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Villarruel fulminó a los políticos presentes en la misa de Luján: “Estaba lo peor de la casta”

La vicepresidenta se ausentó de la misa de Luján tras un cambio de protocolo que la ubicaba en la misma primera fila que el jefe de Gabinete. En su lugar, concurrió a la Basílica María Auxiliadora y San Carlos de Almagro, donde Jorge Bergoglio fue bautizado.

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El Argentino Diario-Victoria Villarruel.

Villarruel disparó contra “lo peor de la casta”, aunque la foto a la que se refería tenía en el centro a Adorni

★ La vicepresidenta Victoria Villarruel no solo decidió ausentarse de la misa oficial por el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco en la Basílica de Luján, sino que, luego de participar de una ceremonia alternativa en la iglesia donde fue bautizado Jorge Bergoglio, salió con los tapones de punta y cuestionó duramente a quienes sí asistieron al acto central convocado por la Conferencia Episcopal Argentina.

Decisión de último momento

Según trascendió, Villarruel se encontraba en pleno viaje hacia Luján cuando decidió dar marcha atrás. El motivo fue un cambio de protocolo: el ceremonial del Senado había acordado el lunes que la vicepresidenta se ubicaría en la primera fila junto al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, y al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Sin embargo, al llegar al lugar, el ordenamiento asignaba esa primera fila a los miembros del Gabinete, con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al frente.

Molesta por la modificación, Villarruel cambió el destino y se dirigió a la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en el barrio porteño de Almagro, el templo donde Bergoglio fue bautizado en la Navidad de 1936.

«Vine acá que es el lugar donde el Papa fue bautizado, donde se hizo hijo de Dios», declaró la titular del Senado ante las cámaras.

La andanada contra «la casta»

Las declaraciones de Villarruel no se limitaron a explicar su ausencia. La vicepresidenta cargó con dureza contra quienes participaron de la misa de Luján y, en particular, contra la politización del acto.

«La ceremonia tenía un contenido que era el recuerdo al Papa. Era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política. Yo en eso soy coherente con mis creencias. Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas», señaló.

La invocación del concepto de «casta», bandera histórica del discurso de La Libertad Avanza, resulta reveladora: Villarruel la usó para impugnar una ceremonia en la que estuvieron presentes el propio jefe de Gabinete de la administración libertaria y varios de sus ministros. En la primera fila de Luján se sentaron, entre otros, Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli, el presidente de Diputados Martín Menem y el presidente provisional del Senado Bartolomé Abdala, todos parte del oficialismo que ella integra formalmente.

La foto con “lo peor de la casta política”, con Adorni en el centro.

La vicepresidenta trazó además un paralelo con el 2 de abril: «Como el 2 de abril, me parece que la política se mete en fechas que son de la gente. Yo prefiero estar con la gente, con otros argentinos», insistió.

La interna que no cesa

El episodio volvió a poner en primer plano la fractura que recorre al Gobierno. Adorni es, dentro del mapa del poder libertario, un hombre del sector político de Karina Milei, y que es la decisión de la secretaria general de la Presidencia la que lo mantiene en el cargo a pesar de los cuestionamientos judiciales que pesan sobre él y la actitud de Villarruel puede leerse como una batalla más de la guerra que le declaró la secretaria general de la Presidencia.

El propio Adorni había definido en febrero la relación con Villarruel con una frase lapidaria: «Es la Vicepresidente, pero no forma parte de las decisiones, no es parte de la gestión y no es siquiera parte de nuestra mesa política». El episodio de Luján fue, para la vice, una forma de responder con hechos.

Con Javier Milei y Karina Milei de gira en Israel, Villarruel era la primera magistratura del país al momento del acto. Aun así, su ausencia fue la nota política más comentada de la jornada.

Por su parte, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, que sí estuvo en Luján, aprovechó para disparar también, aunque en una dirección distinta. «Al papa Francisco no solo hay que recordarlo en las palabras y en la foto, sino en sus enseñanzas, haciendo lo que dijo. Que cada uno lo tome con seriedad, estamos en una época donde se respira guerra y nos dicen que el mercado es un Dios, y el Papa fue muy claro: es exactamente lo contrario lo que dijo», señaló el gobernador.

El mensaje de la Iglesia, incómodo para todos

La homilía del titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, no pasó desapercibida. «Muchos nos hemos lamentado de no haberlo tratado bien, de haber sido mezquinos como sociedad e incluso como Iglesia al no haber recogido sus propuestas», expresó. «Nos queda aprender de una buena vez y no seguir castigándonos con la indiferencia, el desinterés, la agresividad permanente en el lenguaje y los gestos violentos», añadió.

El llamado resonó con particular ironía en el contexto de una jornada que, en nombre del homenaje al Papa de los pobres y el diálogo, terminó siendo protagonizada por las disputas internas de un gobierno que hace del conflicto permanente su modo de gestión.

Puntos clave

  • Villarruel se ausentó de la misa de Luján tras un cambio de protocolo que la ubicaba en la misma primera fila que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
  • En su lugar, concurrió a la Basílica María Auxiliadora y San Carlos de Almagro, donde Jorge Bergoglio fue bautizado.
  • En declaraciones televisivas, calificó a los asistentes a la misa de Luján como «lo peor de la casta política», incluyendo de hecho a los propios funcionarios del Gobierno que la integra.
  • Adorni y varios ministros del Gabinete estuvieron en la primera fila de Luján; la Conferencia Episcopal llamó a dejar atrás «la agresividad permanente en el lenguaje».
  • La fractura entre Villarruel y el núcleo duro libertario, liderado por Karina Milei, quedó expuesta una vez más en un acto de alto contenido simbólico.

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Bullrich escucha Lali y le manda señales al Gobierno pero Milei no se hace cargo

La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado publicó un video cantando «No me importa», de Lali Espósito, artista que mantiene un enfrentamiento público con el presidente Javier Milei. El gesto se produjo después de que Bullrich criticara al Ejecutivo por los recortes en discapacidad del Presupuesto 2027 y reclamara mayor coordinación política dentro del oficialismo. Milei, consultado, dijo que escuchar a Lali «no sería ningún problema» y reveló que algunos temas le gustaron.

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El Argentino Diario-Patricia Bullrich.
Patricia Bullrich publicó un video cantando "No me importa" de Lali Espósito, en medio de su cuestionamiento al Ejecutivo por los recortes en discapacidad.

Mientras el oficialismo exhibe tensiones internas que ya no puede disimular, Patricia Bullrich eligió una canción para decir lo que las palabras de la política a veces no alcanzan. La senadora nacional y jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado publicó un video en el que se la ve cantando «No me importa», de Lali Espósito, una artista con la que el presidente Javier Milei protagonizó reiterados enfrentamientos públicos. El momento en el que irrumpe el gesto no pasó desapercibido: el video llegó horas después de que Bullrich cuestionara con dureza al Poder Ejecutivo por los cambios vinculados a discapacidad incorporados al Presupuesto 2027.

En las imágenes difundidas, Bullrich aparece en su oficina del Senado trabajando frente a una computadora portátil. En un momento, ingresa a una plataforma de videos, busca el tema de la cantante argentina y comienza a acompañar con su voz la canción, compuesta en 2024. La difusión del clip encendió el debate político porque Lali Espósito es una de las figuras del mundo artístico y cultural que más abiertamente se ha enfrentado con Milei desde que este asumió la presidencia.

Un reclamo que llegó tarde y sin aviso

El video no fue un gesto aislado ni caprichoso: fue la síntesis de un malestar político concreto. Bullrich expresó su disconformidad por haberse enterado de los recortes en discapacidad incluidos en el proyecto de Presupuesto 2027 cuando este ya había ingresado a la Cámara de Diputados, sin que hubiera habido consulta previa dentro de los espacios políticos del bloque oficialista en el Senado. «Yo no me enteré porque lo recibí a las tres de la mañana porque entró por Diputados, pero luego a la mañana leyendo los diarios», señaló la senadora.

El cuestionamiento fue directo al corazón del modelo de toma de decisiones del Ejecutivo. «Yo quiero una mesa política donde las cosas se discutan», reclamó Bullrich, y agregó: «Tenemos que lograr que las cosas se mastiquen un poco más y no mandar así, de sopetón, cosas que discutimos en una mesa». La frase resume una tensión que lleva semanas acumulándose: el bloque senatorial libertario necesita votos que no tiene, y el Gobierno parece manejarse como si esa realidad no existiera.

Bullrich fue aún más explícita al señalar que el oficialismo no puede darse el lujo de ignorar la aritmética legislativa. «Nosotros somos 21 acá y tenemos que llegar a 39, 40, como recién que votamos Inocencia Fiscal con 44 votos», apuntó, y cuestionó que un tema de especial sensibilidad social no hubiera sido procesado internamente antes de llegar al Congreso. «No puede ser que un tema de tal sensibilidad nosotros lo sepamos y tengamos que venir acá a decir: ‘Bueno, no lo sabía, ¿qué somos, tontos?'», disparó.

Milei y Lali: de la guerra cultural al «me gustaron algunos temas»

La reacción de Milei ante el video de Bullrich no fue la que muchos esperaban. Consultado sobre el episodio a través de un mensaje de texto dirigido a la panelista «Pochi» del programa Puro Show, el presidente restó importancia al asunto y cuestionó la lógica de politizar el arte. «¿Cuál sería el problema de que escuche Lali?», planteó, y respondió su propia pregunta: «Para mí no sería ningún problema». Luego fue más lejos y dejó una frase que resonó con fuerza: «Es más, luego de la polémica escuché algunos temas y me gustaron».

La declaración resulta llamativa si se recuerda que el enfrentamiento entre Milei y Lali Espósito incluyó descalificaciones públicas y acusaciones cruzadas que excedieron ampliamente el plano artístico. Que el mandatario admita haber escuchado y disfrutado canciones de una artista a la que convirtió en blanco de su discurso de confrontación cultural dice más de las contradicciones del proyecto libertario que cualquier análisis político. «Me parece una tontería mayúscula politizar el arte», sostuvo Milei, sin registrar que esa politización fue, durante meses, una estrategia propia.

Discapacidad: el talón de Aquiles del Presupuesto libertario

Detrás del video y de la música, el fondo del conflicto es concreto y afecta a miles de personas. Los recortes incorporados al Presupuesto 2027 en el área de discapacidad generaron alarma tanto en organizaciones de la sociedad civil como dentro del propio espacio oficial. Bullrich sostuvo que en la Cámara de Diputados se estaba negociando una salida consensuada y que ese camino resultaba «mucho más razonable». «Podríamos haber evitado eso y seguir con la salida consensuada», afirmó, dando a entender que la forma en que se procesó la decisión dañó innecesariamente al oficialismo.

El episodio expone una dinámica de gestión que el Gobierno no ha podido corregir: decisiones de alto impacto social que llegan al Congreso sin haber sido procesadas políticamente, generando cortocircuitos con los propios aliados. En un Senado donde LLA no tiene mayoría propia y necesita construir acuerdos caso por caso, esa forma de operar tiene costos directos sobre la capacidad legislativa del Ejecutivo.

Lo que tenés que saber

  • Patricia Bullrich publicó un video cantando «No me importa» de Lali Espósito, en medio de su cuestionamiento al Ejecutivo por los recortes en discapacidad del Presupuesto 2027.
  • La senadora reclamó mayor coordinación política interna y reveló que se enteró de los cambios presupuestarios a través de los diarios, no por canales oficiales del oficialismo.
  • Bullrich advirtió que el bloque de LLA en el Senado suma 21 senadores y necesita construir mayorías para avanzar en cualquier votación relevante.
  • Milei, consultado sobre el video, descartó cualquier problema con que se escuche a Lali y admitió que algunos de sus temas le gustaron tras la polémica que él mismo protagonizó con la artista.
  • El episodio evidencia tensiones internas dentro del espacio libertario en un momento en que el Gobierno necesita sostener alianzas legislativas para sus iniciativas.
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