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Educación

Alberto anunció inversión de $20 mil millones en libros escolares

Acompañado por el ministro de Educación, Jaime Perczyk, y otros funcionarios, el jefe de Estado visitó la firma Envaplast, en el barrio porteño de Pompeya.

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El presidente Alberto Fernández afirmó este martes que «el libro siempre es un buen camino» y destacó la importancia de «llevar conocimiento a chicos y chicas de todos los rincones del país que lo están necesitando», durante una recorrida por la empresa que distribuirá este año más de 11 millones de libros de Lengua y Matemática a alumnos de escuelas primarias para fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Acompañado por el ministro de Educación, Jaime Perczyk, y otros funcionarios, el jefe de Estado visitó la firma Envaplast, en el barrio porteño de Pompeya, donde presenció el proceso de armado de las colecciones correspondientes al programa «Libros para Aprender» que se enviarán a las 24 jurisdicciones, se informó oficialmente.

Con una inversión superior a los 20 mil millones de pesos, el programa que lleva adelante el Ministerio de Educación prevé la entrega de un libro de Matemática y uno de Lengua para cada alumno de escuelas primarias públicas de gestión estatal, privadas de cuota cero y privadas de oferta única, para ser utilizados tanto en el aula con sus docentes como en sus hogares, señala la información.

«El Estado no juega al libre comercio; el Estado, cuando compra, también promueve«, remarcó el Presidente durante la visita, y en ese sentido resaltó que con esta iniciativa «estamos promoviendo a la industria editorial».

Fernández recordó que «el año pasado distribuimos 8 millones de ejemplares», mientras que en el 2023 esa cifra crecerá a «más de 11 millones de libros producidos en Argentina, en los que han participado docentes y pedagogos de todo el país», detalló.

El ministro Perczyk valoró la «decisión política de impulsar que todos los chicos y chicas de la escuela primaria tengan libros, porque tienen derecho a tenerlos», y puso en relieve que «hoy 31 de enero estamos mostrando una política que se va a hacer visible en las escuelas dentro de dos semanas» y «que no va parar en todo el mes de marzo para llegar a toda la Argentina federal».

En representación de las provincias asistieron el director general de Cultura y Educación bonaerense, Alberto Sileoni; los ministros de Cultura y Educación de La Pampa, Pablo Maccione; de Educación de Santa Fe, Adriana Cantero Llanes; y de Santa Cruz, María Cecilia Velázquez; el secretario de Educación de Río Negro, Duilio Minieri; y el vocal del Consejo General de Educación de Entre Ríos, Exequiel Coronoffo, respectivamente.

Estuvieron presentes también el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; la secretaria de Educación, Silvina Gvirtz; junto a funcionarias y funcionarios del gabinete educativo nacional, docentes y representantes de editoriales, imprentas, gremiales y de la Cámara del Libro, quienes efectuaron la visita acompañados por el gerente de la compañía Envaplast, Gustavo Divita.

A través de este programa que implementa el Ministerio de Educación, durante este año 2023 se entregarán 11.533.556 de ejemplares a 3.989.234 estudiantes que concurren a 21.312 escuelas primarias públicas de gestión estatal, privadas de cuota cero y privadas de oferta única.

La iniciativa tiene como objetivo mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje de los estudiantes en Lengua y Matemática en todo el país, en el marco de una política nacional que busca cumplir con el derecho a la educación y garantizar el acceso universal a libros esenciales para el aprendizaje de niñas, niños y jóvenes.

Con ello, además, se apunta a que los libros de texto y literarios que cada estudiante ingrese a su hogar colabore en la relación entre la escuela y la familia, facilite el seguimiento de las actividades escolares y permita construir lectores críticos, que amplíen sus universos y estimulen su imaginación.

Durante 2023 se continuará fortaleciendo al sistema educativo en el marco del Programa y los estudiantes de Secundaria Básica, por primera vez, recibirán un libro de Lengua y Matemática o Biología y Fisicoquímica, según la jurisdicción.

A su vez, cada docente recibirá los mismos textos para desarrollar conjuntamente el proceso de enseñanza aprendizaje, y las colecciones se enviarán también a los Institutos de Formación Docente.

La selección de libros incluye 112 títulos de 15 editoriales diferentes en los que trabajaron más de 560 autores y desarrolladores de contenidos; y 495 ilustradores y diseñadores, y está a cargo de especialistas designados por las máximas autoridades educativas de las 24 jurisdicciones, en un proceso federal y transparente que permite que cada uno de los distritos evalúe el fondo editorial de acuerdo con sus necesidades.

Todo el material se imprime en Argentina, en 46 imprentas y gráficas del país que utilizaron alrededor de 8.300 toneladas de papel para interior y tapas.En 2022 se entregaron 8.247.321 ejemplares con 156 títulos diferentes a 3.577.464 estudiantes en 18.849 escuelas, de acuerdo con las cifras oficiales.

De ese total, la provincia de Buenos Aires recibió 2.308.896 libros en 4.326 escuelas; Córdoba, 502.199 ejemplares en 1.786 establecimientos; Santa Fe, 496.922 en 1.439 escuelas; Ciudad de Buenos Aires, 355.710 en 495 colegios; Mendoza, 348.676 en 772 establecimientos; Salta, 295.389 libros en 762 colegios; Santiago del Estero, 276.684 en 1.183 escuelas; Misiones, 269.799 ejemplares en 1.103 colegios, y Chaco, 260.652 en 1.130 escuelas.

En tanto, se enviaron a Tucumán 230.528 libros a 637 establecimientos; Corrientes, 218.155 (857 colegios); Entre Ríos, 193.491 (1.158); Jujuy, 178.881 (400); Río Negro, 159.002 (329); San Juan, 138.540 (368); Neuquén, 134.640 (340); Formosa, 123.425 (581); Chubut, 107.406 (218); Catamarca, 81.178 (436); San Luis, 80.076 (329); La Rioja, 74.396 (345); Santa Cruz, 63.780 (94); La Pampa, 53.001 (179), y Tierra del Fuego, 29.433 libros, a 53 escuelas.Imprimir

CABA

Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes

El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.

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El Argentino Diario-Jorge Macri.

Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes

★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.

El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó

La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.

Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.

La subcultura detrás de las amenazas

La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.

El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.

Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias

La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.

En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.

La paradoja de la respuesta institucional

La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.

En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.

Puntos clave:

  • El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
  • El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
  • Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
  • La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
  • Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.

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