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Dolores Fonzi: «Hay que ir a la plaza, el cine también es una manera de alzar la voz»

A once años de Ni Una Menos, la directora de Belén destacó la importancia de seguir contando historias que visibilicen las violencias de género. La película fue una de las grandes ganadoras de los Premios Sur, donde obtuvo cinco estatuillas sobre 16 nominaciones.

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En una fecha atravesada por una nueva movilización de Ni Una Menos, Belén volvió a ocupar un lugar central durante la entrega de los Premios Sur. La película dirigida por Dolores Fonzi llegó a la ceremonia como la producción más nominada de la noche, con 16 candidaturas, y terminó consolidándose como una de las grandes ganadoras al obtener cinco premios, entre ellos el de Mejor Película de Ficción.

Además, fue reconocida en las categorías Mejor Guion Adaptado y Mejor Montaje, mientras que Camila Pláate obtuvo los galardones a Mejor Actriz de Reparto y Actriz Revelación.

Inspirada en el caso real de Belén, la joven tucumana que fue encarcelada tras sufrir una emergencia obstétrica, la película se convirtió desde su estreno en una de las producciones argentinas más relevantes para reflexionar sobre los derechos de las mujeres y el acceso a la justicia.

En la alfombra roja de los Premios Sur, y en la antesala de una nueva marcha de Ni Una Menos, Fonzi destacó el papel que puede cumplir el cine para visibilizar problemáticas sociales y acompañar reclamos colectivos.

«Hay que ir a la plaza, este 3 de junio hay que estar ahí, hay que alzar la voz y el cine es una manera de alzar la voz también. Estar acá, en los Premios Sur, con todo mi equipo, mis compañeros que quiero tanto y que están siendo todos reconocidos por lo que hicieron con tanto cariño, me da mucho orgullo y mucha emoción», expresó en diálogo con El Argentino.

La directora también se refirió al significado que tuvieron las nominaciones y los premios obtenidos por Belén en una jornada especialmente sensible por la cercanía con una nueva conmemoración de Ni Una Menos. Según señaló, el reconocimiento de la Academia representó el cierre de un importante recorrido para la película y, al mismo tiempo, una oportunidad para seguir visibilizando problemáticas que, advirtió, algunos sectores intentan relegar del debate público.

Además, remarcó la importancia de sostener la producción audiovisual en un contexto complejo para el sector. En ese sentido, consideró que continuar filmando es una necesidad urgente, tanto por el valor cultural de las historias que se cuentan como por el impacto que la actividad tiene sobre miles de trabajadores de la industria cinematográfica.

Una historia necesaria

En línea con las palabras de Fonzi, una de sus compañeras en la ficción, Julieta Cardinali, también se hizo eco del impacto personal que le dejó formar parte de Belén: una historia atravesada por la lucha colectiva de miles de mujeres.

En diálogo con El Argentino expresó que «Belén para mí es un antes y un después, es una película necesaria, importante en este momento, esta historia que tenemos que acompañar. La verdadera Belén nos prestó su historia para que muchas otras mujeres también se animen a contar la suya».

Asimismo, Julieta no dejó pasar esta fecha especial e hizo referencia a la movilización por Ni Una Menos, que se realiza hoy, y llamó a acompañar la convocatoria: «Mañana tenemos la marcha, Ni Una Menos. Es un momento donde es importante que todas y todos estemos acompañando este momento».

Cabe destacar que pasaron once años de la primera movilización de Ni Una Menos. Aquel 3 de junio de 2015 marcó un punto de inflexión en la visibilización de las violencias de género en Argentina. Sin dudas, las palabras de Fonzi y Cardinali volvieron a poner en primer plano una de las ideas que atraviesa Belén: la necesidad de que determinadas historias sean contadas. Y, en ese sentido, el cine continúa siendo una herramienta capaz de visibilizar realidades, generar empatía y amplificar voces que muchas veces intentan ser silenciadas.

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Premios Sur 2026: Belén y Gatillero dominaron una noche de celebración para el cine argentino

La película de Dolores Fonzi ganó cinco premios, incluido Mejor Película de Ficción, mientras que el thriller de Cristian Tapia Marchiori obtuvo la misma cantidad de estatuillas sobre ocho nominaciones. En la alfombra roja, artistas y realizadores celebraron la importancia de los Premios Sur y reivindicaron la relevancia de sostener el cine nacional.

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La vigésima edición de los Premios Sur reunió este martes a las principales figuras de la industria audiovisual argentina en el Teatro Presidente Alvear, en una gala que reconoció a las producciones más destacadas del último año y volvió a convertir al cine nacional en protagonista de una noche marcada por la emoción, los homenajes y el reencuentro entre artistas, directores y trabajadores del sector.

Aunque llegaba como la máxima favorita con 16 nominaciones, Belén, dirigida por Dolores Fonzi, obtuvo cinco premios, entre ellos el de Mejor Película de Ficción. Del otro lado, Gatillero, el thriller dirigido por Cristian Tapia Marchiori, logró la misma cantidad de reconocimientos a partir de apenas ocho candidaturas, convirtiéndose en una de las grandes revelaciones de la ceremonia.

La película de Fonzi se impuso en las categorías Mejor Película de Ficción, Mejor Guion Adaptado y Mejor Montaje, además de consagrar a Camila Pláate como Mejor Actriz de Reparto y Actriz Revelación.

Por su parte, Gatillero construyó su cosecha de premios a partir de reconocimientos clave como Mejor Dirección, Mejor Guion Original, Mejor Fotografía, Mejor Sonido y Mejor Maquillaje y Caracterización, confirmando el impacto que tuvo la producción dentro de la industria audiovisual argentina.

Entre los premios principales también se destacaron Marilú Marini, reconocida como Mejor Actriz Protagónica por 27 Noches, y Sergio Podeley, quien obtuvo el galardón a Mejor Actor Protagónico por su trabajo en Gatillero. Además, El Eternauta fue distinguida como Mejor Serie de Ficción, Weser, dirigida por Fernando Spiner, se quedó con el premio a Mejor Película Documental y La Noche sin mí, dirigido por María Laura Berch y Laura Chiabrando, fue elegida como Mejor Ópera Prima.

La ceremonia tuvo además uno de sus momentos más emotivos con la entrega de los Premios de Honor a Lucrecia Martel, Cecilia Roth y Luis Alberto Scalella, en reconocimiento a sus trayectorias y aportes al cine argentino.

 «La fiesta de todos los que somos parte de esta industria» 

Más allá de las estatuillas, la gala volvió a funcionar como un espacio de encuentro para una comunidad audiovisual que atraviesa tiempos complejos. En diálogo con El Argentino durante la alfombra roja de los Premios Sur, actores, actrices y realizadores coincidieron en destacar la importancia de reunirse, reconocerse y celebrar el trabajo colectivo detrás de cada película.

Para Mercedes Morán, la noche estuvo atravesada por la alegría del reencuentro. «Mucha felicidad, me pone súper contenta saber que me voy a encontrar con tantos actores, actrices, directores, productores, a los que me une el amor por el cine», expresó.

Esa misma idea apareció en las palabras de Diego Cremonesi, quien definió a los Premios Sur como «la fiesta de todos los que somos parte de esta industria, de quienes trabajamos en ella y la defendemos».

También Julieta Cardinali remarcó el valor de la ceremonia como una forma de acompañar a un sector que atraviesa un momento difícil. «Es un momento donde todos estamos unidos apoyando nuestra industria que está tan vapuleada y maltratada. Así que estamos acá apoyándola», señaló.

La actriz Mariana Genesio Peña aportó una mirada más personal sobre el significado de la celebración: «No hay nada más lindo que celebrar. Tenemos una carrera que tiene fama de glamourosa, pero es bastante dura. Es difícil vivir de lo que nos gusta. Entonces, cuando hay un motivo para juntarnos y reconocer el esfuerzo que hicimos durante todo un año, es felicidad absoluta».

En varias de las conversaciones de la noche apareció una sensación compartida: la de estar celebrando algo que costó mucho construir. Quizás por eso la definición más gráfica fue la de Leticia Brédice, que describió la realización misma de esta edición de los Premios Sur como «un milagro» y expresó su deseo de que estos espacios continúen existiendo.

“Representa un antes y un después»

Una de las películas que más expectativas generaba era Gatillero, que llegaba a la ceremonia con ocho nominaciones y terminó convirtiéndose en una de las producciones más premiadas de la noche.

Antes de ingresar al teatro, Sergio Podeley celebró el recorrido de la película y se mostró agradecido por el reconocimiento recibido. «Estamos contentos, felices y agradecidos», afirmó a El Argentino durante su paso por la alfombra roja.

El actor, que horas después recibiría el Premio Sur a Mejor Actor Protagónico, también destacó el impacto que tuvo el proyecto en su carrera. «Representa un antes y un después», aseguró.

Además, subrayó el valor simbólico de la ceremonia para quienes integran la industria audiovisual. «Es un momento que todos sabemos que es difícil, por lo tanto, esta celebración es gratitud absoluta porque nuestro cine no debe parar y es reconocido en el mundo. Así que queremos seguir haciendo«, sostuvo.

A veinte años de su creación, los Premios Sur volvieron a consolidarse como el principal reconocimiento de la industria cinematográfica argentina y como un espacio de encuentro para una comunidad que, entre aplausos, homenajes y estatuillas, reafirmó su compromiso con la producción cultural argentina.

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