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Alberto Fernández recordó a Mariano Ferreyra a diez años de su asesinato

El joven militante, de 23 años, luchaba contra la precarización laboral cuando fue asesinado por una patota de la Unión Ferroviaria. El hecho fue recordado este martes por el Presidente.

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El joven militante, de 23 años, luchaba contra la precarización laboral cuando fue asesinado por una patota de la Unión Ferroviaria, dirigida en aquel entonces por José Pedraza, quien contrataba a través de una empresa suya a los trabajadores tercerizados del ferrocarril Roca. El hecho fue recordado este marte por el presidente de la Nación.

Por Leonardo Castillo

El militante del Partido Obrero (PO), Mariano Ferreyra, era asesinado hace diez años por una patota que respondía al entonces secretario general de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, quien pretendía silenciar una protesta de tercerizados de la línea Roca que reclamaban ser incorporados a planta permanente.

A través de la Unión Cooperativa Mercosur, cuyo titular era el propio Pedraza, el gremio administraba la contratación de trabajadores tercerizados con el aval de la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (Ugofe), que gerenciaba la línea que comienza en la Estación Constitución.

Los sueldos y las cargas sociales de los empleados contratados se pagaban con dinero aportado por la Secretaria de Transporte, y la cooperativa de Pedraza -al igual que otras empresas- cobraba un canon fijo por cada trabajador que declaraba.

Según pericias contables incorporadas en la causa que investigó el asesinato de Ferreyra, entre junio y diciembre de 2010, la cooperativa de Pedraza recibió gracias a este mecanismo 10 millones de pesos.

De esta forma, el gremio se había convertido en un patrón que demoraba el ingreso de trabajadores a planta permanente, porque sumar empleados contratados le resultaba redituable.

Los trabajadores tercerizados y despedidos de la línea Roca se organizaron y, junto con el apoyo de otras organizaciones sociales y políticas, decidieron llevar adelante un reclamo.

El 20 de octubre de 2010, los manifestantes salieron desde un local del Partido Obrero ubicado en Avellaneda, con la intención de cortar las vías cerca de la estación de esta localidad.

Advertidos de que un grupo de la Unión Ferroviaria encabezado por el dirigente Pablo Díaz se encontraba en el andén de la estación, los precarizados deciden cruzar el Riachuelo y trasladarse a Capital Federal con el propósito de hacer el corte en Barracas.

Después de cruzar por el puente Bosch, la columna fue atacada a piedrazos por un grupo de la Unión Ferroviaria, que impidió el corte de vías. Los manifestantes se replegaron y se reunieron en la calle Luján, a 200 metros de donde fueron atacados.

Allí los trabajadores realizaron una improvisada asamblea en la que descartaron la posibilidad del corte y analizaron la alternativa de llevar a cabo un acto en Constitución. Mientras se desarrollaba esa discusión, efectivos a bordo de dos móviles pertenecientes a la Comisaria 30 de la Policía Federal observaban los manifestantes.

Los precarizados resolvieron convocar para el día siguiente a una nueva reunión en la que evaluarían los pasos a seguir, y cuando se retiraban por la calle Luján en dirección a Díaz Vélez son interceptados por un grupo ligado a la Unión Ferroviaria encabezado por Cristian Favale, un barrabrava de Defensa y Justicia reclutado por la gente de Pedraza.

Luego de agredir a un equipo de la señal televisiva C5N, los atacantes comienzan a disparar sobre las columnas de manifestantes, ante la inacción de los efectivos policiales.

Mariano Ferreyra.

Mariano es herido de muerte y los militantes Elsa Rodríguez, Nelson Aguirre y Ariel Pintos son alcanzados por proyectiles que salen de armas que empuñan Favale y otro matón llamado Gabriel Sánchez.

Los militantes paran una ambulancia que transita por el lugar y logran trasladar a los heridos al Hospital Cosme Argerich, donde Mariano -de 23 años, estudiante de Historia, dirigente de la FUBA y tornero- muere como consecuencia de las heridas recibidas en esa emboscada.

Pedraza y su lugarteniente en el gremio, Juan Carlos Fernández, no estuvieron en el lugar de los hechos, pero ese día se comunicaron varias veces con Díaz, quien a su vez lo hizo con Favale, Sánchez y Claudio Alcorcel, delegado y sindicado en la causa como reclutador de la patota que ejecutó la agresión.

Rastreos de llamadas documentadas en el expediente, establecieron que el jefe de la Unión Ferroviaria garantizó la defensa de Favale a través de un prestigioso estudio de abogados.

El Juicio a Pedraza

En febrero de 2011, Pedraza quedo detenido junto con Fernández, y el 6 de agosto de 2012, se inició un juicio oral y público que estuvo a cargo del Tribunal Oral 21 de la Ciudad de Buenos Aires.


La Justicia condenó, en abril del 2013 a 15 años a Pedraza y Fernández, como instigadores, en tanto que Favale y Sánchez fueron encontrados culpables de la autoría material de la muerte de Ferreyra, y recibieron una pena de 18 años.

El Tribunal presidido por el juez Horacio Días, sentenció también a Pablo Marcelo Díaz (18 años); Jorge Daniel González; Salvador Pipitó (11 años cada uno) y Claudio Alcorcel (8 años).

Durante el proceso se comprobó además la complicidad policial en el hecho, y, por ello, los comisarios de la Policía Federal Luis Mansilla y Jorge Ferreyra recibieron 10 años.

Al dirigirse al Tribunal en el cierre del debate, Pedraza miro a la madre de Ferreyra, Beatriz Rial, y con una expresión lacónica le dijo: «Señora, jamás promoví ni tuve nada que ver con la muerte de su hijo».

En 2016, la Corte Suprema de Justicia dejó firme su sentencia, sin embargo, por tener más de 70 años, se le otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria y dejó el penal de Ezeiza donde se encontraba detenido.

Él estado de salud de Pedraza se agravó y en la noche del 22 de diciembre de 2018, el exlíder falleció en la clínica Agote de la Ciudad de Buenos Aires a los 75 años y tras permanecer más de un mes en estado de coma.

Alberto recordó a Mariano a 10 años del crimen

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, compartió en Twitter una imagen del joven militante y señaló que «hace 10 años era asesinado Mariano Ferreyra a manos de una patota que respondía a José Pedraza».

Asimismo, el jefe de Estado sostuvo que se trató de «un crimen político que conmocionó a toda la sociedad». «Mi abrazo a la distancia en este día a @PabloRFerreyra y a sus familiares y amigos», complementó el mandatario.

Legislativo

Milei insultó, Grabois respondió y Paulón llevó pochoclos: el detrás de escena de Adorni en el Congreso

La sesión en la que Adorni presentó su informe de gestión ante Diputados dejó un tendal de escenas que el discurso oficial no mostró: Milei insultó a periodistas en los Pasos Perdidos, el diputado Paulón llevó una máquina de pochoclos al recinto y Grabois respondió con tres dedos a las provocaciones del jefe de Gabinete.

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El Argentino Diario-Manuel Adorni da la cara en el Congreso.

El detrás de escena de Adorni en el Congreso: pochoclos, insultos y el aplausómetro libertario

★ Mientras Manuel Adorni presentaba su informe de gestión ante la Cámara de Diputados bajo el paraguas político de Javier Milei, su hermana Karina y el Gabinete completo, lo que ocurrió en los palcos, los pasillos y las galerías del Congreso ofreció un retrato tan revelador como el discurso mismo. Lo que la Agencia NA denominó el «Adornipalooza» fue, en simultáneo, un acto de respaldo masivo, un show de aplausos coordinados y una sesión que terminó con el presidente insultando a periodistas en el Salón de Pasos Perdidos.

El aplausómetro y la geografía del poder en los palcos

El marco fue «exageradamente imponente para un informe de gestión». Los palcos del recinto mostraron con claridad la arquitectura del poder libertario. Milei y Karina colocaron estratégicamente detrás suyo a los ministros que consideran más relevantes: Luis «Toto» Caputo (Economía), Sandra Pettovello (Capital Humano) y Pablo Quirno (Cancillería).

En el palco de la derecha, la jefa del bloque de senadores Patricia Bullrich y el asesor estrella Santiago Caputo se mezclaron con ministros como Diego Santilli (Interior) y Federico Sturzenegger (Desregulación). Según la agencia, durante buena parte del informe inicial, la ex ministra y el denominado «Rasputín del Gobierno» se dedicaron a mirar el celular y a hacer comentarios entre ellos, sin prestar mayor atención al orador.

El Argentino Diario-Manuel Adorni da la cara en el Congreso.
El Argentino Diario-Manuel Adorni da la cara en el Congreso.

Un detalle significativo: cuando Adorni dio las explicaciones sobre el crecimiento de su patrimonio durante los dos últimos años, Caputo ya no estaba en el recinto. Bullrich lo escuchó, pero se abstuvo de aplaudir. Milei y su hermana, en cambio, sí lo hicieron.

El ganador indiscutido del aplausómetro fue el propio Javier Milei, seguido por Karina y luego por Adorni, en ese orden.

Los carteles de Leiva y el saludo de tres dedos de Grabois

La linealidad del discurso se quebró en al menos dos momentos de alto voltaje. El primero fue protagonizado por el diputado nacional de Unión por la Patria Aldo Leiva, quien se acercó al estrado con un cartel que rezaba: «Preguntas simples!! Las propiedades? Los viajes? Los números? Libra?». Los diputados Nicolás Mayoraz y Lilia Lemoine se levantaron a los gritos para alejarlo, pero Leiva sacó una segunda pancarta que enarboló con los ojos puestos en Milei: «Todo muy claro… menos las explicaciones». Con la mano libre, le hizo el gesto del 3% a Karina Milei, en referencia al porcentaje de coimas que la oposición le atribuye. El diputado chaqueño fue abucheado por la parcialidad libertaria con el cántico «Presidente, presidente».

El segundo cruce fue con los cuatro diputados del Frente de Izquierda. Cuando Adorni se refirió a la situación en Gaza, la diputada Myriam Bregman le gritó a Milei «cómplice del genocidio palestino». El presidente simuló no entender. «Yo sí te escucho muy bien», le retrucó Bregman. El diputado Néstor Pitrola le dirigió a Milei palabras que la Agencia NA describió como «irreproducibles».

La respuesta burlona de Milei, que simuló un corazón con las manos y tiró besos, fue luego interpretada por el diputado Santiago Oria como «una doma a los kukas».

El líder de Patria Grande, Juan Grabois, casi no se inmutó durante el discurso, salvo cuando Adorni aludió a los «gerentes de la pobreza». «En nuestro Gobierno los gerentes de la pobreza a lo sumo podrán manifestarse por la vereda o asumir una banca por la oposición», provocó el jefe de Gabinete. Grabois respondió con el saludo de tres dedos de «Los Juegos del Hambre», símbolo de resistencia que la oposición también asocia al 3% de Karina Milei.

Los pochoclos de Paulón y el insulto presidencial

El diputado de Provincias Unidas Esteban Paulón entró al recinto con delantal y una máquina de hacer pochoclos. La acción fue premeditada: en una charla previa en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, Paulón había anticipado que la sesión sería «picante» y había recomendado «comprar pochoclos». Con ironía, le ofreció un paquete al presidente de la Cámara, Martín Menem, y repartió entre sus colegas de la oposición.

El cierre más resonante de la jornada no lo protagonizó ningún legislador. Tras retirarse del recinto, Milei atravesó el Salón de Pasos Perdidos y al cruzarse con un grupo de periodistas que esperaban para hacerle preguntas, el presidente los evadió y los despidió con insultos: «Corruptos y chorros».

La escena sintetizó el espíritu de la jornada: un gobierno que montó un operativo de blindaje político de escala inusual para el informe de gestión de su jefe de Gabinete, y que a la salida eligió responder a la prensa con agravios en lugar de preguntas.

Puntos clave:

  • El «Adornipalooza» reunió en los palcos del Congreso a Milei, Karina, el Gabinete completo y legisladores de Bullrich en un operativo de respaldo sin precedentes para un informe de gestión.
  • El diputado Aldo Leiva interrumpió el discurso con dos carteles sobre las propiedades, los viajes y el caso $LIBRA de Adorni; fue abucheado por los libertarios.
  • Grabois respondió con el saludo de tres dedos de «Los Juegos del Hambre» cuando Adorni atacó a los «gerentes de la pobreza».
  • El diputado Paulón entró al recinto con una máquina de pochoclos y le ofreció un paquete a Martín Menem, en cumplimiento de su pronóstico de sesión «picante».
  • Al retirarse, Milei insultó a los periodistas que lo esperaban en el Salón de Pasos Perdidos: «Corruptos y chorros».

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