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La foto de Bussi en el Congreso: quién es el diputado libertario que rinde culto al represor tucumano

El diputado nacional de La Libertad Avanza por Tucumán, Gerardo Huesen, honra con una imagen de gran formato al comandante del Operativo Independencia, condenado por crímenes de lesa humanidad. El escándalo estalló en plena sesión cuando Tailhade lo expuso públicamente y Pietragalla cruzó el recinto para confrontarlo.

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El culto libertario al represor: la imagen de Bussi en el Congreso y lo que revela sobre LLA

★ Una sesión especial en la Cámara de Diputados destinada a debatir el proyecto de modificación del régimen de Zonas Frías se convirtió el miércoles en el escenario de uno de los cruces más ásperos de la gestión libertaria, cuando el diputado kirchnerista Rodolfo Tailhade expuso públicamente que su colega de bancada adversaria, el tucumano Gerardo Huesen (La Libertad Avanza), tiene una gigantografía del represor Antonio Domingo Bussi colgada en su despacho del Palacio Legislativo.

El chispazo: Huesen interrumpe a Tailhade

El incidente se desencadenó cuando Tailhade usó una cuestión de privilegio para comparar las condiciones de detención de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner con las que gozan varios represores de la última dictadura cívico-militar (1976-1983). En plena intervención, Huesen irrumpió a los gritos desde el fondo del recinto.

«¿Quién es el facho que habla?«, reaccionó Tailhade, interrumpiendo su discurso. Al reconocer a su interlocutor, el diputado de Unión por la Patria no cedió y redobló la apuesta con una denuncia que sacudió la sesión: «Tiene que decirle al diputado por Tucumán que baje la gigantografía de Bussi que tiene en el despacho. ¡Basura!«, cargó, y remató: «Hacete el vivo, vos«.

El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, intentó restablecer el orden sin éxito inicial.

Quién fue Bussi

Antonio Domingo Bussi fue el militar que comandó el denominado Operativo Independencia en Tucumán a partir de 1975, una de las primeras experiencias de represión sistemática previa al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que sirvió como laboratorio del terrorismo de Estado que luego se extendió a todo el país. Fue condenado por crímenes de lesa humanidad, aunque murió en 2011 durante el desarrollo de su juicio oral. Su figura encarna, para los organismos de derechos humanos y gran parte de la sociedad argentina, la memoria más oscura del genocidio cometido por la dictadura. Que un legislador en funciones lo honre con su imagen en el espacio público del Congreso Nacional constituye, en ese contexto, un gesto político de enorme gravedad simbólica e institucional.

Pietragalla cruza el recinto

Mientras Tailhade retomaba el hilo de su exposición, su compañero de bancada Horacio Pietragalla, ex secretario de Derechos Humanos de la Nación durante la gestión de Alberto Fernández, salió disparado hacia donde se encontraba Huesen y se puso de frente a frente con el legislador libertario. Varios diputados de La Libertad Avanza se interpusieron para separar a ambos, mientras Menem reclamaba enfáticamente a Pietragalla que regresara a su banca. El diputado Mario Manrique también se desplazó hacia el sector donde se desarrollaba el tenso intercambio, aunque para ese momento la situación ya estaba siendo contenida.

La memoria en el cuerpo de la política

El episodio no es un hecho aislado en el marco de la gestión libertaria. Desde que asumió en diciembre de 2023, el gobierno de Javier Milei ha protagonizado una serie de gestos y decisiones que los organismos de derechos humanos y amplios sectores de la oposición interpretaron como una reivindicación solapada o abierta del pasado dictatorial: desde la polémica con el número de desaparecidos hasta el desfinanciamiento de organismos como el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), cuya operatividad fue amenazada por los recortes presupuestarios de la actual administración y solo preservada a través de una medida cautelar judicial.

Que un diputado de la fuerza gobernante exhiba una imagen de gran formato del responsable del Operativo Independencia en su lugar de trabajo dentro del Congreso Nacional representa, para quienes trabajan en la defensa de la memoria, la verdad y la justicia, mucho más que una anécdota: es la expresión más elocuente de un corrimiento ideológico que el kirchnerismo y el peronismo denuncian desde el inicio del mandato libertario.

Huesen no realizó declaraciones públicas sobre la denuncia de Tailhade al cierre de esta edición.

Puntos clave

  • El diputado nacional de LLA por Tucumán, Gerardo Huesen, tiene una gigantografía del represor Antonio Domingo Bussi en su despacho legislativo, según denunció el diputado Rodolfo Tailhade en sesión.
  • Bussi comandó el Operativo Independencia en Tucumán (1975) y fue condenado por crímenes de lesa humanidad; murió en 2011 durante su juicio oral.
  • El cruce ocurrió mientras Tailhade comparaba las condiciones de detención de Cristina Kirchner con las de represores de la dictadura.
  • El ex secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, cruzó físicamente el recinto para confrontar a Huesen, y debió ser contenido por legisladores libertarios.
  • El presidente de la Cámara, Martín Menem, debió intervenir para restablecer el orden en el recinto.

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Primero la ley, después el plan: el Gobierno recién ahora creó el programa para aplicar la baja de imputabilidad

Veinte días después de que entrara en vigencia la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años, el Ministerio de Justicia creó por resolución el programa para implementarla. Su conducción, igual que la del nuevo plan contra la ciberdelincuencia, quedó en manos de asesores designados ad honorem.

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El Argentino Diario-Ministro de Justicia-Juan Bautista Mahiques.
Régimen Penal Juvenil: rige desde el 5 de septiembre pero recién ahora tiene programa de implementación.

La ley que permite juzgar penalmente a chicos y chicas de 14 años rige desde el 5 de septiembre, pero recién este viernes el Gobierno nacional creó el programa encargado de ponerla en marcha. El Estado habilitó primero el castigo y recién ahora empieza a construir la estructura que debía acompañarlo. Y lo hizo con una coordinación que no cobra por su tarea.

El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, firmó las Resoluciones 483/2026 y 484/2026, publicadas en el Boletín Oficial. La segunda creó el Programa de implementación del Régimen Penal Juvenil en el ámbito de la Dirección de Política Criminal en materia de Justicia y Legislación Penal, que depende de la Subsecretaría de Política Criminal de la Secretaría de Justicia. La primera creó el Programa Nacional de Política Criminal en Materia de Ciberdelincuencia y Evidencia Digital (PRONACIB). En ambos casos, la conducción quedó a cargo de asesores designados «ad honorem».

Un programa que llega cuando la ley ya se aplica

Según la Resolución 484/2026, el programa «estará a cargo de un Coordinador, a quien le corresponderá la conducción y supervisión de las acciones y líneas de trabajo ejecutadas en su marco». Esas funciones fueron asignadas, sin remuneración, a la asesora Débora Eliana Di Girolamo.

Entre sus objetivos, la norma enumera «concertar la implementación integral del Régimen Penal Juvenil en el ámbito de la competencia nacional ordinaria y federal», impulsar la «centralidad y tutela efectiva de las víctimas en el proceso», contribuir a la formación especializada de los operadores judiciales y fortalecer la articulación entre ministerios, instituciones y jurisdicciones.

El texto también fija como meta «promover el diseño y gestión de un sistema de producción, compilación y sistematización de información estadística e institucional, para la evaluación de resultados de política criminal juvenil». Dicho de otro modo, las herramientas para medir si la reforma sirve para algo todavía están por diseñarse, cuando la ley ya lleva tres semanas en vigencia.

Las líneas de acción previstas son tres: la gestión del Cuerpo de Supervisores, con la «coordinación, supervisión técnica y estandarización de los protocolos de intervención» del personal que seguirá las medidas dispuestas; la atención y protección integral de las víctimas; y la formación y capacitación especializada de quienes intervienen en el sistema penal juvenil.

Otro de los objetivos declarados es promover intervenciones «basadas en evidencia orientadas a la reducción de la reincidencia delictiva». La paradoja salta a la vista: durante el debate legislativo, especialistas y organismos internacionales advirtieron que bajar la edad de imputabilidad no reduce el delito y que puede profundizar la exclusión y la propia reincidencia. El Gobierno invoca ahora la evidencia para gestionar una ley que se sancionó a contramano de ella.

De la sanción en el Senado a los tribunales

La Ley 27.801 fue aprobada de manera definitiva por el Senado el 27 de febrero, con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, y se publicó en el Boletín Oficial el 9 de marzo. Reemplazó al decreto ley 22.278, el Régimen Penal de la Minoridad dictado en 1980, durante la última dictadura, y bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, con penas de hasta 15 años de privación de la libertad. La propia norma fijó su entrada en vigencia a los 180 días de su publicación, plazo que se cumplió el 5 de septiembre.

Luego, el Poder Ejecutivo la reglamentó mediante el Decreto 875/2026, que designó al Ministerio de Justicia como autoridad de aplicación en el ámbito nacional y federal y lo facultó a dictar las normas complementarias para instrumentar el régimen. Las resoluciones de este viernes son la traducción administrativa de esa delegación.

El día que la ley empezó a regir, la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, celebró en sus redes: «Desde hoy no importa la edad: si delinquís, las pagás». El eslogan llegó a tiempo; el programa para aplicar la ley, tres semanas tarde.

La implementación ya generó choques en la Justicia. En Lomas de Zamora, la jueza de Responsabilidad Juvenil Marta Pascual había hecho lugar a un habeas corpus que suspendía la aplicación del nuevo régimen en la provincia de Buenos Aires, al considerar que no estaban dadas las condiciones para ponerlo en marcha. El 15 de septiembre, la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de ese departamento judicial revocó ese fallo tras una apelación fiscal. En la Ciudad de Buenos Aires, la jueza Laura De Marinis declaró inconstitucional el artículo 1° de la Ley 27.801 y sobreseyó a un chico de 14 años acusado de un intento de robo; la decisión fue apelada por el Ministerio Público Fiscal porteño.

Ciberdelito y evidencia digital, con puertas abiertas a privados

La Resolución 483/2026 creó el PRONACIB en la órbita de la Subsecretaría de Política Criminal. Según el texto oficial, el programa «estará a cargo de un Coordinador, quien tendrá a su cargo la coordinación y el seguimiento de las acciones desarrolladas» en su marco. Para ese rol fue designado, también «ad honorem», el asesor de la Subsecretaría Mariano Tomás Rivas.

La norma habilita al PRONACIB a «constituir mesas interinstitucionales de articulación, de carácter general o especializado, con organismos, autoridades y actores públicos o privados». En un terreno tan sensible como la evidencia digital, la participación de actores privados abre preguntas sobre límites y controles que las resoluciones no responden.

Gestión ad honorem, castigo a tiempo completo

Las dos resoluciones comparten un rasgo: programas de alcance nacional, con objetivos ambiciosos, cuya coordinación descansa en asesores que no perciben remuneración por esa función. En el caso del Régimen Penal Juvenil, esa estructura deberá supervisar al cuerpo de profesionales que seguirá a los adolescentes sometidos a proceso, capacitar a los operadores y asistir a las víctimas.

La baja de la edad de imputabilidad se vendió como una respuesta inmediata a la inseguridad, pero su puesta en marcha revela improvisación. Mientras el oficialismo celebró la vigencia de la ley con consignas, la arquitectura institucional para aplicarla se arma por resolución, con la norma ya en funcionamiento y jueces que advirtieron que las condiciones no estaban dadas. Los que quedan en el medio son chicos y chicas de 14 y 15 años.

Lo que tenés que saber:

  • El Ministerio de Justicia creó el Programa de implementación del Régimen Penal Juvenil mediante la Resolución 484/2026, veinte días después de que la Ley 27.801 entrara en vigencia.
  • La coordinación del programa quedó a cargo de la asesora Débora Eliana Di Girolamo, designada ad honorem.
  • La Resolución 483/2026 creó el PRONACIB, dedicado a ciberdelincuencia y evidencia digital, coordinado ad honorem por Mariano Tomás Rivas y habilitado a articular con actores privados.
  • La Ley 27.801 baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años y prevé penas de hasta 15 años de privación de la libertad.
  • La aplicación del régimen ya fue cuestionada por las juezas Marta Pascual, en Lomas de Zamora, y Laura De Marinis, en la Ciudad de Buenos Aires.
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