica interna llegó tarde, aunque no deja de ser significativa. Palantir fue fundada en 2003, en el contexto posterior a los atentados del 11 de septiembre, bajo la narrativa del antiterrorismo. Desde entonces acumuló denuncias por violaciones a los derechos humanos.
Ya en 2020, Amnistía Internacional alertó sobre las prácticas de la empresa. La consultora MSCI le otorgó una puntuación de 2 sobre 10 en libertades civiles. Y su fundador, Peter Thiel, declaró abiertamente que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles», según reportó El País.
La tecnología de Palantir también fue señalada como parte de operaciones militares en las que murieron civiles. La firma tuvo participación en acciones bélicas con víctimas mortales, entre ellas niños.
La pregunta que no debería sorprender
Que los empleados de Palantir se pregunten hoy si son «los malos de la película» revela, antes que una crisis de conciencia colectiva, la profundidad del autoengaño que sostiene a ciertas corporaciones tecnológicas. La empresa eligió su nombre, palantir, de las piedras videntes que en El Señor de los Anillos usa el villano Saruman para comunicarse con Sauron. Esa elección, lejos de ser inocente, fue siempre una declaración de intenciones.
La pregunta relevante no es si son los malos. La pregunta es cuánto tiempo más podrán seguir haciéndose esa pregunta sin responderla con hechos.
Puntos clave
- Palantir firmó contratos con el ICE y su tecnología se usa activamente para rastrear y deportar migrantes en Estados Unidos.
- Empleados cuestionaron internamente la relación de la empresa con el ICE; la dirección eliminó los mensajes y exigió acuerdos de confidencialidad.
- El CEO Alex Karp publicó un manifiesto de 22 puntos con contenido nacionalista y militarista desde la cuenta oficial de Palantir.
- Amnistía Internacional ya alertó en 2020 sobre las prácticas de la empresa; la consultora MSCI le dio 2 sobre 10 en libertades civiles.
- El fundador Peter Thiel declaró que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles».
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