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Dirigentes y organismos lamentaron el silencio de Etchecolatz hasta el día de su muerte

Abuelas de Plaza de Mayo, entre otros organismos de derechos humanos, cuestionó al represor que «mantuvo el pacto de silencio hasta el último día» y murió sin decir «la verdad sobre el destino» de miles de desaparecidos.

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Dirigentes políticos, sociales y de organismos de derechos humanos lamentaron hoy que el represor Miguel Etchecolatz haya muerto a los 93 años sin informar a la Justicia cuál fue el destino de muchos de los desaparecidos durante la última dictadura cívico militar.

Abuelas de Plaza de Mayo cuestionó que el represor «mantuvo el pacto de silencio hasta el último día» y murió sin decir «la verdad sobre el destino» de centenares de desaparecidos que estuvieron cautivos en centros clandestinos en los que intervino el fallecido exjefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense.

«Condenado por centenares de crímenes de lesa humanidad, a los 93 años, murió el genocida Etchecolatz que hasta el último día mantuvo el pacto de silencio. Se lleva la verdad sobre el destino de nuetros hijos y nietos, pero logramos justicia y memoria para sostener el Nunca Más», afirmó en Twitter el organismo que encabeza Estela de Carlotto.

Etchecolatz, mano derecha del general de brigada Ramón Camps, será recordado en la historia argentina por ser uno de los rostros siniestros del Terrorismo de Estado, planificador de la represión y su principal ejecutor en el área del Gran La Plata a partir del golpe de marzo de 1976.

Etchecolatz falleció a las 5.30 en la Clínica Sarmiento de la localidad bonaerense de San Miguel, donde se encontraba internado con custodia policial.

Al igual que Abuelas, también la referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Taty Almeida remarcó que Etchecolatz encontró la muerte «sin arrepentirse de todos los crímenes que cometió y sin decir nada sobre Julio López» y consideró que «jamás va a descansar en paz».

«Efectivamente, se ha ido sin arrepentirse de todos los crímenes que cometió y sin decir nada sobre Julio López. Fue, es y será un ser despreciable; estoy segura que jamás va a descansar en paz», manifestó Almeida en declaraciones para C5N.

En tanto, para el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, el deceso es un caso emblemático de «quienes se mueren sin mostrar jamás arrepentimiento» y así «se llevan a la tumba la información sobre el destino de los cuerpos o de los niños apropiados».

«Etchecolatz fue un ejemplo evidente de quienes se mueren sin mostrar jamás arrepentimiento, ni compasión frente a las víctimas o sus familiares, llevándose a la tumba la información sobre el destino de los cuerpos o de los niños apropiados», evaluó Pietragalla desde su cuenta personal de Instagram.

En su publicación, Pietragalla recordó la influencia que aún detentaba al interior de la Bonaerense, incluso llegado el año 2006, y planteó que ese poder residual llevó a que fuera investigado por la desaparición de Jorge Julio López, «testigo esencial del juicio en el que terminó condenando por primera vez a perpetua».

Consultado por Télam sobre la segunda desaparición de López, Pietragalla dijo que lo que pasó con el albañil y militante de Los Hornos es «una espina clavada» y contó que «no poder saber qué pasó» con él «angustió mucho a Néstor Kirchner, y doy fe, que puso a todas las herramientas del Estado para saber qué pasó y si había una vinculación con este sujeto (por Etchecolatz)».

«Nunca se pudieron encontrar pruebas para saber dónde estaba Julio (López) y quiénes eran los responsables. Porque a partir de ese punto quedó en evidencia que había sectores que todavía eran capaces de generar daño, y lo generaron», agregó el funcionario en declaraciones a esta agencia.

En cualquier caso, Pietragalla valoró como «toda una señal» que Etchecolatz «haya muerto en cárcel común con condena en nuestro país», y previamente detalló que el exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense fue investigado por su responsabilidad «en casi 20 causas por crímenes de lesa humanidad dentro de la estructura represiva ilegal montada desde la Policía de la provincia de Buenos Aires, en el denominado ‘Circuito Camps'».

Finalmente, el secretario destacó desde sus redes que el represor haya muerto «en nuestro país, condenado y preso en cárcel común».

La muerte de Etchecolatz sin que haya revelado a la Justicia o las familias de las víctimas la información con la que contaba fue lamentada también por otros miembros del Ejecutivo y por representantes de varios espacios partidarios, entre ellos el ministro de Ambiente y nieto recuperado, Juan Cabandié.

«Los genocidas se siguen muriendo sin revelar sus secretos, sin decirnos dónde están ni qué hicieron con nuestros familiares y compañeros desaparecidos. Ni olvido ni perdón», remarcó Cabandié.

Por su parte, la legisladora porteña y también nieta restituida, Victoria Montenegro, aseguró que Etchecolatz fue «uno de los torturadores más nefastos de la dictadura» y lo consideró «responsable de la desaparición de Julio López, entre otros crímenes».

«Hoy murió condenado como lo que fue, un asesino repudiado por el pueblo», resaltó la legisladora del Frente de Todos.

También se refirió a la muerte de Etchecolatz Rubén López, hijo del albañil y testigo desaparecido en 2006, quien dijo sentir una «especie de dolor de estómago» con la noticia, un «sentimiento» difícil de explicar.

«Estoy nervioso, no es por tristeza, tampoco es por alegría porque se haya muerto una persona que quizá fue el culpable de la desaparición de mi viejo. Es muy difícil explicar el sentimiento que tengo en este momento», expresó Rubén.

Además, se lamentó porque el genocida «haya muerto sin decir dónde están» muchos de los desaparecidos durante la dictadura cívico militar.

Asimismo, Marta Úngaro, hermana de Horacio, uno de los jóvenes desaparecidos en la denominada La Noche de los Lápices ocurrida en septiembre de 1976, dijo que si bien Etchecolatz «murió condenado, el delito lo sigue perpetrando» ya que nunca reveló el destino de muchos de los desaparecidos.

Desde el plano partidario, el diputado nacional y titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky (FdT), manifestó que «el genocida de Etchecolatz, condenado por delitos de lesa humanidad, murió en una cárcel común. Justicia», y luego observó: «Se llevó con él información clave de nuestros compañeros y no tendremos verdad. Queda en nosotros seguir luchando por la memoria».

En el mismo sentido, el legislador porteño Claudio Morresi (FdT) sostuvo que el comisario fallecido «pudo tener algo de valentía y decir qué había hecho con sus víctimas pero prefirió ser el cobarde represor que fue siempre».

Con una postura similar, el subsecretario de Derechos Humanos bonaerense, Matías Moreno, dijo a Télam que «Etchecolatz murió como debía ser, en una cárcel común juzgado y condenado por genocidio» y recordó que «tenía cinco prisiones efectivas por sus crímenes de lesa humanidad».

Y agregó: «Hace poco se conocía que el Tribunal de Casación le había dado domiciliaria en una sola causa, que no se había hecho efectiva».

En tanto, la diputada nacional Myriam Bregman (Frente de Izquierda y los Trabajadores), apenas conocida la noticia, posteó en Twitter: «Murió Etchecolatz, estuvo en una cárcel común hasta el último de sus días. Logramos que se lo condene por genocidio. Nunca dijo el destino de Clara Anahí Mariani ni de los desaparecidos y se le garantizó impunidad en la desaparición de Julio López».

Y sobre la desaparición del testigo que comprometió a Etchecolatz, añadió: «Año 2006, estaba por comenzar el primer juicio de lesa humanidad después de anuladas las leyes de impunidad. En esta conferencia de prensa denunciábamos que Etchecolatz esperaba el juicio en su casa. Fueron muchas peleas, nos faltan muchas compañeras y compañeros. La lucha sigue».

En tanto, la senadora bonaerense Teresa García (FdT) aludió a la muerte del represor en sus redes y puntualizó: «Tuvo un juicio justo»; mientras que la dirigente Vilma Ripoll (del MST) señaló: «Murió el genocida Etchecolatz y nunca dijo dónde está Julio López, ni Clara Anahí. Con la movilización logramos que sea en cárcel común. ¡A dónde vayan los iremos a buscar!».

A su turno, la diputada porteña del FdT Mara Brawer sostuvo que «murió un asesino criminal y genocida y lo hizo cumpliendo su condena a prisión perpetua en una cárcel común. Si existe el infierno ese será su destino final».

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La foto de Bussi en el Congreso: quién es el diputado libertario que rinde culto al represor tucumano

El diputado nacional de La Libertad Avanza por Tucumán, Gerardo Huesen, honra con una imagen de gran formato al comandante del Operativo Independencia, condenado por crímenes de lesa humanidad. El escándalo estalló en plena sesión cuando Tailhade lo expuso públicamente y Pietragalla cruzó el recinto para confrontarlo.

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El culto libertario al represor: la imagen de Bussi en el Congreso y lo que revela sobre LLA

★ Una sesión especial en la Cámara de Diputados destinada a debatir el proyecto de modificación del régimen de Zonas Frías se convirtió el miércoles en el escenario de uno de los cruces más ásperos de la gestión libertaria, cuando el diputado kirchnerista Rodolfo Tailhade expuso públicamente que su colega de bancada adversaria, el tucumano Gerardo Huesen (La Libertad Avanza), tiene una gigantografía del represor Antonio Domingo Bussi colgada en su despacho del Palacio Legislativo.

El chispazo: Huesen interrumpe a Tailhade

El incidente se desencadenó cuando Tailhade usó una cuestión de privilegio para comparar las condiciones de detención de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner con las que gozan varios represores de la última dictadura cívico-militar (1976-1983). En plena intervención, Huesen irrumpió a los gritos desde el fondo del recinto.

«¿Quién es el facho que habla?«, reaccionó Tailhade, interrumpiendo su discurso. Al reconocer a su interlocutor, el diputado de Unión por la Patria no cedió y redobló la apuesta con una denuncia que sacudió la sesión: «Tiene que decirle al diputado por Tucumán que baje la gigantografía de Bussi que tiene en el despacho. ¡Basura!«, cargó, y remató: «Hacete el vivo, vos«.

El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, intentó restablecer el orden sin éxito inicial.

Quién fue Bussi

Antonio Domingo Bussi fue el militar que comandó el denominado Operativo Independencia en Tucumán a partir de 1975, una de las primeras experiencias de represión sistemática previa al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que sirvió como laboratorio del terrorismo de Estado que luego se extendió a todo el país. Fue condenado por crímenes de lesa humanidad, aunque murió en 2011 durante el desarrollo de su juicio oral. Su figura encarna, para los organismos de derechos humanos y gran parte de la sociedad argentina, la memoria más oscura del genocidio cometido por la dictadura. Que un legislador en funciones lo honre con su imagen en el espacio público del Congreso Nacional constituye, en ese contexto, un gesto político de enorme gravedad simbólica e institucional.

Pietragalla cruza el recinto

Mientras Tailhade retomaba el hilo de su exposición, su compañero de bancada Horacio Pietragalla, ex secretario de Derechos Humanos de la Nación durante la gestión de Alberto Fernández, salió disparado hacia donde se encontraba Huesen y se puso de frente a frente con el legislador libertario. Varios diputados de La Libertad Avanza se interpusieron para separar a ambos, mientras Menem reclamaba enfáticamente a Pietragalla que regresara a su banca. El diputado Mario Manrique también se desplazó hacia el sector donde se desarrollaba el tenso intercambio, aunque para ese momento la situación ya estaba siendo contenida.

La memoria en el cuerpo de la política

El episodio no es un hecho aislado en el marco de la gestión libertaria. Desde que asumió en diciembre de 2023, el gobierno de Javier Milei ha protagonizado una serie de gestos y decisiones que los organismos de derechos humanos y amplios sectores de la oposición interpretaron como una reivindicación solapada o abierta del pasado dictatorial: desde la polémica con el número de desaparecidos hasta el desfinanciamiento de organismos como el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), cuya operatividad fue amenazada por los recortes presupuestarios de la actual administración y solo preservada a través de una medida cautelar judicial.

Que un diputado de la fuerza gobernante exhiba una imagen de gran formato del responsable del Operativo Independencia en su lugar de trabajo dentro del Congreso Nacional representa, para quienes trabajan en la defensa de la memoria, la verdad y la justicia, mucho más que una anécdota: es la expresión más elocuente de un corrimiento ideológico que el kirchnerismo y el peronismo denuncian desde el inicio del mandato libertario.

Huesen no realizó declaraciones públicas sobre la denuncia de Tailhade al cierre de esta edición.

Puntos clave

  • El diputado nacional de LLA por Tucumán, Gerardo Huesen, tiene una gigantografía del represor Antonio Domingo Bussi en su despacho legislativo, según denunció el diputado Rodolfo Tailhade en sesión.
  • Bussi comandó el Operativo Independencia en Tucumán (1975) y fue condenado por crímenes de lesa humanidad; murió en 2011 durante su juicio oral.
  • El cruce ocurrió mientras Tailhade comparaba las condiciones de detención de Cristina Kirchner con las de represores de la dictadura.
  • El ex secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, cruzó físicamente el recinto para confrontar a Huesen, y debió ser contenido por legisladores libertarios.
  • El presidente de la Cámara, Martín Menem, debió intervenir para restablecer el orden en el recinto.
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