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Educación

La UNLP está entre las 10 mejores universidades de américa latina

De acuerdo al ranking, la UNLP confirmó su liderazgo entre las más destacadas instituciones de educación superior, ocupando la posición 10° en América Latina, mientras la UBA se posiciona en el 7° lugar, Córdoba en el 42, Mar del Plata en el 63 y la del Centro en el 67.

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La Universidad Nacional de La Plata (Unlp) logró posicionarse entre las 450 mejores universidades del mundo, según la última edición del Ranking Global de Universidades del Laboratorio de Cibermetría del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (Csic), y ascendió al puesto 10° en América Latina y se consolida como la segunda más prestigiosa de Argentina.

Así lo informó este viernes la alta casa de estudios y señaló que aún en el marco de las dificultades impuestas por la pandemia, la universidad de La Plata logró escalar 39 posiciones a nivel global en comparación con la última medición de julio de 2020, pasando así del puesto 475 al 436, sobre un total de más de 25 mil universidades evaluadas.

De este modo, la UNLP ingresó al círculo de las 450 mejores instituciones de educación superior del mundo, privilegio que en Argentina sólo comparte con la Universidad de Buenos Aires (UBA) que está situada en el puesto 339, y subió dos puestos en el plano latinoamericano, llegando así por primera vez al top ten de la región.

La medición del CSIC ratifica además la consolidación de la Unlp como la segunda universidad de Argentina, sólo por debajo de la UBA. El tercer puesto lo ocupa la Universidad de Córdoba (1.291 en el mundo), seguida por Mar del Plata en cuarto lugar (1.593) y del Centro de la Provincia de Buenos Aires (1.632) en la quinta ubicación. La lista de las diez mejores del país se completa en su totalidad con universidades públicas: la Universidad de San Martín está sexta; séptima es la Universidad Tecnológica Nacional, seguida por Quilmes, Tucumán, y Rosario.

De acuerdo al ranking, la UNLP confirmó su liderazgo entre las más destacadas instituciones de educación superior, ocupando la posición 10° en América Latina, mientras la UBA se posiciona en el 7° lugar, Córdoba en el 42, Mar del Plata en el 63 y la del Centro en el 67.

Respecto al avance de la UNLP, fuentes de la casa de estudios recordaron que en 2006 -cuando comenzó a evaluarse el impacto de este tipo de mediciones- La Plata estaba en el puesto 1.062 del ranking mundial y entre las instituciones de América Latina se hallaba en la posición 23, teniendo en cuenta además, que en aquel momento el ranking consideraba a menos de a mitad de universidades que incluye en la actualidad.

El Csic explicó que el objetivo de la investigación es medir el compromiso de las instituciones en la publicación web, cuantificando el volumen de contenidos que generan, su impacto y visibilidad.

El ranking mide el volumen, visibilidad e impacto de las páginas web de las universidades, con un énfasis especial en la producción científica (artículos evaluados, contribuciones a congresos, borradores, monografías, tesis doctorales, informes). También tiene en cuenta otros materiales como los provenientes de cursos, documentación de seminarios o grupos de trabajo, bibliotecas digitales y bases de datos.

Educación

Desfinanciamiento universitario: más de 10 docentes renuncian por día

En el Día del Docente Universitario, el sistema de educación superior pública argentina atraviesa su peor crisis desde 1989. Con salarios por debajo de los niveles de la poscrisis de 2001, un recorte presupuestario del 37,3% desde diciembre de 2023 y un Gobierno que se niega a cumplir la Ley de Financiamiento Universitario, la deserción docente avanza a un ritmo de entre 10 y 12 renuncias diarias en todo el país.

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La academia en éxodo: más de 10 docentes universitarios renuncian por día

La comunidad académica argentina eligió el 15 de mayo, Día del Docente Universitario, para volver a poner en el centro del debate la crisis estructural que atraviesa el sistema universitario público.

Lejos de los anuncios oficiales de «equilibrio macroeconómico», la realidad de más de 60 universidades nacionales distribuidas en todo el territorio revela un desmantelamiento sistemático que sus propios protagonistas describen, sin eufemismos, como un plan deliberado.

«Un plan de destrucción por goteo»

Rodrigo Quiroga, doctor en Ciencias Químicas y docente con 15 años de experiencia en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), cuantificó el fenómeno con datos concretos: entre 10 y 12 docentes renuncian por día a nivel nacional. La causa es, en todos los casos, la misma: la imposibilidad de sostenerse económicamente con los ingresos que ofrece la actividad académica.

Para Quiroga, la situación no es producto de la inercia ni de una mala coyuntura. «El Gobierno está poniendo excusas para no cumplir la ley porque efectivamente lo que buscan, creo, es un plan de destrucción de las universidades nacionales por goteo«, declaró el investigador. En esa línea, advirtió que son los propios docentes quienes vienen subsidiando el déficit de financiamiento con mayor dedicación personal, aunque ese esfuerzo tiene un límite humano y económico infranqueable.

El cargo docente más bajo del sistema universitario nacional, el de Jefe de Trabajos Prácticos (JTP) con dedicación simple, percibe actualmente apenas 260.000 pesos mensuales, una cifra que, en la Argentina de mayo de 2026, no alcanza siquiera para cubrir los gastos de transporte y alimentación necesarios para asistir al trabajo.

El peor momento en décadas

Pablo Bolcatto, doctor en Física y profesor con 38 años de trayectoria en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), describió el presente como «el peor momento de mi vida profesional«. El testimonio de Bolcatto permite comprender la dimensión humana de una crisis que las estadísticas no alcanzan a capturar por sí solas.

«Ahora lo que se está dando es que un investigador o un profesor lo que hace es hacer Uber o empezar a vender empanadas», señaló Bolcatto, en alusión directa al fenómeno de pluriempleo al que se ven empujados quienes eligieron la docencia universitaria como vocación. Para este profesor, la elección de seguir en las aulas es un acto de convicción: «dar clases es una vocación; de enseñar, transmitir conocimiento y correr la frontera un poquito más allá», en referencia a la actividad científica que la crisis también amenaza.

La actitud del Gobierno Nacional fue caracterizada por Bolcatto como «profundamente ideológica», lo que para el docente explica la persistencia de la crisis más allá de cualquier argumento técnico.

Los números del desmantelamiento

Los datos recopilados por el grupo EPC y difundidos por Quiroga en redes sociales trazan un mapa preciso del ajuste:

  • Las universidades nacionales acumulan una caída presupuestaria del 37,3% desde diciembre de 2023.
  • En 2026 se proyecta el presupuesto universitario más bajo desde 1989 en relación al PBI, con apenas el 0,428%.
  • Los salarios docentes perdieron 33,7 puntos de poder adquisitivo desde noviembre de 2023, acumulando 17 meses consecutivos de caída.
  • Días antes de la última Marcha Federal Universitaria, el Gobierno recortó más de 5.300 millones de pesos destinados a infraestructura en la UNLP, UNSAM, UNL y UNNE, entre otras casas de altos estudios.
  • El salario real docente es actualmente más bajo que el que tenían en la poscrisis de 2001.

Estas cifras se inscriben en un contexto más amplio que ya documentamos en esta redacción: desde el inicio de la gestión libertaria, las transferencias a universidades acumularon un recorte real superior al 20%, según datos del Foro Economía y Trabajo; y el propio organismo de verificación Chequeado señaló que el financiamiento universitario sufrió recortes reales de hasta el 31,6% en los primeros tramos de la gestión Milei.

Un dato adicional que aporta dimensión social al conflicto: según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), dos tercios de los estudiantes de la universidad pública pertenecen al 60% más pobre de la sociedad. El ajuste sobre la educación superior no golpea a una élite; golpea, en su inmensa mayoría, a los sectores populares.

La ley existe, el Gobierno no la cumple

El reclamo del sector docente tiene un núcleo jurídico concreto: la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya vigencia los propios tribunales ratificaron con fallos favorables al sector. Si esa norma se aplicara, un docente que hoy cobra 260.000 pesos pasaría a percibir 400.000 pesos, lo que equivaldría a pasar de 6.800 pesos a 10.200 pesos por hora de clase, según los cálculos difundidos por Quiroga.

Frente a las excusas esgrimidas por la administración Milei, como la exigencia de auditorías previas a cualquier recomposición salarial, Quiroga recordó que las auditorías ya existen y funcionan: las facultades de Económicas, Derecho y Medicina de la UBA fueron auditadas en 2024 y sus informes aprobados por unanimidad. Además, «muchas otras universidades firmaron convenios con SIGEN», precisó el investigador.

El argumento del cobro de aranceles a estudiantes extranjeros también fue desactivado con datos: los estudiantes extranjeros representan aproximadamente 83.000 personas, apenas el 4% de la matrícula total. La cifra es marginal frente al déficit estructural de financiamiento.

Un punto central que los propios docentes subrayan para despejar confusiones es el siguiente: no son las universidades las que pagan los sueldos, sino el Estado Nacional. Y los salarios representan el 90% del presupuesto total de las universidades. Quien decide los aumentos, quien los frena, es el Gobierno de Javier Milei.

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