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Judiciales ⚖️

Delirante: Kueider comparó su caso con el lawfare contra Cristina para que rebajen su condena

El ex senador filo libertario detenido en Paraguay por contrabando cuestionó la competencia de la jueza Sandra Arroyo Salgado y comparó su situación con la de Cristina Fernández de Kirchner. Ratificó su “inocencia” y rechazó la extradición hasta aclarar su situación en el país vecino.

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El Argentino Diario-Senador Kueider.

Edgardo Kueider, el exsenador entrerriano detenido el 4 de diciembre pasado en la frontera con Paraguay junto a su pareja Iara Guinsel Costa con más de 200.000 dólares sin declarar, arremetió duramente contra la Justicia argentina y cuestionó la investigación que lleva adelante la jueza federal Sandra Arroyo Salgado por presunto lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

En declaraciones radiales, el ex legislador —que pasó del peronismo a apoyar al gobierno de Javier Milei— expresó su indignación por la acusación en su contra y estableció una polémica comparación con la condena a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Cuestionamientos a la pena solicitada

«Piden por mí la pena máxima por esto, que son 14 años, y a Cristina Kirchner le dieron seis años de prisión por la causa Vialidad», manifestó Kueider, quien consideró que la jueza Arroyo Salgado «abultó la acusación» al solicitar la pena máxima cuando la mínima era de cuatro años y medio.

El exsenador calificó como «falsedad total, digamos, una truchada que debería ser anulada inmediatamente» la investigación en su contra, y señaló: «No sé, hay una diferencia importante. ¿Eso por qué? Porque se abultó la acusación. ¿Con qué intención? No sé, capaz de darle mayor volumen a todo, pero digamos hay una diferencia enorme».

La causa «Securitas» bajo la lupa

La jueza Arroyo Salgado investiga la denominada causa «Securitas», que indaga una presunta red de corrupción por el pago de coimas para asegurar contratos con empresas estatales, incluyendo la distribuidora de energía entrerriana ENERSA. Según la magistrada, Kueider estaría vinculado a estas maniobras.

El exsenador consideró «muy sospechosa toda la investigación» y cuestionó directamente la competencia de la jueza en su causa. «Está atada a la causa Securitas, o sea, a ese delito precedente», afirmó, y agregó que «la prueba de conexidad tiene que ser un poco más sólida».

Kueider argumentó que la conexión con «Securitas» era fundamental para que la jueza pudiera investigar el caso, ya que —en su opinión— no tendría por qué investigar un supuesto enriquecimiento ilícito en Entre Ríos. Al darle carácter de lavado de activos, sostuvo, «la pena era tres veces mayor».

Acusaciones contra la magistrada

En sus declaraciones más polémicas, el exsenador insinuó motivaciones extrajudiciales detrás de la investigación: «Nada de eso hay, por eso es una causa que está muy agarrada de los pelos. No quiero pensar que esto haya servido simplemente por alguna pretensión, digamos, de aspirar a algún lugar en la Corte Suprema o algo por el estilo, que me usen de chivo expiatorio en una causa de impacto mediático y bueno, lograr posicionarse en eso».

Situación en Paraguay

Respecto al juicio que enfrentará en Paraguay por contrabando, Kueider ratificó su inocencia y brindó su versión sobre el dinero incautado: «No son míos, ni siquiera son de mi acompañante. Son de operaciones que ella estaba haciendo en Paraguay, de intermediación. Entramos y salimos de Paraguay esa noche».

El exsenador explicó que esta información «está declarado, incluso está en la declaración inmediata que hicimos voluntariamente desde el primer día, está en el expediente, está en investigación».

Rechazo a la extradición

Kueider también fundamentó su negativa a aceptar la extradición abreviada a Argentina, impulsada por la jueza Arroyo Salgado: «No puedo volver a la Argentina sin aclarar antes el asunto de Paraguay, que es el que más me cuestionan. Yo tengo que volver a mi país aclarando que ese dinero no era mío, que no provenía de la Argentina y que eran operaciones legales, financieras e inmobiliarias, fundamentalmente».

Según el exsenador, el pedido de extradición —que había sido rechazado en tres ocasiones anteriores por errores formales— estaba hecho para prestar declaración indagatoria, y desde la fiscalía paraguaya le indicaron que el asunto podía resolverse con una indagatoria vía telemática.

Kueider permanece bajo prisión domiciliaria en Paraguay a la espera del juicio por contrabando, mientras en Argentina avanza la investigación por presunto lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

Puntos clave:

  • Kueider cuestionó la pena máxima de 14 años solicitada por la jueza Arroyo Salgado
  • Comparó su situación con la condena de seis años a Cristina Kirchner en la causa Vialidad
  • Calificó como «truchada» la investigación por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito
  • Cuestionó la competencia de la jueza y su vinculación con la causa «Securitas»
  • Ratificó su inocencia en el caso de contrabando en Paraguay

DDHH

Aberrante: el ministro israelí Ben Gvir propuso matar entre 30 y 40 palestinos por noche en Gaza

El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, llamó públicamente al asesinato sistemático de palestinos en un podcast y sostuvo que los habitantes de Gaza «ni siquiera son personas». Sus declaraciones se suman a otras ya presentadas ante la Corte Internacional de Justicia como evidencia de intención genocida.

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"Ni siquiera son personas": el ministro israelí que pide matar palestinos en serie cada noche.

El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, propuso públicamente que fuerzas israelíes lleven adelante «asesinatos selectivos» de entre 30 y 40 palestinos cada noche en Gaza. Las declaraciones fueron realizadas en el podcast «8 de octubre», conducido por Rom Braslavski, ex rehén de Hamas y la Yihad Islámica, y encendieron la alarma internacional por su carácter explícitamente eliminacionista.

«Creo que deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando entre 30 y 40 personas cada noche», afirmó Ben Gvir. Y agregó, sin ambages: «Hay personas allí que no merecen vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas.» El funcionario aclaró que su propuesta no se limitaría a quienes representen «una amenaza inmediata», lo que amplía el blanco a la población civil en general.

Un ministro de ultraderecha con historia de extremismo

Ben Gvir integra el gobierno ultraderechista de Benjamín Netanyahu desde 2022. Su trayectoria política está atravesada por el extremismo: fue miembro del movimiento Kach, fundado por el rabino Meir Kahane en la década de 1970, que propugnaba la expulsión masiva de la población árabe de Israel y la imposición de una teocracia basada en la ley judía ortodoxa. Ese movimiento fue declarado organización terrorista por el propio Estado de Israel, y la pertenencia de Ben Gvir al grupo le valió quedar excluido del servicio militar obligatorio.

Pese a ese pasado, Ben Gvir escaló hasta controlar la cartera de Seguridad Nacional, que tiene bajo su órbita a la Policía nacional israelí y el sistema carcelario, donde numerosas organizaciones de derechos humanos denuncian casos sistemáticos de tortura contra detenidos palestinos, tanto de Cisjordania como de Gaza.

Declaraciones que llegan a La Haya como prueba de genocidio

Las expresiones de Ben Gvir no son un episodio aislado. Se enmarcan en una serie de posicionamientos racistas y eliminacionistas de funcionarios israelíes que ya fueron presentados ante la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas como evidencia de lo que organismos internacionales califican como «intención genocida». La causa fue iniciada por Sudáfrica y tiene como objeto determinar si Israel está violando la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio en la Franja de Gaza.

Además de sus posturas eliminacionistas, Ben Gvir es uno de los colonos israelíes que reside en la Cisjordania ocupada, desde donde construyó su carrera política exigiendo la «migración masiva de palestinos» en Gaza para instalar asentamientos judíos en la Franja. «Considero que toda Gaza es nuestra. Deberíamos tener asentamientos no solo en Gush Katif, sino en toda Gaza, fomentando la mayor emigración posible, enviándolos a sus países de origen, y para los terroristas, nada de emigración, simplemente matarlos uno por uno», declaró.

Oposición interna a la «pausa» en Gaza y provocaciones internacionales

Dentro del propio gobierno de Netanyahu, Ben Gvir es uno de los funcionarios que se expresó abiertamente en contra de la reducción de los ataques en Gaza impulsada como parte del «plan de paz» del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Su posición extrema tensiona incluso la frágil coalición interna del gobierno israelí.

Uno de sus últimos gestos de provocación internacional fue la difusión de un video en que aparecía sonriente, ondeando una bandera israelí, mientras los activistas de la Flotilla Global Sumud, detenidos en Israel, permanecían esposados, hacinados y arrodillados en el suelo. El episodio generó repudio en múltiples países y fue denunciado como una flagrante violación del derecho internacional humanitario.

Armas para civiles y un ministerio bajo sospecha

Desde que asumió la cartera de Seguridad Nacional, Ben Gvir implementó una política de ampliación masiva del acceso civil a armas de fuego. Bajo su gestión, las licencias de armas para ciudadanos israelíes aumentaron un 126 por ciento, una decisión que especialistas en seguridad y organismos de derechos humanos critican como una militarización de la sociedad civil en un contexto de escalada bélica.

El conjunto de sus acciones, declaraciones y posicionamientos configura un patrón que va mucho más allá de la retórica electoral. Ben Gvir es la cara más visible de un ala del gobierno israelí que no solo respalda la ofensiva en Gaza sino que impulsa su radicalización, desafiando abiertamente los límites del derecho internacional y los pronunciamientos de los organismos multilaterales.

Puntos clave

  • Ben Gvir propuso públicamente «asesinatos selectivos» de entre 30 y 40 palestinos por noche en Gaza, aclarando que no se limitarían a combatientes.
  • Sus declaraciones se suman a otras ya presentadas ante la Corte Internacional de Justicia como evidencia de intención genocida por parte de funcionarios israelíes.
  • Ben Gvir fue miembro de Kach, movimiento declarado terrorista por Israel, lo que le impidió cumplir el servicio militar obligatorio.
  • Desde su llegada al gobierno, las licencias de armas para civiles israelíes aumentaron un 126 por ciento.
  • El ministro difundió un video humillando a activistas humanitarios de la Flotilla Global Sumud mientras permanecían detenidos y esposados.
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