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El gesto que sacudió el Mundial: Fare pide expulsión de árbitro del VAR por una señal neonazi

La FIFA revisa las imágenes pero no abrió expediente formal. Mientras tanto Evans cerró sus redes sociales.

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El Monitor de Discriminación de la FIFA exige la salida del australiano Shaun Evans tras ser captado realizando un signo identificado como símbolo de «poder blanco» durante la transmisión oficial del partido entre Alemania y Curazao, en el que el equipo europeo goleó 7 a 1.

El Mundial 2026 apenas comenzó y ya acumula su primera controversia de peso fuera del campo de juego. La FIFA inició una investigación sobre el árbitro australiano de VAR Shaun Evans, de 38 años, luego de que las cámaras de transmisión oficial lo captaran realizando un gesto con la mano que organizaciones antidiscriminación identificaron como un símbolo utilizado por grupos de supremacía blanca.

El incidente ocurrió este domingo cuando la señal televisiva enfocó brevemente la sala del VAR durante la presentación de los árbitros antes del partido entre Alemania y Curazao, que terminó con una goleada 7 a 1 del equipo europeo. En esas imágenes, Evans aparece uniendo el pulgar y el índice para formar un círculo mientras mantiene los tres dedos restantes extendidos, una postura que corresponde al popularmente conocido como gesto «OK».

Fare Network calificó el gesto de «neonazi»

La organización antidiscriminación Fare Network (Football Against Racism in Europe), socia oficial de la FIFA y la UEFA en el monitoreo de cánticos, banderas y símbolos racistas en el fútbol, no dejó margen para la ambigüedad. En un comunicado, describió el gesto como «neonazi» y exigió la expulsión inmediata de Evans del torneo. «Está claro que este oficial no debería tener ningún papel adicional en este Mundial», afirmó Fare.

La Liga Antidifamación de Estados Unidos (ADL), con sede en Nueva York, ya había designado oficialmente ese símbolo como un «símbolo de odio» en años anteriores. Aunque el gesto «OK» tiene usos cotidianos en múltiples culturas, su apropiación por parte de la extrema derecha se rastreable a partir de los foros de internet como 4chan, desde donde fue adoptado progresivamente por grupos supremacistas. Los tres dedos extendidos representan la letra W (de White, «blanco») y el círculo junto al índice simula la letra P, formando en conjunto las iniciales de «White Power» (poder blanco).

El signo cobró notoriedad internacional en marzo de 2019 cuando el atacante australiano de mezquitas Brenton Tarrant lo exhibió durante su comparecencia ante un tribunal neozelandés, poco después de ser detenido por el asesinato de 50 personas en Christchurch. Tarrant fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

La FIFA revisa las imágenes pero no abrió expediente formal

Hasta el momento, la FIFA confirmó que revisó el video que originó la polémica pero no comunicó la apertura de un expediente disciplinario formal, ni informó sobre una posible suspensión o expulsión del árbitro. El organismo rector del fútbol mundial señaló que analiza el contexto del gesto para determinar si existió intención discriminatoria.

Desde el entorno de Evans surgieron dos líneas de defensa: la primera sostiene que el árbitro simplemente se rascaba los dedos sin ninguna intención simbólica; la segunda apunta al llamado «juego del círculo», una broma popular, especialmente entre jóvenes, originada en foros de internet, que consiste en hacer esa figura con la mano para que otra persona la mire.

Evans, que ya participó como árbitro de video en el Mundial de Qatar 2022, integra el grupo de 30 oficiales del VAR seleccionados por la FIFA para la Copa del Mundo 2026, que se disputa entre Estados Unidos, Canadá y México. Si bien el partido contra el que arbitró se jugó en Houston, los árbitros de video operan desde el centro de transmisiones del torneo ubicado en Dallas.

Silencio institucional y cuenta de Instagram suspendida

Ni la Asociación de Árbitros Profesionales de Fútbol ni la federación australiana emitieron declaraciones sobre el incidente. El propio Evans tampoco habló públicamente y, según reportaron medios internacionales, desactivó de manera temporaria su cuenta de Instagram tras el estallido de la polémica.

La situación se enmarca en un torneo particularmente sensible para la FIFA en materia de discriminación. El organismo reforzó en los últimos años sus protocolos contra el racismo en competencias internacionales, lo que vuelve ineludible una resolución expedita y transparente sobre el caso Evans, cuya conducta quedó registrada en la transmisión oficial vista por millones de personas en todo el mundo.

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