Opinión
¿Quién es Patricia Bullrich?
De Montoneros al neofascismo.

Por Lois Pérez Leira
Durante una temporada antes de irme a España a residir 1989, milité con Patricia Bulrich en su agrupación. Había asumido hacia unos pocos meses Saúl Menem y ella del cafierismo, se paso a militar con el “turco”.
Por aquellos años yo militaba en el peronismo desde una posición entrista, intentando crear un polo de izquierda, en este movimiento y crear un Partido de los Trabajadores.
Durante los primeros meses de residir en España nos intercambiamos varios correos electrónicos, pero las diferencias politicas era abismales Ella era ultra menemista y yo repudiaba su política económica y social.
Patricia Bullrich proviene de una familia de clase media-alta de Buenos Aires. Su padre era un reconocido abogado. Mientras su madre era parte de una familia patricia, de los Puyrredón. Hasta su familia tenía vínculos sanguíneos con Ernesto Guevara, por parte de los Lynch. Con propiedades en Baradero.
El triunfo de Menem y sus primeras políticas y conformación del gabinete me indicaron que este gobierno iba a ser sumiso a los intereses norteamericanos. Esta situación me llevo a decidirme a emigrar a Vigo, España, lugar donde había nacido y donde tenía familia. Estaba controlado por los servicios de inteligencia, se habían dado dos intentos de golpe de Estado y decidí con mi compañera “autoexiliarnos”.
Un mes antes de mi partida, con Patricia comimos dos veces en el Centro Betanzos de la calle México, donde funcionaba CTERA y tenía su oficina Alfredo Bravo, secretario General de CETERA. La idea de Patricia era que yo me convirtiera en su delegado en España. Lo curioso de la comida -siempre acompañada de un buen vino- fue que en la conversación me señalo de manera contundente que su proyecto era que en el 2003 ella seria Presidenta de la Argentina. Estaba convencida y para ello trabajaba. Con nosotros estaba un compañero militante bancario, el hermano de Alberto Descalzo, intendente de Ituzaingó.
La juventud
En su juventud, a principios de la década de 1970, Patricia se unió a la organización guerrillera de izquierda Montoneros, que luchaba contra la dictadura militar en Argentina en ese momento. Según se dice, Patricia llegó a tener un alto rango dentro de Montoneros, donde se la conocía por «La piba». Participó en actividades como propaganda, logística y posiblemente acciones armadas.
En 1976, luego del golpe de Estado que dió inicio a la última dictadura cívico-militar, Patricia fue detenida junto a otros miembros de Montoneros y estuvo presa por un tiempo. Tras su liberación, se exilió algunos años en España. Ya de regreso en la Argentina, Patricia fue impuesta como referente de la Juventud Peronista, participando con Dante Gullo de la coordinadora de las Juventudes Políticas con la FJC, Juventud Radical, Juventud del PI, grupos socialistas etc.
Ella estaba apadrinada por Rodolfo Galimberti (cuñado de Patricia) histórico dirigente de Montoneros y la juventud peronista. Su padrino político termina siendo un agente de la CIA.
En 1993 fue elegida diputada por la Capital, en la lista encabezada por Erman González y Miguel Ángel Toma. En este cargo dentro del bloque del PJ, apoyó las políticas adoptadas por Carlos Menem.
La candidata de De la Rúa
Después de un paso breve por la municipalidad de Hurlingham con Juan José Álvarez y de ocupar un cargo en el gobierno bonaerense de Eduardo Duhalde, terminó recalando en la Alianza de la mano de Antonio de la Rúa y Fernando de Santibañes (exj efe de la SIDE).
Creó el partido Unión por la Libertad (en ese momento llamado Unión por Todos) por el que fue candidata a la Jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Entre octubre de 2000 y el mismo mes de 2001, Patricia Bullrich ocupó el cargo de ministra de Trabajo Empleo y Formación de Recursos Humanos de la Nación del gobierno de De la Rúa. Por aquellos años participó de la sangrienta represión del Gobierno de la Alianza, en diciembre del 2001, que termina con la renuncia del presidente.
En 2007, el partido Unión por la Libertad se integró al frente Coalición Cívica de Elisa Carrió. Ese mismo año Bullrich encabezó en dicho partido la lista para Diputados por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para el periodo 2007-2011.
La ministra represora
En diciembre de 2015, Mauricio Macri asumió la presidencia de la Argentina y la designó ministra de Seguridad de la Nación. Tiene en su haber la implicación en la muerte de Santiago Maldonado y de Rafael Nahuel. Como así también en numerosas acciones represivas del gobierno durante la presidencia de Macri.
La líder del PRO Patricia lanzó su candidatura a presidenta el 1 de septiembre de 2022 y a partir de ahí se dedicó a recorrer el país. El 22 de junio de 2023 en Cañuelas presentó al radical Luis Petri -quien venía de perder la candidatura a gobernador de Mendoza ante Alfredo Cornejo por Frente Cambia Mendoza- cómo su candidato a Vicepresidente. La fórmula Bullrich-Petri le gana la candidatura a la fórmula Horacio Rodríguez Larreta-Gerardo Morales en las Elecciones primarias de Argentina de 2023 dentro de Juntos por el Cambio coalición la cual representará en las elecciones generales.
Durante su campaña, Patricia Bullrich les envió una carta a las Fuerzas Armadas prometiéndoles «una salida justa para los militares que fueron condenados por delitos de lesa humanidad».
El neofascismo divide sus preferencias entre Javier Milei y Patricia Bulrich ambos candidatos de la embajada norteamericana y el Estado de Israel.
Espero que aquel deseo de Patricia, -en el Centro Betanzos en 1989-, de que sería presidenta no se cumpla. El país corre el riesgo de que la ultra derecha obtenga un resultado que hipoteque a nuestro pueblo durante décadas. Sumándole a esto, el talante represivo de ambos candidatos. No hay duda que el candidato más reformista y moderado es Sergio Massa. Para algunos demasiado blando. En octubre sabremos la verdad.
Las opiniones expresadas en la presente nota de opinión y/o análisis son las de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de El Argentino Diario o de sus integrantes. Las denominaciones empleadas en la misma y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no implican, de parte de El Argentino Diario juicio alguno sobre la información y/o datos y/o valoraciones aquí expuestas.
Análisis
La tecnología no reemplaza la voluntad popular
Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.
Por Daniel Ríos
Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.
Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.
Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.
Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.
Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.
La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.
Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.
Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.
La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.
El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano.

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».
Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.
Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.
Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.
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