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Jorge Macri abraza a Milei para 2027: asegura que las relaciones “son buenas”

El jefe de Gobierno porteño blanqueó este jueves su disposición a acordar con La Libertad Avanza de cara a 2027, con el argumento de frenar el regreso del kirchnerismo. La declaración, que contrasta con meses de tensión entre el PRO y el oficialismo nacional, llega mientras el Gobierno de Milei sostiene políticas de ajuste que impactan directamente sobre los porteños.

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Jorge Macri blanquea el pacto con LLA: el ajuste no importa si el enemigo es el kirchnerismo.

Con la sencillez que suele caracterizar a los acuerdos por conveniencia, Jorge Macri confirmó este jueves que no descarta una alianza electoral con La Libertad Avanza (LLA) para las elecciones de 2027. «No hay que descartarlo porque el gran desafío es no volver al pasado, no volver al kirchnerismo y al populismo, que nos dejó un país devastado con niveles de emisión e inflación descontrolados», declaró el jefe de Gobierno porteño en declaraciones a Radio Rivadavia. La frase condensa la operación discursiva del PRO: construir al kirchnerismo como amenaza existencial para justificar cualquier convergencia con un gobierno cuyas políticas de ajuste afectan a millones de ciudadanos.

El «mal menor» como estrategia electoral

La declaración de Macri no es un exabrupto ni una improvisación, sino la explicitación de una lógica que el PRO viene ensayando desde que Javier Milei llegó al poder en diciembre de 2023. La fórmula es simple: cualquier crítica al Gobierno nacional queda subordinada al objetivo de «no volver al populismo». En ese esquema, el ajuste en jubilaciones, el desfinanciamiento universitario, el tarifazo que acumuló más del 525% desde el inicio de la gestión libertaria y el desmantelamiento del Estado pasan a segundo plano. «Hoy las relaciones son buenas», confirmó Macri, y agregó que la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete también colaboró en distender el vínculo.

El dato no es menor: Santilli reemplazó a Manuel Adorni, quien debió abandonar el cargo en medio de la causa judicial por enriquecimiento ilícito que tramita en el fuero federal bajo la instrucción del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita. En ese contexto, el PRO porteño leyó el movimiento como un gesto de distensión y respondió con declaraciones de apertura al acuerdo.

Mauricio Macri, en el relato de la unidad

Ante versiones sobre un alejamiento del expresidente, Jorge Macri salió a desmentirlas con énfasis. «Con Mauricio estamos muy bien, siempre me ayuda a pensar, y tiene un rol muy importante en el PRO», sostuvo. La declaración busca cerrar la grieta interna que, semanas atrás, fuentes del propio oficialismo nacional describían como un obstáculo central para cualquier negociación: en LLA consideraban que la disputa entre los dos Macri (los llamados «los primos») era el principal impedimento para formalizar un acuerdo.

La tensión entre Mauricio Macri y Milei, sin embargo, no desapareció. El presidente libertario acusó al expresidente en reiteradas oportunidades de haber «estafado a los argentinos» con el reperfilamiento de la deuda en pesos de 2019. Esa fricción de fondo convive con la voluntad táctica de Jorge Macri de no cerrar ninguna puerta antes de que el mapa electoral de 2027 tome forma definitiva.

Seguridad y salud: la agenda porteña como vitrina

Más allá del plano electoral, Macri repasó las políticas de su administración en dos ejes sensibles. En materia de seguridad, aseguró que continuarán los operativos «en las villas y en cualquier barrio» donde el mapa del delito indique concentración de ilícitos. La afirmación viene acompañada de una retórica que criminaliza la pobreza: el jefe de Gobierno dijo que «el estilo de vida del porteño se ve afectado por una forma de vida del conurbano, de desorden y abandono». La frase, cargada de estigma territorial, expresa la misma lógica con la que el PRO construyó su identidad política en CABA durante dos décadas.

En salud, Macri justificó la polémica política de priorizar la atención de turnos programados a residentes porteños sobre pacientes del resto del país. «Nosotros le vamos a dar prioridad al porteño en un sistema inteligente que priorice su atención», dijo, respondiendo así a las críticas del exjefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, quien alertó que bajo su gestión nunca se dejó de atender a ningún niño con fiebre por no ser residente de la Ciudad.

Una alianza por defecto

Lo que Macri presenta como una convergencia de valores es, en rigor, una alianza defensiva. El PRO y LLA comparten la desconfianza hacia el peronismo, el rechazo a la intervención estatal en la economía y la apuesta por un modelo de seguridad que prioriza el orden sobre los derechos sociales. Lo que los separa, por ahora, son los tiempos electorales y las disputas internas por los liderazgos. Pero en la lógica del «no volver al pasado», esas diferencias se borran con facilidad cuando se acerca el calendario.

Puntos clave

  • Jorge Macri no descartó un acuerdo electoral con La Libertad Avanza para 2027, apelando al argumento de frenar el regreso del kirchnerismo.
  • Afirmó que «las relaciones con LLA son buenas» y que la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete mejoró el vínculo entre ambos espacios.
  • Desmintió versiones de distanciamiento con Mauricio Macri y sostuvo que la relación interna del PRO está consolidada.
  • Reafirmó los operativos de seguridad en villas y barrios populares de la Ciudad, con una retórica que estigmatiza al conurbano bonaerense.
  • Defendió la política de priorizar turnos médicos programados para residentes porteños frente a las críticas de Rodríguez Larreta.

Elecciones

La interna libertaria que expone el miedo a Kicillof rumbo a 2027: ¿polarizar o fragmentar al peronismo?

Karina Milei y Luis Caputo quieren subir al gobernador bonaerense al ring; otro sector de Balcarce 50 advierte que con un 52% de rechazo presidencial la confrontación puede salir cara y propone dividir al peronismo para llegar a 2027.

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El Argentino Diario-Axel Kicillof.
"Kicillof es el que más mide": la frase que sacude la estrategia de reelección de Milei.

Faltan meses para que arranque formalmente la campaña, pero en la Casa Rosada ya se libra una pulseada que revela más temor que confianza: el oficialismo no sabe si le conviene enfrentar a Axel Kicillof cara a cara o trabajar para que el peronismo llegue partido a las urnas. Detrás de esa discusión hay un número que incomoda a todos en Balcarce 50: el 52% de imagen negativa que hoy arrastra Javier Milei.

El debate atraviesa a los distintos sectores del Gobierno libertario, que ya diseña la estrategia para la reelección del Presidente en 2027. En el centro de la escena está el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, principal referente de la oposición peronista y figura alrededor de la cual se ordena buena parte del tablero electoral del Partido Justicialista (PJ).

La apuesta de Karina: subir a Kicillof al ring

El sector que responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, sostiene que lo más conveniente es construir un perfil contrapuesto al del mandatario provincial y confrontar abiertamente ambos modelos de gestión. La premisa es que el votante no quiere regresar al pasado y que el gobernador tendría un techo bajo en una eventual segunda vuelta.

«La gente no vota para atrás. Además, en un potencial balotaje, ¿cuánto de ese universo tiene Axel para crecer? ¿10%?», planteó una importante fuente del oficialismo. Desde el entorno de la hermana presidencial repiten la misma idea: «La gente no quiere volver para atrás».

Esa línea cuenta con el respaldo del propio Milei, que suele referirse a Kicillof como «enano soviético», y del ministro de Economía, Luis Caputo, quien llegó a definirlo como «el anticristo». Durante la Argentina Week en París, Caputo insistió en el mismo libreto: «Hemos estado en el infierno y, créanme, la mayoría de la gente nunca votará para volver al infierno». El oficialismo vuelve a apostar al insulto y a la demonización del adversario como estrategia de campaña, un recurso que forma parte del discurso de confrontación permanente que caracteriza a la gestión libertaria.

Las encuestas que inquietan a Balcarce 50

No todos en la Casa Rosada comparten ese entusiasmo. En algunas oficinas de Balcarce 50 advierten que la imagen de Kicillof muestra un respaldo significativo y que polarizar con él podría terminar siendo un mal negocio para el oficialismo.

El argumento se apoya en el crecimiento del rechazo a la figura presidencial. Según un relevamiento de la consultora Poliarquía, Milei registró un 52% de valoración negativa, tres puntos más que en agosto, frente a apenas un 31% de imagen positiva. Es decir, una brecha de más de veinte puntos en contra para un presidente que pretende ser reelegido.

El dato no es aislado. A lo largo de 2026, distintas mediciones registraron la caída de la imagen presidencial en paralelo al desgaste que provocaron las denuncias por enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni, que terminó dejando la Jefatura de Gabinete, y a un ajuste que golpea de lleno sobre el bolsillo de los hogares. Algunos sondeos publicados en los últimos meses llegaron incluso a mostrar a Kicillof imponiéndose en un balotaje hipotético frente al Presidente.

Fragmentar en lugar de polarizar

Frente a ese escenario, una voz con acceso al despacho presidencial propuso otra receta: «No nos sirve polarizar con nadie. Tenemos que fragmentar y generar los incentivos para que el peronismo vaya dividido. Kicillof es el que más mide».

La frase encierra una confesión política de peso. Si el Gobierno necesita que la oposición llegue partida para ganar, es porque no confía en su propia capacidad de seducir al electorado con los resultados de su gestión. La estrategia de fragmentación no apunta a convencer votantes, sino a debilitar al adversario desde afuera.

En ese marco, el frente amplio «anti Milei» que impulsa Kicillof aparece como la principal amenaza para los planes libertarios, ya que podría ampliar el universo electoral opositor más allá de las fronteras tradicionales del peronismo.

Una campaña de bloques

Pese a las diferencias internas, algunos sectores de la Casa Rosada ya vaticinan una campaña marcada por la polarización, en la que el peronismo aglutinaría al «centro a la izquierda» y Milei buscaría encolumnar detrás suyo al «centro a la derecha».

Lo que queda a la vista es que la discusión en el oficialismo ya no gira en torno a qué ofrecerle a la sociedad, sino a cómo administrar el rechazo que genera su propio candidato. Y en esa ecuación, el nombre que ordena todas las variables es el del gobernador bonaerense.

Lo que tenés que saber:

  • El Gobierno ya diseña la estrategia para la reelección de Javier Milei en 2027 y discute cómo posicionarse frente al peronismo.
  • El sector de Karina Milei, con el aval del Presidente y de Luis Caputo, propone polarizar con Axel Kicillof.
  • Otro sector de Balcarce 50 advierte que la imagen del gobernador muestra un respaldo significativo y desaconseja confrontar con él.
  • Según Poliarquía, Milei registró un 52% de imagen negativa, tres puntos más que en agosto, frente a un 31% de positiva.
  • Una fuente cercana al despacho presidencial propuso fragmentar al peronismo porque «Kicillof es el que más mide».
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