Judiciales ⚖️
Sigman esquiva por tercera vez al juez Lijo: ¿lawfare o corrupción real en la causa vacunas?
El empresario farmacéutico Hugo Sigman volvió a eludir su declaración indagatoria ante el juez Ariel Lijo por la causa que investiga irregularidades en la compra de vacunas durante la pandemia. La maniobra reactualiza el debate sobre el rol del fiscal Carlos Stornelli, reconocido operador del lawfare macrista, en una investigación que mezcla hechos verificados con una acusación que no explica las condiciones abusivas que Pfizer impuso al Estado argentino en plena emergencia sanitaria.
El empresario farmacéutico Hugo Sigman volvió a eludir su declaración indagatoria ante el juez federal Ariel Lijo por la causa que investiga presuntas irregularidades en la compra de vacunas durante la pandemia de Covid-19. Lo hizo al presentar un recurso ante la Cámara Federal, que el magistrado aceptó, lo que impidió su comparecencia este lunes en los tribunales de Comodoro Py.
Es la tercera postergación en el expediente. Pero el contexto político y judicial de la causa obliga a una lectura más compleja: ¿qué hay detrás de una investigación impulsada por el fiscal Carlos Stornelli, uno de los operadores más documentados del lawfare en la Argentina?
La nueva maniobra procesal y el historial de evasiones
Sigman debía presentarse este lunes a las 11 horas en Comodoro Py para prestar declaración indagatoria. No fue. Según fuentes judiciales, la defensa del empresario presentó un recurso ante la Cámara Federal y el juez Lijo aceptó suspender la audiencia. La citación había sido reprogramada en dos ocasiones previas: la primera vez estaba prevista para mayo, pero la defensa solicitó una postergación; la segunda fecha era el 26 de junio y también fue corrida. La de este lunes era la tercera oportunidad que se esfumó.
La causa, radicada en el juzgado federal de Lijo a impulso del fiscal Carlos Stornelli, investiga si el gobierno de Alberto Fernández demoró deliberadamente el acuerdo con el laboratorio estadounidense Pfizer para favorecer los intereses de laboratorios con socios locales, en particular el Grupo Insud encabezado por Sigman, cuyo laboratorio mAbxience produjo el principio activo de la vacuna de AstraZeneca para América Latina. También están involucradas en la investigación la exministra de Salud Carla Vizzotti, la exasesora presidencial Cecilia Nicolini, el infectólogo Pedro Cahn y la exsubsecretaria de Medicamentos Sonia Tarragona, entre otros. En total, Lijo ordenó 15 indagatorias que se extenderán hasta septiembre de 2026.
Lo que Stornelli no explica: las condiciones de Pfizer
La acusación de Stornelli tiene un flanco débil que la narrativa judicial no termina de saldar: omite explicar por qué el gobierno de Fernández no cerró el acuerdo con Pfizer. El propio exministro de Salud Ginés González García declaró públicamente en diciembre de 2020 que las exigencias del laboratorio estadounidense eran «condiciones un poco inaceptables».
El relato del entonces titular de la cartera sanitaria fue claro: Pfizer exigió primero una ley especial de inmunidad, el Congreso la aprobó, y luego la casa central de la compañía en Estados Unidos consideró que esa normativa no era suficiente y planteó nuevas condiciones, incluyendo que el contrato no fuera firmado por el Ministerio de Salud sino directamente por el presidente de la Nación.
A eso se sumaron obstáculos logísticos de envergadura: la vacuna de Pfizer requería ser conservada y transportada a temperaturas de hasta 70 grados bajo cero, una cadena de frío de alta exigencia que en ese momento representaba un desafío operativo enorme para la Argentina. El propio gerente general de Pfizer Argentina, Nicolás Vaquer, reconoció ante el Congreso en junio de 2021 que el laboratorio no fue convocado a participar del proceso legislativo y que existían diferencias sobre garantías contractuales.
Mientras tanto, el gobierno avanzó con los contratos de AstraZeneca (firmado el 6 de noviembre de 2020), Sputnik V (9 de diciembre de 2020) y Sinopharm (10 de febrero de 2021), cuyos primeros lotes comenzaron a llegar entre marzo y abril de 2021. Para Stornelli, esa secuencia configura un plan deliberado de perjuicio a la salud pública. Para una mirada crítica, configura también el resultado de una negociación fracasada con un laboratorio que en plena pandemia global imponía condiciones desmesuradas a los Estados compradores.
El fiscal Stornelli: un prontuario que no puede ignorarse
Cualquier análisis serio de esta causa requiere revisar quién la impulsa. Carlos Stornelli no es un fiscal cualquiera. Fue procesado por el juez federal Alejo Ramos Padilla en la causa del D’Alessiogate, un expediente que investigó una red paraestatal de espionaje ilegal y extorsión vinculada a la AFI macrista. El procesamiento, que tiene confirmación de la Cámara de Mar del Plata, lo involucra en maniobras de inteligencia ilegal y en vínculos con el operador Marcelo D’Alessio, hoy condenado a 13 años de prisión. Uno de los hijos del fiscal revistó en la exSIDE durante el gobierno de Mauricio Macri.
Stornelli fue además uno de los operadores centrales del andamiaje conocido como lawfare durante el macrismo, en el que la causa «Cuadernos de Centeno» fue su actuación más emblemática. En ese expediente construyó un sistema de «delación premiada» que poco a poco se desmorona por la gran fragilidad de sus pruebas y las presiones a empresarios presuntamente involucrados en el entramado de corrupción y “testigos” forzados a declarar situaciones de las que no fueron testigos.
El propio peritaje del celular del secretario privado de Macri, Darío Nieto, reveló mensajes que indicarían coordinación entre el entonces presidente y el fiscal. Un texto del 9 de agosto de 2018 consignado en ese dispositivo reza: «Sus deseos son órdenes. Stornelli ya lo tiene enfrente para preguntarle lo que él pidió». La corporación judicial de Comodoro Py intervino en varias oportunidades para protegerlo de las consecuencias de sus propios actos.
Este historial no exime a nadie de investigación, pero obliga a extremar el criterio crítico frente a cualquier causa que Stornelli impulsa. La pregunta que corresponde formular no es si hubo irregularidades en la compra de vacunas, sino si la investigación judicial busca esclarecer hechos o construir una causa política funcional a los intereses que el fiscal históricamente representó.
Sigman en el centro: el conflicto de intereses que sí merece atención
Más allá del perfil del fiscal, la causa tiene elementos que merecen escrutinio público. El vínculo entre el laboratorio mAbxience de Sigman y el contrato de AstraZeneca, combinado con el hecho de que Sonia Tarragona, quien negoció con Pfizer en nombre del Estado, había sido directora general de la Fundación Mundo Sano entre 2008 y 2013, presidida por Silvia Gold, esposa de Sigman, configura un cruce de intereses que requiere explicaciones. No prueba ningún delito, pero el circuito merece ser auditado con rigor. Un Estado en emergencia sanitaria no puede darse el lujo de que quienes administran decisiones millonarias tengan relaciones institucionales previas con los principales beneficiados por esas decisiones.
Lo que no puede hacerse, en cambio, es reducir la complejidad de aquella coyuntura pandémica a una narrativa de corrupción lineal. La Argentina de 2020 negoció en un mercado global de vacunas signado por la escasez, la presión de las potencias centrales y las exigencias leoninas de los laboratorios con mayor poder de mercado. Pfizer no era la única opción disponible; era la más exigente contractualmente y la más difícil de implementar logísticamente en ese momento. Eso no exculpa a nadie, pero sí complejiza un cuadro que la acusación de Stornelli presenta con una simpleza sospechosa.
Situación procesal actual
Sigman podrá presentar su descargo o ejercer el derecho constitucional a no declarar en la próxima fecha que la Cámara Federal habilite. El juez Lijo continúa reuniendo pruebas para determinar si existieron responsabilidades penales en el proceso de contratación de vacunas. Una vez concluidas las 15 indagatorias ordenadas, el magistrado deberá resolver si avanza hacia un procesamiento formal, dicta falta de mérito o dispone el cierre parcial de la causa respecto de algunos imputados. El mismo Lijo que investiga este expediente conduce paralelamente la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el actual jefe de Gabinete Manuel Adorni, lo que subraya el peso político de los expedientes que tramitan en su juzgado.
Puntos clave
- Sigman eludió por tercera vez su declaración ante Lijo al presentar un recurso ante la Cámara Federal, que fue aceptado por el magistrado.
- La causa investiga si el gobierno de Fernández demoró el acuerdo con Pfizer para favorecer a laboratorios con socios locales, pero no contempla en su acusación las condiciones abusivas que el laboratorio impuso al Estado.
- El fiscal Stornelli, impulsor de la causa, tiene procesamiento confirmado en cámara por espionaje ilegal y extorsión en el marco del D’Alessiogate.
- El laboratorio mAbxience de Sigman produjo el principio activo de la vacuna AstraZeneca para América Latina, lo que lo ubica en el centro del expediente junto a su vínculo con Sonia Tarragona a través de la Fundación Mundo Sano.
- Las 15 indagatorias ordenadas por Lijo se extenderán hasta septiembre de 2026; tras su conclusión, el juez deberá resolver si procesa o archiva.
Fútbol & Goles!
Imputaron a “Chiqui” Tapia por enriquecimiento ilícito en el CEAMSE
El fiscal Gerardo Pollicita ordenó medidas de prueba contra el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, investigado por un incremento patrimonial cercano al 1.000% en ocho años que no logra justificar con sus ingresos declarados. La causa tramita ante el juez Ariel Lijo en el Juzgado Federal N° 4.
Siete propiedades, más de $1.002 millones en depósitos bancarios en un año y US$246.206 en una caja de ahorro a valor oficial: ese es el perfil patrimonial que la justicia federal busca explicar en la investigación contra el titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). El problema, según la denuncia que dio origen a la causa, es que sus ingresos declarados no alcanzan para justificar semejante acumulación.
El fiscal federal Gerardo Pollicita ordenó medidas de prueba contra Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la AFA, en el marco de una causa por presunto enriquecimiento ilícito que tramita ante el juez Ariel Lijo, a cargo del Juzgado Federal N° 4, luego de que la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones definiera que ese tribunal era el competente. La investigación se originó en una denuncia del abogado Guillermo Tofoni, que apuntó a la actuación de Tapia en la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), organismo del que formó parte entre 2016 y 2025.
El patrimonio que no cierra
La denuncia de Tofoni traza una línea de tiempo precisa. En 2017, Tapia declaró cuatro propiedades con un valor fiscal total de aproximadamente $17 millones, un único vehículo y activos líquidos inferiores a $1,5 millones, equivalentes entonces a unos US$43.000, lo que el denunciante calificó como un «patrimonio acotado». Dos años después, en 2019, el panorama ya había cambiado de manera significativa: el funcionario incluyó en sus declaraciones juradas cuatro inmuebles adicionales, entre ellos una casa en San Isidro de 315 m² valuada en $15 millones, un departamento en Caballito de 291 m², una casona en Ingeniero Maschwitz de 280 m² y un terreno de 2.430 m² en Campana por $10.918.214.
El salto más llamativo se produjo hacia 2024, cuando Tapia reconoció en sus declaraciones la existencia de más de $1.002 millones en depósitos en múltiples cuentas bancarias, más de $39 millones en efectivo y US$246.206 en una caja de ahorro a valor oficial. Sin embargo, al año siguiente, la fotografía financiera presentada fue radicalmente distinta: cero pesos en efectivo y cero en depósitos bancarios, con siete propiedades registradas. Entre ellas, dos inmuebles en San Juan exhiben lo que la denuncia denomina una «doble anomalía»: sus valores fiscales decrecieron en lugar de actualizarse, y además pasaron de ser bienes propios a integrar el conjunto ganancial.
Tofoni sostuvo que las declaraciones juradas «son falsas», ya que los ingresos declarados no explicarían un incremento patrimonial de alrededor del 1.000% en ocho años, y acusó al funcionario de tener bienes «no declarados». Para el período investigado, Tapia registró tres fuentes de ingreso: el CEAMSE, la AFA y su rol como vicepresidente segundo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), con un ingreso total declarado de más de $818 millones anuales más otros $200 millones adicionales.
Las medidas de prueba que solicitó Pollicita
Ante ese cuadro, el fiscal Pollicita presentó un escrito con un abanico de pedidos orientados a reconstruir la situación económica real de Tapia y determinar si hubo un incremento patrimonial «apreciable» a partir de 2016. La primera y más relevante medida solicitada es el levantamiento del secreto fiscal, bancario y financiero del investigado, junto con el acceso a todas sus declaraciones juradas durante el período bajo análisis.
Además, el fiscal requirió informes al CEAMSE sobre los ingresos que Tapia percibió desde su ingreso al organismo hasta la actualidad; a Migraciones sobre sus movimientos migratorios; a ARCA sobre su situación fiscal, patrimonial, económica y financiera histórica; y al Banco Central sobre el detalle de sus cuentas y operaciones bancarias. Pollicita también indaga si Tapia realizó envíos o recepciones de dinero del exterior y si operó con criptoactivos.
En paralelo, el fiscal exhortó a la Conmebol a remitir información completa sobre los cargos que tuvo Tapia en la entidad sudamericana, junto con los montos y rubros abonados en cada caso.
El mismo juez, la misma fiscalía
La causa contra Tapia no es ajena al ecosistema de investigaciones por corrupción que tramitan actualmente en el fuero federal. El juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita son las mismas figuras que instruyen la causa por enriquecimiento ilícito contra el Jefe de Gabinete Manuel Adorni, donde ya ordenaron el levantamiento del secreto fiscal y el peritaje de dispositivos de testigos clave. En el caso Adorni, el patrimonio investigado supera los US$840.000 e incluye refacciones de lujo pagadas en efectivo y sin factura. El hecho de que ambas causas estén en el mismo juzgado y con el mismo fiscal refuerza el perfil del tribunal como un espacio de litigación de causas de alto impacto político e institucional.
Lo que tenés que saber
- El fiscal Pollicita solicitó el levantamiento del secreto fiscal, bancario y financiero de Claudio «Chiqui» Tapia en el marco de una causa por presunto enriquecimiento ilícito.
- La investigación cubre el período 2016-2025, cuando Tapia integró el directorio del CEAMSE.
- La denuncia original señala un incremento patrimonial de alrededor del 1.000% en ocho años que sus ingresos declarados no justifican.
- En 2024, Tapia declaró más de $1.002 millones en depósitos bancarios y US$246.206 en caja de ahorro; al año siguiente declaró cero en efectivo y cero en depósitos.
- La causa tramita ante el juez Ariel Lijo en el Juzgado Federal N° 4, el mismo tribunal que investiga a Adorni por enriquecimiento ilícito.
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