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Bolivia deportó a una misión de DDHH argentina para tapar la represión de Rodrigo Paz

**El gobierno boliviano expulsó a una delegación de legisladores, sindicalistas y organismos de derechos humanos que llegó al país para relevar denuncias de represión. El diputado nacional Juan Marino y la legisladora porteña Vanina Biasi estuvieron entre los retenidos. Las autoridades invocaron el artículo 26 de la Ley de Migración y confiscaron los pasaportes. La misión denunció que el operativo constituyó un «secuestro» y una violación de los tratados internacionales de derechos humanos.**

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En la madrugada del lunes una delegación de veedores internacionales de derechos humanos llegó al aeropuerto de El Alto, en La Paz, con una invitación formal de la Asamblea Plurinacional de Bolivia. Horas después, esa misma delegación fue deportada de regreso a la Argentina. No hubo explicaciones, no hubo proceso. Solo la confiscación de documentos, el hostigamiento de agentes de Migraciones y la orden de abordar el vuelo de regreso.

Entre los integrantes de la comitiva se encontraban el diputado nacional Juan Marino, de Unión por la Patria; la legisladora porteña Vanina Biasi, del Frente de Izquierda (Partido Obrero); la también legisladora porteña Ingrid Urrutia (FIT); Alejandrina Barry, hija de desaparecidos e integrante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH); Soledad Mosquera, secretaria general del gremio docente Ademys; María José Cano, de la Central de Trabajadores de Argentina Autónoma (CTA-A); y Matías Gayol, del Partido Piquetero, entre otros.

Una misión convocada desde Bolivia

La delegación viajó en respuesta a un llamado de legisladores, organizaciones sociales y sectores de la sociedad civil boliviana. Su objetivo era relevar las denuncias de represión estatal que se acumulan hace más de 40 días en el marco de las protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Esas movilizaciones, convocadas inicialmente por la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores campesinos, comenzaron en mayo de 2026 en respuesta a una ley de hipoteca de tierras y a una crisis económica y de combustibles que afectó de manera particular a las regiones de La Paz y El Alto.

Según el propio comunicado de la misión, titulado «La solidaridad internacional no es delito«, la comitiva argentina ingresó legalmente al país en Santa Cruz de la Sierra, donde cumplió los trámites migratorios correspondientes sin inconvenientes. Sin embargo, al aterrizar en La Paz, agentes de la Dirección de Migraciones les retuvieron los pasaportes, los llevaron a una sala de inadmitidos, separaron por la fuerza a uno de los integrantes identificado como César durante varias horas, y finalmente formalizaron la expulsión invocando el artículo 26 de la Ley N° 370 de Migración.

«Esto es un secuestro»: la denuncia de Biasi desde el avión

Retenida en Santa Cruz antes de ser deportada, la legisladora Vanina Biasi grabó un video que circuló ampliamente en redes. «No vamos a firmar nada de esto. Seguimos en el avión, en Santa Cruz de la Sierra. Estamos denunciando que es un secuestro», declaró. Y agregó: «El gobierno de Rodrigo Paz impidió el trabajo de una misión humanitaria internacional que viajó a Bolivia para relevar las denuncias de represión contra trabajadores y sectores populares que luchan contra el ajuste.»

La legisladora porteña Alejandrina Barry, hija de desaparecidos e integrante del CEPRODH, había advertido antes del viaje que uno de los objetivos centrales de la misión era «romper el cerco mediático» construido en torno a la crisis boliviana. Según su propio diagnóstico público, la situación en Bolivia implicaba «por lo menos siete personas asesinadas en el marco de las movilizaciones, cientos de detenidos, numerosas denuncias de torturas en los centros de detención, falta de asistencia médica para los heridos, detenciones arbitrarias y secuestros ilegales de dirigentes sindicales y campesinos, además de estigmatización de quienes se movilizan legítimamente».

El reclamo de la bancada peronista y el consulado ausente

El jefe del bloque de Unión por la Patria en la Cámara de Diputados, Germán Martínez, fue el primero en hacer pública la situación. «El diputado nacional Juan Marino viajó a Bolivia invitado para la Asamblea Plurinacional. Está retenido en el Aeropuerto de La Paz cuando ya había ingresado al país y hecho trámites migratorios en Santa Cruz», informó. Y exigió: «Exhortamos a las autoridades consulares de nuestro país a garantizar su libertad e integridad física.»

La diputada nacional Paula Penacca también reclamó la intervención diplomática inmediata: «En este momento el diputado Juan Marino está retenido en el aeropuerto de La Paz. Las autoridades bolivianas tienen que liberarlo.»

Sin embargo, los propios integrantes de la misión cuestionaron la actuación del consulado argentino. Si bien desde la representación diplomática aseguraron haber enviado un funcionario al aeropuerto, los veedores afirmaron que nunca tuvieron contacto con ningún representante oficial durante todo el operativo de deportación.

El contexto: Bolivia bajo estado de excepción y represión documentada

El episodio se inscribe en una crisis política de alta intensidad. El presidente Rodrigo Paz promulgó el 9 de junio de 2026 la Ley 1740 de regulación de estados de excepción, que autoriza a las Fuerzas Armadas y a la Policía a realizar operativos conjuntos para contener las protestas. El 2 de junio, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ya había advertido sobre «graves impactos en los derechos humanos derivados de la crisis social en Bolivia, incluyendo afectaciones al abastecimiento y múltiples fallecidos.»

Las organizaciones que impulsaron la misión señalaron en su comunicado que «la represión estatal y paraestatal que impulsa el gobierno boliviano ya contabiliza una decena de asesinatos» y denunciaron «centenares de presos políticos con padecimientos de torturas, ausencia de asistencia médica a los heridos, secuestros de dirigentes sindicales, campesinos y pueblos originarios, agresiones a la prensa y actos de discriminación y racismo.»

Finalmente, tras horas de tensión, la situación del diputado Marino se destrabó y el legislador emprendió el regreso a la Argentina. Se esperaba su arribo al aeropuerto internacional de Ezeiza alrededor de las 16.30, donde brindaría precisiones sobre lo ocurrido. El resto de la delegación también fue deportado en vuelo de regreso desde Santa Cruz de la Sierra.

La misión calificó la expulsión como «una decisión política violatoria de la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia y de los Tratados de Derechos Humanos» y subrayó que «la solidaridad internacional no es delito.»

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Democracia ¿en riesgo?: Corte de EEUU le dio luz verde a Trump para revisar la ciudadanía de los votantes

Por seis votos contra tres, el máximo tribunal habilitó el sistema SAVE, que cruza datos de la Seguridad Social para detectar extranjeros en los registros electorales. Un juzgado lo había frenado por violar leyes de privacidad; ya marcó como sospechosos a votantes que eran ciudadanos.

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A cinco semanas de las elecciones de medio término, la Corte Suprema de Estados Unidos le entregó a Donald Trump una herramienta clave para su cruzada contra el supuesto voto de extranjeros. El tribunal habilitó el uso de una base de datos federal que ya señaló como sospechosos a ciudadanos con derecho a votar y que un juzgado había declarado ilegal por violar la privacidad de millones de personas.

La decisión se conoció el viernes 25 de septiembre, en una orden sin firma adoptada por seis votos contra tres en la causa que enfrenta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) con la Liga de Mujeres Votantes. La mayoría suspendió el fallo de primera instancia que bloqueaba la versión ampliada del sistema de Verificación Sistemática de Extranjeros para Beneficios, conocido como SAVE. Las tres juezas progresistas del tribunal, Ketanji Brown Jackson, Sonia Sotomayor y Elena Kagan, votaron en disidencia.

Qué es SAVE y cómo lo transformó Trump

SAVE es administrado por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración y fue concebido para verificar el estatus migratorio de personas que solicitan beneficios públicos. El gobierno de Trump lo reformuló: incorporó información de la Administración de la Seguridad Social, incluidos los números de seguro social, y permitió que los estados cargaran sus listas de votantes completas para revisarlas en forma masiva y sin costo.

Según la cadena pública NPR, el fallo también despeja el camino para que la administración retome un proyecto sin precedentes: la confección de listas de ciudadanos adultos en cada estado. Las organizaciones demandantes advirtieron que el Congreso nunca autorizó al gobierno federal a construir una base maestra con datos de toda la ciudadanía. El DHS, además, intentó condicionar fondos antiterroristas destinados a los estados a que aceptaran usar SAVE para auditar sus padrones.

El fallo que la Corte dejó en suspenso

La demanda fue presentada en septiembre de 2025 por la Liga de Mujeres Votantes y el Centro de Información sobre Privacidad Electrónica (EPIC). El 22 de junio de 2026, la jueza federal Sparkle Sooknanan, del Distrito de Columbia, bloqueó el sistema modificado al concluir que la acumulación y divulgación de datos sensibles violaba la Ley de Seguridad Social, la Ley de Privacidad y la Ley de Procedimiento Administrativo. Una cámara de apelaciones se negó por dos votos a uno a suspender esa decisión, y el procurador general John Sauer acudió entonces a la Corte Suprema.

La mayoría sostuvo que el gobierno federal «tiene la obligación de responder a las solicitudes de los funcionarios electorales estatales y locales que buscan verificar la ciudadanía de los votantes» y que la orden de primera instancia le impedía usar «el programa que considera más adecuado para esa tarea». Los jueces se apoyaron en una ley migratoria de 1996 que, a su criterio, autoriza al DHS a compartir información de ciudadanía con los estados, y anticiparon que probablemente revocarán el fallo de Sooknanan cuando resuelvan el fondo.

La disidencia: los daños que la mayoría no quiso ver

En su voto, Jackson acusó a la mayoría de concentrarse «solo en los daños que el Gobierno supuestamente sufrirá» sin la suspensión, «sin considerar los daños que el sistema SAVE modificado causó, y probablemente seguirá causando, a votantes legales». Entre esos perjuicios mencionó que ciudadanos recientemente naturalizados deban acreditar su ciudadanía antes de votar o que directamente se les cancele la inscripción.

La jueza también sostuvo que la inclusión de los números de seguro social viola las normas de confidencialidad y que «nada autoriza el sistema SAVE modificado» ni deja sin efecto las disposiciones de la Ley de Seguridad Social y de la Ley de Privacidad. El problema no es teórico: los inmigrantes que obtuvieron la ciudadanía pueden figurar todavía como extranjeros en los registros federales, porque esos datos no siempre se actualizan.

Texas ofrece un antecedente concreto. Cuando el estado pasó por SAVE su padrón completo de 18 millones de votantes, el sistema marcó a 2.724 personas como posibles extranjeras. Los condados les dieron 30 días para demostrar su ciudadanía y, según la ley estatal, dieron de baja a quienes no respondieron a tiempo. Funcionarios texanos confirmaron luego que algunos de los votantes señalados ya habían presentado prueba de ciudadanía.

Un problema convertido en bandera política

Trump insiste en que el voto de extranjeros es una amenaza para la limpieza de las elecciones, aunque las auditorías de los padrones muestran que se trata de un fenómeno raro. La Corte le dio así un respaldo institucional a una narrativa que no se sostiene en los datos, con el riesgo de que el costo lo paguen ciudadanos con pleno derecho a votar.

El impacto inmediato sobre las elecciones de noviembre podría ser acotado. La ley federal de registro electoral prohíbe a los estados realizar depuraciones sistemáticas de sus padrones dentro de los 90 días previos a una elección federal, aunque la Corte aclaró que SAVE sí puede usarse para consultas individuales. Según el sitio especializado Ballotpedia, 28 estados se registraron ante el gobierno federal para usar SAVE en el mantenimiento de sus listas, mientras que los estados gobernados por demócratas se resistieron a hacerlo.

El senador republicano Mike Lee, impulsor de un proyecto que exige documentación de ciudadanía para empadronarse, celebró la decisión como una «excelente noticia para la seguridad electoral». La Liga de Mujeres Votantes, en cambio, aseguró que el litigio continúa y que hará todo lo posible para proteger el derecho al voto y la privacidad de la ciudadanía.

Lo que tenés que saber:

  • La Corte Suprema de Estados Unidos habilitó por seis votos contra tres el uso del sistema SAVE ampliado para verificar la ciudadanía de los votantes.
  • La jueza Sparkle Sooknanan había bloqueado el sistema en junio por violar leyes federales de privacidad y de seguridad social.
  • La jueza Ketanji Brown Jackson, junto a Sotomayor y Kagan, advirtió sobre el riesgo de que ciudadanos naturalizados pierdan su inscripción.
  • En Texas, SAVE marcó a 2.724 votantes como posibles extranjeros, y algunos ya habían acreditado su ciudadanía.
  • La ley federal prohíbe depuraciones masivas de padrones en los 90 días previos a las elecciones de noviembre.

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