Legislativo
El proyecto de reforma judicial sumó objeciones durante la segunda audiencia
El plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Asuntos Penales de la Cámara Alta. del que participaron representantes de magistrados, constitucionalistas y expertos en derecho penal, fue cuestionado en la mayoría de las intervenciones.
El proyecto de ley de Reforma Judicial impulsado por el Poder Ejecutivo sumó este jueves varias objeciones en la segunda audiencia que se llevó a cabo en el Senado de la Nación, durante un plenario de las Comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Asuntos Penales de la Cámara Alta.
La iniciativa fue rechazada por la mayoría de los invitados a la reunión remota, quienes cuestionaron la oportunidad de la presentación de la iniciativa, aspectos vinculados con las subrogancias y el mantenimiento del sistema inquisitorio en detrimento del acusatorio, contenido en el nuevo Código Procesal Penal.
El Senado comenzó a tratar el proyecto de ley enviado por el gobierno de Alberto Fernández el último martes, con la presencia de la ministra de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Marcela Losardo.
Las audiencias continuarán la próxima semana con la presencia, en principio, del exjuez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni; y del exconsejero de la Magistratura, Alejandro Fargosi, como representante del Colegio de Abogados de Buenos Aires.
De los siete convocados por los senadores a la audiencia remota de hoy, el único que se manifestó a favor de la reforma fue Emanuel Desojo, presidente de Abogados por la Justicia Social (AJUS) de La Plata-Berisso-Ensenada, quien celebró la iniciativa y dedicó el primer tramo de su exposición a cuestionar el desempeño del Poder Judicial en los años del gobierno de Mauricio Macri, al señalar que se trató de «una justicia al servicio del Poder Ejecutivo».
Desojo señaló que «hubo un deterioro institucional» en el Poder Judicial en los últimos cuatro años y consideró que el proyecto tiene como finalidad evitar «maniobras que buscan saldar discusiones políticas» y separar al Poder Judicial «del poder político y mediático».
En cambio, Alberto Garay, abogado magister y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, consideró que «es noble la preocupación por la independencia del Poder Judicial», pero evaluó que «cualquier reforma que se haga en la justicia federal en lo penal tiene que ser muy meditada porque todo el capital que tiene es la confianza que tiene la población».
El letrado opinó que el proyecto enviado por el PEN «adolece de algunas inconsistencias técnicas», calificó como «desmedido» el aumento de jueces federales de 12 a 40 y declaró que «hay una falta de constatación empírica sobre la necesidad de tantos juzgados federales en CABA, cuando quizás hagan falta mucho más en el resto de las provincias».
El abogado especializado en asuntos penales, Marcos Salt, sostuvo que «es necesaria una reforma a la justicia federal» por los «graves problemas que atraviesa desde hace muchísimo tiempo», aunque señaló que en la forma en que está propuesto el nuevo sistema «no colabora» a reorganizar el Poder Judicial, sino que «atrasa y es antiguo».
«Es malo este proceso de organización», indicó, y añadió que no ve «beneficio alguno en unir la justicia federal con el fuero en lo penal económico».
En el mismo sentido se expresó Raúl Heredia, doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Córdoba, expresidente del Superior Tribunal de Justicia del Chubut, exdiputado provincial peronista y convencional constituyente provincial en 1994.
Si bien elogió como «pertinente, necesario y urgente» la apertura de «un proceso de reforma», indicó que «este proyecto crea órganos que pueden estar contradiciendo la finalidad del sistema acusatorio».
Luego de asegurar que «la mayor reforma que el Congreso tiene como asignatura pendiente es alcanzar el juicio por jurados», opinó que «hay una contradicción en la multiplicación de órganos que sigue apegada a una cultura del juez feudal y no se avanza hacia la idea de un juez decisor».
El presidente de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Alberto Seijas, quien firmó una acordada junto a sus pares en la que consideraba que el proyecto carecía de «sostén constitucional», cuestionó el modo en que se transferirán a la justicia porteña las competencias de los delitos no federales cometidos en su territorio.
Su intervención fue observada por el presidente de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, el oficialista neuquino Oscar Parrilli, quien le preguntó si haber dicho que «esta ley es inconstitucional no resulta en prejuzgamiento». Frente a lo que Seijas respondió que «la Cámara no consideró inconstitucional la ley». «Fue un título periodístico. El texto de la acordada no dice esto. Es una simplificación extrema que hicieron los medios», se defendió.
«El texto sólo habla de la unificación de fueros y de la creación de juzgados. Y sólo se limita a crear 23 fiscalías».
En tanto, el abogado constitucionalista y miembro del Foro de Estudios para la Administración de Justicia (Fores), Alfredo Vítolo, remarcó que «el proyecto no contribuye a solucionar los problemas de la Justicia» y señaló que «si bien la decisión final corresponde al Congreso, en su preparación deben participar las ong, los jueces, los abogados, los fiscales».
«Es innegable que cierto o no, para un sector importante de la ciudadanía el proyecto sólo busca generar ámbitos de impunidad en la investigación de causas de corrupción que involucran a personas que integran el actual gobierno o son cercanas a él», indicó.
Finalmente, el representante de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, Marcelo Gallo Tagle, dijo que coincidía con las expresiones del presidente de la Nación cuando señaló que «iba a ser un férreo defensor de la independencia del Poder Judicial», pero también cuestionó que se le dé la espalda al sistema acusatorio.
«El texto sólo habla de la unificación de fueros y de la creación de juzgados. Y sólo se limita a crear 23 fiscalías», expresó, para luego sostener que «la sociedad pretende una mejora en el sistema de justicia pero este proyecto se está presentando en un momento donde la mirada de la sociedad está puesta en otras preocupaciones».
Además, Gallo Tagle opinó que «lo ideal del proyecto sería que se le puedan despolitizar las suspicacias que hoy se generan mediáticamente» y afirmó que «con independencia del Poder Ejecutivo que estuviera al frente del gobierno nacional» siempre existió «algún tipo de amedrentamiento» hacia los jueces.
Economía 💲
Presupuesto 2027: Diputados debate números que la oposición no le cree
Guberman defendió en Diputados un Presupuesto 2027 con 18% de inflación, 4% de crecimiento y dólar a $1.847,60. La oposición y los privados desconfían: el de 2026 prometía 10,1% de inflación y a agosto ya acumulaba más del 21%.
El presupuesto 2026 proyectaba una inflación del 10,1% para todo el año. A agosto, la inflación acumulada ya alcanzaba el 21,3% y el dólar, que el Gobierno había calculado en $1.423 para fin de año, ya rondaba los $1.530. Con ese antecedente fresco, la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados comenzó este martes 13 de octubre el debate formal del Presupuesto 2027, que el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, presentó ante los legisladores con proyecciones que ya despiertan escepticismo en el mercado y en la oposición.
El proyecto, enviado al Congreso el 15 de septiembre por el gobierno de Javier Milei, prevé para el año próximo una inflación interanual del 18% a diciembre, un crecimiento del PBI del 4% y un dólar de $1.847,60 para el cierre de 2027. La comisión está presidida por el diputado libertario Alberto Benegas Lynch. El oficialismo aspira a llevar el proyecto al recinto durante noviembre.
Las proyecciones que el Gobierno defiende en el Congreso
Además de la inflación y el tipo de cambio, el Presupuesto 2027 incluye una serie de variables macroeconómicas que el Gobierno presenta como el horizonte de su último año de mandato. El proyecto contempla una inflación promedio del 21,1% durante 2027 y proyecta un aumento salarial promedio del 25,4%, con lo cual el Ejecutivo sugiere que los sueldos ganarían terreno real respecto de los precios. Las exportaciones de bienes y servicios se calculan en casi 134.000 millones de dólares e importaciones por unos 118.400 millones, arrojando un saldo comercial favorable de aproximadamente 15.600 millones.
En el plano fiscal, el proyecto apunta a sostener el superávit primario como pilar central de la estrategia económica. El Presupuesto 2027 prevé un superávit primario equivalente al 1,3% del PBI, por unos $18,44 billones, y un resultado financiero positivo del 0,2%. De cumplirse esa meta, el Gobierno argumenta que Argentina acumularía cuatro años consecutivos de superávit financiero sin caer en default. Sin embargo, el segundo mayor gasto previsto para 2027 son los servicios de la deuda pública, que demandarán $18,6 billones.
El antecedente que complica al Gobierno: el presupuesto 2026 falló
La credibilidad de las proyecciones del Presupuesto 2027 no puede analizarse en el vacío. El presupuesto 2026, presentado por el mismo equipo económico, estimaba una inflación del 10,1% para todo el año, un crecimiento del 5% y un dólar a $1.423 para fin de año. A agosto de 2026, la inflación acumulada ya superaba el 21,3%, el crecimiento proyectado había sido reducido a entre 2,3% y 3%, y el tipo de cambio rondaba valores superiores a los previstos. El patrón se repite: proyecciones optimistas que la realidad corrige hacia arriba en precios y hacia abajo en actividad.
Analistas privados ya señalaron las mismas inconsistencias en el nuevo proyecto. La Fundación Libertad y Progreso proyecta una inflación de alrededor del 21% anual para 2027, muy por encima del 18% oficial. La consultora Max Capital considera el crecimiento del 4% ambicioso y estima una expansión de apenas 2,5%, con una inflación de 21,9%. El Fondo Monetario Internacional, en cambio, coincide con el Gobierno en su proyección de crecimiento: prevé un 4% para 2027, aunque también estima una inflación más alta que la oficial.
Desde Chequeado se señaló además que desde el año 2010, Argentina no registra una inflación inferior al 18% anual, lo que hace de ese número un piso histórico y no una meta alcanzable con facilidad. El Gobierno, sin embargo, lo presenta como un objetivo concreto del programa económico.
El camino legislativo: negociación y tiempos ajustados
El debate en comisiones recién comenzó y el cronograma de trabajo que se fijó contempla próximas reuniones informativas con funcionarios y otros actores vinculados con la iniciativa. El oficialismo buscará llevar el proyecto al recinto durante noviembre, lo que implica tiempos ajustados y la necesidad de consensuar con los bloques aliados.
El gasto social, las partidas destinadas a las provincias, la obra pública y los subsidios serán los ejes de las disputas más intensas de la negociación. La oposición cuestionará las asignaciones previstas para distintas áreas del Estado, en particular en un contexto en el que las canastas básicas acumulan alzas del 40% interanual y el ajuste sobre universidades, programas sociales y transferencias provinciales viene siendo uno de los rasgos más nítidos de la gestión.
El Presupuesto 2027 es además el último del mandato de Milei, un año que coincide con las elecciones presidenciales. La discusión sobre los recursos del Estado para 2027 será también, inevitablemente, una discusión sobre el modelo económico que el oficialismo pretende dejar instalado como legado.
Lo que tenés que saber:
- La Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados inició el debate del Presupuesto 2027; el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, presentó los lineamientos del proyecto.
- Las proyecciones oficiales prevén inflación del 18% interanual a diciembre de 2027, crecimiento del PBI del 4% y dólar a $1.847,60.
- El presupuesto 2026 prometía inflación del 10,1% y crecimiento del 5%; a agosto, la inflación acumulada ya superaba el 21,3% y el crecimiento proyectado se redujo a entre 2,3% y 3%.
- Consultoras privadas como Max Capital y la Fundación Libertad y Progreso proyectan para 2027 una inflación superior al 21%, muy por encima del 18% oficial.
- Los servicios de la deuda pública son el segundo mayor gasto previsto para 2027: $18,6 billones.
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