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Bolsonaro niega ante la policía haber participado de complot para anular las elecciones

Bolsonaro, declaró hoy ante la Policía en una causa en la que se investiga la preparación de un complot para evitar la asunción de Lula da SIlva a partir de la declaración de un senador de la extrema derecha.

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El expresidente brasileño Jair Bolsonaro aseguró hoy que es «fantasioso» calificar de intento de golpe de estado el asalto a la sede de los tres poderes que perpetraron sus seguidores el 8 de enero para derrocar al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, y negó ante la policía tener vinculaciones sobre la preparación de un complot para anular las elecciones generales del año pasado, en las que fue derrotado.

Bolsonaro, quien hace 13 días fue inhabilitado a participar de elecciones por ocho años por haber cometido delitos contra el sistema electoral, declaró hoy ante la Policía Federal en una causa en la que se investiga la preparación de un complot para evitar la asunción del mandatario Luiz Inácio Lula da SIlva a partir de la declaración de un senador de la extrema derecha.

Fue la cuarta declaración de Bolsonaro ante la Policía Federal desde que el 31 de diciembre terminó su mandato como presidente, tras perder las elecciones ante Lula, pero aprovechó la oportunidad para repudiar los procesamientos por golpismo contra 1.390 de sus seguidores que participaron del intento de golpe del 8 de enero para no reconocer la derrota ante Lula.

«No se hace un golpe de Estado un domingo, con todos los edificios públicos vacíos. No fue un acto golpista, por el amor de Dios. Es hipotético y fantasioso el golpe del 8 de enero. Eran personas de bien con la Biblia en la mano, golpe fue lo que hubo en Rusia con el Grupo Wagner», dijo Bolsonaro a la prensa en la puerta de la sede de la Policía Federal.

En cuanto al proceso por el que fue interrogado, Bolsonaro negó haber tratado un supuesto plan para desconocer los resultados de la elección.

«Nada fue tratado sobre eso, que las personas que hablan de eso respondan por sus actos», aseguró Bolsonaro, quien de esta forma se distanció con el senador ultraderechista Marcos do Val, quien públicamente dijo que participó del complot en diciembre de 2022.

Este caso investigado por el Supremo Tribunal Federal se origina con la declaración del senador de ultraderecha Do Val, quien reveló públicamente que participó de una reunión organizada por Bolsonaro en la residencia oficial Palacio de la Alvorada con el exdiputado Daniel Silveira para conversar sobre un intento de golpe de Estado.

El senador, que hace campaña con la venta de armas y se declara entrenador de grupos de fuerzas del estilo Swat en Estados Unidos, sostuvo que la reunión tuvo como objetivo tenderle una trampa al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, que investiga los actos golpistas de la ultraderecha, para grabarlo en una conversación y con ello intentar anular las elecciones de 2022.

Do Val finalmente tuvo ese encuentro con Moraes, pero no existen pruebas de ninguna grabación.

Inicialmente, dijo que Bolsonaro había avisado a los servicios de inteligencia para que la reunión sea grabada y así intentar captar declaraciones «parciales» de Moraes, lo cual lo apartarían de las investigaciones.

Después se retractó y sostuvo que el exmandatario apenas escuchó lo que hablaban con Daniel Silveira, exdiputado destituido por la corte suprema el año pasado a raíz de su militancia a favor de un golpe de Estado.

En su declaración oficial por esta causa, Do Val aseguró que Bolsonaro no se opuso al plan golpista tramado dentro de su residencia oficial.

Los domicilios del dirigente fueron allanados recientemente en el marco de la investigación por el intento de golpe de Estado del 8 de enero contra Lula.

Bolsonaro, dirigente del Partido Liberal, se encuentra en medio de una crisis debido a que parte del bolsonarismo y de la derecha que lo acompañó en el gobierno está votando los proyectos del Gobierno de Lula en el Congreso.

Bolsonaro incluso declaró sentirse «molesto» por el acuerdo entre Lula y el gobernador bolsonarista de San Pablo, elexministro de Infraestructura Tarcísio de Freitas, para la aprobación de la reforma tributaria.

El expresidente ya declaró en tres causas este año: el fraude de su libreta de vacunación de Covid-19 alterando los datos del Ministerio de Salud, la intentona golpista del 8 de enero y un supuesto contrabando de joyas que fueron regaladas por la monarquía saudita, confiscadas en el aeropuerto de Guarulhos, en San Pablo.

El excapitán del Ejército fue inhabilitado el 30 de junio pasado por el Tribunal Superior Electoral a presentarse en elecciones hasta 2030 al ser encontrado culpable de usar las herramientas del Estado para denunciar falsamente un fraude en su contra, durante un acto oficial en julio de 2022 al que convocó a los embajadores extranjeros.

Los jueces indicaron que ese tipo de acto generó desconfianza en parte del electorado con el sistema y fue uno de los motivos de la ola golista iniciada tras la derrota de Bolsonaro ante Lula.

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Perú en vilo: el empate técnico entre Sánchez y Fujimori puede durar hasta el 15 de julio

El conteo rápido de Ipsos y Transparencia Internacional ubicó al centroizquierdista Roberto Sánchez con el 50,3% de los votos frente al 49,7% de la derechista Keiko Fujimori, una diferencia de apenas 0,6 puntos dentro del margen de error. El escrutinio definitivo, voto por voto, culmina el 15 de julio, y la proclamación del ganador dependerá del resultado de ese proceso exhaustivo.

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Perú sin ganador: el 0,6% de diferencia y muchas actas observadas alargan la incertidumbre hasta julio.

El escrutinio definitivo en Perú cerrará el 15 de julio tras un empate técnico en el balotaje

Perú amaneció este lunes sin presidente electo. La segunda vuelta presidencial del domingo 7 de junio entre el centroizquierdista Roberto Sánchez y la derechista Keiko Fujimori dejó un resultado tan ajustado que el país andino deberá esperar hasta mediados de julio para conocer quién ocupará la Casa de Pizarro. El escrutinio definitivo, que procesa las actas voto por voto, cerrará el 15 de julio, apenas dos semanas antes de la transferencia de mando prevista para el 28 de ese mes, según confirmó el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

El conteo rápido y la guerra de cifras

Los boca de urna conocidos al cierre de la votación indicaban que Fujimori, hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, marchaba al frente con el 50,7% contra el 49,3% de Sánchez, exministro del depuesto expresidente Pedro Castillo. Sin embargo, el conteo rápido posterior de Ipsos y Transparencia Internacional, realizado sobre una muestra estadística de más de 1.000 actas tanto en mesas del Perú como del exterior, invirtió los resultados: Sánchez quedó con el 50,3% y Fujimori con el 49,7%.

El presidente de Ipsos Perú, Alfredo Torres, calificó la situación como un «empate técnico», dado que la diferencia de 0,6 puntos se encuentra dentro del margen de error del 1,9% del instrumento. El conteo rápido, por tratarse de una muestra sobre actas y no de declaraciones a la salida del cuarto oscuro, se considera metodológicamente más preciso que el boca de urna tradicional.

Reacciones inmediatas: victoria anticipada y cautela opositora

Ante sus seguidores, Sánchez afirmó que «recuperaremos el gobierno para el pueblo», en un mensaje que sus adversarios interpretaron como una declaración de victoria prematura. Desde el espacio fujimorista, Keiko Fujimori respondió con cautela táctica: «Nadie ha ganado en Perú», señaló, y exigió que se cuente el cien por ciento de las actas antes de sacar conclusiones. En paralelo, advirtió que sería «irresponsable» atribuir una victoria a partir de los datos del conteo rápido, en una posición que sus críticos leyeron como una apertura a disputar el resultado si el escrutinio final no le es favorable.

La historia reciente da motivos para esa cautela. En la segunda vuelta de 2021, Pedro Castillo derrotó a la propia Keiko Fujimori por menos de 44.000 votos, en un proceso que la candidata derechista intentó impugnar durante semanas antes de que el JNE proclamara al ganador.

El nuevo proceso de recuento y el calendario electoral

La demora hasta el 15 de julio responde a un cambio procedimental concreto. La vocera del JNE, Grecia Rentería, explicó que la proclamación de los resultados se extenderá por la introducción de un proceso obligatorio de recuento de votos en las mesas impugnadas o con observaciones. «La proclamación para la segunda vuelta es a mediados de julio, debido a que hay todo un proceso nuevo, que es el recuento de votos», precisó Rentería, quien además advirtió que durante estas elecciones las actas con observaciones se incrementaron en más del 50% en relación a comicios anteriores, lo que complejiza aún más el cuadro.

El contexto de una democracia en tensión permanente

El resultado incierto se produce en un país que acumula ocho presidentes en una sola década y donde ninguno de los dos candidatos del balotaje logró superar el techo de adhesiones que marca a una democracia consolidada. En la primera vuelta del 12 de abril, más del 70% del electorado no votó por ninguno de los dos finalistas, lo que convierte al ganador en un presidente con legitimidad de origen limitada en términos de representación popular.

Sánchez, exministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Castillo, llegó al balotaje desde el quinto lugar en las encuestas previas a la primera vuelta, con un caudal electoral fuertemente anclado en el interior del país y las zonas rurales. Fujimori, en su cuarta candidatura presidencial, mantuvo su base tradicional en Lima y la costa, pero cargó durante toda la campaña con el peso del legado autoritario de su padre y sus tres procesos penales previos.

La fractura territorial entre una Lima que favoreció al fujimorismo y un interior que se inclinó por Sánchez reprodujo, con matices, la misma geografía política de la elección de 2021. Ese mapa de la desigualdad peruana, que divide al país entre la capital modernizada y las provincias históricamente relegadas, es el verdadero telón de fondo de un empate que no es solo estadístico, sino profundamente político y social.

Puntos clave:

– El conteo rápido de Ipsos y Transparencia Internacional ubicó a Sánchez con 50,3% y a Fujimori con 49,7%, dentro del margen de error del 1,9%.
– El JNE confirmó que el escrutinio definitivo cerrará el 15 de julio, dos semanas antes de la transferencia de mando prevista para el 28 de julio.
– Las actas con observaciones se incrementaron en más del 50% respecto a comicios anteriores, lo que explica la demora en el escrutinio.
– Fujimori rechazó declarar derrota y exigió el conteo del 100% de las actas.
– Más del 70% del electorado peruano no votó por ninguno de los dos finalistas en la primera vuelta del 12 de abril.

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