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Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes
El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes
★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.
Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.
El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó
La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.
Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.
La subcultura detrás de las amenazas
La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.
El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.
Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias
La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.
En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.
La paradoja de la respuesta institucional
La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.
En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.
Puntos clave:
- El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
- El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
- Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
- La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
- Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.
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“Ley y orden”: Jorge Macri apuesta a la “mano dura” para llegar al 2027
El jefe de Gobierno porteño envió a la Legislatura una reforma del Código Contravencional que sube multas, endurece penas y crea nuevas infracciones. Con el slogan «Ley y Orden», Jorge Macri replica el discurso punitivista de La Libertad Avanza en un movimiento que muchos leen como un reposicionamiento electoral de cara a los comicios del año próximo.
Hasta 90 días de arresto para trapitos reincidentes, multas de más de 58 millones de pesos por venta ilegal en el espacio público y sanciones superiores a los 7 millones por conducir alcoholizado. Esos son los ejes del proyecto de reforma del Código Contravencional que el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, envió este miércoles a la Legislatura porteña.
La iniciativa modifica la Ley 1.472 (Código Contravencional) y la Ley 12 (de Procedimiento Contravencional), e introduce un paquete de cambios que incluye el aumento de multas, de las tareas de utilidad pública y de los días de arresto, la creación de nuevas contravenciones y la supresión de la condena en suspenso para adultos. La reforma también excluye la suspensión del proceso a prueba como solución alternativa para adultos y crea un Registro de Reincidentes en Contravenciones en el Espacio Público.
El discurso del orden y la escenografía electoral
La presentación del proyecto estuvo cargada de una retórica que resultó difícil de distinguir de la que suele escucharse en las conferencias de prensa de La Libertad Avanza. Bajo el slogan «Ley y Orden», Macri afirmó que «al delincuente menor de edad que rompe la ley sabiendo que no va a tener consecuencias; al que acosa, sigue o acecha a una persona en la calle; al estafador que se hace pasar por un banco para engañar a alguien y robarle sus datos; al puntero que financia agrupaciones violentas; al delincuente que lleva una bomba molotov a una manifestación: a todos ellos, bajo mi gestión, se les terminó la impunidad».
La frase fue completada con otra de tono similar: «No hay Ciudad para los porteños de bien si el Estado se arrodilla frente a las mafias y los violentos». El lenguaje utilizado por el jefe de Gobierno, que apela a la distinción entre «ciudadanos de bien» y quienes rompen la ley, es una marca de estilo propia del movimiento libertario y de la derecha punitiva internacional, y su aparición en boca de un dirigente del PRO no es casual en el contexto de la disputa por el electorado conservador que se abrirá de cara a las elecciones de 2027.
Qué cambia: las nuevas sanciones y contravenciones
El proyecto establece un aumento significativo en las sanciones existentes y suma nuevas conductas sancionables. Para la conducción con alcohol en sangre, la reforma prevé una multa de entre 1.000 y 6.000 Unidades de Fomento (UF), equivalentes a más de 7 millones de pesos, con arresto de 5 a 30 días e inhabilitación de la licencia de conducir de 6 meses a 4 años. Para las actividades lucrativas no autorizadas en el espacio público, la multa podría alcanzar las 50.000 UF, equivalentes a 58.654.000 pesos, frente al máximo actual que no supera los 15 millones.
En el caso de los ruidos molestos, las tareas de utilidad pública pasarían de un rango de 1 a 5 días al de 3 a 15 días, con multas de hasta 600 UF y la posibilidad de hasta 10 días de arresto. El texto agrava las sanciones para reincidentes con aumentos del 50% en la primera reincidencia, del 66,6% en la segunda y del 100% en la tercera.
Entre las nuevas contravenciones incorporadas se encuentran el seguimiento o acecho en la vía pública, la obtención de claves o credenciales mediante engaños digitales, la organización de compraventa informal masiva en el espacio público, la comercialización de datos personales, la portación de dispositivos de interferencia de señales y la manipulación fraudulenta de sistemas de cobro o transporte público. También se sanciona la suplantación de identidad de agentes de autoridad, el financiamiento de contravenciones reiteradas o de agrupaciones contraventoras, la portación o distribución de materiales aptos para disturbios y el entorpecimiento de sistemas de videovigilancia pública.
Adolescentes: un régimen diferenciado, pero con sanciones
La iniciativa también alcanza a adolescentes de entre 14 y 17 años, aunque a través de un régimen diferenciado que no replica el esquema de adultos. Para ese grupo se prevén medidas como amonestación formal, acompañamiento de equipos interdisciplinarios, programas educativos, continuidad escolar, capacitación laboral, reparación del daño y tareas de utilidad pública adecuadas a la edad y las aptitudes. El proyecto sostiene que su objetivo es la responsabilidad, la educación, la integración social y el interés del adolescente, aunque la incorporación de los menores en un proyecto de reforma marcadamente punitivista abre interrogantes sobre los criterios de aplicación y los mecanismos de garantía de derechos.
La lógica política detrás del paquete
La elección del momento para enviar esta reforma no es inocente. Con las elecciones legislativas de 2027 en el horizonte y el PRO intentando redefinir su lugar en el mapa político frente al avance de La Libertad Avanza sobre su propio electorado, el discurso del «orden» y la «mano dura» se convierte en una herramienta de reposicionamiento. Macri apuesta a que endurecer el Código Contravencional le permitirá capturar a un votante que en 2023 se inclinó por Milei, y que hoy observa con simpatía un discurso que equipara la presencia de vendedores ambulantes o trapitos con las «mafias» y los «violentos».
El riesgo de esa estrategia es doble. Por un lado, la reforma puede profundizar la criminalización de la pobreza y de sectores vulnerables que utilizan el espacio público como única fuente de ingresos ante la falta de empleo formal, una consecuencia que el proyecto no analiza ni previene. Por el otro, la imitación del estilo libertario puede no alcanzar para disputarle votos a LLA en su propio terreno, y en cambio acelerar la disolución de la identidad política del PRO como fuerza diferenciada.
Lo que tenés que saber:
- Jorge Macri envió a la Legislatura porteña una reforma integral del Código Contravencional que sube multas, endurece penas y crea nuevas infracciones.
- Las sanciones por conducción alcoholizada podrán superar los 7 millones de pesos, y por venta ilegal en la vía pública los 58 millones.
- Se eliminan la condena en suspenso y la suspensión del proceso a prueba para adultos, y se crea un Registro de Reincidentes en Contravenciones en el Espacio Público.
- El proyecto incorpora nuevas contravenciones como el acecho en la vía pública, la interferencia de señales y el entorpecimiento de sistemas de videovigilancia.
- El lenguaje punitivista utilizado por Macri imita el discurso de La Libertad Avanza en un movimiento que se lee como un reposicionamiento político de cara a las elecciones de 2027.
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