Lawfare
El calvario judicial de Milagro Sala: 10 años como presa política
La referenta de la Tupac Amaru permanece detenida desde enero de 2016. 15 causas armadas, condenas de la Corte Suprema y un entramado de persecución entre Justicia y política en Jujuy. Hoy, con la salud deteriorada, está internada en el Hospital de Gonnet con tobillera electrónica.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ Este 16 de enero se cumplen 10 años desde que Milagro Sala fue detenida en Jujuy. Aquel día de 2016, la dirigenta social acampaba frente a la Casa de Gobierno provincial para reclamar al entonces recién asumido gobernador Gerardo Morales. Desde entonces, lleva 3.653 días privada de su libertad: primero en penales jujeños, luego bajo arresto domiciliario en esa provincia y desde 2023 en La Plata, donde fue trasladada por razones de salud.
La referenta de la organización barrial Tupac Amaru enfrenta 15 causas judiciales y atravesó seis debates orales y públicos. En septiembre de 2024, la Corte Suprema de Justicia confirmó una condena de 15 años de prisión efectiva por las causas «Pibes Villeros», acusada de «extorsión, fraude y asociación ilícita» en relación con la construcción de viviendas, y otra por amenazas telefónicas a una comisaría del Barrio Alto Comedero en 2014. Su defensa denunció recusaciones e irregularidades en ambos procesos.
«A veces no quiere vivir más porque está cansada de tanto apriete, se cansó de llorar. Lo que le hacen a ella no se lo merece ni al peor enemigo», declaró su hija Claudia a Página/12.
Internada en Gonnet: deterioro físico y emocional
Milagro Sala permanece internada en el Hospital de Gonnet desde hace más de dos semanas. Su médico personal, Jorge Rachid, confirmó a este diario que la dirigenta atraviesa «un proceso de angustia muy fuerte que le provocó una desestabilización emocional profunda».
«Ahora está tranquila, compensada y medicada bajo tratamiento de salud mental», explicó Rachid. El profesional detalló que Sala padece trombosis profunda en el miembro inferior izquierdo y síndrome de May-Thurner, un cuadro vascular complejo que requiere control médico especializado constante. «Es uno de los elementos fundamentales para tenerla en La Plata porque tiene que estar muy cerca de centros médicos especializados porque se puede complicar», agregó.
El médico indicó que un equipo del Hospital Italiano de La Plata la monitorea periódicamente y envía informes sobre su estado de salud a la justicia jujeña. A pesar de cumplir prisión domiciliaria, Sala porta una tobillera electrónica.
Las pérdidas familiares que profundizaron el deterioro
El paso de estos 10 años también dejó pérdidas irreparables en el entorno familiar de Milagro Sala. Hace casi tres años murió su hijo Sergio Chorolque Sala, de 37 años, y meses después falleció su marido, Raúl Noro.
«Para ella, son 10 años de una pesadilla de la que no puede despertar. Cuando salga a la calle no va a encontrar a amigas y compañeros que fallecieron por el Covid. Cree que ha sacrificado a su familia y lo lamenta mucho. Es como una mochila que lleva puesta por la pérdida de su hijo y su marido», relató Claudia.
Según Rachid, estas muertes generaron «un deterioro importante» en la salud mental de la dirigenta, que se sumó a sus problemas vasculares crónicos.
Presión judicial y episodios recientes
«La angustia la desestabilizó emocionalmente y tiene que ver también con la persecución judicial, la quieren llevar a Jujuy por una nueva causa, han venido fiscales jujeños sin la autorización del juez de Instrucción de La Plata a verla. Y además, tuvo un desalojo intempestivo con falsedades que se dijeron en los medios», agregó Rachid.
Su abogada defensora, Alejandra Cejas, denunció lo que definió como «una judicialización del cuerpo de Milagro Sala». «Se olvidan de que ella es una persona que tiene que ser tratada con dignidad», sostuvo. Cejas detalló que durante el último año la dirigenta «ha sufrido un ataque desenfrenado por parte del Poder Judicial jujeño, tratando de traerla para conocimiento de una causa nueva, desconociendo la situación de salud que atraviesa». Se trata de un expediente por lavado de activos derivado de la causa «Pibes Villeros».
El laboratorio del hostigamiento judicial
«Le pido perdón a Morales por ser negra y coya», fue la frase con la que Milagro Sala se presentó hace nueve años en el primer juicio que enfrentó. En esos tribunales habló de la «revolución de la cabeza» con la que los tupaqueros lograron ser «señores y señoras, y hoy nos tratan de usted y no de negros villeros». Y agregó: «No tengo vergüenza de decirlo, estoy orgullosa de ser negra, coya. Y creo que todas esas cosas son las que han molestado a Morales y si él sintió eso, le pido perdón».
Gerardo Morales ya no gobierna Jujuy, desde diciembre de 2023 lo hace Carlos Sadir, también radical, pero según su hija Claudia, «la siguen torturando con causa tras causa, buscando que no recupere la libertad». «Nada le satisface al gobierno de Gerardo Morales, que es el que gobierna detrás de Sadir. Actúa como un monje negro, es que le da órdenes a jueces y fiscales para hostigarla», denunció.
Desde el inicio del caso, varios integrantes de la Tupac Amaru fueron detenidos con acusaciones similares. Milagro Sala es la única que continúa presa. Durante este período se sucedieron pedidos internacionales de liberación por parte de Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Organización de los Estados Americanos (OEA). También perdió sus fueros como diputada electa del Parlasur en 2016.
María Elena Naddeo, secretaria General de la Asociación Permanente por los Derechos Humanos (APDH) e integrante del Comité por la Liberación de Milagro Sala, sostuvo: «Siempre dijimos que lo que pasó en Jujuy con Milagro fue el laboratorio, el ensayo con el cual el PRO y sus aliados radicales iniciaron el proceso de perseguir y disciplinar a las organizaciones sociales».
Naddeo recordó que la Tupac Amaru «movilizó fuertemente para lograr que se pongan en marcha los juicios de memoria, verdad y justicia, como los crímenes de ‘La Noche del apagón’, de Ledesma, cuando la empresa de Blaquier fue cómplice. Logró que la justicia federal en Jujuy iniciara el proceso de juzgamiento».
El reclamo sostenido
Días atrás, referentes de derechos humanos como Adolfo Pérez Esquivel y Taty Almeida, junto a decenas de personalidades, publicaron una solicitada en la que denunciaron «el injusto encarcelamiento de Milagro Sala como uno de los casos más emblemáticos de persecución política y violencia judicial». El documento agregó que «este modus operandi se multiplicó con otras referencias políticas del campo popular, luchadores sociales y opositores políticos, comunidades indígenas, llegando a la detención de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner».
Al momento de la detención de Milagro Sala, la Tupac Amaru había construido barrios enteros, 8.000 viviendas, una fábrica de ladrillos, un taller de conformado de metales y una fábrica textil, escuelas primarias, secundarias y terciarias, centros de formación profesional, puestos de salud para personas con discapacidad y varios centros recreativos. Las piletas de «El Cantri», en Alto Comedero, eran uno de los símbolos del orgullo tupaquero.
Diez años después, el reclamo por la libertad de Milagro Sala continúa firme.
Puntos Clave
- Milagro Sala cumple 10 años detenida desde el 16 de enero de 2016, cuando fue arrestada en un acampe frente a la Casa de Gobierno de Jujuy
- Enfrenta 15 causas judiciales y la Corte Suprema confirmó una condena de 15 años de prisión efectiva
- Está internada en el Hospital de Gonnet con deterioro físico y emocional, portando tobillera electrónica
- Perdió a su hijo y a su marido durante estos años de detención
- Organismos internacionales como la ONU, la CIDH y la OEA pidieron su inmediata liberación
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Judiciales ⚖️
Sigman esquiva por tercera vez al juez Lijo: ¿lawfare o corrupción real en la causa vacunas?
El empresario farmacéutico Hugo Sigman volvió a eludir su declaración indagatoria ante el juez Ariel Lijo por la causa que investiga irregularidades en la compra de vacunas durante la pandemia. La maniobra reactualiza el debate sobre el rol del fiscal Carlos Stornelli, reconocido operador del lawfare macrista, en una investigación que mezcla hechos verificados con una acusación que no explica las condiciones abusivas que Pfizer impuso al Estado argentino en plena emergencia sanitaria.
El empresario farmacéutico Hugo Sigman volvió a eludir su declaración indagatoria ante el juez federal Ariel Lijo por la causa que investiga presuntas irregularidades en la compra de vacunas durante la pandemia de Covid-19. Lo hizo al presentar un recurso ante la Cámara Federal, que el magistrado aceptó, lo que impidió su comparecencia este lunes en los tribunales de Comodoro Py.
Es la tercera postergación en el expediente. Pero el contexto político y judicial de la causa obliga a una lectura más compleja: ¿qué hay detrás de una investigación impulsada por el fiscal Carlos Stornelli, uno de los operadores más documentados del lawfare en la Argentina?
La nueva maniobra procesal y el historial de evasiones
Sigman debía presentarse este lunes a las 11 horas en Comodoro Py para prestar declaración indagatoria. No fue. Según fuentes judiciales, la defensa del empresario presentó un recurso ante la Cámara Federal y el juez Lijo aceptó suspender la audiencia. La citación había sido reprogramada en dos ocasiones previas: la primera vez estaba prevista para mayo, pero la defensa solicitó una postergación; la segunda fecha era el 26 de junio y también fue corrida. La de este lunes era la tercera oportunidad que se esfumó.
La causa, radicada en el juzgado federal de Lijo a impulso del fiscal Carlos Stornelli, investiga si el gobierno de Alberto Fernández demoró deliberadamente el acuerdo con el laboratorio estadounidense Pfizer para favorecer los intereses de laboratorios con socios locales, en particular el Grupo Insud encabezado por Sigman, cuyo laboratorio mAbxience produjo el principio activo de la vacuna de AstraZeneca para América Latina. También están involucradas en la investigación la exministra de Salud Carla Vizzotti, la exasesora presidencial Cecilia Nicolini, el infectólogo Pedro Cahn y la exsubsecretaria de Medicamentos Sonia Tarragona, entre otros. En total, Lijo ordenó 15 indagatorias que se extenderán hasta septiembre de 2026.
Lo que Stornelli no explica: las condiciones de Pfizer
La acusación de Stornelli tiene un flanco débil que la narrativa judicial no termina de saldar: omite explicar por qué el gobierno de Fernández no cerró el acuerdo con Pfizer. El propio exministro de Salud Ginés González García declaró públicamente en diciembre de 2020 que las exigencias del laboratorio estadounidense eran «condiciones un poco inaceptables».
El relato del entonces titular de la cartera sanitaria fue claro: Pfizer exigió primero una ley especial de inmunidad, el Congreso la aprobó, y luego la casa central de la compañía en Estados Unidos consideró que esa normativa no era suficiente y planteó nuevas condiciones, incluyendo que el contrato no fuera firmado por el Ministerio de Salud sino directamente por el presidente de la Nación.
A eso se sumaron obstáculos logísticos de envergadura: la vacuna de Pfizer requería ser conservada y transportada a temperaturas de hasta 70 grados bajo cero, una cadena de frío de alta exigencia que en ese momento representaba un desafío operativo enorme para la Argentina. El propio gerente general de Pfizer Argentina, Nicolás Vaquer, reconoció ante el Congreso en junio de 2021 que el laboratorio no fue convocado a participar del proceso legislativo y que existían diferencias sobre garantías contractuales.
Mientras tanto, el gobierno avanzó con los contratos de AstraZeneca (firmado el 6 de noviembre de 2020), Sputnik V (9 de diciembre de 2020) y Sinopharm (10 de febrero de 2021), cuyos primeros lotes comenzaron a llegar entre marzo y abril de 2021. Para Stornelli, esa secuencia configura un plan deliberado de perjuicio a la salud pública. Para una mirada crítica, configura también el resultado de una negociación fracasada con un laboratorio que en plena pandemia global imponía condiciones desmesuradas a los Estados compradores.
El fiscal Stornelli: un prontuario que no puede ignorarse
Cualquier análisis serio de esta causa requiere revisar quién la impulsa. Carlos Stornelli no es un fiscal cualquiera. Fue procesado por el juez federal Alejo Ramos Padilla en la causa del D’Alessiogate, un expediente que investigó una red paraestatal de espionaje ilegal y extorsión vinculada a la AFI macrista. El procesamiento, que tiene confirmación de la Cámara de Mar del Plata, lo involucra en maniobras de inteligencia ilegal y en vínculos con el operador Marcelo D’Alessio, hoy condenado a 13 años de prisión. Uno de los hijos del fiscal revistó en la exSIDE durante el gobierno de Mauricio Macri.
Stornelli fue además uno de los operadores centrales del andamiaje conocido como lawfare durante el macrismo, en el que la causa «Cuadernos de Centeno» fue su actuación más emblemática. En ese expediente construyó un sistema de «delación premiada» que poco a poco se desmorona por la gran fragilidad de sus pruebas y las presiones a empresarios presuntamente involucrados en el entramado de corrupción y “testigos” forzados a declarar situaciones de las que no fueron testigos.
El propio peritaje del celular del secretario privado de Macri, Darío Nieto, reveló mensajes que indicarían coordinación entre el entonces presidente y el fiscal. Un texto del 9 de agosto de 2018 consignado en ese dispositivo reza: «Sus deseos son órdenes. Stornelli ya lo tiene enfrente para preguntarle lo que él pidió». La corporación judicial de Comodoro Py intervino en varias oportunidades para protegerlo de las consecuencias de sus propios actos.
Este historial no exime a nadie de investigación, pero obliga a extremar el criterio crítico frente a cualquier causa que Stornelli impulsa. La pregunta que corresponde formular no es si hubo irregularidades en la compra de vacunas, sino si la investigación judicial busca esclarecer hechos o construir una causa política funcional a los intereses que el fiscal históricamente representó.
Sigman en el centro: el conflicto de intereses que sí merece atención
Más allá del perfil del fiscal, la causa tiene elementos que merecen escrutinio público. El vínculo entre el laboratorio mAbxience de Sigman y el contrato de AstraZeneca, combinado con el hecho de que Sonia Tarragona, quien negoció con Pfizer en nombre del Estado, había sido directora general de la Fundación Mundo Sano entre 2008 y 2013, presidida por Silvia Gold, esposa de Sigman, configura un cruce de intereses que requiere explicaciones. No prueba ningún delito, pero el circuito merece ser auditado con rigor. Un Estado en emergencia sanitaria no puede darse el lujo de que quienes administran decisiones millonarias tengan relaciones institucionales previas con los principales beneficiados por esas decisiones.
Lo que no puede hacerse, en cambio, es reducir la complejidad de aquella coyuntura pandémica a una narrativa de corrupción lineal. La Argentina de 2020 negoció en un mercado global de vacunas signado por la escasez, la presión de las potencias centrales y las exigencias leoninas de los laboratorios con mayor poder de mercado. Pfizer no era la única opción disponible; era la más exigente contractualmente y la más difícil de implementar logísticamente en ese momento. Eso no exculpa a nadie, pero sí complejiza un cuadro que la acusación de Stornelli presenta con una simpleza sospechosa.
Situación procesal actual
Sigman podrá presentar su descargo o ejercer el derecho constitucional a no declarar en la próxima fecha que la Cámara Federal habilite. El juez Lijo continúa reuniendo pruebas para determinar si existieron responsabilidades penales en el proceso de contratación de vacunas. Una vez concluidas las 15 indagatorias ordenadas, el magistrado deberá resolver si avanza hacia un procesamiento formal, dicta falta de mérito o dispone el cierre parcial de la causa respecto de algunos imputados. El mismo Lijo que investiga este expediente conduce paralelamente la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el actual jefe de Gabinete Manuel Adorni, lo que subraya el peso político de los expedientes que tramitan en su juzgado.
Puntos clave
- Sigman eludió por tercera vez su declaración ante Lijo al presentar un recurso ante la Cámara Federal, que fue aceptado por el magistrado.
- La causa investiga si el gobierno de Fernández demoró el acuerdo con Pfizer para favorecer a laboratorios con socios locales, pero no contempla en su acusación las condiciones abusivas que el laboratorio impuso al Estado.
- El fiscal Stornelli, impulsor de la causa, tiene procesamiento confirmado en cámara por espionaje ilegal y extorsión en el marco del D’Alessiogate.
- El laboratorio mAbxience de Sigman produjo el principio activo de la vacuna AstraZeneca para América Latina, lo que lo ubica en el centro del expediente junto a su vínculo con Sonia Tarragona a través de la Fundación Mundo Sano.
- Las 15 indagatorias ordenadas por Lijo se extenderán hasta septiembre de 2026; tras su conclusión, el juez deberá resolver si procesa o archiva.
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