Educación
Peligra inicio de clases: Adorni dijo que «la paritaria nacional docente no existe»
El vocero presidencial aseguró que, «en principio, la Nación no va a transferir» a las provincias, como solicitaron los gobernadores de los 24 distritos, los recursos económicos correspondientes a el Fondo Compensador de Desigualdades Salariales (FONID) y los comedores escolares porque «considera que hoy no tiene existencia, no existen».
A pocos días del comienzo del ciclo lectivo en todo el país, el Gobierno «está evaluando» la posibilidad de convocar a una paritaria docente nacional, aunque aclaró que todavía «no hay ninguna definición al respecto» pese a que la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera), el principal gremio del sector educativo, advirtió este miércoles que «peligra el inicio de clases».
«Se está evaluando, (pero) aún no hay ninguna definición al respecto», respondió esta mañana el vocero presidencial, Manuel Adorni, cuando fue consultado por la prensa sobre la convocatoria a la paritaria nacional docente reclamada desde Ctera.
Adorni, además, indicó que, «en principio, la Nación no va a transferir» a las provincias, como solicitaron los gobernadores de los 24 distritos, los recursos económicos correspondientes a el Fondo Compensador de Desigualdades Salariales (FONID) y los comedores escolares porque «considera que hoy no tiene existencia, no existen».
En su habitual conferencia de prensa matutina, Adorni indicó que «cada jurisdicción» del país «es libre de pactar el salario que deseen con sus trabajadores» porque «los docentes de la Argentina dependen de cada una de las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires».
Al respecto, entonces, consideró que «la paritaria docente nacional no es tal, no existe», aunque se trata de una negociación que «es relevante» para el Gobierno, y afirmó: «Los salarios dependen de los gobernadores».
Adorni, en tanto, expresó que «independientemente de la discusión salarial» el Gobierno «siempre va a promover que se cumplan los días de clases», que la última asamblea del Consejo Federal de Educación (CFE), llevada a cabo en noviembre pasado, fijó en «al menos 190» para el calendario escolar 2024.
La Ctera reiteró esta mañana, durante una conferencia de prensa, su pedido al Gobierno para la «urgente convocatoria» a la paritaria nacional docente, a pocos días del comienzo del ciclo lectivo en todo el país.
La secretaria general del gremio, Sonia Alesso, le exigió también al Ejecutivo «el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo y que envíe los recursos económicos a las provincias para el FONID».
En ese sentido, resaltó que desde noviembre pasado los docentes no recibieron aumentos de salarios pese a que desde ese lapso crecieron la inflación y los valores de los alquileres. «Hay tarifazos, aumentos de transportes», sostuvo la dirigente gremial.
Junto a Alesso estuvo el secretario general adjunto de la Ctera y líder del Sindicato Unificado de los Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (Suteba), Roberto Baradel.
En los últimos días los gremios educativos sostuvieron que «sin el envío de los fondos del incentivo docente se compromete la negociación paritaria a nivel nacional y provincial».
Lo mismo advirtieron los gobernadores provinciales, quienes, por medio de sus ministros de Educación, reunidos en el CFE, firmaron un documento dirigido a la Casa Rosada donde reclamaron certezas respecto del fondo que, destacan, por ley debe pagar el gobierno nacional.
En un escrito, los funcionarios educativos le recordaron al secretario de Educación de la Nación, Carlos Torrendell, que el fondo representa alrededor de un 10 por ciento del salario del personal docente de todo el país.
Los gobernadores de Buenos Aires, Axel Kicillof, y de La Pampa, Sergio Ziliotto, habían advertido semanas atrás que la Nación no estaba transfiriendo a las provincias el Fondo de Incentivo Docente.
En un comunicado, Kicillof detalló que el estado provincial había abonado los salarios de los educadores «con recursos propios para evitar que se vea resentido el poder adquisitivo del salario» docente «en un contexto económico sumamente adverso y de gran incertidumbre».
El gobierno bonaerense advirtió, sin embargo, que a futuro «no podrá hacerse cargo de estos componentes salariales», que «son exclusiva responsabilidad y obligación del Gobierno nacional.
«El FONID -recordó Alesso- lo conquistamos con la histórica lucha de los 1.003 días de la Carpa Blanca».
Entre el 2 de abril de 1997 y el 30 de diciembre de 1999 los docentes nacionales agrupados en la Ctera instalaron una carpa frente al Congreso Nacional para reclamarle al entonces presidente Carlos Menem el otorgamiento de un mayor presupuesto y la apertura de una paritaria nacional en busca de mejores salarios.
La llamada «Carpa Blanca» representó una forma de protesta emblemática porque tuvo el respaldo de actores y referentes de la política, la cultura y el deporte tanto a nivel nacional como internacional. Por allí pasaron, entre otros, Diego Maradona, Mercedes Sosa, León Gieco, Luis Alberto Spinetta, Ernesto Sabato y Joan Manuel Serrat, entre otros.
El reclamo finalizó luego de que el entonces presidente Fernando de la Rúa estableció los fondos reclamados por los docentes.
Educación
Acuerdo en puerta: el Gobierno cede ante las universidades pero el atraso salarial seguirá sin repararse
El Ejecutivo retiró la condición de que las universidades abandonen su demanda ante la Corte Suprema y ofrece un aumento del 24% en dos tramos, con impacto en el aguinaldo de junio. Pero el ajuste acumulado desde diciembre de 2023 supera el 35% y llegaría al 45% a fin de año si no hay cambios estructurales.
El Gobierno nacional y las universidades públicas acercan posiciones luego de meses de tensión, paros y marchas federales. La administración de Javier Milei retiró la condición que había intentado imponer a las casas de altos estudios: que aceptaran un aumento inferior al establecido por la Ley de Financiamiento Universitario a cambio de retirar la demanda que tramita ante la Corte Suprema de Justicia. Esa exigencia fue considerada «inaceptable» por el sector universitario y su eliminación de la mesa de negociación fue el primer paso para destrabar un acuerdo que, hasta el momento, es de palabra.
La propuesta oficial establece un incremento salarial del 24% para docentes y no docentes en dos tramos: un 21,3% a percibir en junio, con impacto directo en el aguinaldo, y un 3% adicional en septiembre. El acuerdo también contempla una actualización del 20% en los fondos destinados a gastos de mantenimiento, la incorporación de unos 50.000 millones de pesos extra para los Hospitales Universitarios, que acumulan una deuda de 80.000 millones en lo que va del año, y un incremento del 50% en las Becas Belgrano, un incentivo económico para estudiantes de carreras estratégicas que permanece congelado en $81.685 desde hace más de dos años. La firma se concretaría en las próximas horas y abriría un proceso de paritarias que se realizaría al menos cada tres meses, con la inflación como piso.
Un atraso que ningún aumento repara
El contexto en el que se cierra este acuerdo es el de un presupuesto universitario devastado. Los salarios docentes y no docentes acumulan una caída real del 35% desde la asunción de Milei en diciembre de 2023, y de no producirse cambios sustanciales, ese número treparía al 45% al cierre de 2026, tomando como referencia las proyecciones de inflación del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. El presupuesto actual de las universidades nacionales asciende a 4,8 billones de pesos, cuando las propias instituciones estiman que necesitan 7,3 billones para funcionar con normalidad.
Frente a ese cuadro, el aumento ofrecido cubre apenas una fracción del deterioro. Desde el sector universitario reconocen que «un incremento del 21% con impacto en el aguinaldo es importante, teniendo en cuenta que las paritarias vienen siendo de 1,5%», aunque advierten que seguirán reclamando el 25% restante para acercarse a los niveles previos al ajuste.
La ley vetada, el desacato y la Corte
El trasfondo del conflicto es la Ley de Financiamiento Universitario (N° 27.775), aprobada en agosto de 2025 por amplia mayoría en ambas cámaras del Congreso. La norma establecía la recuperación del poder adquisitivo de los salarios y el presupuesto al nivel de noviembre de 2023, con la inflación como referencia, y fijaba paritarias con el IPC como piso. Milei vetó la ley. El Congreso rechazó el veto en ambas cámaras. El Gobierno, de todas maneras, optó por no cumplirla.
Las universidades recurrieron a la Justicia y obtuvieron fallos favorables en primera y segunda instancia. El Ejecutivo, en lugar de acatar, apeló ante la Corte Suprema y obtuvo el efecto suspensivo del fallo, dejando la ley en un limbo judicial. Ahora, la negativa a renovar la exigencia de retirar la causa abre sospechas en el sector. «Supongo que es un acuerdo del Gobierno con la Corte. Le habrán pedido ‘acordá y sacame presión y yo dilato el fallo’. De lo contrario no entiendo nada», señaló una fuente al tanto de las negociaciones. Desde el sector universitario reconocen que esa versión «es verosímil», aunque también consideran que «la Corte tampoco puede dilatar el fallo eternamente».
El ahorro fiscal como estrategia
El costo fiscal de cumplir la Ley de Financiamiento representaba el 0,2% del PBI en 2026, equivalente a unos 1.400 millones de dólares, la misma cifra que las grandes agroexportadoras embolsaron por la quita de retenciones dispuesta en septiembre de 2025. Cada mes de incumplimiento le significó al Ejecutivo un ahorro superior a los 100 millones de dólares, un ingreso que le permitió sostener el superávit fiscal amenazado por la caída de la recaudación y la carga de los intereses de la deuda con el FMI. El propio organismo internacional advirtió en su última revisión del acuerdo que, sin esos ahorros, se proyectaba un déficit del 0,8%.
Aunque la Corte falle a favor de las universidades, los salarios y presupuestos recuperarían los niveles anteriores al recorte, pero no compensarán lo perdido durante más de treinta meses consecutivos de ajuste. El acuerdo en ciernes, si se firma, cerrará una etapa de conflicto sin saldar la deuda de fondo que el Gobierno contrajo con la educación pública argentina.
Puntos clave
- El Gobierno ofrece un aumento del 24% en dos tramos (21,3% en junio y 3% en septiembre) para docentes y no docentes universitarios.
- Los salarios universitarios acumulan una caída real del 35% desde diciembre de 2023 y podrían llegar al 45% a fin de año.
- El presupuesto universitario vigente es de 4,8 billones de pesos, frente a una necesidad estimada de 7,3 billones para el funcionamiento normal.
- El Ejecutivo retiró la condición de que las universidades abandonen su demanda ante la Corte Suprema, lo que genera sospechas sobre un acuerdo político con el máximo tribunal.
- Cada mes de incumplimiento de la Ley de Financiamiento le representó al Gobierno un ahorro de más de 100 millones de dólares, clave para sostener el superávit fiscal exigido por el FMI.
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