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Cómo distinguir la sinceridad del engaño en las apps para ligar

Conocer a tu pareja en Internet es posible.

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La experiencia de muchas parejas felices demuestra que conocer a tu pareja en Internet es posible. Además, las plataformas de hoy en día se han vuelto el lugar principal para tener una cita que puede cambiar tu vida. Sin embargo, cuando te comunicas en Internet, es muy importante mantenerse alerta. Detrás de fotos atractivas y mensajes bonitos puede haber alguien con malas intenciones. Cómo disfrutar de la comunicación sin ser víctima del engaño, vamos a explorarlo.

Oportunidades ilimitadas y riesgos serios a la hora de ligar en Internet

Internet ha abierto puertas que antes estaban cerradas. Ya no estamos limitados a nuestro círculo social y podemos encontrar pareja en cualquier parte del mundo. Esta es una de las ventajas de ligar en Internet. Podemos conocer a alguien que comparte nuestros valores e intereses incluso si viven en otro país. Y sin salir de casa. Controlamos el ritmo del acercamiento y decidimos cuándo es el momento de mover la relación a la vida real. También podemos filtrar aquellas personas que no se ajustan a lo que buscamos en cualquier momento y evitar perder el tiempo con alguien que no está hecho para nosotros.

Sin embargo, a pesar de las ventajas, ligar en Internet también presenta sus riesgos. Uno de los problemas principales es el engaño. Algunas personas aparentan ser otra persona para incrementar sus opciones de éxito, por ejemplo, con fotos altamente retocadas o embelleciendo su biografía. Este tipo de engaño puede parecer inofensivo pero la decepción al conocerse en persona es casi inevitable. Sin embargo, un peligro mucho mayor proviene de los estafadores, y en eso nos centraremos.

Cómo reconocer bots y estafadores en una app de ligues

Suelen seguir ciertos patrones. Si sabes lo que buscar, descubrir un estafador es bastante posible. Aquí tienes algunas señales de alerta en una persona que acabas de conocer:

• Fotos demasiado perfectas. Hoy en día no hay necesidad de robar fotos de un banco de imágenes, la inteligencia artificial puede generar imágenes a gusto del usuario. Si un perfil solo tiene imágenes perfectas que parecen sacadas de una revista, merece la pena cuestionarse cómo de real es la persona. Puedes subir la foto a un buscador y si aparece en otras páginas web con otros nombres, tus sospechas están justificadas.

• Acercamiento emocional demasiado rápido. Los estafadores suelen declararse tan pronto como el segundo día. Su objetivo es ganarse tu confianza rápidamente para poder explotarla. Es verdad que la atracción puede surgir de forma rápida pero precipitarse sueñe ser una señal de alerta.

• Rechazo a comunicarse a través de video. Un estafador evitará las videollamadas con cualquier pretexto. Este comportamiento es también común entre la gente que tiene algo que esconder. Si alguien rechaza una conversación a través de video, es una razón más que suficiente para mantenerte alerta.

• Pide ayuda financiera. Una estafa clásica es la de contar historias emocionales sobre mala suerte repentina. Una vez que el estafador siente que te “ha enganchado”, te contará una historia sobre una enfermedad o un robo y te pedirá dinero. Alguien genuinamente interesado en una relación no va a tratar problemas financieros en los primeros días de relación.

• Un estilo de comunicación extraño. Si las respuestas parecen estar fuera de lugar o son frases genéricas que no se corresponden con el contexto, puede que estés hablando con un bot en vez de con una persona real.

Si detectas alguna de estas señales, es mejor terminar la comunicación inmediatamente. Los estafadores suelen ser buenos manipuladores y cuanto más tiempo estés bajo su influencia, peor pueden ser las consecuencias.

Cómo protegerte de las estafas

Para evitar ser víctima de una estafa, no compartas información personal con desconocidos. No reveles tu dirección, tu número de teléfono o tu nombre completo. Seguir esta simple regla puede ayudarte a evitar muchos problemas. Te sorprendería saber cuánta información se puede obtener simplemente con un nombre completo y un número de teléfono.

Segundo, nunca hagas clic en enlaces enviados por desconocidos, incluso si parece que es seguro. Los estafadores son buenos psicólogos y las peticiones para hacer clic en un enlace no suelen ser directas. Puede que te digan que te quieren hacer un regalo y quieren que elijas algo de la página. El phishing o suplantación de identidad es una de las herramientas favoritas de los estafadores. Utilizan enlaces a páginas web falsas que recuerdan mucho a las reales, accediendo así a tus credenciales, contraseñas y datos bancarios.

Como mencionamos antes, nunca envíes dinero a desconocidos, da igual si la historia suena convincente o emocional.  Una persona razonable resuelve sus problemas financieros con ayuda de amigos cercanos o familia, no con alguien a quien conocieron en un chat hace unos días. Y recuerda: hasta que no conoces a alguien en persona y verificas sus intenciones, sigue siendo un desconocido. Esto significa que no deberías confiar plenamente en esta persona.

Video chats, una comunicación segura en Internet

Otra forma de protegerte a la hora de ligar en Internet es utilizar un videochat. En estas plataformas los estafadores no tienen casi opciones, especialmente si necesitan registrarse. La comunicación ocurre en directo y ves a la otra persona tal y como es. Además, es muy difícil hacer un papel convincente a través de video por lo que rápidamente detectarás un comportamiento poco natural.

Sin embargo, incluso en un chatroulette, es importante mantenerse alerta. Para evitar decepciones, elige plataformas con reglas estrictas. Por ejemplo, el chat Omegle TV. Este videochat roulette es ideal para ligar. Incluye un filtro de búsqueda de usuarios por sexo, asegurando que hablarás solo con gente del sexo opuesto. Además, todas las chicas tienen que verificar su información personal durante el registro. Así, puedes estar seguro de que estás hablando con alguien real, no un perfil falso.

Un último consejo

Cuando buscas el amor, la clave está en encontrar el equilibrio entre ser abierto y estar alerta. La confianza es fundamental para construir relaciones pero no deberías desconectar completamente tu juicio. Utiliza plataformas de confianza, no tengas miedo a hacer preguntas “incómodas” y siempre haz caso a tu intuición. Tu atención y unas simples precauciones harán que tu camino para conocer a la persona adecuada sea más corto, más seguro y más agradable.

Educación

Deepfakes en las aulas: cuando la IA se convierte en una nueva herramienta de violencia de género

Estudiantes varones de los colegios Nacional Buenos Aires y Carlos Pellegrini circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras alteradas con inteligencia artificial para mostrarlas desnudas. La justicia interviene ante un vacío legal mientras las comunidades educativas activan protocolos de género y las voces de quienes vienen advirtiendo sobre la violencia digital cobran nueva urgencia.

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"No vamos a parar de desnudarlas y venderlas": la violencia digital llegó a las escuelas de la UBA.

Las comunidades educativas de dos de los colegios secundarios más prestigiosos de la Argentina atraviesan una crisis sin precedentes. En el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, ambas dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se confirmó que alumnos varones circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras intervenidas con inteligencia artificial (IA) para mostrarlas con sus rostros reales y cuerpos desnudados de manera sintética. El escándalo expone, una vez más, la brecha entre el avance tecnológico y la respuesta del sistema legal y educativo frente a nuevas formas de violencia de género.

Cómo comenzó el escándalo

El caso tomó estado público a fines de junio, cuando alumnas de segundo año del Carlos Pellegrini encontraron un archivo compartido en Google Drive que contenía sus nombres, fotos intervenidas y hasta un precio asignado a cada imagen. Las fotos mostraban los rostros reales de las estudiantes sobre cuerpos generados o «desnudados» mediante aplicaciones de IA, muchas de ellas tomadas sin consentimiento de sus redes sociales. Luego se supo que estudiantes del Nacional Buenos Aires también estaban involucrados y que existían indicios de que el fenómeno se extendía a otras instituciones. La mayor parte de los alumnos señalados cursan segundo año y tienen alrededor de 14 años.

La magnitud del hecho quedó subrayada por el cinismo con que fue respondido dentro de las propias aulas: tras el estallido del escándalo, apareció escrito en un pupitre de una de las instituciones la frase «Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas». La frase condensa la naturaleza del problema: no se trata de una travesura tecnológica sino de una práctica sistemática de cosificación, violación de la privacidad y comercialización del cuerpo ajeno.

La Justicia frente a un vacío legal

La fiscal Daniela Dupuy, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas (UFEDyCI), fue contundente al describir la situación: «Nosotros constantemente estamos recibiendo este tipo de denuncias». Al mismo tiempo, advirtió que la investigación enfrenta un obstáculo central: el ordenamiento jurídico argentino no tipifica con precisión estos delitos. «Debemos impulsar a los legisladores a que de una buena vez lo incorporen en sus legislaciones penales», señaló la funcionaria. Para Dupuy, el delito se consuma cuando una imagen real de una persona es llevada al desnudo mediante IA, porque «afecta el bien jurídico protegido, que es la libertad en el desarrollo de la sexualidad».

En ambas instituciones se activaron los protocolos de violencia de género para contener a las víctimas y regular la convivencia, pero las estudiantes afectadas enfrentaron la situación extrema de tener que compartir aulas con quienes las victimizaron. La ausencia de un marco penal claro convierte a la respuesta institucional en el único muro de contención inmediato, y ese muro es notoriamente insuficiente.

La cultura que lo habilita: el análisis de Laura Sánchez

La voz de Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk (la adolescente que se suicidó tras la difusión no consentida de imágenes de su intimidad), adquirió en este contexto una resonancia particular. Sánchez, quien milita desde entonces por la sanción de legislación específica sobre violencia digital, lo dijo sin rodeos: «Es doloroso y pone a la vista que la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».

Para Sánchez, el caso del Nacional y del Pellegrini no es un hecho aislado protagonizado por adolescentes fuera de control. Es el síntoma de algo más profundo: «El problema no son sólo los chicos que difundieron, es la cultura que lo habilita». Desde la Guía Ema, el documento pedagógico que lleva el nombre de su hija y está diseñado para abordar la violencia digital en el ámbito escolar, Sánchez propone que las instituciones adopten «un convenio de corresponsabilidad digital firmado por estudiantes, institución y familias», con un trabajo que involucre a toda la comunidad educativa.

Un fenómeno que no para de crecer

La alteración de imágenes reales mediante IA para producir contenido de desnudez no consentida es una modalidad de deepfake que se expande a nivel global. En Argentina, el caso del Nacional y el Pellegrini se suma a una serie de denuncias similares que se acumulan en fiscalías, escuelas y organizaciones de acompañamiento a víctimas de violencia digital. La UFEDyCI ya viene procesando este tipo de planteos de manera recurrente, según confirmó la propia fiscal Dupuy.

El marco normativo vigente en Argentina incluye la Ley Olimpia, aprobada en 2023, que reconoció la violencia digital como modalidad específica de violencia de género. Sin embargo, la tipificación de los deepfakes pornográficos como delito autónomo aún espera tratamiento legislativo en el Congreso Nacional, donde iniciativas como la denominada Ley Belén buscan avanzar en esa dirección. La demora tiene un costo concreto y humano: cada día que transcurre sin legislación específica, las víctimas quedan desprotegidas y los responsables se mueven en un limbo jurídico que facilita la impunidad.

Lo que revelan las aulas del Nacional y el Pellegrini

Que esto haya ocurrido en dos de las escuelas con mayor nivel académico del país no es un dato menor. No porque las instituciones sean las responsables directas, sino porque desmiente el argumento de que la violencia digital es un problema vinculado exclusivamente a la marginalidad o a la falta de educación formal. Ocurre en cualquier entorno donde la cultura patriarcal no sea confrontada explícitamente y donde el cuerpo de las mujeres y adolescentes siga siendo tratado como un bien apropiable, transable y punible.

Las organizaciones especializadas en la materia, entre ellas Faro Digital, Ley Olimpia Argentina y Defensoras Digitales, vienen advirtiendo desde hace tiempo que el abordaje de la violencia digital en las escuelas no puede limitarse a reaccionar ante los casos sino que debe integrar la educación digital con perspectiva de género como contenido curricular obligatorio. La urgencia es hoy más evidente que nunca.

Puntos clave

  • Alumnos varones del Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini circularon y vendieron imágenes de compañeras «desnudadas» con inteligencia artificial.
  • La fiscal Daniela Dupuy confirmó que la UFEDyCI recibe este tipo de denuncias de manera constante y alertó sobre el vacío legal existente.
  • Los protocolos de violencia de género se activaron en ambas instituciones, pero las estudiantes debieron seguir compartiendo espacios con los denunciados.
  • La Ley Olimpia (2023) reconoce la violencia digital como modalidad de género, pero la tipificación de deepfakes pornográficos aún no tiene legislación específica en Argentina.
  • Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk, advirtió que «la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».
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