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Buenos Aires

Un comedor comunitario que se quedó sin espacio e insumos

Entrevista a Alejandro Carbone, responsable del comedor comunitario «La Tierrita», de Villa Dominico.

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Por Andrea Reyes  

El creador del proyecto solidario habló con El Argentino y contó cómo surgió la iniciativa de cocinar en la calle para varias familias, pero además explicó por qué hoy necesita de ayuda para seguir adelante.   

Hasta hace apenas dos meses en el barrio La Tierrita, Villa Domínico, partido de Avellaneda, funcionaba un comedor comunitario que se inició en plena calle y alimentaba entre 30 o 40 familias o más, pero en estos momentos no se puede sostener por falta de un espacio físico y de insumos para cocinar.

En diálogo con El Argentino, el responsable de la iniciativa, Alejandro Carbone, habló de la ayuda que precisa para reanudar el proyecto solidario, una iniciativa que nace a partir de la necesidad y la desesperación que había en el barrio: “Un asentamiento con gente muy humilde que tiene miles de necesidades”, describió Carbone.

 ¿Cómo surgió la idea de armar un comedor comunitario?

Hace ya muchos años que participo de ONG’s. En un momento, con un grupo de chicos del barrio, surgió la idea de hacer comida dos veces a la semana y entregar mercadería; pero algunos de los jóvenes no pudieron seguir y otros esperaban algún tipo de beneficio a cambio. Entonces, seguí sólo con mi mujer. Mi suegro me prestaba la cocina y el patio para dar la merienda a los chicos.

 ¿Al principio cocinaban en la calle?

Sí, porque inicialmente éramos un grupo de vecinos que se nos ocurrió comprar verdura, carne, lo que se necesitara. Íbamos a pedir a quién pudiera colaborar, decíamos: «Es para el barrio, no es para nosotros» y si te ayudaban era bienvenido, sino se hacía como se podía. En una instancia, una iglesia de Sarandí me cocinaba, salía de laburar e iba hasta allí una vez cada diez días; me traía una olla de comida para el barrio que servía en la vereda de mi casa. Un día antes avisaba: «Mañana a tal hora vengo con comida», y cuando llegaba ya había gente esperando.  

¿Qué te motivó a ayudar?

-Veía mucha necesidad. Los chicos están todo el día en la calle; muchos no van a la escuela. Lo que me lleva a mí a ayudar son los chicos y el hambre también, porque a veces no tienen para comer.

 ¿Hoy continúan vos y tu mujer delante del proyecto?

-Sí, pero en realidad, hace dos meses que no estamos haciendo nada, por un lado, porque mi suegro ya no puede prestarnos el patio y, por otro lado, porque tuve una lesión trabajando y al no contar con gente para seguir se complicó. Ahora estamos viendo si podemos conseguir un lugar o bien hacerlo dentro de mi casa.  

Precisas de un lugar para reanudar el comedor

Más que nada lo que necesitamos es un espacio, porque además de las meriendas a los chicos, nosotros hacíamos actividades para ayudarlos o estimularlos en la lectura, la matemática, porque capaz en 15 minutos terminaban de merendar y entonces nos sentábamos con ellos y le hablábamos. No era sólo darle una merienda, sino trabajar con el chico en lo que necesitaba y, a su vez, con la familia. Es a lo que yo quería llegar, por eso hoy es importante conseguir el espacio y luego seguir trabajando en todo eso.

 Además del espacio físico se necesitan insumos

Claro. No molesta si uno cocina en la calle o adentro, lo que quiero al menos es conseguir los insumos. Yo tengo dos nenas, una casa que mantener, entonces mi bolsillo no llega a cubrir los gastos y cocinar para 30, 40 o más familias. Pero sí, me imagino haciendo comida y repartirla en el barrio.

 ¿Quiénes eran los que más esperaban ese plato de comida?

Venían muchos niños con su tupper y también mucha gente de más de 60 años. Había mucha necesidad. Ahora los chicos pasan y me dicen: «¿Cuándo vas a servir merienda?» «¿Cuándo vas a repartir comida?» 

Buenos Aires

Investigan la misteriosa muerte de un enfermero en Mar del Plata: tenía una jeringa clavada

Un trabajador de la salud fue encontrado sin vida dentro de un hospital bonaerense. La autopsia determinó una causa inicial de fallecimiento, pero la Justicia continúa con peritajes para establecer las circunstancias del hecho y analizar la posible presencia de sustancias.

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La Justicia investiga la muerte de un enfermero de 51 años que fue encontrado sin vida dentro del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) de Mar del Plata.

El caso generó una investigación judicial luego de que se constatara que el trabajador tenía una jeringa clavada en el abdomen al momento del hallazgo.

Cómo encontraron al enfermero dentro del hospital

Según publicó NA, el cuerpo fue encontrado el miércoles por la noche por una compañera en el área de hematología del hospital, quien dio aviso inmediato a las autoridades.

Según los primeros análisis realizados en el lugar, el hombre estaba ubicado en posición cúbito dorsal, con una jeringa clavada en el vientre y dos puntas de ampollas a su lado.

La zona fue preservada para permitir la intervención de los peritos correspondientes.

La autopsia determinó un paro cardíaco

El resultado preliminar de la autopsia indicó que la causa del fallecimiento fue un paro cardíaco.

Sin embargo, la investigación continúa abierta para reconstruir las circunstancias del hecho y establecer si existió algún factor adicional relacionado con la muerte.

La fiscal Romina Díaz quedó a cargo de la causa, que fue caratulada como averiguación causales de muerte, y dispuso la realización de distintos peritajes a cargo de la Policía Científica.

Analizan si hubo intervención de sustancias

Uno de los elementos incorporados a la investigación surgió a partir de la declaración de una colega del enfermero.

Según esa declaración, el hombre solía inyectarse sustancias dentro de su lugar de trabajo, motivo por el cual se ordenaron estudios complementarios y pericias toxicológicas.

Los análisis buscarán determinar si alguna sustancia pudo estar relacionada con el fallecimiento.

Un caso que generó comparaciones con otra investigación

El episodio recordó la causa conocida como “Propofest”, relacionada con una investigación en la Ciudad de Buenos Aires por el presunto desvío de propofol e insumos del Hospital Italiano para uso privado.

En ese expediente están procesados Delfina “Fini” Lanusse y el anestesiólogo Hernán Boveri.

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