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Consumo

«Acá no hay control, sino relevamiento de precios»

Así lo dijo el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren. Remarcó que con las polémicas por Camioneros «se saca de eje el verdadero interés de la gente».

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El secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren, explicó hoy que «acá no hay control, sino relevamiento de precios», al referirse al cumplimiento del programa Precios Justos, y remarcó que la «lucha más importante hoy es contra la inflación porque hay que preservar el poder adquisitivo del salario».

«Acá no hay un control porque el Estado en ningún momento delega su responsabilidad de controlar, sino que hay un relevamiento de precios, que se ha hecho toda la vida, y de todas las entidades, no sólo los trabajadores», remarcó De Mendiguren en declaraciones a La 990.

El funcionario formuló estas declaraciones en respuesta a las críticas realizadas por la oposición por la colaboración del gremio Camioneros en el relevamiento de precios en supermercados y centros de distribución,.

Para el funcionario «se saca de eje el verdadero interés de la gente» y en esa línea, reiteró que «no se delegó, sino que se dio la posibilidad de auditar o ver que se cumpla la norma».

«Lo más importante es si se cumplen o no los acuerdos porque estamos tratando de la defensa del salario real, sobre todo si hay acuerdos firmados que deben cumplirse», aseveró.

«Por eso queremos que cumplan los acuerdos de precios, hoy en día con los Precios Justos una persona puede cubrir el 60/70 por ciento de la canasta básica», dijo De Mendiguren.

Por último, manifestó que «todo aquel que atente con el no cumplimiento de los acuerdos, está haciéndolo contra la preservación del poder adquisitivo del salario», cerró.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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