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Deuda externa

El FMI presiona y el PJ denuncia: “Es otro préstamo político”

El partido denunció una nueva intromisión del FMI en la política argentina: “No vamos a permitir que voten desde Washington”.

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El Partido Justicialista cuestionó duramente a la titular del FMI por sus dichos sobre las elecciones legislativas. “Es otro préstamo político, como el de Macri”, señaló el comunicado.

El FMI vuelve a presionar sobre el rumbo político

El Partido Justicialista Nacional repudió este jueves las declaraciones de Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional, quien instó públicamente a votar por los candidatos del oficialismo libertario para sostener el “rumbo de cambio” que promueve el presidente Javier Milei.

Es importante que el país no descarrile de su rumbo”, dijo Georgieva en referencia a las elecciones legislativas de octubre.

El comunicado del PJ calificó sus dichos como una “intromisión electoral inadmisible” y recordó el costo histórico de la soberanía popular frente a intereses externos.

El mensaje del PJ: “No vamos a permitir que decidan desde afuera”

En el comunicado, firmado por la conducción nacional del Partido Justicialista —que preside Cristina Fernández de Kirchner— se afirmó:

“A los argentinos nos costó demasiado conseguir la libertad de votar como para someter la decisión a un organismo extranjero que nada tiene que decir sobre la voluntad del pueblo argentino”.

Además, el PJ sostuvo que los dichos de Georgieva “confirman que se trata de un nuevo préstamo político, como el que recibió Mauricio Macri en 2018, condicionado a intereses electorales y geopolíticos”.

Préstamos, condicionamientos y apoyo al ajuste

Días antes, el ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió con la número dos del FMI, Gita Gopinath, quien “ratificó su apoyo y confianza” en el plan económico del gobierno. Sin embargo, el propio organismo advirtió en su último informe los “riesgos” del ajuste impulsado por Milei, aunque insistió en “mantener el rumbo”.

El reciente acuerdo incluye un desembolso de USD 20.000 millones, con una parte de libre disponibilidad, lo que refuerza la hipótesis de un uso político del préstamo.

La estrategia del Gobierno parece buscar una bendición internacional de cara a las elecciones, reforzada por el respaldo explícito de funcionarios del FMI.

Un déjà vu de 2018

Desde el peronismo advierten sobre las similitudes con el préstamo récord otorgado a Macri en 2018, cuya legalidad y legitimidad siguen bajo cuestionamiento.

La auditoría interna del propio FMI reconoció que ese acuerdo fue político y violó varios de sus principios operativos. El nuevo respaldo al gobierno de Milei repite esa lógica: condicionalidad política, uso electoral y alineamiento con intereses externos.

Deuda externa

Economía salió a buscar $8 billones en el mercado y lanzó un nuevo bono en dólares para cubrir vencimientos

El Tesoro enfrentó una nueva prueba de fuego en el mercado de deuda local: licitó $8 billones en títulos públicos y anunció la emisión de un instrumento en moneda extranjera destinado a afrontar compromisos que vencen en el tercer trimestre del año. La operación puso en evidencia la persistente fragilidad del financiamiento soberano y renovó el debate sobre la sustentabilidad de la estrategia fiscal del gobierno de Javier Milei.

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El Argentino Diario-Luis Caputo.

La licitación: $8 billones bajo la lupa del mercado

El Ministerio de Economía convocó a una nueva licitación de deuda en pesos por un monto de $8 billones, una cifra que refleja la magnitud de los vencimientos acumulados que el Tesoro debió renovar para no recurrir a la emisión monetaria directa.

Los instrumentos ofrecidos incluyeron Letras del Tesoro (LECAPs) y bonos ajustados por inflación (Boncer), con plazos que apuntaron a extender el perfil de vencimientos hacia el segundo semestre del año. La demanda del mercado, compuesta principalmente por bancos, fondos comunes de inversión y aseguradoras, fue el termómetro que determinó el costo real del financiamiento para el Estado.

El bono en dólares: un puente hacia julio

En paralelo a la licitación en pesos, el Gobierno anunció la emisión de un nuevo bono denominado en dólares. El instrumento tuvo un objetivo concreto y acotado: generar los recursos necesarios para hacer frente a los vencimientos de deuda externa que se concentraron en julio.

La decisión implicó aumentar el stock de deuda en moneda dura, una variable que el mercado monitorea con especial atención en el contexto del programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Gobierno optó por anticiparse con esta emisión en lugar de esperar a resolverlo con reservas del Banco Central, una señal de que la estrategia prioriza preservar el nivel de activos externos del BCRA.

El FMI en el cuarto de al lado

El acuerdo vigente entre Argentina y el FMI estableció metas sobre el financiamiento neto del Tesoro y sobre la acumulación de reservas internacionales, dos variables directamente afectadas por las decisiones de licitación y emisión de deuda.

El programa con el Fondo exigió que el Tesoro no recurriera al financiamiento del BCRA, es decir, que toda necesidad de caja se cubriera en el mercado, y que el resultado fiscal primario se mantuviera en terreno superavitario. Bajo ese esquema, las licitaciones dejaron de ser una opción y se convirtieron en una obligación estructural del modelo.

Endeudamiento: el elefante en la sala

El Gobierno de Milei asumió con el discurso del ajuste fiscal y la eliminación del déficit. Los números primarios acompañaron esa narrativa durante 2024 y 2025. Pero el superávit primario coexistió con un déficit financiero que siguió engordando la deuda total, porque los intereses de los pasivos ya acumulados superaron el ahorro generado por el ajuste del gasto.

Cada nueva licitación y cada nuevo bono representaron un ladrillo más en la muralla de obligaciones futuras. Los defensores de la política oficial argumentaron que se trató de deuda a tasas de mercado y sin emisión monetaria. Los críticos advirtieron que la acumulación de vencimientos en horizontes cada vez más cercanos genera una vulnerabilidad estructural que el próximo ciclo electoral podría activar.

Puntos clave

  • El Gobierno licitó $8 billones en deuda en pesos para refinanciar vencimientos del Tesoro.
  • Lanzó un nuevo bono en dólares para cubrir vencimientos concentrados en julio.
  • La estrategia se enmarcó en el acuerdo con el FMI, que prohíbe financiamiento del BCRA al Tesoro.
  • El superávit primario no eliminó el déficit financiero por el peso de los intereses de deuda.
  • Cada emisión sumó presión al perfil de vencimientos futuros en un año con ciclo electoral.
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